José Ruiz Mercado
Angélica Guerrero cumplió sesenta y tres años dedicados a la escena. Quien vio las obras donde participó tiene una parte de la historia del teatro en su mente. Fuerza, entrega, fueron su firma.
Abril, decía Elliot, es el mes más cruel. No podía llegar a su final sin borrar de la faz de la tierra a una grande de la escena. El pasado 25 de abril de 2023 por la tarde nos dejó la Yerma lorquiana de Roberto Vázquez Aguayo.
Angélica se le recuerda por su pasión, disciplina. Ya desde sus inicios con maestros como Ernesto Pruneda en los talleres del Teatro Guadalajara, del IMSS, en la compañía de marionetas con Abel Bustos en el Teatro Experimental.
Los grandes estrenos como Luna Negra, de López Navarro, dirigida por Moisés Orozco, en la Capilla Tolsá del Instituto Cultural Cabañas, son algunos ejemplos de su actividad en los escenarios.
Más no fue sólo eso. Su participación en la Televisión ¿Quién no recuerda por ejemplo Las Grandes Aguas? Y en el Cine, ese filme de Jaime Humberto Hermosillo que devela la doble moral de los matrimonios arreglados: Doña Herlinda y su Hijo.
El grupo Santander de la UdG acababa de darle el reconocimiento por su trayectoria en el teatro. Sesenta y tres años. Una vida completa.