Desde la otra orilla

El hombre que veía noticias

Colaboración de Xavier Zaragoza Núñez.

Había adquirido una costumbre silenciosa: encender las noticias y permanecer observando más de lo que escuchaba. Con el tiempo dejó de interesarle el acontecimiento y empezó a fijarse en los rostros. Eran casi siempre los mismos.

Los veía aparecer día tras día ocupando espacios, pronunciando discursos, anunciando crisis, triunfos, amenazas o esperanzas. Entonces una idea extraña comenzó a visitarlo: Quizá aquellos hombres y mujeres eran prisioneros. No de cárceles visibles, sino del personaje que representaban.

Algunos parecían condenados a exagerar cada gesto; movían las manos con vehemencia, fruncían el ceño o sonreían con precisión teatral, como si una cámara invisible vigilara incluso sus silencios.

Otros habían elegido convertirse en monumentos. Permanecían rígidos, solemnes, casi pétreos. Hablaban con una seguridad inalterable aun cuando las palabras resultaban pesadas, absurdas o inútiles. Habían aprendido el arte de no pestañear mientras sostenían aquello que quizá, en otro tiempo, ellos mismos habrían puesto en duda.

El hombre pensaba entonces que debía ser agotador vivir así: despertar cada mañana obligado a defender una versión pública de uno mismo hasta olvidar quién se era antes del cargo, antes de la fama, antes del poder o antes de los aplausos.

Quizá —imaginaba— la tragedia más profunda no fuera mentir a otros, sino repetir durante tanto tiempo una máscara hasta que terminara sustituyendo al rostro.

Algunas noches apagaba el televisor con una sensación difícil de nombrar. No era enojo. Tampoco desprecio. Era algo parecido a la melancolía.

Porque intuía que, mientras aquellos personajes continuaban interpretando el mismo libreto frente al país, millones de personas anónimas seguían ocupadas en asuntos más verdaderos: trabajar, amar, envejecer, perder, resistir, leer un libro, cuidar a alguien o simplemente esperar.

Y pensaba antes de dormir, que acaso una forma secreta de libertad consiste en no convertirse jamás en esclavo del personaje que el mundo exige representar.

Feliz Día del Niño, la Niña y el Adolescente

Por Victoria Falcón Aguila

El Día del Niño, la Niña y el Adolescente es una celebración dedicada a reconocer los derechos, el bienestar y la importancia de la infancia. En México se celebra el 30 de abril, aunque la ONU lo promueve el 20 de noviembre como el Día Mundial de la Infancia para conmemorar la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989; sin embargo, en nuestro país esta fecha está presente desde 1924 cuando fue institucionalizado por el presidente Álvaro Obregón y el ministro de Educación José Vasconcelos, con el propósito de reafirmar los derechos de la infancia.

Los derechos de las niñas, niños y adolescentes (NNA), son de estricta observancia nacional e internacional, fundamentados principalmente en la Convención sobre los Derechos del Niño (1989). Es el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia, diseñados para proteger su vida, dignidad y desarrollo integral. Basados en la Convención sobre los Derechos del Niño Incluye el derecho a la identidad, salud, educación, vivir en familia, no discriminación y a una vida libre de violencia.

Esta fecha se celebra con eventos escolares, familiares y comunitarios con énfasis en el juego, la educación y la protección de los niños; pero más allá, esta celebración cumple con dos cosas valiosas: primero, funciona como recordatorio social de que los niños no son adultos pequeños, que tienen necesidades específicas y segundo: sin importar el regalo material, lo que realmente importa al niño, es el gesto de atención y presencia de los adultos, pues es ahí donde los niños realmente aprenden lo que significa ser valorados; no por lo que hacen, sino por lo que son.

Esta celebración no necesita un argumento complejo para justificarse, la alegría genuina de un niño ya le da valor por sí misma y proteger ese espacio, es una forma de preservar la memoria personal del infante, cargándole de recuerdos que lo harán un adulto seguro de sí mismo y lleno de valores.

Festejarlos no pesa cuando recordamos que esta fecha quedará en su memoria por siempre, porque los niños recuerdan el tiempo más que las cosas. Así que en vez de enfocarte en un regalo, otórgale la sensación de que es visto de verdad. Regálale un recuerdo duradero, dale tu tiempo y presencia; no olvides que también un día fuiste niño o niña y un adolescente.

