Dramaturgia Mexicana Publicada en el Siglo XXI

Guillermo Schmidhuber de la Mora y Omar García Sandoval
Dos Dramaturgos, siete piezas para Representar

Por Catalina Miranda

Guillermo Schmidhuber de la Mora es autor de más de cuarenta obras dramáticas, que se han escenificado en distintos países; es también un investigador acucioso, especializado en la obra de sor Juan Inés de la Cruz, de la que encontró una obra perdida: La segunda Celestina. Schmidhuber, además, es un reconocido crítico de teatro, cuentista y novelista. Teatro para lamentar una ausencia es el título de su libro en la Colección Tespis de Icaria. El cual contiene cuatro piezas de destacada factura: “No murieron por la patria”; “Cuarteto para llorar una ausencia”; “Aniversario de papel en tres tiempos y un epílogo”, y “El ritual del degüelle”.

   La primera de ellas contiene un fragmento de la vida de fray Servando Teresa de Mier, cuando vivía en París. Schmidhuber recrea el encuentro de Teresa de Mier con quien sería posteriormente maestro de Simón Bolívar: Simón Rodríguez. Los personajes intercambian planteamientos ocurrentes y diálogos contrastantes debido a las diferencias en su personalidad: la seriedad y compromiso del sacerdote, y la liviandad del hombre mundano que es Rodríguez. Schmidhuber recurre a malabarismos fársicos como la ventriloquía para enfatizar el contraste de esas personalidades. Finalmente, Servando se ve enredado en la verborrea de Simón, quien lo hace caer en su trampa en torno a la traducción de una obra de René de Chateaubriand.

   A partir de la segunda obra, el autor cambia el tiempo y el sentido. Las piezas ya no tienen un origen histórico, sino uno ficticio; no obstante, tienen mucho parecido con la realidad. Schmidhuber nos traslada, nos hace ver varios nudos que emanan sustancias tóxicas y que ahogan a las familias. En “Cuarteto para llorar una ausencia”, el matrimonio de un hombre, que ejerce la autoridad y el machismo, y una mujer apegada a las órdenes de su marido se ven obligados a modificar sus férreos modos de actuar y de pensar motivados por la ausencia irremediable de su primogénito. En “Aniversario de papel. En tres tiempos y un epílogo”, un padre y una madre se desenvuelven en tres posibles vertientes, tres destinos para un mismo hijo: la enfermedad física, innata; la drogadicción por causa del descuido de los padres, y la felicidad y la armonía propiciada por el equilibrio y la buena comunicación entre los progenitores. “El ritual del degüelle” devela la problemática familiar de una esposa que luego de sufrir el maltrato del marido se venga de él, y hace cómplices a la hija y a la suegra, quienes también fueron víctimas de las agresiones de ese hombre abusivo, irreflexivo y golpeador.

   Para Gonzalo Valdés Medellín estas “cuatro piezas son de contrastante bagaje propositivo que, empero, discierne justamente la ausencia, el lamento y sus opuestos: la presencia y el ditirambo. La presencia de caracteres y circunstancias aleatorias que, si bien emplazan a los personajes a convulsivas degustaciones anímicas, también descuellan en exorbitantes madejas morales, sociales, psicológicas e incluso patológicas”.

   Omar García Sandoval es el más joven de los dramaturgos incluidos en la Colección, pero es destacada su trayectoria. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en donde imparte cátedra. Es bailarín y coreógrafo egresado de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA. Se ha desenvuelto como actor en teatro, cine y televisión. Yo moriré esta noche. Sueños. Los volcanes del Anáhuac es su primer libro de dramaturgia. En él encontramos a un escritor interesado en el ritmo y la musicalidad de las palabras, concretamente en la poesía. “Yo moriré esta noche” es el canto lastimoso de un hombre llamado Hamlet, que está hablando de su próximo y cercano deceso, y se da la oportunidad de dialogar consigo mismo, con fantasmas y con sus personajes clásicos y contemporáneos preferidos. Así, este Hamlet, que por momentos es el creado por Shakespeare, y en otros es parte de lo contemporáneo y habla de Coca-Cola, Windows y Walmart, es, evidentemente, ubicuo, un mago que quizá lleva siglos muerto, pero hace creer que morirá esa noche, dentro de una hora, en un tiempo que los lectores adivinamos eterno.

