Epistolario Querid@ Abecé

Por: Alejandro Ostoa

Epistolario Querid@ Abecé es un libro publicado el año pasado, de la autoría de Mario González Reyes, quien nos tiene acostumbrados a que por lo menos anualmente nos regale algún libro. Su estilo es juguetón, de gran cultura (de la que no es pretencioso), pues todo nos los da digerido, mas no masticado. Este libro a que nos referimos, de 255 páginas, está dividido en las secciones: Instantáneas; Reflexiones; Quimeras vivenciales; El COVID como elemento de unidad; Compartir el privilegio de vivir; La naturaleza, madre y aliada; Homenaje a la mujer; Los siete días de la semana (Juego de palabras), que tiene tres apartados: El septidía, Textos con palabras de la letra inicial de cada día; El encuentro de nuestros muertitos y El cierre.
Iniciaré con la cuarta de forros.

EpistoMario
Querid@ Abecé… de Mario González Reyes, es un acto celebratorio a la vida, a los afectos, en estos tiempos de afectaciones. El autor, con sus dotes humanistas, nos envía atado de cartas (a la manera de regalo), que son cerradas, cada una, por un listón como simbología que enlaza la amistad. Existe la reminiscencia que nos lleva a ver a la paloma mensajera con sus ramas de olivo. La confidencialidad tiene la grandeza heráldica lacrada. También podemos escuchar el armonioso ritmo de nuestro correo prehispánico, con las caricias respiratorias de la tierra. Las misivas que integran este libro llegan al correo de los lectores, ese ARTE-FACTO laminado con el nombre de buzón que va dejando el hombre trabajador que va pedaleando, a golpe de calcetín, con una mochila de cuero atiborrada de noticias. Tan importante que su día es el Nacional del Libro, el del natalicio de sor Juana.

Las misivas, letteras o cartas llegan a asociarse con el calendario Más antiguo de Galván, como la recuperación de una tradición venida a menos, pero que se revalora y con su tinta inyecta ánimos que reconfortan, juguetean, confiesan y, sobre todo, comparte, en un diálogo que se sobrepone al trágico caos para buscar restablecer el orden.

En este epistolario, además del tono amistoso, se comparte humor, sabiduría, vivencias, ingenio y otras yerbas, de la que está condimentada la estilística (fresca, sabia y savia) de Mario González Reyes.

En este buzón nos llegan cartas cuyos timbres o estampillas van dedicadas a celebraciones a las que les hemos adjudicado una fecha especial, pro especial, a cada uno de los destinatarios y lo también importante es que no hay fecha de caducidad. Tampoco existen despedidas, sino un hasta pronto. La dirección de este corpus se encuentra individualmente en los sentidos del autor y sus lectores.

Hay cartas para cada día de a semana en el singular Septidía autoral, donde se aniquila al novenario. En estos siete días acudimos a nuestro salón de clases de los primeros grados que tenía una letra que la identificaba. El grado con el que crea Mario, es de doctorado, entre historias, fábulas, significados y significaciones.
Esta ha sido la vacuna contra el COVID-19 con la patente de González Reyes, de quien esperamos poder seguir carteándonos.

P.D. No dejes para mañana lo que puedas enviar hoy
Alejandro Ostoa

Al ser hoy martes, reproduzco le carta correspondiente a este día, que se encuentra en Textos con palabras de la letra inicial de cada día.

Menos Marte: más martes
Mi más mimad@ mortal: Marcian@ Martínez.
Marte mueve martes; manifiesta malos momentos munanos. Mientras mire macabro, mi mente mitigará mañtratos, matará maldad.
Mira, malvado Marte metiche, mueves miserablemente mi misericordia, maltratas mi mundo. Manifiesto, murmurando molesto: Mesura, modifica maleficios, melifica menosprecios, mata malhumor. Modero mi meticulosa místic, medito. Maldito matarife, mediocre, miserable, monstruo maligno. ¡Muere mnstruoso! Mientras me mira, mandón.
Martius, Marte, marrullero mariscal, mi misión: mitigar molestia, matar maldad, mudar mentiras. Menos mandante, medio mi mente martirizada, minimizo mis malas maneras, modero mis mohínas, me metamorfoseo místico, mientras maldigo, mitigo menosprecios. Moriré mártir, malvado martirio mimoso.
Marabunta masculina, marcial marchando maratones, mañoso maniquí maquiavélico, maquillado, miscelánico mercantilista, mixto misógamo, misógino marañón mezclando mañas. Maníaco manufacturando maremágnum; marginal, marioneta mundana, marmota masacradora, metida máscara, mono masoquista, mereces mandarte matadero. Masodonte: mientras muelas más, mantengas moral matricida, matarife montaraz, montañez montés, mudarémoste montañas, memorarás melancolías, melodramas. Memento mequetrefe, mercader meteco mercando menos mercancías mundanas.
Moloch monstruoso, miserable momia, monserga mordaz, monótono monoteísta, monovalente, misántropo, mojón maltrecho, mongólico mohíno mohicano; mocho mojigato modificador, mofador mofletudo. Metrallador miliciano, militas moliendo mucho; moras maldad mórbida, morboso mordedor morcillas; mitigas marasmos maldades, moderas menos. Mantendrás mordaza, mogote mohecedor. Molón mordisco modulador, mira mentiras, moquete morador modosidad monopolizador monocromático, mañana morirás.
Montonero médium, mozalbete, moyote, modoso mongoloide; molecular morando; muégano mordisqueador morodeando mentiras marasmos. Molusco monopolizador, monocromático, monigote monista monjil, montículo moledor, mandaremos mortaja mortal; muero Marte, mortandad mermará, mismo  molestias momentáneas. Mimas mucho moche, morralla, muñeco muñidor; mi máuser mermará modus megalómano. Monólogo monomaníaco, malvado monseñor, monaguillo, mudéjar, mutable, muerte muestra músculo muñón.
Murciélago multitudinario, musaraña musculosa, mustio moscardón multiplicable; mostachón mote multicultural, mullidor mundano, mascador mescolanza mezquina morfina mota, morlaco moro. Muchacho mujeriego, menester menester modifiques morfología, mejorando menaje mesnadas, mutas mutandi. Morarás morque, moribundo; mutilaremos mutis, mendigarás menguando musgo museos; mustela morfológica, merodea mejor mermando moroña.
Mira, Marte, mientras muelas, mis mandamientos mandan mi monólogo medirá momentos místicos, mantendrá mayores molestias mundanas. Martes mustio merece mejore modales. Mintiendo morirás modificando modalidad moléculas múltiples. Mejor manufactura mañanitas musicales, mezcla morfología mosaico meditativo. Mis más modestas manufacturas. Manifiesto mis mejores muestras. Melosamente:
Mercedes Morales.

