Por: Alejandro Ostoa
Toluca Estado de México.- El viernes 4 de los corrientes, en el Centro Toluqueño de Escritores, con la convocatoria de A mis Contemporáneos, se presentó el libro Emiliano Zapata. Testimonios de la Revolución del Sur, de Édgar Castro Zapata, con la participación de Georgina Flores, el autor y quien esto escribe. Como moderadora la convocante Tania Hernández. Édgar es historiador y bisnieto del general Zapata. Georgina Flores es doctora, reconocida en el ramo histórico.
El presente fue la manera en que presenté.
Alejandro observa al público.
ALEJANDRO: ¿Saben cómo nace la caña? (Pausa en espera de respuesta.) Por la zafra genealógica lo conocerán. Si no lo creen, véanlo. Es Édgar Castro Zapata, el historiador. El bisnieto, el embarbecido. Él también tiene ingenio, pero no del azucarero, sino con los conocimientos adquiridos, vividos. En Emiliano Zapata. Testimonios de la Revolución del Sur, se desbrozan las conjeturas para dejar testimonios, el eco de la verdad histórica y que ustedes se liberen de asfates. Y ya entrado en trapiches expriman a Édgar, pero no con tanto estrujamiento lo dejen como bagazo y ya no me quiera acompañar a brindar con la cachaza. Con Castro Zapata corroboramos que la memoria debe estar presente. Él nos recuerda sobre la lucha para defender el derecho a la tierra, montes y aguas. Eso sucedió en 1909. Qué tanta agua siguen llevando algunos a sus molinos. ¿Y de la tierra qué hay? Troceadores que les extraen sus entrañas, las asfaltan. Y así, ni cómo abrir las manos para acariciarla. ¿Y de los montes? Las mafias voraces, insaciables. (Transición.) Este es sólo un parte que le hago saber, mi general. Y debo decirle que el libro se está presentando en Toluca, y que su bisnieto va a estar firmando hartos ejemplares. (Transición. Cambia de personaje.) Hubo una bellísima mujer que lo mismo se metía en archivos o en estudio de campo y me sigue maravillando por el legado que nos dejó y tuvimos un encuentro entre los andurriales de Emiliano Zapata. Testimonios de la Revolución del Sur. Muchos de ustedes la conocieron, fue cronista municipal de Toluca. Yo sigo despetalando las historias de Margarita García Luna. Y aquí está una entrevista que realizó ella y aparece en este libro. (En campesino.) “No, po’s… al, al morir mi general Zapata po’s tuvimos que desmoralizarnos, mmm, porque ya no había eco, ¿verdad?, de nada. Ya pues, es como un padre de familia: se muere el papá del, del, del hogar, se desbarajusta la familia, mmm. Así fue… po’s sí, unos agarramos por un lado y otros por otro. Bueno, nosotros nos reconcentramos en nuestro pueblo y a trabajar, ¿verdad?, y otros generales po’s reconocieron también su rumbo, mmm y ya… Po’s entregamos las armas, ¿verdad?, entregamos las armas a un general que se llamaba… Benancio López, que estaba aquí en destacamiento, se las entregamos y nos pusimos a trabajar hasta la fecha”. (Transición. En Zapata.) “Que esto que han visto les sirva de ejemplo; este es el castigo que doy a los traidores; que esta sea la última sangre que se derrama por esta causa; de hoy en adelante será una vida nueva; perdono las faltas que hayan cometido ustedes, pero a partir de este día exijo de todos el mejor comportamiento, porque seré muy severo con el que cometa alguna falta, y no quiero que digan después que soy ingrato. Va a incorporarse con nosotros el coronel Guajardo, quien se ha convencido de la bondad de nuestra causa, que es la causa del pueblo humilde, del campesino, y con este valioso contingente, y otros más, espero, es seguro nuestro triunfo; y quiero que al llegar éste, nuestras tropas estén moralizadas y disciplinadas, por lo que les repito: manéjense bien porque castigaré severamente a los que cometan alguna falta ¡A enterrar a los muertos!” (Transición. Cambia de personaje.) Oiga, mi general, ¿a ellos les vamos a hacer su ofrenda el Día de muertos? Pues aunque sea una calaverita de azúcar, porque desde ahí, desde la caña, surgió su movimiento. Y para que no me pandee para un solo lado, también papel picado, como los balazos que entraron a los que petateamos. Y ahora viene de piloncillo Mauricio Magdaleno. (Transición. En Zapata.)Amigos, enemigos… a montones les hemos ido dejando, todavía calientes y sin enterrar, en los ranchos y en los caminos reales. Como decía Montaño, nuestro paso deja ruinas y desolación. Nadamás que a él le tembló el alma, y traicionó a la causa, y por eso murió, y yo no temo ni lo que hemos hecho ni o que tengamos que hacer. Yo ya no me paro nunca, aunque quisiera, como esos troncos que se lleva el río cuando va creciendo, y que no se detienen ni en los recodos, ni en los puentes”. (Transición. Cambio de personaje.) Así es, mi general, en director del Instituto Pro-veteranos de la Revolución y presidente (no como Emiliano, de la junta), Édgar de la Fundación Zapata y de los Herederos de la Revolución AC.
Lo indispensable es que todos nos irgamos resueltos a defender el interés común y a rescatar la parte de soberanía que se nos arrebata.
Me gustaría celebrar con toros, con música y con mucho contento. Pero eso sí, que conste que no tenemos olvido. Memoria, archivos y admiración. ¡Zapata siempre vivirá!


