Sobre Telares del Método Teatral de José Ruíz Mercado

Oscar Trejo Zaragoza
Analizar el fenómeno escénico es cuestión de método, lo afirma o se pregunta, nos preguntamos, José Ruiz Mercado y quienes de alguna forma estamos inmiscuidos en esta expresión artística.
Inquieto como siempre, el autor escribe estos Telares del método teatral, intentando aplanar los múltiples pliegues que integran al teatro como arte, concepto, espectáculo público o para el divertimiento, reflexión o aprendizaje.
La música en el o para el teatro, efectivamente, como lo escribe el propio autor, es un tema soslayado históricamente. Se le aprecia como simple complemento o para fondear algunas escenas (salvo la comedia musical), pero no se le considera una parte integral del texto dramático. Pepe escudriña el hecho y nos muestra la importancia que puede llegar a tener este arte en la puesta en escena.
Las reflexiones que traza el autor a través del camino que decidió recorrer para ir desenredando la madeja escénica, son por demás válidas y en algunos casos, novedosas. Se pregunta y se contesta; nos pregunta y espera que nos respondamos a nosotros mismos.
Los dieciséis capítulos que conforman el libro, nos recuerdan algunos y nos dan luces otros, sobre las complejidades que lleva consigo el hecho escénico. Estudioso como lo es del teatro, José Ruiz Mercado se pregunta si el método es todo. Personalmente, tengo mis dudas. Me voy por la tangente considerando que solo es una parte; desconozco la magnitud.
Todas las disertaciones del autor en estos telares, contribuyen sin duda a seguir armando el rompecabezas teatral. Y como bien se escribe, cada región tiene sus particularidades, que no por ser regionales carecen de vericuetos.
No me cabe la menor duda de que Pepe ya alcanzó la etapa de la reflexión. La introspección que dan los años y el bagaje le dan más dudas que certezas, más preguntas que respuestas. Las junta y escribe, reflexiona y propone, cuestiona y sigue avanzando. No se desboca, pero sí se libera.
Se le agradece que escriba sobre un buen número de personajes que han contribuido a edificar el aún inconcluso, edificio teatral jalisciense, casi todos contemporáneos nuestros, que de alguna u otra forma han aportado su arte y su trabajo, en pro de la sobrevivencia escénica, que no está por demás decirlo, casi siempre estará al límite de la extinción, pero que jamás morirá. Y trabajos como este, son y serán una bocanada de oxígeno que permitirán a nuestro teatro, seguir respirando.
Justo, oportuno y necesario, es el espacio que le dedica el autor a las dramaturgas, particularmente a Claudia a Cecilia Alatorre; siempre bien recordada, Claudia hizo de la ironía su estilo teatral. Se fue más pronto de lo esperado, pero su tránsito por este planeta fue intenso y trascendente.
“Vecinos distantes”, capítulo dedicado a dos de los grandes maestros de la escena nacional: Emilio Carballido y Vicente Leñero. Vecinos de la calle Dos de San Pedro de los Pinos, en la delegación Benito Juárez de la capital del país. Vivieron uno enfrente del otro. Leñero me comentó en alguna ocasión que se saludaban cuando coincidían al salir a tirar la basura. Iban al mismo puesto de barbacoa del mercado de la colonia, distante a dos cuadras de sus casas.
Cercanos con estilos diferentes. Carballido y su estilo claro y anecdótico, popular, si es que este término  tiene cabida en el teatro; Leñero y su teatro realista sacudidor, estrujante en muchas ocasiones. Dos estilos, dos enormes maestros, pilares junto a Hugo Argüelles y su animalario divino, de la nueva dramaturgia mexicana, del teatro moderno nacional.
En fin, podría seguir escribiendo más y más de estos telares de José Ruiz Mercado, pero el lector tiene la oportunidad de descubrir en esta obra, un lienzo colorido, lleno de trazos certeros, que nos acerca más al entorno de nuestro teatro.
Pepe nos comparte esta, su obra, con la esperanza de que continuemos en el proceso de comprender a plenitud, lo que representa el hecho teatral. Hecho que siempre será una barca para la travesía y nunca, nunca, un pretexto para la inmovilidad.