Por: Josefina Lozano
La comunicación pasiva y asertiva de una manifestación, es la base de la Cultura.
Tenemos diferentes tipos de culturas: según el aspecto económico, dependiendo del uso social, la religión; conforme a su forma de producción y su distribución geopolítica.
Sin duda uno de los aspectos más importantes para lograr ser una cultura, es indudablemente la comunicación; tomando en cuenta que debe ser asertiva ya que interviene la capacidad con que se expresa un mensaje, una actitud, un valor, una opinión o una emoción.
La historia de la humanidad nos cuenta que existe un patrimonio cultural invaluable donde se incluyen bienes materiales e inmateriales. Este patrimonio existe gracias a las manifestaciones conscientes o inconscientes que reflejan valores de una sociedad y se plasman a través de formas artísticas, como la música, el arte, la literatura, la danza, la arquitectura, la gastronomía, entre otras.
La socialización de los diferentes tipos de comportamiento y de todas y cada una de las manifestaciones culturales, hacen posible que un grupo o una comunidad perdure a través del tiempo dejando un aprendizaje en todos los sentidos: económico, social y espiritual.
Como patrimonio material e inmaterial, podemos nombrar a una de las culturas más antiguas de la tierra, “la cultura China” país asiático que se caracteriza por rasgos propios como la gastronomía, sus posturas filosóficas, idiomas y religiones.
También podemos hablar de la cultura europea, con valores propios de la región, que crean identidad. En la antigüedad, Europa funcionaba como el centro cultural, tecnológico y comercial del mundo antiguo.
Y otras culturas importantes, son las precolombinas; civilizaciones americanas previas a la llegada de Cristóbal Colón y a la colonización europea, como son los mexicas (aztecas), los incas, etc.
Por último, hoy en día la cultura 2.0, es la cultura propia del internet y de las redes sociales que engloba a todas las interacciones que ocurren en las plataformas y aplicaciones virtuales. Por lo tanto, una buena comunicación cultural potencializa el discurso de tu manifestación y gracias a la tecnología, puedes crear espontáneamente discursos que contribuyen a crear cultura.
Pero cuidado con lo qué comunicamos y cómo lo comunicamos, ya que con la misma rapidez con que generas una eficiente comunicación, se puede generar todo lo contrario y ser perjudicial, si es que, no te expresas de la forma correcta.