Monólogo Para Panteón

Por: Alejandro Ostoa               

En Toluca es una tradición la Feria y Festival del Alfeñique, que se realiza para preservar este clásico dulce. El festival cuenta con diversas actividades artístico-culturales y me fue encargado escribir un texto escénico, a la vez que dirigir y actuar. Este es el texto a representarse. 

Acompañamiento en La Soledad
(Estampa escénica)

Personaje:
Librado. Velador. Viste a la usanza de su oficio en el siglo XIX. Edad indefinida. Maquillaje cetrino, con tintes cadavéricos.
La acción en el interior del panteón de La Soledad.
Silencio, posteriormente se escuchan tres sonidos de silbato, provienen del panteón de La Soledad. Alguien del público toca a la puerta.

LIBRADO: Ya voy… ¡Voy! (Aluza con el quinqué y abre la puerta, rechina. Viendo a los asistentes.) Cualquiera diría que estas no son horas para andar en el panteón. Pero pasen, no se queden todos pazguatos. Bienvenidos… como acostumbramos decir: “Esta es su casa”. (Pausa.)

Es un paraíso arbolado, con cedro blanco, trueno rojo, dólar, palmera dactilar y eucalipto. Soy el velador, pero no sólo por cuidar este recinto, sino porque velo las conciencias de los habitantes de esta demarcación. (Quitándose el sombrero.) Soy Librado. Y vaya que la he librado. Siempre andamos sobre el precipicio. Esta mansión está cumpliendo ciento cuarenta años. Cambiar el destino no es factible; se los dejo en que no es fácil. Cuánta razón hay en los refranes. Y precisamente por uno de ellos me hice velador de este panteón: “Al muerto y al consorte, a los tres días no hay quien los soporte…” (Transición.) ¡Cuánto tiempo de ello! ¡Y cuánto ha pasado desde mi viudez! Sé que ustedes vienen por su propia voluntad y creen que por las historias que les han contado, este es un lugar macabro. Se los digo porque, como ustedes saben: “Sobre el muerto las coronas”. Es decir, ustedes son responsables para iniciar este paseo, porque “En este mundo no hay nada cierto, salvo la muerte y los impuestos”. Éste es el panteón de La Soledad, que realmente se encuentra muy poblado, con alrededor de ciento dieciocho mil restos en veintiocho mil fosas. Así que antes de iniciar esta aventura piénsenle. (Pausa, mientras va a encender un cigarro que, finalmente no lo hace, debido a que se escucha un trueno.) ¿Ya decidieron? Porque “Mejor que digan que aquí corrió, que aquí murió”. Entrar a los panteones, cementerios o camposantos es seguir la huella tras la muerte. Este es el panteón general, tiene calles, vecinos, historias y leyendas, arte y detalles… (Pasa una mujer vestida de blanco, con velo, deja un ramo de flores marchitas en un jarrón. Desaparece. Librado ve a una mujer del público y le ofrece el ramo. Lo pasa ante los presentes para que lo huelan.) Bien lo dice el dicho: “El muerto y el arrimado a los tres días apestan”. Y ya que han decidido iniciar, sólo les recuerdo que: “A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo”. (Pausa).

Es necesario que les diga que las obras de arte funerario que resguarda este recinto, están protegidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y que cuenta con importantes estilos arquitectónicos: neoclásico, neorromántico, neogótico, neo renacentista, neobarroco, ecléctico, Art Noveau, Art Decó, entre sus diversos mausoleos, obeliscos y monumentos. Emprendamos el camino. (Va avanzando con el público.) Durante cuánto tiempo he visto crecer árboles, enraizarse entre el cemento, robustecerse los troncos, escuchar las enseñanzas que se filtran por las ramas… (Sonido de viento.) Los presagios de la naturaleza… (Se escucha agua en una pileta.) A las aves… y ánimas que emprenden el vuelo… (Sonido de aves nocturnas.) Dicen que es cuando “Los cuervos están de luto”. Miren (Señala hacia unos árboles con heno.) sus cabellos desprenden nostalgia, enmarañan melancolías, atan recuerdos… trenzan sentimientos. Deberían ver cuando la luna los acaricia con su encanto. Y es cuando uno reflexiona: “A tu enemigo fallecido, perdón y olvido”. Por eso yo recomiendo, porque no soy nadie para aconsejar: “Abriga bien el pellejo, si quieres llegar a viejo”. Pero sigamos. (Transición.) Aquí hay unos inquilinos que me han dicho: “Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura”. (Cubetada de agua sobre una tumba).