La Leyenda del Destino Dorado

Segunda parte

Por: Josefina Lozano

Pintura original de Josefina Lozano Cervantes

El Ángel, el Monstruo y el Cofre del Umbral

En el cruce de dos calles, donde el eco del recuerdo desenterraba raíces que aún gritaban el amor que las había alimentado, reposaba un cofre…
No era un cruce cualquiera. Una de las calles conducía al pasado, donde en voz baja, se concertaron promesas tejidas y planes dibujados. La otra, se abría hacia lo desconocido, a lo que todavía, no tenía nombre.

El cofre estaba justo en medio. Dorado, silencioso…, esperando. Dentro no había oro, había un amor limpio, dispuesto a entregarse, sin condiciones.
Dos almas llegaron hasta ahí. Ella caminaba acompañada de un ángel; no era uno frágil, sino uno firme, de alas amplias y mirada transparente; era el “Ángel del Amor Valiente”. El alma femenina, no sabía fingir, no desconfiaba sin motivo. Sabía dar, incluso cuando dolía.

Él también llegó al cruce. No venía solo, pues desde las sombras de la calle del pasado, emergió una criatura antigua, hecha de humo espeso y pensamientos inquietos; era el “Monstruo del umbral”.
Sus ojos estaban hechos de dudas, sus manos de celos, su aliento de desconfianza.
No lo atacaba con violencia, sino que lo interpelaba con dudas: “¿Y si no es verdad?, ¿Y si te miente?, ¿Y si no eres suficiente?”.

El Ángel, ante eso, mostraba claridad. Respondía con luz, coherencia y paciencia. La bestia rugía, se acorralaba en el corazón de él para continuar sembrando sospechas en su corazón, sin enfrentarse al ángel. Y esa era la batalla más difícil.

Ella quiso ayudarlo a vencer aquello. Le demostró pureza, cuando no debía ser cuestionada. Sostuvo el cofre con ambas manos, mientras él dudaba en abrirlo.
El Ángel estaba listo, el cofre también; entonces, el monstruo rugió más fuerte y llegó el momento decisivo. No fue una guerra de sangre, sino una elección silenciosa.

El hombre no pudo acallar a su monstruo…

Con el corazón temblando, pero la dignidad intacta, ella infirió algo que es eterno:
El amor puede acompañar; no obstante,  no puede sanar lo que alguien se niega a enfrentar. Por eso, realizó el acto más valiente: no destruyo al monstruo, ni suplicó al alma masculina que tomara el cofre. Firme y serena; sin orgullo, ni enojo, cerró la tapa, pues comprendió que el verdadero amor, no se humilla con tal de ser validado.

El Ángel no murió; solo recogió sus alas. El monstruo se quedó custodiando el cofre que nunca pudo abrir.

El cruce de calles aún sigue ahí, suspendido entre lo que fue y lo que pudo ser.

Dice la leyenda que el cofre aún está cerrado en espera de que llegue un alma masculina dispuesta a amar sin reservas.

El Monstruo no venció en la mujer; pues ella circula por la calle del porvenir, esperando aquel que no tema a la luz del amor verdadero. Consciente de que un destino compartido, no se ruega.

Premio César Vallejo a la Excelencia Periodística 2026

Por Carlos Hugo Garrido Chalén

La periodista cubano-española Osiris López, residente en Estados Unidos, ha sido distinguida con el Premio César Vallejo a la Excelencia Periodística 2026, un reconocimiento que celebra trayectorias comprometidas con la palabra, la ética informativa y la sensibilidad humana en el ejercicio del periodismo contemporáneo.

Este galardón, que honra la memoria y el legado intelectual de César Vallejo, destaca no solo la calidad profesional, sino también la profundidad humana y cultural del trabajo periodístico. En este sentido, la labor de Osiris López ha sabido conjugar rigor, mirada crítica y una narrativa sensible, capaz de conectar realidades diversas desde una perspectiva honesta y reflexiva.

Residente en Estados Unidos y con una identidad que integra raíces cubanas y españolas, su trayectoria se inscribe en un periodismo que cruza fronteras, dialoga con distintas culturas y apuesta por la palabra como herramienta de transformación, conciencia y encuentro.

El Premio César Vallejo a la Excelencia Periodística 2026 reconoce así una carrera marcada por la coherencia, el compromiso y la vocación, reafirmando el valor del periodismo como espacio de responsabilidad social y creación intelectual.

