Por: Rocío Manzano Hernández
Psicóloga
En estos tiempos, en que la rutina es correr en el carro o correr para abordar el transporte público, correr al trabajo, terminar el trabajo diario, lidiar con los compañeros, lidiar con el jefe, medio platicar con la pareja, estar al pendiente de las comidas para la familia, de las calificaciones de los niños, ir a hacer fila, (porque para todo en esta vida hay que hacer fila), etc., (ya me cansé) es decir, para realizar todas estas actividades nuestra mente está irremediablemente siempre ocupada. Ocupada con nosotros mismos.
La rutina no es mala, al contrario es buena para agilizarnos la vida. Pero, por otra parte también para ensimismarnos.
Así que propongo, un ejercicio que le dé un descanso a tu mente y que además, será un regalo para otra persona. El ejercicio es escuchar a los otros, a cualquier otra persona cercana a ti.
¿Qué si yo he hecho este ejercicio? Claro que sí. ¿Es difícil? Eso depende; depende de si tienes unos minutos para hacer una pausa en tu rutina. ¿Vale la pena? Prueba.
Muchas veces, para las personas no es necesario ir a un lugar de lujo, tener las grandes vacaciones o el mejor regalo para sentirse bien. Muchas veces, necesitan solo tiempo para ellos…, para ser escuchados.
Prueba con tu compañero de trabajo, con tu pareja, con su hijo, con tu sobrino. Solo comparte un helado, un elote o un café. Y deja que hable. Te sorprenderás. Solo con alguna pregunta simple: ¿Qué tal te va? ¿Cómo has estado? No hace falta más.
Solo escucha, no juzgues, no critiques, cuenta hasta diez antes de dar alguna opinión, permite que la otra persona se exprese. Si de verdad aprecias a la otra persona, esos momentos serán de gran valor para ti y serán un gran regalo. Un regalo que pocos dan por gusto: tiempo.
No por obligación, no porque se deba, sino porque nace en el corazón. El tiempo vale oro. Al final, será un hermoso regalo para quien lo da y para quien lo recibe.
Y… “Escucha”.