Testimonios Emotivos y Contundentes Contra los Intentos de Desvalorizar el Trabajo Docente

Por: Catalina Miranda
Experiencias magisteriales (Editorial Ariadna, 2022)  es un compendio de vivencias originadas en varios estados de la República Mexicana, sobre todo en Morelos. Fueron reunidas por tres profesores: Jesús Lastra Rodríguez, Bulmaro Benítez Cruz y Patricio Corona Sánchez, conscientes de la importancia de conservar la memoria de este importante gremio dedicado a la educación.

   Este libro, se anota en la Introducción: “pretende rescatar anécdotas del cúmulo de historias que habitan las memorias de los educadores. Encontraremos en este compendio polifónico contextos que nos resulten familiares y otros un tanto ajenos, situaciones profesionales, laborales y personales comunes, pero no mundanas. Todo importa en el quehacer…”

   Los profesores, con el paso de los años, recuerdan también con cariño a algunos de sus alumnos, sobre todo a quienes vencieron significativos obstáculos: la distancia, la pobreza, la discriminación, los conflictos familiares, el acoso, la enfermedad, la desnutrición, problemas muy comunes en las áreas rurales en las que ejercieron sus profesiones estos héroes y heroínas de la docencia:

Fermín Sandoval Galindo: “Sé que tengo muchos errores como ser humano, pero siempre he tratado de ser una persona benevolente, sobre todo con los más desvalidos o con los que como yo, lucharon a capa y espada por estudiar y ser mejores.”

Patricio Corona Sánchez: “El primer día de clases llegué temprano para conseguir unas vigas y blocs para que fueran las sillas y mesas del alumnado. A pesar de la alegría que tenían los rostros de los niños y niñas, yo no podía quedarme tranquilo al ver tantas necesidades en la escuela…”

Bulmaro Benítez Cruz: “Caminos de terracería poco andables, carreteras en muy mal estado, poco servicio de transporte, el cruzar ríos, barrancas, voladeros, como se podía. En tu maleta llevabas lo poco de ropa que tenías o que podías cargar y un mucho de disposición para vencer cuanto obstáculo encontraras.”

Leticia Nieto Holguín: “Me mandaron a un lugar llamado “El Concheño”, en la Sierra de Chihuahua. Esto estaba como a doce horas de donde yo vivía. Por supuesto, la única forma de llegar ahí, era solamente con los señores que llevaban materiales en sus camionetas. Había que pedirles aventón.”

Víctor Iván Castrejón Gutiérrez: “Fue aproximadamente un trayecto de una hora de camino, atravesé ocho kilómetros de terracería, antes de llegar a la comunidad. Recuerdo que sólo observaba a mí alrededor los cerros y algunos animales que encontraba en mi camino. En algún momento pensé que había tomado el trayecto equivocado, porque no veía a ninguna persona o casa…”

Jesús Lastra Rodríguez: “La escuela estaba ubicada cerca de una barranca que en tiempo de lluvias inundaba una parte de las aulas. Tenía también un muro de contención que estaba haciéndose de lado hacia unos salones y los baños. Se corría un grave riesgo. Ya se había solicitado la reubicación de la escuela, en un terreno donado por los ejidatarios, pero no había una respuesta todavía. Urgía una pronta solución.”

Guadalupe Ocampo García: “Elegí esta bonita profesión por convicción, pero tengo que reconocer que de pequeña tuve una figura muy particular que dejó huella en mi corazón: mi maestra de sexto grado, la cual me hizo tenerle interés y cariño a la docencia. Con el transcurso de los años entendí que la enseñanza que puede dejar huella no es la que se hace de cabeza en cabeza, sino de corazón a corazón.”

 Jesús Álvarez Figueroa: “Juanito sufrió de bullying de sus compañeros por esa forma de hablar tan peculiar del ‘calentano’; yo fui parte importante para que no pasara a mayores; lo sé por propias palabras de él, que no hace mucho me dijo: ‘Profe, usted me defendía’, y le dije: ‘Ése es el papel del maestro, generar las condiciones para una sana convivencia’.”

Nahúm Andrés González Montoya: Las increíbles peripecias de Elchicotequierotantotanto surge de observaciones directas y de mi participación activa dentro de la comunidad escolar. Es, si se quiere ver así, un ejemplo de la forma en la que se relacionan los jóvenes con sus contemporáneos, con sus maestros, con los adultos a su alrededor, y de las funciones que desarrollamos nosotros, como facilitadores y acompañantes de su aprendizaje y crecimiento.”

   La doctora Guadalupe Poujol Galván anota en el Prólogo de Experiencias magisteriales: “Lo que se puede leer en sus narraciones es sobre todo una Identidad que se levanta contra los intentos de desvalorizar el trabajo docente, mostrándolo en su complejidad, dignidad e importancia social y personal.”

   Sin duda, en la vida de cada uno de nosotros existe el recuerdo de un profesor en especial. Uno que se convirtió en héroe luego de enseñarnos a leer, a sumar, a dividir, a descubrir mundos lejanos a través de la historia y la geografía.

   Este libro es un homenaje a los profesores y profesoras que en todas las latitudes, hasta en las más recónditas, no sólo de México, se han encargado de impulsar a millones de estudiantes. El maestro es, sin duda, un amigo, un compañero de vida, un segundo padre y madre, un ser humano al que siempre se le agradecerá su labor de benefactor y guía.

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