Reflejos de una Ciudad. Acuarelas de Manuel Barranco

Por: Alejandro Ostoa

El Colegio de Arquitectos del Estado de México, AC, festejó su 58 aniversario. Para ello, contó con la exposición Reflejos de una ciudad, de Manuel Barranco. Estar entre arquitectos, con obra  representativa de esa temática, de Toluca, es un reto y el autor, Manuel Barranco, superó las expectativas. El siguiente texto, fue la cédula de sala que realicé sobre el acuarelista y esta exposición.

…magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura;

amago de la humana arquitectura
Sor Juana Inés de la Cruz

Dos bellas artes confluyen en esta exposición de Manuel Barranco: la arquitectura y la pintura (acuarela).

   Una peculiaridad de nuestro acuarelista es el acertado manejo de los detalles, contagiado por los arquitectos que proyectaron los edificios y los escultores que en sus obras le imprimieron los delicados pellizcos de la creación.

   Cada una de las piezas que componen Reflejos de ciudad, tiene su característica distintiva; sin embargo, no sólo se trata de belleza fría, sino que se perciben historias en el lenguaje de claro-oscuros, en variadas épocas, estaciones  y oscilantes tiempos. La sensibilidad de Barranco se impregna en el papel, con pinceladas seductoras y coloridos sentidos, haciendo habitables los sitios.

   En estos reflejos está presente la reverberación, el eco, las voces flotantes e imperecederas. Logro de este singular acuarelista, quien –como percibimos en sus trabajos– nos incita a habitar esos mundos de la creación, edificios emblemáticos, no sólo permanecer pasivos ante sus fachadas, sino a escuchar las historias que nos apunta el consueta, a percibir temperaturas, a saborear el tiempo, a olfatear los vericuetos de la existencia ida, que se desarrugan con el agua de Barranco, y mirar el espacio.

   Manuel perpetuamente crea atmósferas y espacios para acceder a sus arquitecturas pictóricas; por lo tanto, debemos caminar y habitar el universo que nos brinda, completar el ciclo con la recreación. Ahí hay moradores que cobran aliento con la mirada de los espectadores. La lluvia es un espejo en el que se reflejan nuestros pasos, con chapuzones de regocijo, el viento nos traslada en grandes vuelos, el sol ilumina y da cobijo. Las nubes son las ideas que emergen y esperan ser atrapadas.

   Reflejos de una ciudad es un esplendor de la capital mexiquense, custodiada por el Xinantécatl, como podemos confirmarlo en la obra de Manuel Barranco, dejando el amago para concretarlo, como los trascendentes arquitectos que buscan la permanencia en el tiempo”.

Para muestra, sólo algunas obras.

Deja un comentario