   En la segunda obra “Sueños”, encontramos a una pareja desgastada, que ha caído en la monotonía, en la aburrición y los reclamos. El diálogo se desarrolla durante una cena, los alimentos se convierten en insultos, reproches y agresión. Se plantea la decadencia de la pareja, la imposibilidad de encontrar acuerdos, la incomprensión, que hacen que los sueños e ilusiones caigan en un desfasamiento, en el resquebrajamiento de los intereses en común.

   El plato fuerte del libro lo conforma “Los volcanes del Anáhuac. Del amor, la ruina y la fragua”. Es la recreación de la leyenda del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, desarrollada también en verso. Es una obra de largo aliento, creada principalmente para la lectura, ya que realizarla en un escenario y proyectar al público su esencia, requeriría de una voluminosa y suntuosa producción. Esta obra podría ser una epopeya digna de cualquier pantalla cinematográfica, como comenta Gonzalo Valdés Medellín en el Prólogo. A mí me encantaría que surgiera un músico heroico que la transformara en una ópera y que fuera representativa del repertorio nacional.

   Teatro para lamentar una ausencia, de Guillermo Schmidhuber de la Mora (Ciudad de México, 1943) y Yo moriré esta noche. Sueños. Los volcanes del Anáhuac, de Omar García Sandoval (Ciudad de México, 1982) son la cuarta y quinta entregas de la Colección Tespis de Icaria. Dos dramaturgos de distintas generaciones. Siete obras del acervo de la dramaturgia mexicana publicada en el siglo XXI.

Día Mundial del Peatón

Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón

Todos somos peatones en algún momento del día. Caminar por las calles y avenidas no debería representar un riesgo, pues las cifras de siniestros viales en peatones son altas y a nivel mundial representa un problema de salud pública. Con el fin de concientizar a la población para garantizar un tránsito más seguro, y a su vez, fomentar la cultura vial, es que cada 17 de agosto se conmemora el Día Mundial del Peatón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) eligió el 17 de agosto con el fin de conmemorar que en el año de 1897 la joven londinense Bridget Driscoll fuera embestida por un vehículo automotor causándole la muerte. Ese incidente fue registrado como el primero en su tipo en el planeta.

En cifras, cada 23 segundos fallece una persona por un accidente de tránsito a nivel mundial. Cada año se pierden aproximadamente 1,3 millones de vidas por incidentes de esta naturaleza. Entre 20 y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales, y muchos de ellos provocan una discapacidad. Son la principal causa de mortalidad entre los niños y jóvenes de 15 a 29 años de edad.

En Jalisco, hasta el 30 de junio de 2023, 13 personas han muerto en el Área Metropolitana de Guadalajara en accidentes donde participaron unidades de transporte público colectivo de pasajeros. De acuerdo con el Informe de Siniestralidad Vial del Transporte Público Colectivo de la Secretaría de Transporte, enero y febrero son los meses con más víctimas mortales, con un total de cuatro cada uno.

Territorios Baldíos

Feminismo

Por: Darío Fritz

Sin clan, sin ley, sin hogar, nada es. Lo dice Homero en la Ilíada. “Lo primero de todo es la casa, la mujer y el buey labrador”, aporta Hesíodo. Hablaban de la familia, “la comunidad establecida para la convivencia de todos los días”, a decir de Aristóteles. Y de la cual Platón alertaba que su “desvirtuación o falta de cohesión” llevaría a “la disolución de la República y, por ende, de la sociedad”. En el reciente cierre de temporada de You Honor, la serie en la que Bryan Cranston vuelve a brillar, muestra que para algunos clanes, de la mafia en este caso, lo de la familia se lleva con camisas de fuerzas permanentes. Y que la mujer, despreciada, ninguneada, violentada, puede ganarse su lugar como cabeza del clan -una Hope Davis sobresaliente- a fuerza de mayor maldad que los hombres, aunque esto ya no resulte una novedad tanto para la cinematografía como para la literatura (allí están Las reinas del crimen, La dama de la mafia, el documental Napoli, Napoli, Napoli, o La reina del sur, la creación de Arturo Pérez Reverte).

