Domingo de Poesía

BUSCANDO
Manuel Fernando Guzmán Jiménez

Una persona en mi pueblo
pensó que yo la quería,
ella andaba en los setenta
yo apenas florecía.

Al tiempo confesó
que tuvo un sueño divino:
que se casaba conmigo
y que yo era su marido.

Cuando lo supe le hablé:
que tal vez mis atenciones
los había confundido.

Le dije que no podía ser
ni su novio ni su amante,
mucho menso su marido.

Que aunque yo tenía quince años

ya estaba comprometido
con una niña de trece
que en la escuela había conocido.

Cuando le hablé ella lloró
suspirando em lo dijo,
que solo fue un sueño de amor
que gracias por mi atención
que lo echara en el olvido.

No la volví a ver…
al poco tiempo supimos
que se fue a los olivos.

Que poco a poco
se fue acabando
y una noche de otoño
exhaló el último suspiro.

Con un rosario en la mano
bendiciendo mi destino,
la vida se el acabó,
vivió buscando marido.

Guadalajara, Jalisco, febrero de 2012.

Reflejos de una Ciudad. Acuarelas de Manuel Barranco

Por: Alejandro Ostoa

El Colegio de Arquitectos del Estado de México, AC, festejó su 58 aniversario. Para ello, contó con la exposición Reflejos de una ciudad, de Manuel Barranco. Estar entre arquitectos, con obra  representativa de esa temática, de Toluca, es un reto y el autor, Manuel Barranco, superó las expectativas. El siguiente texto, fue la cédula de sala que realicé sobre el acuarelista y esta exposición.

…magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura;

amago de la humana arquitectura
Sor Juana Inés de la Cruz

Dos bellas artes confluyen en esta exposición de Manuel Barranco: la arquitectura y la pintura (acuarela).

   Una peculiaridad de nuestro acuarelista es el acertado manejo de los detalles, contagiado por los arquitectos que proyectaron los edificios y los escultores que en sus obras le imprimieron los delicados pellizcos de la creación.

   Cada una de las piezas que componen Reflejos de ciudad, tiene su característica distintiva; sin embargo, no sólo se trata de belleza fría, sino que se perciben historias en el lenguaje de claro-oscuros, en variadas épocas, estaciones  y oscilantes tiempos. La sensibilidad de Barranco se impregna en el papel, con pinceladas seductoras y coloridos sentidos, haciendo habitables los sitios.

   En estos reflejos está presente la reverberación, el eco, las voces flotantes e imperecederas. Logro de este singular acuarelista, quien –como percibimos en sus trabajos– nos incita a habitar esos mundos de la creación, edificios emblemáticos, no sólo permanecer pasivos ante sus fachadas, sino a escuchar las historias que nos apunta el consueta, a percibir temperaturas, a saborear el tiempo, a olfatear los vericuetos de la existencia ida, que se desarrugan con el agua de Barranco, y mirar el espacio.

   Manuel perpetuamente crea atmósferas y espacios para acceder a sus arquitecturas pictóricas; por lo tanto, debemos caminar y habitar el universo que nos brinda, completar el ciclo con la recreación. Ahí hay moradores que cobran aliento con la mirada de los espectadores. La lluvia es un espejo en el que se reflejan nuestros pasos, con chapuzones de regocijo, el viento nos traslada en grandes vuelos, el sol ilumina y da cobijo. Las nubes son las ideas que emergen y esperan ser atrapadas.

   Reflejos de una ciudad es un esplendor de la capital mexiquense, custodiada por el Xinantécatl, como podemos confirmarlo en la obra de Manuel Barranco, dejando el amago para concretarlo, como los trascendentes arquitectos que buscan la permanencia en el tiempo”.

Para muestra, sólo algunas obras.

Marcela Magdaleno

Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022

Catalina Miranda      

Marcela Magdaleno Deschamps ha obtenido la Primera Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022. Es una escritora multifacética, con amplia experiencia, de alta sensibilidad. Tiene publicados más de 30 libros en todos los géneros. Es una inquieta promotora cultural que, como una ráfaga de intensa luz, deja sus destellos y contribuciones por donde pasa. Ha vivido en la Ciudad de México, en Cuernavaca, en el Estado de México, y desde hace seis años en Todos Santos, Baja California Sur.