El siguiente, hace referencia a las próximas fechas

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo
Natividad Nicolás Noel:
Con presura de tiempo te escribo esta misiva adornada con flores de Nochebuena y un racimo de doce uvas, antes de que me sorprendan las campanas que brinda una música mística para el alma.
Muchas personas analizan y critican de muchas formas estos dos días especiales en nuestra vida, partiendo de la influencia que nos han traído otras culturas, o el desajuste cronológico de los acontecimientos que celebramos. Sin embargo, a pesar que tú, como yo, estemos convencidos de que tienen razón, te invito a que, aunque nos encontremos separados, seamos fieles a lo que hemos venido diciendo en muchas de nuestras cartas, el que estamos más unidos que nunca; por lo tanto, en los momentos de mayor concentración espiritual del mundo, hagamos partícipes a todos nuestros seres más queridos, tanto los que están en la tierra, y más, a los que se han elevado para contemplarnos desde sus suspensos.
La distancia nos puede evitar un abrazo, un beso, pero nunca un sentimiento. Bebamos nuestra copa e vino, antes de que suene la última campnada, anunciando el nuevo amanecer del naciente año.

¡Felicidades! Tuy@ por siempre:
Alef Alfomega

Sólo los invito a leer a Mario González Reyes y que recuperemos el género epistolar. Quedo en espera de sus comentarios.

Lluvia en la Telaraña del Agua que Corre

Por: Alejandro Ostoa

En esta entrega, con el permiso de Alma Delia Cuevas Cabrera damos a conocer material de Lluvia en la telaraña del agua que corre, antes de que entre a edición (en papel y pluma). Iniciamos con el prólogo:

Lluvia florida

Palabras
como
tumbas
y
oraciones
y por acciones
Palabras
Carmen Nozal

La poesía revolotea en los relatos de Alma Delia Cuevas Cabrera, y en” Lluvia en la telaraña del agua que corre”, se hace presente el recuerdo, la vivencia que marca, que refulge y se desvanece, pero no desaparece. En este libro, la sabiduría anida en los orígenes y se convierte en raíz. La dualidad está presente y las sensaciones atentas.

De la oscuridad a la penumbra, eclipsa con las atmósferas que entre destellos solares y guiños lunares presenta el teatro de sombra, con el nudo del conflicto emergido tras el estallamiento ante el quebranto de la justicia. Las flores danzan, se proyectan en coreografías que, con sus pétalos, humanizan sentimientos, placeres, iluminadas por la luna y el sol.

Árboles, flores, frutos en las congojas, penares, soledades, nostalgias, aislamientos, en la vida y en la muerte. Raíces, frondas, troncos, voces que se entreveran por sus ramas, cortezas que resisten las envestidas de la historia. Peregrinaje que se vuelve naufragio en el tiempo que se desliza por recovecos melancólicos, entre escombros, ecos… murmullos.

Lluvia en la telaraña del agua que corre logra el encuentro tras el extravío, entre andurriales, caminos, terregales, surcos, parajes, tejiendo historias, inhalando recuerdos y exhalando el aliento en eco del confesionario interior. Almas aleteando en la reminiscencia, espíritus que se dan chapuzones de existencia.

El mar y sus gorjeos, temperamentos en oleajes fúricos que espumean iracundos, profundidad que desemboca en asombros, matrices ocupadas que son lanzadas de su hábitat. Nubes en ojos secos ante anegaciones de pesares, de hechos calamitosos.

Desierto habitado, polvo esparcido reverbera creando vestigios, ausencias que arrastran sus pasos en la procesión por el mundo de los desconsuelos, páramo que enluta el alma, espectros que irradian tormentos, mazorca que se desgrana, deja su progenie y vive su propia cosecha. 

Lo cotidiano envuelto en su manto poético, en ríos ocultos, arterias de la naturaleza, preservando con el desove de sus criaturas. Hechos que, con ausencia de sombras, son calamitosos. El cielo se agrieta las raíces se entreveran y se muestran ostentosas en los relatos que se vuelven lluvia florida con la brisa de las imágenes de Alma Delia, con abundancia y frescura poética.

