Por: Gerardo Felipe Ramírez Trejo
Biólogo
Dentro de la historia de México y de su simbolismo encontramos el águila real, su nombre científico (Aquila chrysaetos), y el cual nos representa a los mexicanos.
Una parte de la historia prehispánica se centra en esta ave, cuando el Dios Huitzilopochtli, ordenó a los mexicas fundar la ciudad de Tenochtitlán.
Para fundar la ciudad deberían de ver “un águila agitando sus alas, parada sobre un nopal y desgarrando una serpiente”, escena que aparece en el monumento más antiguo que se conoce sobre la fundación de Tenochtitlan: el “Teocalli de la Guerra Sagrada”.
Está escena sirvió con el paso del tiempo para formar partes, a través de estandartes y banderas como un escudo, hasta llegar al actual símbolo patrio que tenemos dentro de la bandera, el águila devorando a la serpiente desde su perfil izquierdo, siendo la última modificación en el año de 1968.
Pero así como esta leyenda de nuestros antepasados, la cual no se desacredita, hay mitos que se han tomado como verdaderos, entre ellos que llegan a vivir más de 70 años, que se quitan las plumas hasta quedarse sin ninguna, al igual que se arrancan el pico y las garras. “Ninguna ave tiene la cualidad de regenerar el pico una vez que lo pierde”.
El águila real, es un ave que vive un promedio de 30 a 35 años. Las hembras son más grandes que los machos. Cuando la hembra está en vuelo con sus alas extendidas llega a medir dos metros, y quince centímetros y posee una longitud de pico a cola entre los 90 centímetros y el metro y un peso de un poco más de 6 kilos. Su plumaje es de color café oscuro.
En el macho su medidas son de los 87 cm de longitud, con 1.82 a 2.12 metros de largo, y peso de menos de 6 kilos. La cabeza y la nuca están cubiertas de plumas lanceoladas, color castaño amarillento.
Dos de sus cualidades son, la visión y velocidad. Su vuelo normal es de los 65 a los 90 km por hora, pero es capaz de tener una velocidad de hasta 200 km cuando va en picada al ver a su presa. Y puede ver a su presa a una distancia de 2 kilómetros. Atrapa a sus presas con unas garras que llegan a medir los 6 cm.
Su dieta incluye conejos, liebres, palomas, perdices, lagartos, roedores; de vez en cuando serpientes, entre otros animales.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) vigila y cuida a más de mil especies diferentes de aves, de las cuales más de 300 se encuentran en alguna categoría de protección en la NOM-059-SEMARNAT-2010, entre ellas el águila real.
Reproducción:
El Águila Real se reproduce en zonas montañosas con áreas abiertas. Los nidos son colocados en árboles o acantilados de difícil acceso entre los 3 y 30 metros de altura. Comúnmente tiene dos o tres nidos utilizados alternativamente. Los construyen con ramas gruesas intercaladas con trozos de arbustos y hojas, recubiertos con material fino. Tienen forma de plataforma y pueden construirlos tanto la hembra como el macho.
Son animales ovíparos, esto es que ponen huevos, llegan a poner de uno a cuatro huevos. Y la incubación tarda de 43 a 45 días. Las crías se mantienen en el nido entre 72 y 84 días antes de emprender su primer vuelo.
Vive en zonas áridas, semiáridas y montañosas con bosques templados. Con reportes de avistamiento en los Estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca.
Actualmente es un ave que se encuentra enlistada en la NOM-059-SEMARNAT-2010, como una especie en amenazada, ya que quedan pocos ejemplares por la pérdida de su hábitat y las actividades humanas.
El 13 de febrero es considerado en México el Día Nacional del Águila Real para hacer conciencia de la importancia de este depredador.