   Para ella, escribir poesía requiere de una sensibilidad y un estado de ánimo muy especiales: “El estado del poeta es un estado del alma, la poesía es como la respiración, se dice que el sonido de la respiración es una plegaria a Dios. Sin embargo, en la poesía a veces me inspiro en un tema y escribo variaciones del mismo tema, ya sea una anciana en la calle o alguna metáfora transfigurada, percibo los ecos del pasado y los llamados del futuro para poderlos plasmar en estas letras humanas que reinan el presente. Poetizar es transfigurar los códigos y símbolos que viajan en el espacio, que están dentro de nuestra genética y descifrarlos con ritmo, coherencia y significado”.

   En el poema “Escuela celeste” encontramos a una mujer que se ha elevado, o desdoblado, a la que le han brotado alas y habita en “el jardín del Edén” y en otros territorios en los que sólo pueden desenvolverse los cuerpos etéreos, que al llegar a otras dimensiones, o a otros niveles astrales, exploran una realidad distinta en la que hallan sorpresas sin antecedentes, trascendentales, ámbitos diferentes, paisajes que sorprenden y obligan a usar otros sentidos para descifrar.

   El poema, escrito con la visión de una alquimista, con la sensibilidad que sólo puede percibir quien hace uso de manera continua del tercer ojo invita a imaginar el otro lado del universo y nutre con la capacidad de crear imágenes y metáforas propositivas:

(…) el tercer ojo simula no ver, está constelado/
escucho los secretos, fui olvidada en una caja de cristal/ vi todo desde el fondo de una mina/
atisbo etéreo, quimérico… inquietud/
saboreo el néctar del carbón,/ lo paseo en mi boca hasta volverlo transparente (…)


     Marcela Magdaleno al escribir estos versos es guiada por la profunda necesidad que lleva consigo de expresarse, de aportar, de evolucionar, experimentar y seguir aprendiendo no sólo en el mundo terrenal, sino que aspira a escuelas más elevadas, como las que han descrito muchos videntes, chamanes y médiums, quienes aseguran que el alma, al ser eterna, continúa evolucionando en aulas del saber en las que es recibida al desencarnar, al elevarse a los mundos del más allá:

Susurra el aliento:
¡Quiero cambiar de alma!,
¡anhelo una más fuerte!
Que aún no comienza mi misión
y la vieja ya la tengo herida!
¡Quiero cambiar de piel!
Sé que puedo habitar espacios nuevos
cristalizados con el latido del alma nueva.
Abro mi alforja, tu universo me colma de luz
Venus abre la escuela celeste,
los secretos de cielo pululan,
peces y aves lavan tus ojos, sortilegio divino,
no puedo dejar de mirarte, oras con lágrimas,
¿te volveré a ver?
Sí, en alguna página de la historia.
(Fragmento)

   Al preguntarle cómo concibió “Escuela celeste”, nos dice: “Mi inspiración fueron los libros sagrados como El Zohar, los cantos descubiertos en las tablas caldeas, algunos cantos a Inanna y los misterios del cielo de los esenios”. Felicidades, Marcela Magdaleno.

Las arrugas de mi Infancia

Por: Alejandro Ostoa

Las arrugas de mi infancia, de Mónica Zepeda lo leí antes de ser editado. Para poder participar en publicación debería llevar prólogo y tras terminar la lectura, gustoso  acepté escribirlo, por su valor poético. Publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, la a través de Secretaría de Cultura a través del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC), pertenece a la colección Poesía Tz’akbu Ajaw, publicado en 2020.

Arrugas con tersura poética

Paso sobre mí misma,
contraolvido y recuento…
Ileana Godoy

Tiendo el manto creativo, acordeón de amate, con palabras que resuenan en los puntos sensoriales y los que marcan rumbo. Empiezo a leer y soy hechizado por este reciente libro de la poeta Mónica Zepeda, quien resiente y re (en mi más enfática indigencia idiomática) siente esa primera edad.

Mónica no se arruga frente a la vida ni se tensa ante la muerte, si acaso se dobla, pero no se quiebra y permanece ante la vivencia. No sólo es voz poética: es epicentro, eco, conciencia y sensibilidad en Las arrugas de mi infancia.

El contraste va de la cuna al ceño que lleva a la mortaja, al mausoleo, a la expresión bella y cadenciosa sobre la tierra, la creadora y la madre. Es gramática y fonología, filigrana de pensamiento.