Alejandro Ostoa

Parte del material es:
Habitantes del bosque de árboles frondosos

Al renacer los bosques se calma la sed de los desencarnados, entre la resequedad de sus labios ya desaparecidos, perdidos a trozos, poco a poco, sin darse cuenta se dejaron seducir por sus propias voces, para después no poder besar palabras que sólo resonaron en sus memorias estáticas, congelados de pensamientos frisados. Su sitio ahora es un hueco recóndito de huesos disminuidos, donde la calma es un eterno estado de un mundo equidistante. El renacer de cada árbol es testimonio de sus existencias, ellos se adhieren. Sus raíces lo alimentan y después dan forma a su corteza con sus recuerdos. Ánimas que no se resisten a dejar de vivir, ahora son árboles frondosos, a veces torcidos, enredados unos con otros, comunicados en cada movimiento. Condenan el tiempo con seres que se convierten en humus, dejan esa huella de su paso. El muerto regresa, él de fiesta. ¡Día de muertos! Ánima que peregrina sola, camina en el sigilo del eco profundo que lo guía inerte siempre. Ha estado en el mismo sitio donde su alma se fue a volar. Un rumbo sin sentido. Su alma, sí, él, un perdón ahora ya muerto. Está en el exilio de unas horas, su padre escuchará sus pasos, su voz un hilo. Olvido en su garganta prestada. Sus hermanos lo quieren encontrar para volver a ese tiempo impuesto en la infancia perdida y aunque lo busquen no lo encuentran, se fue dejándolos solos. Pasan sobre el humus, sus restos negros tan negros que de la tierra se volvió. Su último hilo de vida se ha ido para siempre al lugar de los muertos, donde la sed es imaginaria, el agua es el recuerdo de un mar de sal que no se puede beber sin decir adiós, se fue el hermano sin morir consciente, aún cree que vive en el accidente, quedó sin cerrar sus ojos. Sus ojos que lo ven todo sin tenerlos ya, sus brazos extendidos como pájaro en vuelo, es el ánima de la fiesta de estos días en noviembre. Es sólo un ánima, un muerto extraviado en bicicleta, ruedan y ruedan y sin avanzar a ninguna parte. En ese espacio inerte se desplaza donde las hojas de su piel no dejan de caer en ese mar caducifolio. Con olor a menta, despierta del letargo, renace el árbol en el campo de los vivos, resplandece el naranja de flores de veinte pétalos, haremos agua caliente de chocolate y un caldo de frijoles para dejarlo en la ofrenda cada año y la foto de cuando estaba vivo, con su gran sonrisa y sus ojos lejanos. El difunto extraviado en caminos inventados viene, volverá, el desaparecido, del que no se sabe su paradero. En la flor ancestral se vuelve a cubrir su recuerdo y los campos, todo para no dejarlo fuera del naranja brillante hasta que el ocre oxidado no se parezca al símbolo de la muerte. Sólo seré esa calavera, como ellos, los renacidos en el bosque inmenso. No es la muerte ese hecho de ser un claro, un claro ser. Quién los puede mirar, ánimas que aparecen de la nada y en la nada están. Sus cráneos difuminados por el viento en polvo y humo. De espanto se llenan las almas que creen que por ellos han venido. Si sólo fue un feto en su corta vida que se fue, en su voluntad el ser será el recuerdo y si fue aborto no se irá de la mujer que lo tuvo en sus entrañas. Ahí en el arrepentimiento surge sin risa, sin voz, sin cuerpo, sin nada que lo sostenga, para que sus brazos lo arrullen, es una tortuga lenta que camina para no irse y quedarse detrás de la puerta de un corazón herido. Su forma diminuta cabe en la palma de su mano, de la mujer que no su poco amamantar incompleto, en aros de un estanque se sumerge círculos y círculos de tortuguitas sin madre escondidas en pliegues del agua, en ese fondo que no las deja nacer a la superficie, no saben respirar, no saben ver la luz. Con los ojos pegados están en el día de las ánimas. Ahí está, el muerto de hambre ha vuelto del viaje de tantas leguas, distancia que atraviesa para llegar envuelto de polvo de caminos lejanos, peregrino de gotas en la sed de agua dulce, la busco en los huecos de piedras sin luz, la humedad que lo abrazó, con un muerte repentina, fue su suerte -lo dijeron mucho-, y fue buena con él porque no muere en manos de hechiceras hierbas que envenenan, ni muñecos de alfileres diminutos en la enfermedad del viajero; es una enfermedad buena, es mejor seguir siendo ánima que murió de vejez, pero siempre quiso ser peregrino, lejos de su tierra donde no era nadie. Y nadie se volvió y había muerto cuando quiso volver, ya nada lo impedía, ya no hubo rumbo que lo detuviera, todos los caminos lo traen hasta aquí. Fue el primero en volver al territorio amigo, antes de su tiempo completo, eres ese pez resbaladizo que se cae en ese estanque que nos da por llamarle universo. Con un conjunto de arpas que tocan ángeles que te custodian para remo, errar un nombre, el que nunca tuvieron las tortuguitas.

Y publicamos otro material:
Las hermanas del sol

Ese día el sol salió por el lado opuesto. Mila era una bella flor de girasol, se retorció para verlo de frente; sin embargo, el sol se ocultó con una nube que pasaba en ese momento, no le dio importancia y se encerró en su capullo a dormir una siesta mientras tomaba su alimento de luz para estar vigorosa. Pasaron varias horas, cuando despertó sobresaltada, ya era de noche y sintió hambre de luz y una sed que la dejaban débil y sin fuerzas. Hacía días que no llovía y las reservas de agua en la tierra se estaban consumiendo por completo. Hasta ese momento se dio cuenta que a sus hermanas le pasaba lo mismo. Estaban enfermas, dormían de lado tocando el suelo, cosa que no sucedía a menudo. Quiso tocar a su hermana Lina, pero por más que se estiró no pudo. Ella estaba totalmente doblada. Vio a Marina con los ojos desorbitado, a lo lejos escuchó un quejido: ¡Agua, por favor agua! Apenas pudo distinguir ese hilo de voz que se perdía entre todas esas hojas. Mirna estaba con la boca abierta, desmayada. Se espantó ante la revelación que estaba teniendo. Lo único que se le ocurrió fue empezar a llamar a las nubes; de pronto, el viento pasó a gran velocidad y se llevó a todas. Por más que les pidió que no se fueran y les regalaran unas cuantas gotas, no escucharon entre los truenos de otro sitio. Entonces esperó el día y no amanecía, no llegaba la luz en la noche que no terminaba. Poco a poco comprendió que se iban a extinguir, pues ya no había más familiares que le quedaran por ahí. Todas las flores de esa colonia venían del mismo sitio, llamado Solilandia, donde el sol salía más de veinte horas al día y las noches eran muy cortas. Sabía que sus ancestros seguían ahí. Ellas habían sido transportadas en el estómago de un cóndor que se había tragado un murciélago, a su vez este se había comido el polen de sus abuelos. Esperó y esperó, fue otro día sin luz, con las pocas fuerzas que le quedaban habló en voz baja con la consejera Sofía, era su nombre, ella sólo le platicó de la historia del final de los girasoles. Ese día sería cuando el sol les diera la espalda. Así fue como descubrió que el sol ya era un astro viejo y tenía muchos siglos en decadencia. Y ya no salía con frecuencia. Mila era la flor más joven, por lo que aún tenía reservas de energía y se sentía con el deber de hacer algo por su familia, pero dependían del sol, era su alimento, la luz que las sostenía. Comenzó a idear cómo podían vivir y recordó a las luciérnagas. Su amigo el pájaro jilguero fue enviado a buscarlas. Cuando llegaron en enjambre alumbraron a los girasoles para que sobrevivieran. Todas estaban dentro de ese letargo suspendido, donde estar en sí mismas era su salvación. Les faltaba aire y agua, el jilguero otra vez abogó por las flores que sabían retener la luz entre sus pétalos, al retener la luz de las luciérnagas se volvieron fosforescentes, en medio de la noche tosían y se desmayaban. Mila sabía que ellas eran las favoritas del astro por esa forma hermosa que tenían, parecían sus hermanas, eran pequeños soles dentro del campo extenso. Mila oró por el viejo astro de luz, suplicaba que no muriera, porque con él también ellas morirían. Esa noche llegó la lluvia, entre truenos y rayos que iluminaban al extenso campo lleno de girasoles. Amaneció y en el horizonte volvió el sol de frente, todas abrieron los ojos ante ese milagro de luz. Mila habló con voz fuerte y le dio gracias al sol. Él contestó: ¡No me puedo ir, las amo, hermanas! El libro está en proceso de edición y será un placer contar con él y leer las páginas de la naturaleza, del ser y de la poética de Alma Delia

Un Corazón Extraviado

Por: Alejandro Ostoa

El pasado 5 de noviembre fue dado a conocer el ganador del Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2023, para obra publicada. Un corazón extraviado, novela de María de Alva, tuvo mención honorífica. Además, María tiene publicadas las novelas A través de la ventana, Antes del olvido y Lo que guarda el río. El 21 de abril del año en curso, en la librería Gandhi Toluca, hicimos la presentación Maricruz Castro Ricalde, Daniel Mesino y quien esto escribe. Felicito a María e invito a que lean esta novela, de la cual reproduzco el texto leído en presentación.

