José Ruíz Mercado
A la salida de la Estación Juárez del Tren Ligero (en Guadalajara) me encontré con varios amigos. En la charla salió la pregunta: ¿Por qué cambiar el nombre a un espacio emblemático como el Parque Revolución por el de Parque Rojo?
Se cambió el discurso. Ese de las fiestas oficiales y las paradas del desfile del Primero de Mayo, por los líderes a quienes ya nadie quería escuchar con las promesas de mejoras a la vida de los trabajadores. Me contestaron.
No era la primera vez que escuchaba este razonamiento. En el fondo parecía coherente; pero algo faltaba. Y no era para ellos, quienes lo tenían bien claro. Era para mí. Tomar un espacio como propio para una manifestación colectiva.
Cuando fue diseñado existía una glorieta en la parte media, donde, como ciudad provinciana, se acudían los sábados y los domingos a escuchar música. Como todo lugar colectivo se dio los mitos, las leyendas, el yo estaba ahí cuando llegó Bob Dyan.
Verdad o mentira la leyenda continua entre el discurso colectivo y la necesidad de ser por lo menos por una leyenda.
UNA VEZ TUVO QUE CAMBIAR.
Todo tiene un por qué. Quedarse en la anécdota es quedarse en la superficie. Revisar entonces de donde proviene el cambio de discurso. Incluso de donde proviene la violencia, la respuesta a algo.
En septiembre de 2018 se publica Memoria en Pie (1968/ 2018) Los inicios de la transformación, del discurso. De la forma de comunicarse, de la otra visión de la figura, de la posibilidad de una estética, tan diversa ante la conflictiva social.
La historia aún no se escribe del todo. En Memoria en Pie están los testimonios, los cantos, las verdades, algunas tan sentidas que trillan en el sentimiento antes que en el análisis a fondo. Se cambió el discurso y muchos aún desconocen el por qué.