Sigan, es parte de las atmósferas que se presentan. Aunque yo soy velador y no leyendero, sé algunas historias y muchos sucesos inéditos. Continuemos. Este es el acompañamiento en La Soledad. Aquí conviven ancianos, bebés, niños, madres, viudas, adultos, mexicanos y extranjeros… pero qué hay de raro, si todos regresamos al origen. Aquí se dan lo milagros –o como ustedes quieran llamarles- las cosas insólitas. Vienen a dejar flores, juguetes, dinero y hasta comida y sonidos de música.

Los pajaritos también se aparecen y en el monumento también una flor diaria. Este hecho trasciende a la leyenda. La lápida es de María de Lourdes Barbabosa, joven fallecida a los 35 años de edad. Este monumento lleva por nombre Vida cortada, donde se apreciaba a un pájaro muerto, mientras que tres observan desde un árbol el cuerpo exánime de la madre. (Se escucha sollozos.) Este es un jardín dentro del panteón, la flor se hace presente porque el esposo de María de Lourdes, le prometió a su amada que todos los días habría una flor en su tumba. “Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte”.

De las alturas de esta capilla con estilo gótico, flota su historia. Los mitos se desarrollan y llegan a prevalecer. Como ustedes pueden sentir, aquí se percibe humedad. Es porque fue hogar de quirópteros, de los únicos mamíferos voladores, de los famosos tzinican, en náhuatl. Sí, del murciélago, de ese animal nocturno  representante de la oscuridad, tierra y la muerte. Aunque también con su simbolismo dual, con culto a la fertilidad. Algunos de los antiguos decían que eran  ratones ciegos alados. Cuánta asociación con los vampiros. (Se escucha aleteo.)  El reino de la oscuridad está lleno de tenebrosidades que vuelan todas las noches por los cielos mexicanos. Si observan hacia las alturas, se darán cuenta (En el interior hay personas que avientan confeti negro y murciélagos en varillas que rozan a los asistentes.) que una nata negra revolotea. 

Esta es la morada de Miguelito, es de las más visitadas. Fue un niño que murió quince días antes de cumplir un año. Nunca le faltan juguetes. (Sorpresivamente se escucha una matraca). “En este mundo matraca de morir nadie se escapa”, porque “Cuando te toca, aunque te quites… y cuando no, aunque te pongas”. (Se escuchan canicas que chocan). Se le ha visto haciendo travesuras. Él es juguetón. No es mala alma. (Alguien, con un guante de latex frío, ocultándose de ser visto, va tocando a algunos espectadores. Mientras tanto, otro pone una mamila en la comisura de los labios de algún asistente). Miguelito falleció antes de caminar, pero canicas, carros, camiones y muñecos, nunca le faltan. (De la copa del árbol se desprende un muñeco, cae al suelo. (Aparece un futbolista pequeño, vestido con el uniforme del Club Deportivo Toluca, sale del sitio en que se encuentra sepultado, realiza algunas dominadas y da pases “traviesos” al público. Librado continúa con el recorrido).

La vida es como los instrumentos de cuerda, con los que se orquesta la vida, con el vibrar hasta de los huesos. Se frotan, se pulsan, percuten. (Se escuchan cuerdas de diversos instrumentos, produciendo tensión dramática.) “Para morir nacimos”. Y cómo no recordar “El jinete”. (A una mujer que sale al encuentro de Librado). Arránquese, mi amada Osamenta. (Ella canta. Ambos caminan abrazados. Llegan al árbol mutante. Osamenta se va). 