Un corazón estrábico

Él iba solo/tambaleándose…/ Borracho de amor,/
borracho de hambre,/ borracho de alcohol,/ quién sabe.
Pedro Garfias

María de Alva, de apellido vascuence y nacencia regia, orienta su corazón en el mapa sensitivo del poeta salamantino Pedro Garfias. Dos seres lúcidos (María y Pedro), se encuentran en el tiempo, donde el Cosmos, con alineación, orden y armonía comulgan para desentrañar un sentido de vida, en andares de poesía y senderos eróticos, con laderas tanáticas y precipicios de inmolación.

Un corazón extraviado, novela de María de Alva que nos reúne, abre con la pérdida y culmina con la copa para brindar, con el corazón desplazado y la reunión familiar. En la escritura de esta gran novela, no se advierte la investigación, ésta es superada por el conocimiento adquirido y asimilación del personaje ultraísta, a quien se le atribuye pertenecer a la Generación del 27. La prosa flota con su ligereza para estamparse con tinta en el papel, llegando a los terrenos biográficos, donde la creación literaria se impone a la cronología, como también lo lograra el llamado Padre del teatro mexicano contemporáneo, Rodolfo Usigli, quien aparece en el texto, en el papel de figurante, también estrábico como Garfias, también fastidiado ante los avatares, el primero con “Beirutitis” y Pedro con la cólera de los corazones.

El primer epígrafe corresponde a la sinopsis de nuestro poeta y el segundo es el extracto del otro autor que se pierde, se encuentra y al fin es. Ambas citas son gajos de las vicisitudes de Garfias. Recuerdos y esperanzas, memorias, a las que la novelista se las arrebata al olvido.

Pedro Garfias no perteneció a la Generación del 27, aunque convivió con sus integrantes y generó una poesía peculiar, entre sombras, velos, cóleras y protestas.

De Alva experimenta, y lo hace por el dominio literario que tiene. Atmósferas, sensaciones, construcción de personajes, emociones y conflictos se viven con la huella del protagonista en España, Francia, Inglaterra, Monterrey, Torreón, Guadalajara, Guanajuato y Ciudad de México.

Cinco son los principales componentes de la estructura del libro: El mar, Fantasmas, Corazones, Observaciones que a nadie le importan y un capítulo que le da título los versos del autor, como los cinco toritos negros, como los sentidos, como los cinco soles mexicas.

En Fantasmas, se aparece el espectro y se manifiesta como en lámpara votiva para, paulatinamente, adquirir cuerpo, entrañas y María hurga, en libros, documentos, pláticas e importantes hipótesis o posibilidades para desentrañar los sucesos y diferenciarlos de las probabilidades, experimentación que oscila entre el misterio, la reconstrucción y la realidad, pero no en tono intelectualizado, sino reflexivo, en ocasiones con música.

El mar es la presencia de la sirena, es la segunda persona, la conciencia, el monólogo interno, la voz del consueta sobre el sucedáneo futuro, las olas que pasan como ráfagas, las premoniciones, el Pedro trémulo, la confusión entre el mar y el cielo, la búsqueda del paraíso y en ocasiones recupera su voz y el sentido para ubicarse en la realidad o ante las quimeras, con los patitos que hacen las piedras (Pedro), en el mar.

Corazones es la cercanía de la autora con esa afección cardiaca, con las visitas médicas, permanencias hospitalarias con los desvelos y la intimidad de María. Pareciera ser un entremés, pero realmente es una tragicomedia, en la que la escritora sufre las peripecias del género teatral y, a pesar de las adversidades, vence a los obstáculos que enfrenta. Labor titánica, de entereza que la cumple por esa singularidad de su corazón que es diestro y no siniestra.

Observaciones que a nadie le importan son unos bocadillos del pensamiento, de las preguntas, de la inteligencia con subtexto humorístico, con devaneos de comedia. Con la sabiduría de la brevedad.

Y por último los capítulos que le dan título los versos del autor, que se desarrollan con las vivencias del personaje, sus posturas ante la vida, la familia, el país, la sociedad, las amistades, los encuentros, los amores, sus placeres y los desencantos, el silencio, las pausas, transiciones, la creación poética, las premisas soterradas y los conflictos, la premonición de Unamuno cuando vio al pequeño leer, al decirle que sería poeta.

A Garfias le tocó presenciar lo que sería un nacimiento, de la que iba a ser su hermana y que no adquirió vida, sino salió muerta. Situaciones duales durante sus 66 años, reconocimiento y admiración de los regiomontanos, de este poeta de Salamanca que se quedó en Monterrey.

Cuán interesante resulta hacer presente épocas y personajes, ramilletes de escritores, entre ellos García Lorca, Miguel Hernández, Antonio Machado, León Felipe, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Valle-Inclán, Azorín, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Luis Villoro, Rius, Juan Larrea, Roberto Bolaño, Alfonso Reyes, Andrés Henestrosa, Efraín Huerta, Fedro Guillén, Gerardo Diego y Gabriel Zaid, entre los principales.
De mujeres destacan: Concha Méndez, María Félix, Dolores del Río, Frida Kahlo, Chachita, Libertad Lamarque, Toña La Negra, Silvia Pinal y, Margarita Carmen Cansinos y María Luisa Gómez Mena, Carmen Mondragón, Remedios Varo.
Otros personajes como Lázaro Cárdenas, Diego Rivera, Jorge Negrete, Cantinflas y Agustín Lara.

Entre las revistas y publicaciones: “Romance”, “El burro ilustrado”, “España peregrina”, “Las Españas”, “Horizonte”, “El Tiempo”, “Cuadernos Americanos” y “Letras de México”.
Y qué decir de las tertulias, conferencias, programas de radio, instituciones, de los teatros, cafés, cantinas, toreros, todo ello con la delicia del relato de María, con la recuperación de esos tiempos idos.

Antes de cerrar el telón y como la parte del boleto que se le queda al público está un magnífico código QR, con las voces de Serrat, Nacha Guevara, Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Ana Belén, Rolando Alarcón, Ganbara, Andrés Berzosa, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Leonard Cohen, Eugenia León y Carlos Ávila.