Esa mirada algo repetida sobre mujeres abandonadas, maltratadas o cómplices del patriarcado, por necesidad, amor o vocación, encuentra otro relato, nuevo y apenas visibilizado; el de las mujeres que aceptan colaborar con la justicia para contar sobre los crímenes, negocios, lavados de dinero y nombres de su clan. Arrepentimiento y necesidad de sobrevivir que en la familia -madres, hermanas, padres- le indilgarán como traición y se lo harán pagar con la muerte si logran cazarlas. De eso va Las buenas madres, la producción italiana basada en el libro homónimo del periodista Alex Perry, y que estrenó este año Star+. Parsimonioso, el relato se toma seis capítulos que pasan muy rápidos, para hacernos ver que la violencia ejercida por padres y criminales del clan es tan cruda como real con las mujeres. Las convierten en rostros desfigurados sólo por acceder a redes sociales, las insultan por ser eficientes en su trabajo, pretenden que una hija olvide a su madre porque los ha traicionado dando cuenta a la justicia de sus crímenes.

En una Calabria donde lo único moderno son los celulares, microondas y refrigeradores, porque en lo demás, desde la arquitectura y el silencio pavoroso de las calles de los pueblos, el conservadurismo rancio y aterrorizante sobrevuela la serie. Las historias verídicas de tres mujeres, víctimas de clanes familiares de la Ndrangheta se abordan con solvencia, frialdad y magnetismo en las cámaras que dirigen con pulcritud el inglés Julian Jarrod y la italiana Elisa Amoruso. Dejan en claro que la familia es una fraternidad de hombre, donde las mujeres sólo acompañan y nunca serán lo primero de todo, volviendo a Hesíodo. Donde un jefe puede denominarse mamma santisssima, pero nunca le confiaría a la mujer hechos y mucho menos secretos, sería como traicionar el juramento de fidelidad, en palabras del arrepentido jefe de la Cosa Nostra, Antonio Calderone.

Las buenas madres es una obra feminista, no sólo porque muestra a esas tres mujeres valerosas junto a la fiscal que encabeza la estrategia de desarmar en lo que puede a la mafia, a partir de hacernos ver que son tan responsables de crímenes -por participación u omisión- como sus maridos o padres, sino también porque cuenta la vulnerabilidad de otras mujeres -la mayoría- que callan la violencia aceptando su papel de víctimas, tutoras del grupo familiar aunque sus integrantes cometan asesinatos, trafiquen drogas o extorsiones a sus vecinos. Mujeres capaces de manipular a nietas y sobrinas contra las propias madres que han dado ese paso de rebeldía contra un mundo oscuro del que ya no quieren formar parte. “No le perteneces a nadie más que a ti misma”, le aconseja Lea Garófalo a su hija Denise antes de que el marido la mate y desaparezca su cuerpo.

Una de las tres versiones que identifican el origen de la palabra mafia, señala la contracción de ¡Ma fia! (¡Mi hija!), que gritaban desesperadas las madres en el Palermo del año 1282 ante la violación de sus hijas cometidas por soldados franceses. Esos gritos hoy se convierten en amenazas de venganza y chantaje. Perderán a sus hijos y su propia vida aquellas que osen ir a la justicia. Y se lo cumplen. Las mujeres lo saben pero dudan. Romper con la omertá (silencio cuyo rompimiento se paga con la muerte) es complejo. Así se lo hace saber Giuseppina Pesse a la fiscal. “Usted no entiende nada”, le advierte.

Los hombres nunca dejarán que una mujer sepa algo, porque de lo contrario mejor será matarla o hacer que otro lo haga, testimoniaba Calderone en 1992. Lo saben en su incredulidad desafiante Lea y su hija adolescente. Ninna ninna ninna neda/ el lobo se come el corderito/ Corderito mío ¿qué hiciste?/ cuando te encontraste con la boca del lobo, dice la letra del tema musical central de Giorgio Giampá que recorre la serie. Nada mejor que la canción tradicional de cuna para describir Las buenas madres, esta serie poderosa en cada escena y virtuosa en su extensión.

@DaríoFritz

Día Nacional del Cine Mexicano

Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón

El séptimo arte producido por cineastas mexicanos se conmemora cada 15 de agosto. El Día Nacional del Cine Mexicano celebra el talento y diversidad de voces que dan forma al cine de nuestro país. Para este 2023, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) tendrá una programación especial dentro del marco de este día.

