Roberto Omar Román, Ganador del Premio Ariadna de Cuento 2022

Por: Catalina Miranda

Desde su primera edición en 2018, el Premio Ariadna de Cuento se ha convertido en un referente en el mundo de la literatura, atrayendo a escritores de diversas latitudes del país que desean compartir sus historias y talento. Sin embargo, más allá de ser una competencia literaria anual, este Premio ha servido de escenario para la persistencia y el compromiso de una gama amplia de narradores, incluso de participantes que han inscrito sus obras en varias ediciones de manera continua. Estos autores, fieles a su amor por las letras y su deseo de mejora continua, han enriquecido significativamente la diversidad del concurso. En este contexto, el Premio Ariadna de Cuento no sólo celebra el arte de contar historias, sino que también reconoce la dedicación y el espíritu perseverante de aquellos que han elegido la escritura como su vocación.

Roberto Omar Román es el ganador del Premio Ariadna 2022. Es significativo decirlo porque él ha sido perseverante y fiel a su objetivo. Participó en este mismo Premio en 2020 y 2021, años marcados por la pandemia por Covid-19. Cabe destacar que Roberto ha demostrado tener un sólido oficio y ha obtenido diversos reconocimientos que lo colocan entre los mejores narradores de su generación en México. Es un escritor preciso, meticuloso y pulcro. Como constructor de ideas es consciente al trazar cada una de las estructuras y sabe aplicar la exacta cantidad de eslabones para unir todos los elementos.

Aunado a ello, Roberto Omar Román está comprometido, de tiempo completo, con la Literatura. Es cofundador e integrante del Grupo Literario Urawa, en la ciudad de Toluca, desde 1993. Su trayectoria en las letras abarca ya más de tres décadas.

En entrevista declaró que al haber ganado el Premio Ariadna de Cuento 2022 se siente: “Emocionado, desde luego —en esta tercera participación lo conseguí—, y a la vez comprometido a pulsar mi vena narrativa en otras justas literarias. El reconocimiento, derivado de un concurso de cuento, es representativo e incentivador, por supuesto, pero implica a la vez una reinvención, una superación permanente en el autor. Requiere, digamos, de una potestad, de un balance reflexivo de que en ese momento lo escrito funcionó para ese concurso y para ese jurado. Eso me parece bien; indica que hay porvenir. Después, es necesaria la independencia o liberación del texto respecto a la tutela de su creador, y atañe al lector, una vez publicado, juzgar su valor. Es, entonces, cuando el autor debe reafirmarse, proponer prosas, igual o mejor logradas. Me parece que es un asunto similar a alcanzar la cúspide del enamoramiento, y a continuación romper el vínculo afectivo, porque lo inmediato es casarse, y considero que ningún cuentista se debe casar con un cuento o un premio. Es aconsejable mantener el celibato literario, permanecer ilusionado, seducido por la imaginación, asombrado de la propia inventiva”.

Estos comentarios de Roberto Omar Román se convierten en incisivo consejo para los autores jóvenes o para quienes se inician en la Literatura, ya que él habla desde la experiencia y desde el largo camino recorrido. El cuento “El pianista”, con el que ha sido galardonado, atrapa desde la primera línea hasta el punto final; se lee fluidamente, sin tropiezos, sin el deseo de detenerse para introducir una coma, un acento, o cambiar una palabra o la estructura de una oración. Lo cual siempre es gratificante. Está planteado en dos líneas conductoras. Dos personajes activos que se desenvuelven en el “aquí y ahora”, y otros a los que se menciona en un texto en cursivas, en el que se revelan la trama, el meollo del asunto, el desenlace. El final, del relato, al ser y un final sorpresivo. Otro de los aciertos de este cuento es que los dos hilos conductores son voces de tesitura distinta. La que inicia es la que culmina. Es decir, la estructura del cuento es totalmente redonda. Sorprende detectar que el final es continuación del inicio y que al unirse estas dos partes se pueden leer de manera independiente como si fueran un microrrelato o minificción; es decir, una sola unidad literaria.

Sin duda, Roberto Omar Román dedicó bastante tiempo en elaborar el andamiaje de este relato; es decir, la cimbra, la estructura. Sobre la concepción de “El pianista” nos dice: “Intuyo, porque sería pretencioso e inexacto asegurarlo, que la idea germinal surgió de la lectura del cuento Olaf oye a Rachmaninoff de Cary Kerner. Es un cuento de excepcional ternura, encomiable sencillez lingüística y ponderable destreza narrativa. Desde luego, yo hice una versión satírica y absurda del gran hombre que toca el piano.  // Para bien de nosotros, autores contemporáneos, el riesgo y fortuna de las influencias está, justamente, en esa libertad de tergiversar las fantasías de narradores paradigmáticos, y consolidar cosmogonías propias, estrambóticas o cotidianas, utópicas o distópicas, a nuestro modo y capricho”.

Felicidades a Roberto Omar Román por la obtención del Premio Ariadna de Cuento 2022, y felicidades por los que seguirá recibiendo, ya que, lo ha demostrado, como escritor de relatos seguirá siendo incansable.

En breve se publicará el libro digital que se podrá consultar y descargar de manera gratuita en el sitio web
https://editorialariadna.com/premio-ariadna-de-cuento-2022/

Fragmento del Prólogo del libro Premio Ariadna de Cuento 2022.

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