Tras la gozosa lectura de Un corazón extraviado, encontré la brújula y al saltimbanqui Garfias.
Lo anterior sólo fue un piscolabis, porque el banquete con manteles largos es Un corazón extraviado, que se hace en la librería Gandhi, en honor y recuerdo de la antigua librería Cosmos, con el fantasma que sale del panteón del Carmen y regresa a ese predio que ha cambiado el papel para libros por el papel moneda. Y es precisamente hoy, en el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación.
María de Alva, en el subtexto me dice que los latidos del corazón son como detectores de gambusinos. Los invito a vivir la aventura y tener este tesoro literario.

Recuerdo de  Escritores Mexicanos que Partieron al Mictlán

Se acabó la función, no estén chingando.
El que me vio, me vio. No queda nada.
Héctor Bonilla

Por: Alejandro Ostoa

A vuela pluma realizaremos un recorrido de los escritores mexicanos, que dejaron libro impreso en papel y que esta es su primera ofrenda. Iniciamos el 2 de noviembre y finalizamos el 16 de octubre.

Las esquelas iniciaron desde el 2 de noviembre de 2022, en Playa del Carmen, donde falleció Patricia Laurent Kullick, quien naciera en Tampico, Tamaulipas, el 22 de enero de 1962, y residiera en la ciudad de Monterrey. Sus temas principales son de locura y de mujer. En novela escribió El camino de Santiago; El circo de la soledad; y La giganta. En cuento: Esta y otras ciudades; Están por todas partes; El topógrafo y la tarántula; e Infancia y otros horrores.

Jorge Mario Montaño y Martínez, diplomático, profesor, periodista, abogado y escritor, nació en la ciudad de México el 18 de agosto de 1945, misma que lo viera morir el 16 de noviembre de 2022. Autor de los libros  Actitudes políticas en los asentamientos espontáneos; Colonialismos y neocolonialismo en el siglo XX y Las agrupaciones sociales.

El actorazo chilango Héctor Bonilla, nació el 14 de marzo de 1939 y dejó el foro de las emociones el  25 de noviembre de 2022. También fue director y diputado de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, del 15 de septiembre de 2016 al 31 de enero de 2017. La única obra de su autoría; es decir coautoría, fue con su esposa Sofía Álvarez: Cartas marcadas.

El médico, ex Rector de la UNAM, Octavio Rivero Serrano, nació el 15 de junio de 1929, en Puebla de Zaragoza, el 15 de junio de 1929 y falleció el guadalupano 12 de diciembre de 2022. Fue autor de los libros Residuos peligrosos; La situación ambiental en México; y Los residuos peligrosos en México.

El escenógrafo y Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2001, Alejandro Luna, fue originario del Distrito Federal, en donde nació el 1 de diciembre de 1939 y falleció en la Ciudad de México, el 13 de diciembre de 2022. Montó la escenografía e iluminación para más de 200 obras teatrales y dos decenas de óperas en México y en el extranjero. Su libro Alejandro Luna, escenografía: cuatro décadas de teatro en México, 1959-2000.

El poeta, ensayista, narrador y traductorLuis Aguilar Martínez, nació en Valle Hermoso, Tamaulipas, el 12 de diciembre de 1969 y falleció el 15 de diciembre de 2022. Entre sus libros de poesía destacan Mantel de tulipanes amarillos; No quimio; Muchachos que no besan en la boca y Debe ser ya noviembre. En narrativa: Lateral izquierdo.

La reconocida Luisa Josefina Hernández falleció el 16 de enero de 2023, en Cuernavaca, Morelos. La heredera de la cátedra de Rodolfo Usigli nació el 2 de enero de 1928. Prolífica escritora. En novela destacan Apocalipsis cum figuris; El lugar donde crece la hierba; La plaza de Puerto Santo; Nostalgia de Troya y Mis tiendas y mis toldos. En dramaturgia: Los frutos caídos, Los huéspedes reales, La calle de la gran ocasión, Botica modelo; Tres perros y un gato; El orden de los factores  y Arpas blancas… conejos dorados.

La polémica Irma Serrano, quien fue bautizada como Irma Consuelo Cielo, nació en Comitán de Domínguez, Chiapas, el 9 de diciembre de 1933 y falleció el 1 de marzo, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. La cantante, actriz y senadora es coautora de sus libros autobiográficos, con Elisa Robledo, de A calzón amarrado; Sin pelos en la lengua y Una loca en la polaca.

El historiador y maestro del Colegio de México, Enrique Florescano, nació en Coscomatepec, Veracruz, el 7 de julio de 1937 y falleció en la Ciudad de México, el 6 de marzo. Entre los numerosos títulos de su autoría se encuentran Estructuras y problemas agrarios de México (1500-1821); El mito de Quetzalcóatl; El nuevo pasado mexicano; Historia de las historias de la nación mexicana y Los orígenes del poder en Mesoamérica.

La historiadora y funcionaria pública Alejandra Lajous, falleció en la Ciudad de México, el 11 de marzo. Nació en la misma entidad el 18 de agosto de 1948. En 1982 fue nombrada Cronista de la Presidencia de la República. Entre los libros publicados se encuentran: Manual de historia del México contemporáneo. 1917–1940, coordinadora, con Margarita Ávila Ramírez; ¿Dónde se perdió el cambio? Tres episodios emblemáticos del gobierno de Fox, Cambio de rumbo; Testimonio de una Presidencia, 1982–1988, en colaboración con Miguel de la Madrid y Confrontación de agravios. La postelección de 2006, con la colaboración de Santiago Portilla.

El extraordinario Ignacio López Tarso falleció en la ciudad que lo viera nacer, la de México, a los 98 años de edad, el 11 de marzo. Nació el 15 de enero de 1925. Ignacio López Tarso. Hablemos de teatro, es un libro que recorre vida y trayectoria del protagonista desde sus inicios en el semanario Temascalcingo hasta su participación en la puesta en escena de El cartero, de Antonio Skármeta, en 2012. Narra sus experiencias en el ejército y como bracero. También sobre sus maestros Novo y Villaurrutia, la construcción de personajes, preparación de la puesta en escena. Además de material fotográfico y documental de la carrera del actor. Este libro es de la autoría de Susana López Aranda, hija de López Tarso. Al día siguiente de su fallecimiento, recibió homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes, recinto en el que inició su carrera como actor teatral.

Esther Hernández Palacios, nacida en Xalapa, Veracruz, el 16 de abril de 1952, murió, 12 marzo 2023. Doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Entre sus libros destacan Estridentismo: memoria y valoración; La poesía de Jaime Sabines: análisis poético estructural de Algo sobre la muerte del mayor Sabines; Salvedades, notas y ensayos sobre literatura veracruzana; Tablada o el crisol de las sorpresas, Travesía y otros poemas y Enriqueta Ochoa: la configuración de un femenino sagrado, así como varios libros de narrativa para niños, entre los que destacan: El cromosoma de Beatriz y Las manos de la abuela. También coautora de Veracruz: dos siglos de poesía.