Bajo el nombre #CineQueNosUne, del 15 al 21 de agosto de 2023, el público podrá disfrutar de películas que reflejan la pluralidad de ideas y culturas que convergen en México; desde la exploración de fenómenos sociales, historias narradas por cineastas indígenas, clásicos del cine contemporáneo, así como la gran tradición del cortometraje mexicano.

La cartelera se conforma por 43 películas, entre largometrajes y cortometrajes de ficción, documentales y animación, mismas que tendrán más de 277 funciones en 63 sedes de 20 estados incluido Jalisco, incluyendo la nueva Cineteca Nacional de las Artes. Consulta la programación en el siguiente enlace: https://www.imcine.gob.mx/media/2023/8/1_general_-_programacion_dncm_20231.pdf

La celebración realiza una retrospectiva a la carrera de la primera actriz María Rojo; así como la proyección de títulos del Centro de Producción de Cortometraje (CPC), recientemente digitalizados por el IMCINE en colaboración con Estudios Churubusco. También existe una colaboración con plataformas como Netflix, MUBI, ViX, entre otras.

Asimismo, la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México -FIlmoteca UNAM- se ha sumado a esta gran celebración. La Filmoteca UNAM ha programado once filmes realizados en su gran mayoría por egresados de la Universidad Nacional, reconocidos con diversos premios y nominaciones, a proyectarse del 16 al 20 de agosto en la Sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria) y el Cinematógrafo del Chopo (Enrique González Martínez núm. 10, Santa Ma. La Ribera), con entrada gratuita.

En nuestro estado, el día de hoy el Museo Cabañas (Cabañas #8, Las Fresas, CP. 44360, Guadalajara, Jalisco) se encuentra proyectando “Háblame de ti”, Dir. Edu Cortés y “Las razones del corazón” Dir. Arturo Ripstein, y el viernes 18 de agosto en Cine Mayahuel (San Felipe #726, Col. Centro, C.P. 44100, Guadalajara, Jalisco) se proyectarán “La tarea”, Dir. Jaime Humberto Hermosillo y “Compilado de cortometrajes del CPC”, Dir. Varixs realizadorxs.

Fuera de México, en colaboración con la Secretaría de Relaciones Exteriores y distintas instancias internacionales, se llevarán a cabo 87 proyecciones presenciales de 26 títulos mexicanos de la cartelera oficial del Día Nacional del Cine Mexicano en 30 representaciones diplomáticas de 25 países, para el disfrute tanto de los públicos mexicanos en el extranjero como de los residentes de esas latitudes.

También dentro de este marco, Mattel anunció el lanzamiento de una Barbie de María Félix de edición limitada que ya aparece como “agotada” en Amazon.

Roberto Javier Hernández El Pelón y la Compañía de Teatro en Vecindades

(Primer acto)

Por: Alejandro Ostoa

A Catalina Miranda y su Tespis…
de colección

El teatro, como representación es efímero, pero quienes lo hacen posible (dramaturgos, directores, actores, escenógrafos y productores, entre los principales), marcan a los espectadores. Este año (2023) se cumplen 35 de la creación de la Compañía de Teatro en Vecindades, proyecto de gran alcance, de Roberto Javier Hernández El pelón.

Roberto Javier Hernández, más reconocido como El Pelón, chilango de nacencia y conciencia, egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue alumno de Héctor Mendoza, Luis de Tavira y Julio y Germán Castillo, entre otros notables directores, con lo que posteriormente trabajó. Fue iluminador, escenógrafo y asistente de dirección. Como actor, también tuvo presencia, destacando en Nadie sabe nada, de Vicente Leñero. Julio Castillo y Germán Castillo fueron quienes más le solicitaban que asistiera para recibir la crítica de los montajes a estrenar. El Pelón, generoso desparramado, realizaba la crítica y constantemente le pedían puentear escenas, porque tenía la capacidad de hacerlo con elementos que simbólicamente eran los idóneos.

