La libertad que recibimos y la libertad que estamos construyendo

Por: Josefina Lozano
Periodista Cultural

Al acercarnos al mes patrio, inevitablemente pienso en nuestra historia, en quienes estuvieron antes que nosotros; hombres y mujeres los cuales vivieron tiempos difíciles enfrentando injusticias, desigualdades, guerras junto con pérdidas y de una manera u otra, contribuyeron a construir el México que hoy habitamos.

Nosotros nacimos después de muchas de esas batallas. Recibimos una nación que ya tenía una historia escrita con sangre, esfuerzo, ideales, errores, sacrificios y sueños. Recibimos derechos que para otras generaciones fueron imposibles; obtuvimos la posibilidad de estudiar, trabajar, emprender, expresarnos, elegir, creer, participar y construir nuestro propio camino. Y sin embargo, con el paso de los años he aprendido que la libertad no siempre se pierde cuando alguien pone una cadena en nuestras manos.

A veces se pierde cuando alguien intenta desacreditarnos o la injuria pretende destruir nuestra reputación y la envidia intenta cerrar una puerta; en el momento en que alguien habla de nosotros sin conocernos pretendiendo hacernos sentir que no somos capaces…, cuando una persona intenta decidir hasta dónde podemos llegar.

He vivido situaciones que me han hecho comprender que también existen CADENAS INVISIBLES. Quizá, por eso, hoy miro nuestra historia de una manera diferente.

Cuando estudié la Independencia, la Reforma, la Revolución y las diferentes etapas de transformación de nuestro país, aprendí sobre grandes acontecimientos, héroes, batallas y movimientos sociales. Pero detrás de cada momento histórico hubo personas que tuvieron miedo, otras perdieron o fueron perseguidas, cuestionadas; personas que probablemente también escucharon que no podían, que estaban equivocadas o que sus ideales eran imposibles.

Sé que no puedo comparar mis experiencias con las grandes luchas que dieron origen y transformación a nuestra nación; sería injusto hacerlo, pero sí puedo reconocer algo que tienen en común: cuando una persona decide no renunciar a aquello en lo que cree, comienza una batalla silenciosa por su propia libertad.

La mía ha sido así. He aprendido que no todas las batallas necesitan ser respondidas; algunas necesitan ser superadas. He aprendido que no toda injuria merece una respuesta, que no toda envidia merece nuestra atención y no toda puerta cerrada significa que nuestro camino terminó.

También he aprendido que en ocasiones, la mejor manera de responder a quienes intentan limitarnos es continuar construyendo; seguir creando, trabajando, aprendiendo, sirviendo y definitivamente, seguir creyendo. Porque si algo me ha enseñado la vida es, si permito que otra persona determine mi valor, también es una forma de entregar mi libertad, y yo, no quiero entregar la mía.

Por eso, hoy miro hacia atrás, hacia quienes nos antecedieron y pienso en todo aquello que tuvieron que enfrentar para que nosotros pudiéramos estar aquí; después miro el presente y me pregunto: ¿estoy honrando realmente esa herencia?

Nuestros antepasados lucharon contra muchas formas de opresión y nosotros tal vez, creamos nuevas al utilizar nuestras libertades para humillar, dividir, excluir o destruir. Quizá valdría la pena preguntarnos: ¿De qué sirve tener libertad de expresión si la utilizamos para difamar?, ¿de qué sirve tener libertad para elegir si permitimos que otros piensen por nosotros?,  ¿de qué sirve tener libertad para construir si utilizamos nuestra energía para impedir que otros crezcan?, o  ¿de qué sirve hablar de un México libre, si nosotros mismos contribuimos a quitarle libertad a quienes nos rodean?

Nuestros antepasados tuvieron que luchar para OBTENER LIBERTAD y nosotros tenemos que aprender a EJERCERLA CON RESPONSABILIDAD. Entonces, comprendo que México no solamente será lo que hicieron Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Zapata, Villa y tantos hombres al lado de valientes mujeres cuyos nombres conocemos o hemos olvidado.

México también será lo que hagamos nosotros, a través de la suma de nuestras decisiones, de nuestras palabras y de nuestras acciones. Será aquello que enseñemos a nuestros hijos mediante la forma en que tratemos a quien piensa diferente; nuestra aptitud para construir en lugar de destruir; el discernimiento para reconocer el talento y el éxito de otros, sin sentir que amenaza ni disminuye el nuestro.

Será también nuestra facultad para defender nuestra libertad sin convertirnos en opresores de nadie. Por eso, al acercarnos al mes patrio, no quiero quedarme solamente con las banderas, los colores, la música y las celebraciones. Deseo hacer una pausa para recordar que antes de nosotros, hubo generaciones que pagaron precios muy altos para construir el país que hoy tenemos. Preguntarme qué estoy haciendo yo con ese legado.

Mis propias experiencias me han enseñado que la libertad también consiste en poder seguir siendo quien soy, aun cuando alguien intente convencerme de que debería dejar de serlo. Continuar adelante sin responder con odio; defender la verdad sin convertirme en aquello que crítico, reconocer mis heridas sin permitir que se conviertan en resentimiento y continuar construyendo; incluso cuando alguien intenta cerrar el camino.

Esta es mi manera de entender hoy el patriotismo; no solamente amar a México. También contribuir a que México sea un lugar donde podamos crecer sin tener que destruirnos unos a otros. Un país donde la libertad de uno no signifique la pérdida de libertad del otro; un país donde podamos pensar diferente y seguir siendo mexicanos, donde el talento sea motivo de celebración y no de envidia. Un país donde la palabra tenga valor y la verdad no tenga que gritar para ser escuchada.

Por eso, este mes patrio, antes de gritar ¡VIVA MÉXICO!, te invito a que te preguntes, qué estás haciendo con la libertad que recibiste; porque recuerda que la libertad que recibimos es nuestra historia y la libertad que ejercemos, es nuestro presente.
La libertad que enseñemos a ejercer con responsabilidad, será parte del México que dejaremos a las próximas generaciones.

Un comentario en “La libertad que recibimos y la libertad que estamos construyendo”

  1. Excelente reflexión de lo que significa la libertad en nuestros días y considerar la importancia de nuestra herencia, valorarla y considerar cual será nuestra aportación y legado, en hora buena Mtra. Josefin Lozano y Tinta fresca México magnífico artículo!

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