En este libro, libra las connotaciones y escarceos con las palabras de apetencia; sin forzamientos, encabalgando en joyas que liman sus aristas con el resplandor semántico y la retozada paranomasia.

En este peregrinaje explorador se integra la lengua como instrumento de comunicación, pero también como badajo que resuena y contrapuntea con la eterna dualidad del periplo equidistante.

Es teologal en cuanto a las virtudes, pero su tratamiento es espontáneo. Llega a las alturas, se llena de aire, observa y es misericordiosa en el rito, culto y ceremonia. Con certeza poética asume el destino –destierro y refugio– indulgente ante vilezas e infamias.

Agonía que surca, navega, flota, anda y encamina a la palabra protectora que asila, como refugio, como sentencia sin juicio, entre sueños, miedos, ilusiones, fantasías, ideales y realidades: autoconocimiento libertario, a plenitud.

De forma inaudita lleva lo efímero  la crianza de la longevidad, a los rostros que dan la cara y enfrentan sus pasiones. La frescura se desprende con madurez para resonar en el eco refulgente que trasplanta con la acción inmediata y los sentimientos.

Leño a leño, poesía a poesía, verso a verso, los elementos se integran y magnifican los sentidos que son abrazados gozosamente, con sensaciones abrasadoras.

Las arrugas de mi infancia: gestación que fructifica, expide acta de nacimiento y es epitafio imperecedero en la sensatez creadora y cimérica de Mónica Zepeda.

Como muestra, dos poemas de este libro.

A cuentagotas
Qué dicha siento al hablar de mi niñez.
Creyeron manosear mi infancia toda,
y yo mantuve intacta mi inocencia.

Pretendieron inundarme la garganta
y utilicé el perdón, a cuentagotas,
para engullir cada torrente
de supuesta hombría.

Un mismo árbol
El poema es tensión.
El poema sujeta la soga que
lía a dos seres equidistantes: los mantiene, al fin y al cabo,
de cabo a rabo,
a cada uno en su puesto
y en suposición del otro.
Los mantiene suspendidos
en distintas ramas del mismo árbol
y no ahorca y pone el banco.
Les advierte con certeza:
quien dé un paso hacia adelante
           habrá dado marcha atrás.

Do Re Mi Fa Sol La Si

Por Josefina Lozano

La música tiene dos connotaciones: la música vista desde el arte y la música como producto cultural.

Cabe destacar que la música como producto cultural y como manifestación artística tiene muchas finalidades, una de ellas es la  experiencia estética; otra es la expresión de experiencias, circunstancias, pensamientos o ideas y otra no menos importante, es  la terapéutica,  ya que potencializa la inteligencia emocional.

Me ocupa escribir en esta ocasión algo que está pasando desde  hace tres  meses en el Municipio de San Pedro Tlaquepaque, donde cada jueves,  en distintas delegaciones, agencias municipales y barrios, en un horario de 5 a 7 p.m,  los ciudadanos disfrutan del flujo sonoro de múltiples manifestaciones musicales, de distintos géneros llenas de ritmo armonía y  melodía,  que logran estimular el campo perceptivo del individuo.

Es impresionante sentir como a través de esta actividad, artistas diversos  hacen vibrar a propios y extraños en un mismo lugar. El sonido inunda el ambiente invitando a  detenerse para escuchar a  los que pasan por ahí,  sin siquiera pronunciar una sola palabra.

Una de las funciones de esta manifestación musical es el entretenimiento y la  otra y más importante  es lograr una bella,  irrumpida   y maravillosa experiencia de   comunicación con los que transitan por donde pasa el programa municipal, «Jueves de Kiosco en Tlaquepaque».

El irrumpir en su tiempo y espacio,  también, es irrumpir en su alma ya que las melodías  les susurran al oído   llegando de inmediato a  todos y cada uno de  los sentidos, tocando fibras extrasensoriales que se  transforman  en alegría que contribuye a pasar un momento inolvidable e inesperado y me atrevo a decir que a algunos haciendo olvidar por un momento una mala experiencia o aligerar alguna carga y por añadidura contribuye  a  regenerar el tejido social.