El político y periodista Carlos Payán Velver, nació el Día de la Candelaria de 1929 y falleció el 17 de marzo, ambos acontecimientos en la Ciudad de México. Fue el primer director y fundador de La Jornada. Autor de los libros de poesía Ixqui; Lejanías y Memorial del viento.

Famoso como El Cuate o Tony, Antonio del Conde Pontones, nació en Manhattan, el 5 de enero de 1926 y falleció el 28 de marzo en Tecate; Baja California. Es autor de Memorias del dueño del yate Granma, que fue un gran éxito editorial.

Con cien años a cuestas y grandes logros profesionales y en la vida, Pablo González Casanova, nacido en Toluca, Estado de México, el 11 de febrero de 1922, falleció en Tlalpan, Ciudad de México. El abogado, historiador, crítico, defensor de la identidad de los pueblos indígenas y sociólogo, quien fuera rector de la UNAM, entre otros nombramientos, es autor de: Misoneísmo y modernidad en el siglo XVIII en México; La literatura perseguida en la crisis de la Colonia; La democracia en México; Sociología de la explotación; El estado de los partidos políticos en México y Explotación, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, se han vuelto referente de este Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1984.

El 13 de mayo falleció el antropólogo Rubén Cabrera Castro, originario del estado de Guerrero. De 1980 a 1982, dirigió el Proyecto Teotihuacán, que “abrió la posibilidad de nuevas interpretaciones sobre la forma de organización de la Ciudad de los dioses”. En coautoría escribió los libros Teotihuacán 1980-1982: nuevas interpretaciones, con Noel Morelos G. Con Sergio Gómez Chávez Estudios de un barrio de la antigua Ciudad de Teotihuacán.

Óscar Bonifaz nació el 4 de septiembre de 1925 en Comitán, Chiapas y murió el 16 mayo. Obtuvo varios premios y reconocimientos nacionales. Entre las obras publicadas se encuentran: El zenzontle y las estrellas; La noche de los girasoles; Una lámpara llamada Rosario; Arcaísmos, regionalismos y modismos de Comitán, Chiapas y El eco del silencio.

El 20 de mayo de 1947 nació el poeta y ensayista Antonio Deltoro, quien falleció el pasado 21 de mayo, ambos sucesos en la Ciudad de México. Entre sus libros sobresalen: Algarabía inorgánica; ¿Hacia dónde es aquí?; Balanza de sombras; En las aguas del jueves para siempre y A veces salto fuera de lo humano.

El periodista citadino Ricardo Rocha nació el 20 de febrero de 1950 y falleció el reciente 4 de junio. Autor de Conversaciones para gente grande y coautor de Yo, corresponsal de guerra.

Zamora, Michoacán se vistió de luto el 9 de junio con la muerte del narrador Carlos Ruvalcaba, quien naciera el 7 de abril de 1951. Sobresalen sus novelas Vida Crónica; Los novenarios y La cita, y su libro Infantil La mariposa bailarina.

El periodista Jaime Sánchez Susarrey, nació en el entonces Distrito Federal, en 1961 y falleció en la Ciudad de México el 25 de junio de 2023. Era el conductor del programa En contexto  de ADN 40. Entre sus publicaciones se encuentran La Transición incierta; El debate político e intelectual en México; La victoria y Un proyecto irresponsable de Nación.

Lamentablemente, el 16 de junio murió mi admirado José Ruiz Mercado, quien naciera en la capital tapatía, el 14 de marzo de 1954, Escritor, poeta, dramaturgo y director escénico. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores. Obtuvo diversos premios y reconocimientos. Entre sus libros de dramaturgia publicada destacan: La dignísima Sra. Dry; Juan y los marcianos y otras obras; La balada de Cata y Manuel; El cumpleaños; El circo, el circo, Frontera, Historia con condominio y una silla; Pueblo de miel derramada; Memorial de abril, Obras para después y De música con músicos. Además de las obras La historia de un baúl o el proyecto de un político; Pshklmania; El teléfono, Augusto’s café (Nada pasa) y Éxito radiofónico, entre otras. Las novelas Mujer con paloma y Otra cara (ponla ya), el libro de cuentos Y si te cuento mejor te cuento, el libro Estética, de investigación e historiografía Mosaico teatral y Método teatral. El libro de poesía Ausencia con paisaje, entre otros títulos.

Aunque argentino, Adolfo Gilly, nacido en la capital el 25 de agosto de 1928, hizo en México su brillante carrera como historiador, profesor universitario, escritor y politólogo. Son representativos sus libros: La revolución interrumpida;El cardenismo: una utopía mexicana; Felipe Ángeles, el estratega y A la luz del relámpago. Cuba en octubre. Colaboró en el libro ¿Historia para qué? y prologó el El príncipe mexicano, de Rhina Roux Ramírez.

El político Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega nació en el Distrito Federal el 23 de juliode1933 y falleció el pasado 9 de julio, en la Ciudad de México. Autor de El poder y la República; Memoria de la palabra: sentencias políticas; La vida radical: para refundar la República; Semblanzas y La ruptura que viene: crónica de una transición catastrófica, con prólogo de Andrés Manuel López Obrador.

El 13 de julio falleció Jorge Berry, quien naciera en la capital mexicana, hijo de padre estadounidense Su actividad periodística fue de gran cobertura. Autor de Crónicas Trumpianas.

De Ciudad Juárez fue originario Ignacio Solares, quien naciera el 15 de enero de 1945 y muriera en la Ciudad de México el 24 de agosto. Narrador, dramaturgo, editor, académico, periodista cultural. Multipremiado, fue Premio Nacional de Ciencia y Artes en el área de Lingüística y Literatura 2010. Entre su prolífera obra se encuentran Anónimo; Madero, el otro; No hay tal lugar; La noche de Ángeles y Muérete y Sabrás. En dramaturgia: El problema es otro; El Jefe Máximo; El gran elector; Tríptico y Desenlace.

En 1947 nació en la Ciudad de México Montserrat Galí Boadella, quien se convirtiera en historiadora de arte. Ella fue directora del famoso Museo del Chopo. Entre sus publicaciones destacan Artistas catalanes en México: siglos XIX y XX; Historias del bello sexo: la introducción del romanticismo en México; José Manzo y Jaramillo, artífice de una época (1789-1860); La pluma y el báculo: Juan de Palafox y el mundo hispano del seiscientos y La casa de Minerva. Arte e historia en el patrimonio edificado de la BUAP, entre otras. Murió en Puebla de Zaragoza el 30 de agosto.