Eso de los amarres y desamarres… con lo que mi amada Osamenta despareció. Contra el destino nada, porque “Casamiento y mortaja del cielo bajan”. “Uno propone, dios dispone, llega la muerte y todo lo descompone”. “A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla”. “Amor y muerte, nada más fuerte”.  (Del árbol mutante sale un brujo. Realiza una limpia, con todos los enseres necesarios, a un ser imaginario. De ser posible, lo hará con alguno de los asistentes. Sólo produce sonidos. Mientras el ritual está in crescendo, del árbol cae una bolsa negra que se estrella en el cemento). “Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte”.

Es tiempo de asistir a la capilla del panteón. La música mexicana es festiva, porque “Hasta la muerte, todo es vida”. ¡Que se escuche esa música! (Al término de la canción.) Esto es parte del Festival del Alfeñique 2023. Las leyendas de este panteón se presentarán a partir del… Y para poder hacerlo, deben…. Me van a perdonar, pero les informo que deben retirarse, porque ya se acabaron las reservaciones. Este es el Acompañamiento en la Soledad. “En la vida todo tiene remedio, menos la muerte”. Y “Muerta la gata, los ratones bailan”. 

Vamos a una fosa que está hacia el final. “Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda”. Allá permanecen apilados. (Un guitarrista o cantante acompaña el recorrido).  Yo creo que ya se habrán acomodado. Es la fosa común. La llamada ecuménica. “Barco sin cubierta, sepultura abierta”. Así era. Ahora es una capilla, donde tienen cristiana sepultura. (Alumbra con el quinqué. Percibimos dos sombras vestidas de andrajos. Mientras tanto, los espectadores sienten en su calzado unos trapos que los recorren, dando la sensación de ser roedores. Sonidos de los mismos). “¡Bendita la muerte cuando viene después de buen vivir!”

La mayoría de los monumentos muestran un símbolo. Este tronco cortado, no es porque haya caído un rayo, sino porque los difuntos murieron a causa de un problema químico en un almuerzo consumido en 1910. Los muertos fueron alemanes y se conoce como el Picnic macabro. El monumento es nombrado como Vida truncada, y se encuentra entre catorce tumbas. Recordemos que “de golosos y tragones están llenos los panteones”. Y cómo olvidar: “El que por tragón se petatea, hasta el pan de muerto se lleva”. “¡El muerto al hoyo y el vivo al bollo!”  (Dos sombras cargan un cazo, el cual tiene hervores, debido a la reacción de hielo seco con agua). Aunque también existe la contraparte: “Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve”. (Se escuchan trastos metálicos caer). Es el llamado para cenar. ¡Buen provecho! “¡Poco veneno no mata!”

Escuchen. (Sonido de cascos de caballo). Salen de ese monumento que alcanzamos a ver. El panteón general tiene a su destacado general. Es Juan Nepomuceno Mirafuentes, periodista, médico y político que llegó a este panteón tras ser sepultado en el de Santa Clara, pero no sabía estarse sosiego. Con decirles que el día de su entierro varios vecinos lo vieron cabalgar por las calles de ese barrio. Fue conocido por su crueldad, desollaba a sus enemigos para obtener información de las tropas enemigas. Era enamorador y hacía que le cumplieran sus caprichos. La tumba fue creciendo y adquiriendo peso porque a Miraflores se le veía asomar alguna extremidad,  pues nunca supo de quietud. A veces cabalga, otras trota. Aunque aquí hay otros generales, él se distingue porque no es de División, sino de diversión. Y como reza el refrán: “Genio y figura hasta la sepultura”.  Y “Los muertos al cajón y los vivos al fiestón”. Esto es parte del Festival del Alfeñique 2023. Las leyendas de este panteón se presentarán a partir del… Y para poder hacerlo, deben…. Me van a perdonar, pero les informo que deben retirarse, porque ya se acabaron las reservaciones. Este es el Acompañamiento en la Soledad. “En la vida todo tiene remedio, menos la muerte”. Y “Muerta la gata, los ratones bailan”. (Música).

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