Incisivo, corrosivo, imaginativo y propositivo, era un ser luminoso que contrastaba la alta cultura con la popular. Luchador social desde la escena, sin panfletos ni discursos mareadores, tendenciosos, llegaba a los oprimidos, a los combativos. Recuerdo que cuando le pregunté a qué se debía su estilo rapado, me platicó la historia. Participó en una manifestación conmemorativa del Movimiento Estudiantil del 68. Traía greña larga, los granaderos lo golpearon y le quitaron un mechón, con parte de cuero cabelludo y desde entonces andaba con la cabeza como de rodilla. Sus bigotes, recordando a las morsas, eran otra de sus características. Así se involucró en una aventura, participando como actor en la telenovela El pecado de Oyuki.

Verlo dirigir era disfrutar una escena del teatro del absurdo. Su lenguaje oral era como comedia de enredos, pero con pocas palabras, repetitivas, enfáticas y abstractas, careciendo de cantinfleo. Dicho lenguaje lo fortalecía corporal y gestualmente, poniendo énfasis en lo descomunal. No decía nada… pero trasmitía todo.

Siempre he dicho que al director escénico que más le aprendí fue a él. Va un ejemplo, subiéndose a escena y con mirada, lenguajes corporal, gestual y textual, cargado de energía emprendía lo que deseaba que se le trasmitiera dentro de su proyecto de dirección: “Mira, cabrón, el pedo está así… tú llegas… pas… pum y en chinga te presentas, poniéndote muy acá… Agarra el pedo y maneja todo el escenario. ¿Captas? Y se bajaba del escenario. (¿A alguno de los lectores no le quedó claro la indicación?) Yo la captaba.

Recuerdo que lo entrevisté para la revista Mira, titulando tal trabajo como “Por actuar en quinto patio”. Cuando entré a trabajar en cultura de la Ciudad de México, en lo que fuera Socicultur (que había sido un proyecto de entretenimiento), cuando fue titular Alejandro Aura, y subdirector de actividades Culturales Armando Vega-Gil, llegamos a programar a la compañía de Roberto con obras contra las adicciones y con canevás que presentaban en diversos foros callejeros, así como en reclusorios y orfanatos. Su compañía era la más solicitada porque se adaptaban al público que presenciaba la obra.

Recuerdo que una ocasión me invitó a un canevá y actué en la Candelaria de los patos. La obra se presentó tras ver una muestra de objetos que pertenecieron a prostitutas asesinadas. La exposición me resultó un golpe clarísimo en el espejo de la cotidianeidad, realidad destrozada, esquirlas de lo que fueron zapatos de plataforma, fragmentos de lápiz labial, condones amarillentos, peines chimuelos, y sostenes sin apetencias.

Después me invitó a escribir un Hamlet a la mexicana. Había ganado la beca de la Fundación Rockefeller. La obra fue El otro espectro de Hamlet, se estrenó en el teatro Venustiano Carranza de la Ciudad de México. Hicimos una gira delegacional con una pastorela de payasos. Con El otro espectro de Hamlet me pidió que lo acompañara a los ensayos. Así lo hice. El padre Hamlet lo interpretó Juan Pablo de Tavira. Me pidió que marcara a un guardia que le rompía una botella en la cabeza. Tavira asistía a los ensayos con sus guaruras, había superado el atentado en su casa, mediante la fuga de gas y dejado de ser director general técnico del Sistema Penitenciario Nacional. Nunca llegó el actor que iba a realizar el guardia. El día del estreno hice el papel. Mi miedo era la reacción, porque le rompí la famosa botella (de utilería en la cabeza).

Cae el telón del primer acto.

Tespis de Icaria, el Héroe que Inspiró una Colección

Por Catalina Miranda

Tespis, nacido en Icaria cinco siglos antes de nuestra era, es el héroe griego al que se le atribuye la creación del teatro, por interactuar con el Coro de manera dialogada. También introdujo el uso de la máscara e inició el teatro itinerante, ya que fue desterrado y se vio en la necesidad de viajar en su carreta, y de llevar sus representaciones teatrales por distintas localidades de Grecia.

