Una reflexión de vida
Por: Xavier Zaragoza Núñez
Me miro al espejo y casi no me reconozco. La piel cayó, las arrugas se multiplicaron, pero el alma se alzó más alta que nunca. No es máscara lo que llevo, es un mapa: cada línea una historia, cada sombra un recuerdo.
A veces entro en una habitación y olvido por qué vine. Me quedo quieto… y lo recuerdo. Con la vida pasa igual: llegamos sin saber a qué, pero si no pierdes la calma ni la esperanza, un día lo sabrás. Y entonces descubrirás que el rostro que ves es el de un viajero que, por fin, entendió su viaje.