
Por: Alejandro Ostoa
Este singular libro de fotografías en blanco y negro, del fotógrafo japonés Seiji Shinohara, salió dos años después de ser planeado, pero valió la pena (y vaya con la pandemia). El museo Luis Nishizawa fue la sede para que el señor Shinohara nos invitara a Úrsula Cotero García Luna, entonces directora del recinto, y a un servidor, a participar en un libro fotográfico. Debo hacer público que Úrsula fue el enlace para que fuera convocado.
Mi México, está constituido por más de un centenar de fotografías en que participan Seiji Shinohara, FUJIFILM de México, COPARMEX Zona Metropolitana de León, Víctor González, MEXI TOWN CEO SHOKO WEN, la traductora Keiko Suzuki, Kazuko Minami, Humberto Solís y Artes gráficas Panorama S.A. de C.V.
El mensaje de publicación está a cargo de Katsumi Itagaki, cónsul General del Japón en León; del empresario Carlos Kasuga, quien prologa; del ingeniero Ramón Ignacio Lemus Muñoz Ledo, director general del Forum Cultural Guanajuato, quien escribe un texto; de Nabutaka Wakui, asesor de la Asociación México Japonesa, quien escribe sobre el álbum y de Naboru Takimoto.
Los colaboradores en el comentario de cada imagen; mejor dicho interpretación o percepción son, los japoneses Naoko Sugimoto y Takero Aoyama. Por México, la mencionada Úrsula Cotero García Luna y quien esto teclea.
El trabajo de Shinohara no es el clásico que realizan los turistas, sino el detalle de lo que asombran a sus ojos y que obtura para nuestra sorpresa.
Mi colaboración consistió en las colaboraciones en fotos, un acróstico y un texto a manera de presentación. Empecemos con el acróstico, mismo que tuvo que explicarle la esposa (mexicana) de Seiji.
Sensible
Ejemplo
Inmarcesible
Juegas
Intensamente
Sólido
Holista
Imperecedero
Notable
Orgullo
Hipersensible
Artista
Radiante
Admirado
Doy paso a Cámara escénica. Vista observadora que mira con sigilo. Sorprende, atrapa, cautiva y asombra. Esos son sólo unos atributos de esta muestra del trabajo fotográfico del Señor (mayúsculas obtenidas por reconocimiento y distinción) Seiji Shinohara.
Estas fotos en blanco y negro a simple vista son bellas imágenes capturadas, al mirarlas se fija la atención, pero al observarlas detenidamente nos llevan más allá que a detectar luz y sombra, a ser foto receptores del diafragma que enfoca el objetivo, con ajuste de lentes. Atmósferas, sensaciones, gestos, reacciones y testimonios son captados en un momento que permanecerá eternamente. Así es Mi México, sensibilidad revelada por Siji Shinohara.
Seiji asimila el haikú, produciendo con su lente asombro, emoción y contemplación de la naturaleza, con el alma desligada del pensamiento racional y compenetrarse en un sentido más elevado que aumenta el nivel de conciencia mediante el koan.
Shinohara, con su cámara, convertida en escenario, va al sucedáneo universal desde donde se observa y se responde: el teatro, síntesis de todas las artes. Toma la escena para ofrecernos la función de kamishibai, y con el hyoshigi anuncia su llegada para contarnos historias ante los presentes que se vuelven personajes, dejando la pasividad por el diálogo e interpretación. Animado en la itinerancia reúne guidayu bushi, rakugo, mandzai, monos y avecillas amaestrados, entre bailes y jolgorios, para posteriormente mostrarnos el bunrku con marionetas, recitado y música que se expanden por el escenario, estilizando baile (movimiento) y habilidades que caracterizan a los personajes, tanto en lo corporal como en el significativo Maquillaje.
Si observamos, nuestro artista de la cámara fija le da movimiento, de manera aristocrática, emprende el noh, con la simplificación de decoraos, distintivas máscaras expresivas y ornamentación de vestuario, en el que se utilizan dos zonas en un escenario. Por otro lado, toma la escena del kabuki.
Así, se rinde tributo a la Gran Deidad de Kanda, con el país del sol naciente y el mexica pueblo del sol.
Cerramos con algunas fotografías y los breves textos.