 Editorial Ariadna, en 2016, eligió el nombre “Tespis de Icaria” para su colección de dramaturgia. El libro con el que ésta inicia es de Gonzalo Valdés Medellín (novelista, ensayista y periodista de amplia trayectoria): A tu intocable persona. Delirio dramático en dos actos, que en ese año conmemoró 30 años de haberse escrito. Obra muy importante, innovadora, y no obstante haberse representado hasta 1994, significó un parteaguas, ya que fue la primera en abordar el tema del sida. Ernesto Reséndiz Oikión, en el Prólogo de este volumen —que contiene fotografías y reseñas aparecidas sobre todo en el suplemento sábado de unomásuno—, anotó: “Esta obra ofreció una renovación. Para la mayoría de las personas heterosexuales, y para muchos homosexuales, el silencio en torno al tema era preferible antes que reconocer la ignorancia común.” Poco se sabía entonces de las causas del SIDA, lo que sí se palpaba era que muchos miembros de la comunidad homosexual caían fulminados; había terror, ignorancia y tabú, no sólo entre los gays, los más afectados, sino también entre los heterosexuales y entre la gente dedicada a la salud, quienes no estaban capacitados para detectar y menos para tratar la enfermedad. Así, A tu intocable persona… es también una denuncia en contra de la Medicina, como ciencia, y en contra de la Religión como distorsionadora de ideas y satanizadora de las prácticas en torno a la diversidad sexual. Son varios los aspectos de esta obra que son plausibles: la valentía del autor de 23 años; el uso de un lenguaje verosímil, fiel recreador de la realidad; la realización del desnudo y del acto sexual en pleno escenario.

El número 2 de la colección lo ocupa Hugo Salcedo, un maestro de la dramaturgia mexicana, doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid, ganador del Premio Internacional Tirso de Molina cuando aún no cumplía los treinta años, y de muchos más, que dan testimonio de la calidad de su pluma. Salcedo presenta dos obras que no han sido aún representadas: La primera es Onania, y la segunda, Seis metros, dos mil quinientos kilos y un chorro de espuma.

Onania es un neologismo creado a partir del nombre de Onán, personaje bíblico aparecido en el Génesis que se casó con la viuda de su hermano. Cada vez que Onán tenía coito con su cuñada se alejaba del cuerpo femenino antes de eyacular, ya que no deseaba engendrar un hijo con ella. En Onania, Hugo Salcedo plantea la necesidad de una mujer, cuyo esposo acaba de morir creyendo que ella está embarazada y que heredó todos sus bienes a su futuro hijo. El drama se desarrolla a partir de la petición que Tamara le hace a Octavio, su cuñado, de darle un hijo.

Seis metros, dos mil quinientos kilos y un chorro de espuma. Farsa marina en dos actos, es una imagen que alude a un cetáceo hallado por unos niños en la Bahía de Santa Magdalena, Baja California. Los niños, sorprendidos y juguetones, se acercan al animal, y ante la incapacidad de devolverlo al mar piden ayuda a las autoridades del pueblo, quienes astutas y corruptas ven en el hecho la posibilidad de ganar dinero. Así, cobrando, llevan a los pobladores, en una de las camionetas de la comisaría, a ver a la ballena y encierran en la cárcel a los niños. Al llegar las autoridades federales a esa playa, lejos de querer dar solución al problema de la ballena muerta, que en breve iniciará su proceso de descomposición, causando graves enfermedades a los aborígenes, prefieren tomar nota de la extensión y belleza de las playas de Santa Magdalena, en las que planean, para su propio beneficio y enriquecimiento, erigir un centro turístico. Ante la ineptitud de las autoridades, y motivados por el hambre, los pobladores deciden destazar al animal y asegurar el alimento para una larga temporada. Seis metros, dos mil quinientos kilos y un chorro de espuma es la denuncia de la corrupción de los políticos que saquean al país, convirtiéndolo en una zona en la que prevalece la injusticia, la hambruna, la ignorancia, la falta de conciencia, lo que, sabemos, sucede en muchos puntos de nuestro país.

Gonzalo Valdés Medellín escribió en el Prólogo: “Las obras que el lector tiene en sus manos hablan de un dramaturgo que apuesta por la forma, que explora las anécdotas a costa del devenir de sus propios personajes, que discurre en torno a la injusticia social, pero también en favor de la espiritualidad, de la honestidad del ser y de la búsqueda de una identidad que se ha colapsado.

