Una Gacela de la Intelectualidad Mexicana

Por: Catalina Miranda

Margarita Peña (1937-2018) fue mi profesora de Literatura Novohispana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, hace ya muchos años. Era una mujer de carácter fuerte, estatura mediana y elocuencia monumental. Escucharla era motivo de asombro. Me dejaba perpleja. Llegué a admirarla por su capacidad para disparar información a una velocidad inaudita. Su cerebro trabajaba velozmente procesando gran cantidad de datos sobre la historia y la literatura producida en lo que fue la Nueva España.

   Nunca imaginé, durante mis años de estudiante, que tiempo después coincidiríamos como colaboradoras en el suplemento cultural sábado de unomásuno, dirigido por el maestro Huberto Batis, suplemento del que posteriormente fui Jefa de Redacción. Nadie hubiese podido vaticinar que la entrevistaría y que más tarde me convertiría en su editora.

   Poco después de que inicié Editorial Ariadna tuve el gusto de publicar: Fulgor Español. Guía para viajeros despistados por la Península Ibérica, en el que Margarita Peña contó la historia de los viajes por Castilla, Cataluña y Andalucía, de Concha de Villarroel (su alter ego), “mexicana obsesionada por bibliotecas, marisquerías, libros viejos y nuevos”, por los aromas macerados y dulces del oro viejo y las sombras, de las tierras amarillas y los molinos de viento, de los muros encalados, las tejas oscuras y las callecitas empedradas.

   Para la autora, estos textos formaron una crónica novelada, una crónica de creación, una croniquilla o cronorrelato. Obra en la que trazó con precisión filigranesca los encuentros con los vivos y los muertos que se le aparecieron en España de frente para no pasar inadvertidos; también da cuenta de la dificultad, por instantes, para describir todo aquello del paisaje que se le derramaba por los bordes y que se le resbalaba del marco estrecho de la retina y la memoria.

   En Fulgor Español… se hallan crónicas escritas sobre Cádiz (1996); Barcelona, Córdoba y Granada, intemporales; Madrid (1973, 74, 80, 83 y 95); Sevilla (1995). Son una combinación abigarrada, un ensamblaje de tiempos, estilos arquitectónicos y literarios: prosa y poesía dando cuenta de costumbres y escenas cotidianas; de cines y monasterios; sex-shops; cafeterías de hotel; moros que aún se ocultan en los patios de la Alhambra; del académico de la universidad; de microfilms; fray Luis de Granada; de San Juan de Dios, mascullando: “Haced el bien, hermanos”, mientras carga a un enfermo; de la Mezquita de Córdoba; de la Venus en el espejo; del restaurante Mesón don Raimundo; del descendimiento de la Cruz; de retratos de Goya; del corazón de Santa Teresa que late relicariamente vivo en la portada: creación de Editorial Ariadna hace ya diecisiete años.

   Las crónicas incluidas en Fulgor español… son el relato de un viaje interior, largo y único y, a la vez, reflejo de un país en continuo cambio, y del vínculo, amoroso, casi siempre, que une al que viaja con el lugar que lo recibe. Fueron publicadas por el maestro Huberto Batis (1934-2018) en el suplemento sábado de unomásuno, de 1995 a 1997, forman parte de la Colección Laberinto de Papel, nombre tomado de la sección de “Libros y Revistas” que el maestro mantuvo en ese suplemento durante casi 25 años.

   El próximo 21 de agosto será el aniversario 86 del natalicio de Margarita, y el 7 de octubre se cumplirán 5 años de su fallecimiento. Concepción Margarita Peña Muñoz  fue doctora en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México; especialista en Literatura Novohispana y Española de los Siglos de Oro; profesora e investigadora en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1969, y profesora visitante de universidades nacionales y extranjeras. Publicó: Flores de baria poesía (edición crítica); Literatura entre dos mundos (ensayo); Descubrimiento y conquista de América (antología); La palabra amordazada (rescate documental); El canto de nunca acabar (poesía, 1993); Vivir de nuevo (crónica, 1980); De ida y vuelta (1990); En el nombre de Elegua (1995); El masaje y otras historias de amor (1998); La vampiresa de Dakota (2000). En 1995 obtuvo el Premio Universidad Nacional.

   Ya habrá tiempo y tinta suficientes para escribir sobre esta catedrática mexicana, quien también impulsó y apoyó a escritores noveles, y que, en su juventud, en los años 60 del siglo XX, fundó la revista El Rehilete junto con otras escritoras de su generación: Beatriz Espejo, Carmen Rosenzweig, Elsa de Llarena, Guadalupe de León, Thelma Nava y Lourdes de la Garza.

   Alguna vez dije con admiración sobre la doctora Margarita Peña: “Es una giganta”, queriendo expresar: es una leona, una loba, una gacela corriendo en los territorios de la intelectualidad mexicana.

3 opiniones en “Una Gacela de la Intelectualidad Mexicana”

  1. Una maestra excepcional, fue mi maestra en licenciatura, después, una de mis sinodales en mi tesis de doctorado. Una mujer muy inteligente y comprometida con sus alumnos. La recuerdo con mucha admiración.

  2. Un privilegio el haber conocido a esta mujer gran intelectual y gran madre Honor a quien honor merece un fuerte abrazo donde este

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