Desde la Otra Orilla                     

La hora de León XIV

Por Xavier Zaragoza Núñez

Desde la balconada de San Pedro, el humo blanco volvió a subir al cielo como un suspiro de historia viva. Esta vez no fue un cardenal europeo, ni un latinoamericano, sino un norteamericano nacido en Chicago, quien apareció ante los fieles y el mundo con el nombre de León XIV.

Robert Francis Prevost, agustino, pastor de alma viajera y corazón latinoamericano —pues fue obispo en Perú— ha sido elegido para guiar a la Iglesia en una hora crítica, donde la fe y la incertidumbre caminan juntas. Su elección es un gesto que rompe inercias geográficas y simbólicas, y al mismo tiempo evoca una esperanza serena: que la brújula de Pedro se mantenga firme en medio del oleaje.

El nuevo Papa ha hecho suyas tres palabras en su primer mensaje: unidad, paz y diálogo. En tiempos de muros, polarización y ruido, esas palabras suenan como campanas de regreso al Evangelio. No vienen con estridencia, sino con la firmeza de quien cree que la suavidad puede ser también fuerza.

León XIV hereda una Iglesia que Francisco humanizó y sacó a las periferias. Ahora le toca a este nuevo pastor no solo continuar esa marcha, sino también enfrentar las grietas internas, el escepticismo de afuera y el desafío de conectar con una juventud que ya no pregunta, pero que observa.

Desde esta orilla donde los acontecimientos se ven como desde el muelle, celebramos no un nombre nuevo, sino una oportunidad nueva. Porque en cada elección papal —más allá del rito y la solemnidad— hay un gesto silencioso de humanidad: el de volver a intentar, el de volver a confiar.

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