Lo más importante es subrayar en letras mayúsculas lo bien que se siente este estímulo sonoro en los transeúntes y como un gobierno cercano  a su gente se ocupa en el modo de vida de los ciudadanos.

Si tomamos en cuenta que la música es un lenguaje universal que supera a cualquier lengua, cada contexto social puede comunicar    experiencias  y sentimientos que conquistan el corazón de los individuos a través de  innumerables sonidos.

Hoy en día la música es una práctica  de comunicación y  sanación; por tanto puedo asegurar que la música regenera el alma. 

Termino escribiendo que como mexicana estoy muy orgullosa de que en el mes de Noviembre del año 2011, la UNESCO inscribió a «El Mariachi», música de cuerdas, canto y trompeta, en la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad.

Que gran valía tenemos los mexicanos.
¡Viva México!

Roberto Omar Román, Ganador del Premio Ariadna de Cuento 2022

Por: Catalina Miranda

Desde su primera edición en 2018, el Premio Ariadna de Cuento se ha convertido en un referente en el mundo de la literatura, atrayendo a escritores de diversas latitudes del país que desean compartir sus historias y talento. Sin embargo, más allá de ser una competencia literaria anual, este Premio ha servido de escenario para la persistencia y el compromiso de una gama amplia de narradores, incluso de participantes que han inscrito sus obras en varias ediciones de manera continua. Estos autores, fieles a su amor por las letras y su deseo de mejora continua, han enriquecido significativamente la diversidad del concurso. En este contexto, el Premio Ariadna de Cuento no sólo celebra el arte de contar historias, sino que también reconoce la dedicación y el espíritu perseverante de aquellos que han elegido la escritura como su vocación.

Roberto Omar Román es el ganador del Premio Ariadna 2022. Es significativo decirlo porque él ha sido perseverante y fiel a su objetivo. Participó en este mismo Premio en 2020 y 2021, años marcados por la pandemia por Covid-19. Cabe destacar que Roberto ha demostrado tener un sólido oficio y ha obtenido diversos reconocimientos que lo colocan entre los mejores narradores de su generación en México. Es un escritor preciso, meticuloso y pulcro. Como constructor de ideas es consciente al trazar cada una de las estructuras y sabe aplicar la exacta cantidad de eslabones para unir todos los elementos.

Aunado a ello, Roberto Omar Román está comprometido, de tiempo completo, con la Literatura. Es cofundador e integrante del Grupo Literario Urawa, en la ciudad de Toluca, desde 1993. Su trayectoria en las letras abarca ya más de tres décadas.

En entrevista declaró que al haber ganado el Premio Ariadna de Cuento 2022 se siente: “Emocionado, desde luego —en esta tercera participación lo conseguí—, y a la vez comprometido a pulsar mi vena narrativa en otras justas literarias. El reconocimiento, derivado de un concurso de cuento, es representativo e incentivador, por supuesto, pero implica a la vez una reinvención, una superación permanente en el autor. Requiere, digamos, de una potestad, de un balance reflexivo de que en ese momento lo escrito funcionó para ese concurso y para ese jurado. Eso me parece bien; indica que hay porvenir. Después, es necesaria la independencia o liberación del texto respecto a la tutela de su creador, y atañe al lector, una vez publicado, juzgar su valor. Es, entonces, cuando el autor debe reafirmarse, proponer prosas, igual o mejor logradas. Me parece que es un asunto similar a alcanzar la cúspide del enamoramiento, y a continuación romper el vínculo afectivo, porque lo inmediato es casarse, y considero que ningún cuentista se debe casar con un cuento o un premio. Es aconsejable mantener el celibato literario, permanecer ilusionado, seducido por la imaginación, asombrado de la propia inventiva”.

Estos comentarios de Roberto Omar Román se convierten en incisivo consejo para los autores jóvenes o para quienes se inician en la Literatura, ya que él habla desde la experiencia y desde el largo camino recorrido. El cuento “El pianista”, con el que ha sido galardonado, atrapa desde la primera línea hasta el punto final; se lee fluidamente, sin tropiezos, sin el deseo de detenerse para introducir una coma, un acento, o cambiar una palabra o la estructura de una oración. Lo cual siempre es gratificante. Está planteado en dos líneas conductoras. Dos personajes activos que se desenvuelven en el “aquí y ahora”, y otros a los que se menciona en un texto en cursivas, en el que se revelan la trama, el meollo del asunto, el desenlace. El final, del relato, al ser y un final sorpresivo. Otro de los aciertos de este cuento es que los dos hilos conductores son voces de tesitura distinta. La que inicia es la que culmina. Es decir, la estructura del cuento es totalmente redonda. Sorprende detectar que el final es continuación del inicio y que al unirse estas dos partes se pueden leer de manera independiente como si fueran un microrrelato o minificción; es decir, una sola unidad literaria.

