Por: Rocío Manzano Hernández
psicóloga
En estos tiempos de plena era digital ha traído consigo la necesidad de acceder, procesar, recibir, modificar, etc., toda la información, para eficientar el trabajo, para entregar pronto las tareas escolares, para adquirir rápidamente clientes o simplemente para ser el primero en enterarse de las noticias, y está bien, pero esta necesidad de viajar a la mayor velocidad ha traído consigo algunos inconvenientes para nuestro bienestar.
Esta necesidad de que la información fluya a la mayor velocidad ha provocado, sobre todo en las nuevas generaciones, la impaciencia. Esa valiosa virtud llamada paciencia ya era difícil de encontrar, hoy en día se ha convertido en un motivo de ansiedad.
Los jóvenes de hoy no podrían comprender todo el tiempo que se necesitaba en una biblioteca para encontrar un libro: buscar un libro por el tema, por el autor o por el nombre en ficheros, luego copiar y anotar los datos de la ficha de su localización en los estantes, luego entonces, una vez encontrado el libro revisar el índice para localizar el tema de interés, transcribir la información a lápiz o pluma en un cuaderno. Cuánto tiempo llevaba este proceso, no lo creerían.
La velocidad para obtener la misma información que en una antigua biblioteca no se puede comparar. No solo en la información, se exige velocidad para obtener algún servicio de comida, de compra de artículos, de compra de ropa, de traslado de un lugar a otro, etc.
Pero esta misma exigencia de velocidad ha encaminado a la impaciencia. La impaciencia altera el estado de ánimo al punto de la angustia. Y la angustia trae consigo, desesperación, preocupación, entre otras, lo más preocupante es que todo esto puede llegar al punto en que nos enojemos con nosotros mismos por no obtener lo que deseamos en el tiempo estimado.
Urge aprender a tener paciencia.
Tomar todas las previsiones para realizar con tiempo las tareas que necesitamos hacer, planear nuestras agendas, cuidar nuestro tiempo como si fuera oro, de hecho es oro. Administremos nuestro tiempo en las cosas que necesitan nuestro valioso tiempo, porque si no, aunque el día tenga treinta o cuarenta horas no nos alcanzara el día para realizar lo necesario si malgastamos nuestros minutos.
Parafraseando a Johann Wolfgang Von Goethe “Siempre tenemos el tiempo suficiente si lo utilizamos de manera correcta”, pero considero que igual de importante es disfrutar el tiempo de cualquier tarea que hagamos, es decir, ya que estamos haciendo esto o aquello, disfrutemos realizándolo, vivamos ese tiempo conscientemente. Así el tiempo no te parecerá tan largo. Prueba.