Duelos, Cerrar Círculos y Acumulación

Por: Rocío Manzano Hernández
Psicóloga

Noviembre se viste de color naranja con las flores de Cempaxúchitl. Si bien estos días son para celebrar, recordar y honrar a todos los difuntos a través de la hermosa tradición del altar de muertos, es importante reconocer otra función de los altares.

El proceso de colocar un altar de muertos es todo un ritual. El ritual inicia desde el momento de elegir el lugar en el que se colocará, la compra de los papeles, las veladoras, seleccionar el tipo de comida y bebida que más le gustaba a los difuntos, qué fotografías colocar, etc., así este ritual ayuda para procesar el duelo de la perdida de los seres queridos (negación, ira, negociación, depresión, aceptación).

Durante la elaboración de dicho altar, la mente recuerda a los seres queridos repasando detalle a detalle su vida, su perdida y su partida. A través del ritual para la colocación del altar de muertos, la mente va cerrando círculos; recuerda la vida y confirma la muerte.

De la misma forma, reflexionemos sobre otros tipos de duelos: Duelos sobre la pérdida de algún empleo, del término de una relación amorosa o de amistad, de algún objeto material, etc. Es necesario también vivir las etapas de duelo (negación, ira, negociación, depresión, aceptación), ya que mantener la mente ocupada en el pasado es desgastante mental y físicamente, nos quita la concentración del presente, no nos permite apreciar ni disfrutar el día a día.

Es importante recuperar la energía necesaria para continuar con la vida. Enfocar la mente, el cuerpo y la fuerza para enfrentar el hoy.

Un ejercicio muy simple que puede ayudar a desprendernos poco a poco del pasado, es regalar, tirar o deshacerse de alguna forma de los objetos que llevan mucho tiempo guardados en casa. Al deshacerte de algún objeto, simbólicamente asígnale una emoción, por ejemplo: con esta camisa me deshago del rencor hacia x persona, con este adorno tiro a la basura la frustración que sentí cuando x situación, etc.

Los objetos guardan emociones del momento en que los compraste, de quien te los regalo, del momento en que los usaste, etc. Además ocupan un lugar, o “mucho lugar”, en tu casa.

Igual que el closet necesita que lo desocupes para meter cosas nuevas en él, la mente también necesita que la despejes de aquello que ya no necesitas en este momento; necesita despejarse para que te permita ver nuevos horizontes y puedas llenarla de nuevos aires.

Al desentilichar el closet y la mente, te sentirás más liviano.

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