Por: Victoria Falcón Aguila
El Origen del Día del Libro se remonta a 1926 en Cataluña, España como propuesta del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y aprobada por el rey Alfonso XIII de España en 1926. Pero fue hasta1995 cuando la UNESCO promovió por primera vez la celebración de este simbólico día para la literatura mundial, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad, se escogió este día debido a que murieron tres grandes de la literatura universal: Miguel de Cervantes (murió el 22 de abril y fue enterrado el día 23), William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

Si bien sabemos que el libro enriquece el pensamiento crítico, amplía la perspectiva personal y fortalece la conexión con la cultura y la historia; ¿qué hay del autor, ¿quién protege su obra?
Comencemos diciendo que el derecho de autor es la protección legal que se le otorga al creador de una obra original cuando es dada a conocer en un medio tangible, ya sea digital o impreso y que sea original y tenga un mínimo de creatividad. En México se rige por la Ley Federal del Derecho de Autor y está administrado por el INDAUTOR. No necesitas registrarlo para tener este derecho, pues este nace desde que escribes la obra, pero es importante registrarlo en caso de alguien plagie tu trabajo o haya una disputa.
Es importante señalar que si se escribe algo por encargo, un trabajo pagado, los derechos patrimoniales suelen ser del empleador, pero los morales son tuyos como autor.
Se divide en:
Derechos patrimoniales: estos son los económicos. Le permiten al autor decidir cómo se usa, reproduce, distribuye, comunica y transforma su obra y desde luego, poder cobrar. Nadie puede imprimir o hacer copias digitales sin permiso; vender, rentar o prestar el libro; así como traducir y adaptar o hacer una película, serie, audiolibro, todo requiere autorización. Tampoco se puede hacer una obra derivada, escribir un fanfic y publicarlo comercialmente, esto infringe si usa personajes y trama sustancial de la obra original.
Estos derechos duran toda la vida del autor hasta más de setenta años después de su muerte (en la mayoría de países), después pasan al dominio público. En México está protegido durante la vida del autor y después de su muerte por cien años. Nuestro país tiene uno de los plazos más largos del mundo. Este año ya podrás encontrar obras liberadas, de autores que murieron antes de 1926.
Derechos morales: Son los personales y no se pueden vender. Incluyen que te reconozcan como autor y que nadie deforme o altere tu obra de una manera que dañe tu reputación. Estos son perpetuos.
¿Por qué es tan importante este derecho? Porque protege al creador para que pueda vivir de su trabajo y así incentivar nueva creación y a la vez permite que la sociedad acceda y se beneficie de la cultura. Por eso existen excepciones en el uso de citas cortas con fines educativos, de análisis, reseña, crítica o parodia. En México lo puedes consultar en el artículo 148 de la Ley Federal del Derecho de Autor. Pero nunca debes citar demasiado; si no, podrás ser sancionado.

En literatura este derecho protege novelas, cuentos, poemas, ensayos, guiones, obras de teatro y sus elementos específicos como: Personajes con rasgos únicos y bien desarrollados, diálogos, estructura narrativa, estilo de escritura reconocible. Y qué es lo que no protege: Las ideas genéricas como “un chico viene a la ciudad y se hace millonario” o los arquetipos como héroes o villanos, buenos o malos, etc. Frases o lugares comunes; tampoco hechos históricos.
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