A continuación el dictamen:

PREMIOS A LA EXCELENCIA MUNDIAL CÉSAR VALLEJO 2026

La UNIÓN HISPANOMUNDIAL DE ESCRITORES (UHE), institución cultural con presencia en 140 países de los cinco continentes, en el marco de la celebración de su 33º Aniversario y bajo la presidencia mundial del ilustre escritor Dr. Carlos Hugo Garrido Chalén. 

CERTIFICA:
Que el/la distinguido/a:

Dª OSIRIS VALDÉS LÓPEZ ha sido oficialmente GALARDONADO/A en los Premios a la Excelencia Mundial César Vallejo 2026, en la modalidad de: PERIODISTICA.

[LITERATURA/DOCENCIA/ACTIVISMO
CULTURAL/COMUNICACIÓN/EMPRENDIMIENTO/INNOVACIÓN/ETC.]
En reconocimiento a su brillante trayectoria, obra excepcional y compromiso humanístico, que han contribuido de manera ejemplar a la construcción de un mundo más justo, fraterno y en paz, siguiendo el legado del inmortal poeta universal César Vallejo.

Este prestigioso premio, avalado por la UHE y su consejo internacional, se otorga a personalidades cuyos méritos los sitúan a la altura de los más altos reconocimientos globales en sus respectivas disciplinas.

El mundo necesita referentes como usted. Y hoy, la UHE celebra su voz.

Con estima y admiración
Dr. Carlos Hugo Garrido Chalén
Presidente Mundial de la UHE
33 Años construyendo Cultura y Paz

El Padre que siempre soñé

Por Victoria Falcón Aguila

Guadalajara, Jalisco 29 de noviembre de 2025

«El padre que siempre soñé», es un libro de la escritora y médium Regina (Javiera Regina Cazor Fuenzalida), quien hoy lo presenta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en su edición número 39. La autora nos dice que en sus páginas encontró respuestas, fuerza, perdón y una versión nueva de sí misma. «Durante años creí que vivía sin padre. Hasta que descubrí que la historia con alguien no termina cuando muere, sino cuando dejamos de escucharla».

Así pues, este libro es un reencuentro con su padre fallecido, quien se lo dictó entre sueños. Ella narra aquí su historia personal acerca de cómo sanar la ausencia paterna; primero por un padre ausente y segundo, después de su fallecimiento. Lo presenta como un testimonio de sanación y superación

Este libro un relato sobre transformar el dolor en luz, conectando profundamente con la figura paterna tras su muerte.

La autora nos narra cómo vivió el duelo mientras su padre estaba vivo y cómo, tras su fallecimiento, logró encontrar la paz y una nueva conexión con él, ofreciendo un mensaje de fe y esperanza para los lectores.

Tuvimos al oportunidad de charlar con esta autora chilena en el marco de la inauguración de la edición 39. les dejamos la entrevista.

Reconocimiento al laboratorio de patología, pilar silencioso del Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde.

Por Arturo Robles Grey. La primera piedra del Hospital Civil de Guadalajara, fue colocada en 1781 y fue fundado el 3 de mayo de 1794, originalmente denominado Hospital Real de San Miguel de Belén, inició su actividad con mil camas, en un terreno donado por el Ayuntamiento de 760 varas de largo y 580 varas de ancho, en lo que eran las afueras de la ciudad.

En 1888 el Hospital Civil, fue entregado por el Gobierno del Estado encabezado por el  Gral. Ramón Corona Madrigal al director de la Escuela de Medicina Dr. Salvador García Diego, iniciando la labor de Hospital-Escuela.

El hoy Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde y Barriga, fue reconocido como patrimonio cultural de Jalisco, lo anterior por los alcances médicos, sociales y culturales, destacando los murales de los tapatíos Gabriel Flores García y Gustavo Peralta González, así como del moreliano Jorge Anastacio Monroy Padilla.

Su diseño vanguardista de esquema radial facilitó la iluminación, ventilación e higiene, ya que las salas se originan precisamente en el centro del inmueble.

A Fray Antonio Alcalde y Barriga los jaliscienses y el occidente del país, le debemos la fundación de dos grandes Instituciones, la Universidad de Guadalajara y el Hospital Civil que en su honor lleva su nombre.

