Nada por Conocer

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Desde aquel 1988, los grupos que se reconocían por sus ideales y convicciones eran denominados de izquierda; sus luchas tenían un claro objetivo, derrocar al gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que tenía décadas detentando el poder y establecer un sistema de gobierno igualitario.

El ideal supremo era poner fin a la explotación de millones de trabajadores; la convicción principal,  que los mexicanos: obreros, campesinos, mineros, profesionistas, pescadores, profesores, empleados de empresas privadas y públicas de hombres y mujeres, ancianos y niños que, por décadas venían siendo sojuzgados por gobiernos priistas, corruptos, nepotistas, represivos, autoritarios, arbitrarios, impunes a grado tal que, inventaron un “fuero” para poder robar y cometer cuanto delito pudieran sin que se les aplicara la justicia y fueran a dar a la cárcel.

La lucha por lograr esos objetivos que cobró miles de vidas, encarcelamientos, torturas, llegaría a su fin cuando ese 1988, un grupo de priistas decidiera abandonar las filas del PRI, motivados por la imposición que el grupo político del Senador priista, Raúl Salinas Lozano hizo en la persona de su hijo, Carlos Salinas de Gortari, candidato a la presidencia de la República Mexicana, descartando sin miramiento alguno las aspiraciones del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, hijo del General, Cuauhtémoc Cárdenas del Río, a quien consideraba un amplio sector priista, con mayor derecho de ocupar la presidencia de México.

Por inconcebible que pudiera parecer, los grupos de izquierda, quienes se habían unido al Partido Comunista Mexicano (PC) y al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) en un nuevo Partido el Mexicano Socialista (PMS), para impulsar la candidatura a la presidencia  de México, el Ing. Heberto Castillo, a instancias e insistencia del propio candidato Ing. Castillo, le abrieron las puertas al grupo de priistas teniendo  al Ing. Cárdenas como candidato a la presidencia por parte del Partido de la Revolución Mexicana (PARM), un verdadero satélite del PRI.

Para sorpresa de muchos, disgusto de otros y negación de otros tantos, el Ing. Castillo cedió su candidatura a favor del Ing. Cárdenas para que contendiera contra  el candidato priista, Carlos Salinas de Gortari; los recién llegados priistas no aceptaron el nombre de PMS, por aquello de “socialista” y se le cambió por, Frente Democrático Nacional;  aunque a varios  casi nos da un infarto tal decisión, lo pudimos superar, quizá por nuestra juventud, pero no dudamos en profetizar que hasta ahí llegaría la izquierda, pues con todas  las mañas y trapacerías y corrupción propia de los priistas sin duda contaminarían a  la izquierda mexicana, como así fue y hoy lo estamos viendo.

Tras perder Cárdenas la elección en la que, obviamente resultó triunfador, Salinas de Gortari, posteriormente se cambiaria el nombre a los otrora PC y PMT y con los recién llegados priistas en uno solo que sería el, Partido de la Revolución Democrática (PRD), hoy tristemente reconocido por ser el tapete del PAN y PRI; al elegir al  presidente del  PRD, con el acarreo en el que los priistas tienen mucha práctica, pasó algo insólito, fue desplazado el Ing. Heberto Castillo y los demás militantes de izquierda para tomar el control: Cuauhtémoc Cárdenas;  Porfirio Muñoz Ledo; Andrés Manuel López Obrador, siguiéndole quien AMLO así lo decidía.

Como en política sabido es que, “nada es espontaneo y todo se arregla bajo la mesa” y agregaré, a espaldas de la militancia en que se sostienen los espurios y falsos dirigentes, sin verdaderos ideales, ni convicciones; estamos siendo testigos de la casi desaparición del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); bástenos ver que con esos llamados a la “unidad”,  al policía Omar García Harfuch, que fue nombrado Secretario de Seguridad con Claudia Sheinbaum, luego como candidato a jefe de gobierno de la ciudad de México y hoy, a un lado de Clara Brugada; así como a un Mario Delgado como dirigente de MORENA.

Y aun así, nos dicen que “vivimos en democracia y que el pueblo manda”.

Rara democracia la mexicana.

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