Por: Ernesto Eduardo Martínez Romero (Ernie)
Lic., en Pedagogía y Musico
Muchos saben que soy una persona que siempre estoy buscando música nueva, dejando que me maraville o repudie, si fuera el caso; me gusta crear mi propio criterio y dar mi punto de vista, del porque si me gustó o porque no.
En estos días, sin buscarlo, llegó a mí y otros compañeros músicos y buenos amigos, una obra musical del compositor y amigo Demían Galindo. Tapatío que ha logrado trascender fronteras con sus composiciones. Después hablaremos de su persona y su trayectoria.
Este gran compositor me fascina porque es capaz de romper con los paradigmas, con las reglas de la composición. Describo su obra como vanguardista, contemporánea, experimental, etc. No es lineal; se reinventa, está en constante redescubrimiento.
Nos regaló una muestra de su talento presentándonos: “Capricho para Contrabajo y Orquesta de Cuerdas”. La obra da inicio con la orquesta con un sonido pianísimo, suave, brillante, agudo ya misterioso, la magia de los armónicos da luz a los trinos que anuncian la llegada del despertar del sonido del contrabajo. Como un destello de luz, el contrabajo suena en su tesitura más aguda anunciándose como diría mi hijo ¡ya llegué! Mientras avanza la obra que se mezclan los colores, los matices, los sonidos de cada sección de las cuerdas. Violines, violas, cellos y contrabajos se entrelazan con la solista que ejecuta. Los arcos de algunos violines se sacuden de arriba abajo creando un efecto sonoro espectacular que chocan con armónicos y disonancias.
El contrabajo es ejecutado desde se registró más grave al más agudo; se mueven las notas con glisandos, que se deslizan desde un sonido medio a los agudos, dobles cuerdas que se escuchan con una ferocidad cuando el arco cae sobre el contrabajo. Y entre esos sonidos un caos muy organizado de la orquesta de cuerdas. Mi cabeza explota al percibir solo el sonido de un armónico al unísono. y la agresividad de las dobles cuerdas sobre el contrabajo. Se escucha el lamento del contrabajo su capricho, su angustia por seguir brillando. Sus cuerdas son pellizcadas, golpeadas sobre el diapasón (Pizzicatos), es golpeado por los costados, vuelve a ser frotado con el arco. Aparecen sonidos que pintan de colores mi mente: rojo, amarillo, naranja, negro, café, blanco. Arco, cuerda, costado suenan una y otra vez. De repente un silencio absoluto y la solista ejecuta su solo de manera virtuosa. No hablo de rapidez, sino de expresión; grave brillante sobre el puente, obscuro sobre el diapasón, misterioso, soñador, explorando sensaciones con la gama de sonidos posibles. Grave agudo, grave agudo, pianísimo, fortísimo, sensaciones que te llevan de un lado otro.
Nuevamente aparece la orquesta para acompañar y volverse parte de la fuerza caprichosa hasta que el sonido de las violas nos transporta al mágico sueño en el que vive el contrabajo presagiando el desenlace de la obra.
Puedo seguir describiendo las sensaciones y descripción de la obra, pero para cada uno es diferente. Se los dejo de tarea que lo vean y escuchen. Que lo disfruten tanto como yo. Dejo el link: https://youtu.be/EKclxmC2ejc
Excelente información y te felicito por ser un gran músico tan apasionado y que sigas Ofreciendo tus conocimientos