Motivo de orgullo es que a la labor humanitaria y médica que realiza desde hace 231 años, ahora se suma el destacado reconocimiento otorgado al Laboratorio de Patología del propio Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, por su desempeño sobresaliente al haber sido calificado en los primeros lugares, entre más de 4,200 laboratorios de todo el país.

Reconocimiento otorgado por el Programa de Aseguramiento de la Calidad PACAL, organismo dedicado a evaluar la calidad del servicio en los laboratorios de análisis clínicos en todo el país.

PACAL evalúa mes a mes el desempeño de los laboratorios con el objeto de que se eleve la calidad analítica, en beneficio directo de los pacientes.

Por ello, es de reconocer la labor de todos quienes integran el personal del laboratorio del Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde y Barriga, médicos, químicos, biólogos, patólogos, microbiólogos, analistas clínicos, auxiliares de laboratorio, administrativos y de intendencia por el éxito obtenido y por el reconocimiento recibido; debiendo destacar la labor del Dr. Ramón Sigala Arellano Jefe del Laboratorio de Patología Clínica del Hospital Civil, quien cuenta con 64 años de trayectoria profesional y catedrático de innumerables generaciones de médicos de la Benemérita y Centenaria Universidad de Guadalajara; nacido en Cuquío, Jalisco, es un referente internacional en el área médica, destacando sus numerosas aportaciones científicas en la especialidad de patología clínica.

La Agrupación Nacional Gómez Farías, A. C., le entregó la medalla del mismo nombre como reconocimiento por su labor docente, de investigador y servicio en beneficio de la comunidad.

Identidad, territorio y memoria en la FIL Guadalajara

Por Victoria Falcón Aguila

Narradores, poetas y traductores intercambiaran ideas sobre la literatura europea contemporánea en cuatro sesiones, dentro de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2025, en un intercambio cultural y literario entre Europa y América Latina, por medio de la palabra.

El lunes 01 de diciembre a las 19:30 horas, en el salón 3, se celebrará la primera jornada de este encuentro con la charla “Ficción, tensión y memoria”, que contará con la participación del aclamado escritor español Javier Cercas y a la narradora y traductora ucraniana Natalka Sniadanko, reconocida por “La colección de pasiones” y Frau Müller “No desea pagar más”. Ambos dialogarán sobre los vínculos entre memoria e historia, la reconstrucción del pasado desde la ficción y las tensiones entre lo personal y lo colectivo.

Este encuentro, consolidado como uno de los más esperados por los amantes de la literatura europea reúne a narradores, poetas, periodistas y traductores en cuatro mesas de diálogo que exploran los vínculos entre la inspiración, la convivencia, la marginalidad, la memoria y la libertad de expresión, así como su percepción del papel de la literatura en un mundo en constante transformación.

La segunda sesión En la mesa “El lugar que somos y habitamos”, se llevará a cabo el martes 2 de diciembre, a las 19:00 horas, en el salón E del Área Internacional. Se darán cita los escritores Lucia Duero (Eslovaquia), Valentijn Hoogenkamp (Países Bajos) y Antje Rávik Strubel (Alemania), quienes, a partir de sus obras reflexionarán sobre la identidad, el cuerpo y la pertenencia, y sobre cómo la escritura se convierte en un espacio de transformación, resistencia y visibilización.

El miércoles 3 de diciembre a las 18:30 horas, el salón B será el espacio donde se realizará el tercer diálogo de este programa titulado “La cotidianidad de la periferia”, con la participación de Bruno Vieira Amaral (Portugal) y Dan Lungu (Rumania), Ambos autores, reconocidos por su mirada irónica y su aguda observación social, abordarán las tensiones entre memoria y modernidad, así como la vida cotidiana en los márgenes de la Europa contemporánea.

Para cerrar la edición 2025 del Festival de las Letras Europeas, el miércoles 3 de diciembre a las 19:00 horas, en el salón E, se realizará la mesa “Territorio de afectos, silencios y encuentros”, que contará con la presencia de Jan Carson (Irlanda del Norte), Sofia Chanfreau (Finlandia) y Donatella Di Pietrantonio (Italia). Las autoras conversarán sobre la familia como un espacio de afectos, fracturas y reencuentros, explorando cómo los lazos familiares se convierten en escenarios de transformación y memoria dentro de la literatura contemporánea.