Amor a la Vida no Debería Ser por Decreto

José Ruiz Mercado
Escribió Jorge Ramírez Sotomayor en su libro Más Allá del Tiempo y del Espacio «El cerebro desarrolla la conciencia y ésta nos une al Universo multidimensional». Vamos a hablar aquí de dos elementos unidos entre sí. El elemento físico, el cerebro en su función de percepción y el proceso de unidad con el medio.
Sin entrar en muchos detalles el cerebro cumple como un sistema operativo, una máquina que por sí misma adolece de la capacidad de tener un vocabulario, a la vez que reglas ortográficas por sí solas. El usuario las hace valer si tiene el conocimiento lexicográfico.
Entramos entonces a un sistema de valores en donde, la percepción se nutre de lo aprendido ¿Qué es lo prioritario? Mi individualidad o el convivir en esto del sistema de valores van en juego, desde la experiencia infantil hasta la competividad en el ambiente.
Cuando los valores aprendidos se resumen en la economía antes que, en la vida, se dan verdades en donde la destrucción se vuelve primaria antes que el respeto a vivir. Ese árbol estorba por los pájaros que ahí habitan. Ese perro provoca pánico a mis clientes. No me gustan los gatos, envenénalos. Soy pobre y la perra pareé unos tiernos.
Ejemplos hay muchos. Usted conoce de seguro muchos otros. Los anuncios a la
compra de cachorros, la corrida de toros y otros más, tienen un fundamento. Lo
económico, y una justificación aparente: La cultura
Las sociedades protectoras de la vida son aquellas cuya validez al respeto, la
administración inteligente, la integridad, la creatividad son parte de la estructura
comunitaria.
Borges alguna ocasión comentó: El torero no es un héroe. Es un cobarde que se enfrenta en desigualdad de circunstancias a un público con una violencia contenida, igual que en los circos romanos. En México, como en otro país de América no es parte de la cultura, sino el rescoldo del conquistador ante la sumisión.
Lo recientemente acontecido con «Scooby» el can del Estado de México, me lleva a esta, y otras reflexiones. Curiosamente, también, me llega en la línea informativa. El perro no era callejero. Para luego jugar con el sentimiento del niño al entrevistarlo en su dolor. El humanismo. Entonces, si hubiera sido callejero, otra historia.
Esto me lleva a otra reflexión ¡Qué tanto se legisla en este rublo? Las leyes de protección al medio ambiente, las de protección animal. Por lo pronto a la memoria de Kira, negro, y otros más, que como Scooby fallecieron y nadie se acordó.

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