Por: Eva Montañez García
Psicóloga
En este artículo hablaré sobre qué es el burnout y de qué manera te puede afectar. Es un síndrome que afecta de diferentes maneras a la población trabajadora como consecuencia del estrés laboral crónico.
El estrés es muy normal ante las situaciones de la vida cotidiana que no suponen un reto; se denomina eustrés a un estrés bueno que no se activa ante la situación complicada, por otro lado el estrés se produce cuando esa tensión se mantiene de manera continuada y hace que estemos desconcentrados y suframos una serie de síntomas que nos limitan en nuestra vida habitual.
La OMS caracteriza al burnout por tres dimensiones diferentes:
-Sentimientos de agotamiento
-Sentimientos negativos
-Distanciamiento con respecto al trabajo y reducción de la eficiencia laboral.
Por eso, uno de los perfiles más propensos a sufrir estrés crónico es el de las madres que trabajan fuera de casa; estas mujeres viven una doble jornada por eso se entiende la sobrecarga de trabajo y muchas veces sufren una falta de apoyo por parte de su familia o pareja porque se da por hecho que la mujer debe ser la que se ocupe de todo.
Por otro lado también nos encontramos que el hombre se encuentra dentro de este perfil ya que por cuestiones económicas en algunas ocasiones tiene un doble trabajo para poder solventar los gastos que tienen dentro de la familia.
Otro de los perfiles con mayor factor de riesgo de estrés a los que se señala son los jóvenes y gente preparada, pero no han recibido formación en inteligencia emocional que les permita afrontar siete situaciones; no saben ser resilientes, ni priorizar y a veces les cuesta gestionar el tiempo, están tan ilusionados y tienen tantas ganas de mostrar su valía en el trabajo que tampoco dicen que no a nada y esto los carga más de actividades laborales.
Volviendo a las condiciones específicas del burnout, la clave para detectar el síndrome del trabajador quemado es, su persistencia en el tiempo ya que suele tardar años en manifestarse, no se trata de una respuesta inmediata como en el caso del estrés; cuando entras en una espiral de estrés continua hay que pararse y tomar conciencia de hasta donde tenemos nuestros alcances, su desarrollo es progresivo y puede pasar años hasta alcanzar una fase fácilmente diagnosticable. La causa principal es no tener carga de trabajo demasiado grande sino, la disonancia entre tus expectativas laborales y el trabajo que realmente realizas.
Cuando comiences en un trabajo nuevo hay una fase de ilusión y las expectativas son muy altas, pero se produce una fase de desilusión cuando te das cuenta del desfase entre lo que es y lo que pensabas y empiezas a sobrecargarte, después aparece la fase de la frustración porque por más que trabajas no se valora o se reconoce lo que haces las horas de más etcéteras; la cuarta fase es la apatía como mecanismo de defensa, te separas de tu empresa psicológicamente empiezas a desvincularte de los compañeros y a tener sentimientos negativos hacia tu trabajo y ya por último, la fase de desesperación; los síntomas se agudizan y es necesario una intervención médica o una baja laboral para asistir a terapia.
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