”Onania es una obra neomilenaria, apocalíptica, en donde el debate de la identidad del ser cobra visos perturbadores; los personajes viven historias entremezcladas de terror, de fantasía corrosiva, inmersos en una realidad que los agobia, que macera sus existencias y solivianta la realidad misma. Una de las obras más hermosas del catálogo de Hugo Salcedo es esta ballena dramática llamada Seis metros, dos mil quinientos kilos y un chorro de espuma, donde vemos al dramaturgo en total madurez compositiva y donde nuestro México (a través de personajes infinitamente humanos), vuelve a llorar de vergüenza, de impotencia, de desolación, de conciencia de sí mismo como un país que no merecería ser ese cadáver vejado por las manos codiciosas de sus gobernantes, como sucede con la ballena, en incisiva metáfora dramática, sino cobrar conciencia del sino de su infortunio.”

Del 2016 al 2023, la colección Tespis de Icaria ha ido ampliándose con obras de otros destacados dramaturgos, las cuales abordaremos en futuros artículos, aquí, en Prensamérica Jalisco.

Territorios Baldíos

Orfebres de la enseñanza
Por Darío Fritz

Hay tanto ruido allí afuera que a veces cuesta encontrar el foco. Los pensadores de la antigüedad, que han marcado el camino al paso de los siglos, señalaban a la educación como el lugar para desarrollar los sueños de cómo construir el futuro. Le daban así más valor al educador que al funcionario gobernante. Ser “ministro” o funcionario por entonces –minus-, significaba estar hecho para las actividades menores, en cambio, el magister era, tomado del latín, el maestro. Desde la palabra se simbolizaba la preponderancia de una sobre otra. Por entonces, los hijos de los acaudalados eran los únicos que asistían a recibir conocimientos -fueron los primeros-, y eso, aún entrado el siglo XX, siguió ocurriendo en la mayor parte del mundo.

Se aprendía de memoria -¿algo ha cambiado?- porque no había papel donde asentar el aprendizaje y la oralidad era el modo de retransmitir el conocimiento. Irene Vallejo, que en El infinito en un junco nos ayuda a quitarnos tantas telarañas de ignorancia, relata que para la fiesta de Pentecostés, los judíos del Medioevo hacían una ceremonia con los niños que se iniciaban en el aprendizaje donde debían lamer la miel untada sobre las palabras del alfabeto hebreo escritas en el pizarrón para que les entraran simbólicamente en su cuerpo. Esos maestros de alguna manera hacían que el gusto por el aprendizaje quedará incrustado para siempre en cada cuerpo y la enseñanza fuese un placer y no una carga como muchas veces nos pretenden hacer creer.

Fue Albert Camus quien dejó una marca indeleble de la impronta de los maestros en la formación de los niños, como potenciales transformadores de sus vidas. Después de obtener el Premio Nobel de Literatura en 1957, le escribe a su maestro Louise Germaine para agradecerle que en la pobreza de su niñez, sin su madre y sin sus enseñanzas y ejemplo no hubiese podido llegar a ser el escritor que era.  “No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo, pero por lo menos ofrece la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.”

También Nuccio Ordine ha dejado asentado que “la buena escuela… la hacen sólo los buenos docentes” -su reflexión se hace en el contexto de serias dudas sobre los beneficios de la multimedia, las tablets y la educación que se pretende ligar a empresas privadas. Los buenos docentes, dice, son “aquellos que, renunciando a las medidas coercitivas, logran que la única fuente del respeto del alumno hacia el profesor sean las cualidades humanas e intelectuales de éste”.

Hoy meros hacedores de las decisiones de los minus, los magister escuchan el ruido diario allá afuera. Unos libros de textos -¿quién será el autor de tanta redundancia?- realizados a oscuras, cojos en transparencia, impuestos a rajatabla, los tendrán a ellos como orfebres, quiéranlo o no, de arbitrariedades ajenas.

@DarioFritz
Darío Fritz ejerce el periodismo desde hace más de tres décadas (Reforma, Milenio Diario, Siglo XXI, La Crónica, entre otros). Publicó la investigación Con la muerte en el bolsillo. Seis desaforadas historias del narcotráfico en México, el cual recibió el Premio Planeta de Periodismo, y es coautor de El Libro Rojo III (Fondo de Cultura Económica). Redactó manuales sobre seguridad física y digital dirigido a periodistas. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo (área Investigación). Ha sido corresponsal para publicaciones de Argentina e instructor para UNESCO México. En la actualidad ejerce como profesor de periodismo en la FCPyS de la UNAM, y editor de la revista trimestral BiCentenario.