Lo que dejó la manifestación

Por: Victoria Falcón Aguila
Guadalajara, Jalisco 19 de octubre.- Ayer domingo 18 de octubre fue un día de aprendizaje. Por segunda vez los habitantes de Guadalajara y de la zona metropolitana, salieron a protestar por las malas condiciones del agua “potable”. Una crisis que viene visibilizándose desde principios del año 2025; mas, desde el 2016, habitantes de diversas colonias, empezaron a denunciar la mala calidad del agua que llegaba hasta sus casas.
Con una logística más pensada y antecedentes de lo ocurrido en la primera protesta, la ciudadanía se organizó en colectivos y contingentes, teniendo incluso instrucciones de qué hacer en caso de agresión. El colectivo “Movimientos populares de la Zona Metropolitana de Guadalajara”, en su comisión de primeros auxilios, desde muy temprano ya estaba concentrado en el Parque Revolución preparándose para cualquier contingencia.
Cabe mencionar que la manifestación fue apartidista y en un contexto pacifico. El primer contingente ya sumaba varios miles; vecinos, familias, estudiantes y personas mayores, todos unidos en un solo mensaje al gobierno estatal y al SIAPA: Agua limpia.
Sin embargo, no faltó el negrito en el arroz. Con la finalidad de deslegitimar las demandas ciudadanas y dispersar a los contingentes, mientras se avanzaba por la avenida Juárez con la intención de llegar a palacio de gobierno; un grupo de choque quienes iban encapuchados, comenzó a provocar e incluso, ofrecer dinero a jóvenes para unirse a los desmanes. Los manifestantes acertadamente comenzaron a replegarse y a exigirles se destaparan la cara o se fueran.
La marcha se detuvo mientras estos realizaban destrozos en negocios, rompiendo cristales y sustrayendo mercancía de algunos locales. Más adelante en el primer cuadro prendieron fuego a la puerta del Congreso del Estado. Fue fácil saber que no eran locales, con solo escuchar su lenguaje y acento: metro y zócalo, fueron algunas palabras que los delataron.
De lo aprendido ayer, fue que los manifestantes se deslindaron del desorden provocado por ajenos. Si bien, los agentes de la policía no estaban donde se necesitaban y permitieron tales destrozos, los asistentes no se engancharon, ni cayeron en provocaciones; supieron defender su movimiento gritando que era pacifica, sin avanzar para evitar agresiones. Todo en orden.
Los ciudadanos y colectivos desde que se convocó a la marcha, difundieron mediante las redes sociales los puntos de encuentro y rutas de evacuación en caso de necesitarse; así mismo, contactos de derechos humanos, también cómo cuidarse en caso de uso de gases lacrimógenos. Mantener contacto constante con quienes los acompañaban y con sus familiares.
Colectivos de mujeres que marchan habitualmente el 8 de marzo por los derechos de las mujeres, este domingo dieron ejemplo al manifestarse de forma segura y ordenada; reafirmando que iban en son de paz para exigir su derecho humano al agua limpia.
Policías afuera del palacio de gobierno con pancartas, pedían la no confrontación; después de todo, ellos son también ciudadanos y seguramente, junto con sus familias padecen lo mismo en sus casas.
Creadores de contenido de otros estados comenzaron a solidarizarse con la protesta desde sus plataformas y dieron a conocer el proceder de los encapuchados.
El comportamiento de los jaliscienses, fue acertado. Demostraron empatía, solidaridad, dando cátedra de organización. Aún más, demostraron que aunque Jalisco es noble, esta tierra no se entrega fácil y que el agua, no será un herramienta de sometimiento.