Sin duda, Roberto Omar Román dedicó bastante tiempo en elaborar el andamiaje de este relato; es decir, la cimbra, la estructura. Sobre la concepción de “El pianista” nos dice: “Intuyo, porque sería pretencioso e inexacto asegurarlo, que la idea germinal surgió de la lectura del cuento Olaf oye a Rachmaninoff de Cary Kerner. Es un cuento de excepcional ternura, encomiable sencillez lingüística y ponderable destreza narrativa. Desde luego, yo hice una versión satírica y absurda del gran hombre que toca el piano.  // Para bien de nosotros, autores contemporáneos, el riesgo y fortuna de las influencias está, justamente, en esa libertad de tergiversar las fantasías de narradores paradigmáticos, y consolidar cosmogonías propias, estrambóticas o cotidianas, utópicas o distópicas, a nuestro modo y capricho”.

Felicidades a Roberto Omar Román por la obtención del Premio Ariadna de Cuento 2022, y felicidades por los que seguirá recibiendo, ya que, lo ha demostrado, como escritor de relatos seguirá siendo incansable.

En breve se publicará el libro digital que se podrá consultar y descargar de manera gratuita en el sitio web
https://editorialariadna.com/premio-ariadna-de-cuento-2022/

Fragmento del Prólogo del libro Premio Ariadna de Cuento 2022.

Decimoprimera edición de Latinoamérica Viva, en FIL Guadalajara 2023

Después del gran éxito del ciclo Los 25 Secretos Mejor Guardados de América Latina, en 2012 surgió el programa Latinoamérica Viva, donde más de 240 escritores han tenido la oportunidad de compartir con sus lectores.
Esta edición tendrá la participación de 20 escritores provenientes de 9 países con cinco mesas de diálogo, donde destacadas plumas latinoamericanas compartirán sus experiencias creativas, su percepción del estado que guarda la literatura en sus países de origen, así como sus novedades editoriales.

La primera mesa se realizará el lunes 27 de noviembre y estará a cargo de la escritora colombiana Margarita García Robayo; Patricia Sánchez Lurueña, de Costa Rica; Pablo Casacuberta, de Uruguay, y el escritor peruano Enrique Planas, quien formó parte de Los 25 Secretos Mejor Guardados de América Latina. La mesa estará moderada por el poeta y narrador mexicano, Rogelio Guedea. El martes 28 de noviembre, el novelista argentino Hernán Ronsino; Karina Pacheco, de Perú; Pablo Simonetti, de Chile, y la colombiana Diana Obando, acompañados del periodista y escritor costarricense Óscar Núñez Olivas, serán los responsables de la segunda sesión del encuentro.

El miércoles 29 de noviembre, el novelista Enzo Maqueira, de Argentina; Amara Moira, escritora y feminista brasileña; Carlos Wynter Melo, de Panamá, y la periodista y escritora chilena, Ma. José Ferrada serán los responsables de compartir con los asistentes la tercera jornada del programa. Por su parte, Julio Rojas, guionista y novelista chileno; Itamar Vieira Junior, escritor y geógrafo brasileño; la poeta y narradora colombiana Fátima Vélez y Matías Moscardi, novelista y poeta de Argentina, serán los protagonistas de la cuarta mesa que se presentará el jueves 30 de noviembre.

La última sesión de este programa se realizará el 1 de diciembre, y contará con la participación del cuentista colombiano José Zuleta; Sonia Budassi, periodista y escritora argentina; Simón Soto, novelista y guionista chileno, así como de la novelista mexicana Brenda Navarro. Esta sesión será moderada por la autora mexicana Orfa Alarcón. Todas las actividades de Latinoamérica Viva están abiertas al público general y se llevará a cabo en el Salón E, del Área Internacional, de Expo Guadalajara, de las 18:00 a 18:50 horas.

Con la información de Prensa FIL Guadalajara.