El 26 de septiembre falleció el admirado Fernando Muñoz Castillo, en su amada Mérida que lo vio nacer el 26 de noviembre de 1952. Cuentista, dramaturgo, investigador y ensayista. Fue autor de la biografía de Sara García; No tiene la menor importancia: Arturo de Córdova y Las reinas del trópico, donde entrevista y comenta la vida profesional de María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla y Rosa Carmina. De su dramaturgia sobresalen: Las niñas grandes no lloran, Soy Jasón, tengo 28 años, El hastío es pavorreal y Baúl de sueños. También autor de El teatro regional de Yucatán, Dos siglos de dramaturgia regional de Yucatán y Teatro experimental de Yucatán 1949-199. Al día siguiente de su fallecimiento recibiría la Medalla Eligio Ancona por parte del gobierno estatal de Yucatán.

La química, editora y periodista Estrella Burgos Ruiz, falleció el 6 octubre pasado, a los 63 años de edad. Autora del libro infantil ¿Cómo es tu papá? y La lluvia.

Maykol Pérez nació el 4 de septiembre de 1984 y falleció en Ciudad Nezahualcóyotl, de donde era oriundo, el 16 de octubre. El prolífico director y dramaturgo, festejó el 31 de octubre del año pasado los XX años de la agrupación escénica Ángeles Extremos. Dejó escritas Hombres de altura, No tengo tiempo de cambiar mi vida, La caja de bombones y Te amo, historia de un perro negro.

Este ha sido un recorrido ultra veloz de la infinidad de páginas que dejaron publicados estos autores que partieron.

Agustín Meléndez Eyaraud

En el mes de noviembre se presentará en Toluca el libro El mexican dream y otros textos, de Agustín Meléndez Eyraud, editado por Escenología AC, además de la novela El anfiteatro, editada en 2022, Esta novela, es un homenaje al dramaturgo y director escénico Ángel Norzagaray.
Agustín Meléndez Eyraud. Dramaturgo, ha sido merecedor del Premio Nacional de dramaturgia Nuestras Voces, de Nueva York y dos Emmy a la mejor producción de televisión en EE. UU. Ganador del Programa Internacional de Escritores NBC/ TELEMUNDO celebrado en la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles por el guion de telenovela Vino el amor, 2007. Es considerado como uno de los dramaturgos más representativos de su natal Baja California. Radica en Hollywood desde hace más de una década; las obras de este autor cachanilla, que además combina sus quehaceres teatrales con la televisión y el cine, representan la vida en ambos lados del muro fronterizo. Agustín ha experimentado en carne propia la constante lucha por sobrevivir en un mundo dominado por la frivolidad mediática, el materialismo, acoso racial y fanatismo religioso. Temas que, sin duda, son parte de su dramaturgia. Un teatro inteligente y sin concesiones, que continúa con la larga tradición del humor negro, herencia cultural del teatro mexicano, de la dramaturgia contemporánea de México. Como preámbulo, reproduzco el prólogo que escribí para El santuario y otros atentados, que fue publicado por Escenología AC.

Teatro transfronterizo
Alejandro Ostoa
… el tiempo en que vivimos es de sumas y resúmenes;
de síntesis y compendios
Ángel María Garibay

Agustín Meléndez Eyraud desdeña la ingratitud y frecuenta el sitio donde fue enterrado su cordón umbilical: México y la escena, lugares carentes de fronteras, de aduanas. Tal es el caso del origen de su natal Mexicali (México y California).

   En El santuario y otros atentados se integran obras en las cuales resuena el eco helénico, con un coro que representaba la conciencia y el sentir del pueblo, surgido del emblemático coro caprino que daba la cara en el teatro de Epidauro, y en la actualidad mexicana resulta indignación de cabrones que ante las intimidaciones, censura, mordazas y amenazas lo hacen fuera de escena, pero en ese sentir prosigue su espíritu combativo que encuentra la acústica en los resonadores del público.

   La integración de estas obras son recreaciones con sentido trágico, con temática de esta condición, no como género, pero sí con visión encadenada de la tragedia humana, de la polis y la sociedad. Contrastes y símbolos postmodernos; en lugar de dioses o héroes, personajes comerciales succionadores de valores.

   La Esfinge en este siglo XXI, sólo es destructora que ya no eructa acertijos, sino somete con su seductora mirada leonina, condición de reina de los asfaltos, que vuela esparciendo miasmas. Contaminación aérea y putrefacción terráquea que disemina entre los mortales, agusanándoles los sentimientos, fermentando sus odios.

    El Caos también es protagonista y se enfrenta en conflicto contra el orden, tratando de impedir que los personajes se alíen para adquirir fuerza y al impedírselos, son succionados por el albañal que es una de sus venas por la que circula su poder.

   El contraste se lleva a cabo en un almacén con productos de limpieza, donde la traición envuelta en cáscara “higiénica” esconde su inmunda condición humana. Discriminación ante la semejanza, mordaza ante la conciencia y juego con cartas de desnaturalización.

   La voz contracultural y las prevaricaciones son herida, sangre y escupitajos de una realidad maquillada, convenenciera. Secuestro y auto secuestro, enemistades, tapias y destrucción.

   Las voces que dan noticias son iluminadas en amarillo y rojo, en la desintegración humana, en la “nota”, en la química que embrutece, adicciona dependencia y aniquila, en la que hasta el espectro anda errante al perder su ímpetu libertario.

   Ahora toca el turno al comic, como Meléndez lo hizo anteriormente con el graffiti. El sentido fársico, con sus cabriolas y malabares; personajes tipo en la cuerda floja, sin malla de protección, con piso aceitoso y suelo empantanado.

   Imágenes aéreas, captadas superficialmente, a la manera de drone, llevan a negociador a un mundo en el que antes que su papel ante la sociedad asume el de su unigénito, mientras que no puede llegar a la esencia. Las armas de fuego dan en el blanco tanto de críticas como de aniquilamiento).

   El sueño de rock star, acrecentado, desvariando hasta la enajenación y caída del mismo, en una realidad no de foro, apresa a las almas (aquí sí gemelas), en franca rivalidad y enredando el lazo de sangre. Las piltrafas pueden invertir el micrófono y llevarse su propia voz a sus adentros. Su voz convertida en sollozos, en frustración.

   La irrealidad en un terreno perdido, con valores trastocados hasta llegar a la popular manipulación de ventrílocuo, se van criminalizando. Los fetiches, la colección con la que se intenta negociar se topan con que ello está en “chino”, con la sorpresa de los adeudos no saldados, con la visión que no fue apreciada como nebulosa en su clarísima presencia y oscilación en el futuro.

   Agustín Meléndez Eyraud escénicamente expone, con personal estilo bien logrado, su manifiesto transfronterizo. Estas obras, en el plantío de la inseguridad, amenazas, delincuencia y aniquilamiento tienen el pasaporte teatral para aposentarse en el escenario de las emociones, las pasiones y de la turbia realidad.

   El telón se abre, como también lo hace el Santuario y no se permite atentar contra la sensibilidad del público.

Las arrugas de mi Infancia

Por: Alejandro Ostoa

Las arrugas de mi infancia, de Mónica Zepeda lo leí antes de ser editado. Para poder participar en publicación debería llevar prólogo y tras terminar la lectura, gustoso  acepté escribirlo, por su valor poético. Publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, la a través de Secretaría de Cultura a través del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC), pertenece a la colección Poesía Tz’akbu Ajaw, publicado en 2020.

Arrugas con tersura poética

Paso sobre mí misma,
contraolvido y recuento…
Ileana Godoy

Tiendo el manto creativo, acordeón de amate, con palabras que resuenan en los puntos sensoriales y los que marcan rumbo. Empiezo a leer y soy hechizado por este reciente libro de la poeta Mónica Zepeda, quien resiente y re (en mi más enfática indigencia idiomática) siente esa primera edad.

Mónica no se arruga frente a la vida ni se tensa ante la muerte, si acaso se dobla, pero no se quiebra y permanece ante la vivencia. No sólo es voz poética: es epicentro, eco, conciencia y sensibilidad en Las arrugas de mi infancia.

El contraste va de la cuna al ceño que lleva a la mortaja, al mausoleo, a la expresión bella y cadenciosa sobre la tierra, la creadora y la madre. Es gramática y fonología, filigrana de pensamiento.

En este libro, libra las connotaciones y escarceos con las palabras de apetencia; sin forzamientos, encabalgando en joyas que liman sus aristas con el resplandor semántico y la retozada paranomasia.

En este peregrinaje explorador se integra la lengua como instrumento de comunicación, pero también como badajo que resuena y contrapuntea con la eterna dualidad del periplo equidistante.

Es teologal en cuanto a las virtudes, pero su tratamiento es espontáneo. Llega a las alturas, se llena de aire, observa y es misericordiosa en el rito, culto y ceremonia. Con certeza poética asume el destino –destierro y refugio– indulgente ante vilezas e infamias.

Agonía que surca, navega, flota, anda y encamina a la palabra protectora que asila, como refugio, como sentencia sin juicio, entre sueños, miedos, ilusiones, fantasías, ideales y realidades: autoconocimiento libertario, a plenitud.

De forma inaudita lleva lo efímero  la crianza de la longevidad, a los rostros que dan la cara y enfrentan sus pasiones. La frescura se desprende con madurez para resonar en el eco refulgente que trasplanta con la acción inmediata y los sentimientos.

Leño a leño, poesía a poesía, verso a verso, los elementos se integran y magnifican los sentidos que son abrazados gozosamente, con sensaciones abrasadoras.

Las arrugas de mi infancia: gestación que fructifica, expide acta de nacimiento y es epitafio imperecedero en la sensatez creadora y cimérica de Mónica Zepeda.

Como muestra, dos poemas de este libro.

A cuentagotas
Qué dicha siento al hablar de mi niñez.
Creyeron manosear mi infancia toda,
y yo mantuve intacta mi inocencia.

Pretendieron inundarme la garganta
y utilicé el perdón, a cuentagotas,
para engullir cada torrente
de supuesta hombría.

Un mismo árbol
El poema es tensión.
El poema sujeta la soga que
lía a dos seres equidistantes: los mantiene, al fin y al cabo,
de cabo a rabo,
a cada uno en su puesto
y en suposición del otro.
Los mantiene suspendidos
en distintas ramas del mismo árbol
y no ahorca y pone el banco.
Les advierte con certeza:
quien dé un paso hacia adelante
           habrá dado marcha atrás.

Picasso en la Memoria y Marlia V. en la Presencia

Por: Alejandro Ostoa
Con motivo del cincuentenario del fallecimiento de Pablo Picasso (Mougins, Francia, 8 de abril de 1973), fue esta exposición colectiva, como iniciativa autogestiva de AREA7 de Fernando Aroche Bello y su equipo, en colaboración con VISUAL 5, Taller Klapés, Perro Azul y Ra del Rey Espacio para las Artes, galería en Madrid, donde estuvieron expuestos los trabajos de esta muestra, del 15 al 28 de junio del año en curso.

Participaron noventa y dos artistas plásticos de México, Chile y Colombia, el número fue porque el reconocido pintor (Málaga, España, 25 de octubre de 1881), “falleció a los 92 años”. Realmente el suceso fue a los 91 años, si Pitágoras no me falla.

Este prolífico artista destaca en variados estilos, pero el más característico es el cubismo. Por la diversidad de periodos y series marca vanguardias.(Hasta escenógrafo y dramaturgo –El deseo atrapado por la cola-).

Marlia V, pintora destacada dentro del abstraccionismo orgánico o lírico, no por ello se cierra en su propio estilo. Admiradora de Picasso, está inscrita en esta memoria (sensorial y artística), para la cual elaboró tres piezas (de dimensiones pequeñas 20 x 20 centímetros). Las tres pinturas son variadas y las paletas específicas. 

Como nos hemos podido apreciar, no se ciñen a una calca. Las atmósferas tienen otro aire, diferentes épocas y composiciones. Hay armonía y en las tres existe el homenaje (reconocimiento), no el tratar de ser idéntico. Dicho de otra manera Marlia V, va más allá de la influencia y llega a la recreación, al digerir la obra del artista y hacer la reinterpretación (la lectura y factura) y es que la visión internacional (no puede ser de otra manera, debido a que el arte debe alcanzar el plano universal). Como escritora, Marlia arranca con un concepto, personaje, atmósfera, situación o tema y lo boceta. De inmediato lo lleva a su estilística, sin constreñir el escrito. Lo desarrolla, le da color, orientación y sentido, para concluir con un trabajo que espera a su público (lector) y en la plástica sucede lo mismo. Ambos con el lenguaje de la sensibilidad.

Picasso en la memoriano es la primera muestra conmemorativa hacia otros artistas. Los antecedentes son 100 Fridas para Frida, Mosaico para Dante y Homenaje a Leonardo Da Vinci. Nos gustaría que esta muestra se convirtiera en itinerante y verla, al menos, en los países participantes.

De Marlia V esperamos tener noticias de exposiciones y publicaciones literarias. Tal vez, debido a su autoría, complementar ambas disciplinas en unas tarjetas postales o lo que le haga volar su imaginación.