Territorios Baldíos

Conan, el médium
Darío Fritz

Estupideces decimos todos. Se nos escapan a diario. Abundan tanto como los fracasos si los comparamos con los exiguos éxitos. Estupideces que se pueden convertir en muy peligrosas. Más peligroso un estúpido que un malvado, a decir de Arturo Pérez-Reverte. Un malo y mil tontos dan como resultado mil y un malvados, decía en una entrevista. En progresión, ¡cuidado con esos estúpidos! Estúpido proponer que cada individuo tenga la libertad de vender sus órganos, que los hijos son propiedad de sus padres y por lo tanto pueden decidir si los venden, a la mejor usanza de algunas costumbres que orillan con la pobreza extrema. Estúpido liberar la venta de armas, un señuelo para más violencia. Estúpido pregonar que si alguien se quiere suicidar dejar que lo haga o si se convierte en adicto a las drogas allí abandonarlo, porque las políticas de Estado en salud mental son un gasto innecesario. La estupidez de eliminar la educación pública y dejar que en el libre mercado cada uno pague la educación de sus hijos según el alcance de su bolsillo. Estúpido y no por ello menos perverso impedir la educación sexual bajo la excusa de que destruye la familia. Estupideces que podrían dar lugar a miradas sobradas de incredulidad y estupefacción como escuchar a un candidato presidencial invocar a su perro -llamado Conan y ya muerto- transformado en un “médium” con Dios. Un Dios que en algún momento le transmitió la necesidad de cumplir con una “misión” para iluminados: hacer política y llegar a lo más alto, la presidencia de su país.

Señalar con el adjetivo de “estúpido” puede leerse hasta discriminatorio e insolente, aunque algunos intentan normalizar en radios y televisoras que el insulto bien se vale allí. La RAE lo define como alguien “falto de inteligencia”, lo cual si nos guiamos por estos tiempos de sensibilidades a flor de piel en el uso de algunas palabras puede convertirnos en parias del lenguaje. Su origen del latín stupidus tiene otras connotaciones: “quedar paralizado”, “quedar aturdido”. Quien deja escuchar esas afirmaciones estúpidas sobre vidas y necesidades de todos, en realidad nos deja a los demás paralizados y aturdidos, mientras prosigue con cachetazos que desfiguran el raciocinio. Bofetadas como descalificar al que piensa distinto de “basura” y “excremento humano”, en especial si es de izquierdas. Disparates como el “imbécil”, “zurdo asqueroso” y “representante del maligno en la tierra” porque supuestamente promueve “el comunismo”, dirigido al Papa Francisco. O con la guerra fría ya en la decrepitud de la historia negarse a hacer negocios con chinos, rusos o brasileños, por el pensamiento ideológico de sus gobernantes. Estúpido para estos tiempos definirse como “anarcocapitalista” y “minarquista”, porque “el Estado es el enemigo”. ¿Qué se puede pensar de alguien que defiende el derecho de una empresa a contaminar ríos? “¿Dónde está el daño?, ¿dónde está el problema?”, justifica. ¿Qué decir de quién reduce a una infusión de miedo la defensa de la causa por la protección del medio ambiente? Que la ciencia debe privatizarse y la mujer puede elegir sobre su cuerpo pero no en la concepción. Que se debe “dinamitar” el Banco Central y que la ayuda social es “una aberración”, los impuestos “una rémora de la esclavitud” y las áreas gubernamentales de Salud, Educación, Trabajo, Ambiente, Mujeres y diversidades, hacerlas desaparecer, pero no así las Fuerzas Armadas que deben “tener autoridad” y triplicar su presupuesto.

Entre tantas peligrosas estupideces se banaliza por libertades que al mismo tiempo se quitan por otro lado. El aspirante presidencial argentino de ultraderecha Javier Milei dice todo eso de manera descarnada y vehemente ante el beneplácito de millones de personas desilusionadas con la clase política. Lo aclaman y votan, mientras medios de comunicación dóciles lo festejan por pintoresco. «Intemperante, imprudente y extravagante, un riesgo para la democracia», lo describen quienes suelen tener pensamientos cercanos a él. Si dispararse un tiro en el pie es la imagen que exhibe estupidez, brutalidad y hasta inmolación, un permiso de los argentinos para que cumpla con la misión que Conan le transmitió, implicará que los balazos caerán en ambos pies. Y la certeza de volver a caminar, tan sólo una quimera.

@DaríoFritz


Tres Actitudes Básicas que nos Ayudarán a Mejorar Nuestro Entorno Psicosocial       

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

La clave del cambio de las actitudes está en orientarnos y enfocarnos en metas positivas siendo más conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos, de manera que se puedan comunicar los comportamientos en el día a día; solo tenemos que ir avanzando aquellos puntos concretos que nos impiden ser mejores, serán pocos en comparación con los puntos positivos, esto significa: mucho menos esfuerzo y desgaste personal.

La empatía. Es una de las mayores capacidades requeridas para entendernos unos a otros. Esta capacidad va más allá del entendimiento intelectual o cognitivo de la experiencia o punto de vista del otro; la empatía incluye la comprensión a nivel emocional, implica tratar de comprender exactamente y comunicar la realidad objetiva del otro, sin dañar o quitar o cambiar la información que proviene a nivel afectivo y a nivel cognitivo. Requiere que dejemos a un lado los propios sentimientos, reacciones y pensamientos con el objetivo de detectar el mundo del otro. Es comprensión positiva, construye una relación de confianza al percibir una sensación profunda de recompensa mutua y ampliar la capacidad de conocerse mejor también, por ambas partes es la capacidad que se tiene para comprender la experiencia única de la otra persona.

Autenticidad o congruencia. Consiste en que cada persona debe de ser lo que es; o sea, no usar máscaras (el concepto de máscara en psicología hace alusión a la persona que no muestra quién es sino que se oculta detrás de otra personalidad).
La actitud de la congruencia se refiere a la autenticidad, sinceridad y transparencia. La mayoría de las personas se ocultan detrás de personalidades que idealizan o pretenden ser sin embargo, no son ni la mitad de lo que dicen, esta actitud de aparentar algo que en realidad no son puede llegar a convertirse en algo patológico, por este motivo se hace énfasis en que una persona congruente suele ser una persona sana ya que se muestra como es.

Aceptación incondicional. Esta actitud implica aceptar a la persona como es con sus sentimientos y experiencias, es una aceptación total de la persona y sus conductas que genera un clima de seguridad para poder aceptar a los demás; primero debemos aceptarnos nosotros mismos, en medida que aceptamos quiénes somos, nuestra salud mental será más sana.

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Mi México

Por: Alejandro Ostoa      

Este singular libro de fotografías en blanco y negro, del fotógrafo japonés Seiji Shinohara, salió dos años después de ser planeado, pero valió la pena (y vaya con la pandemia). El museo Luis Nishizawa fue la sede para que el señor Shinohara nos invitara a Úrsula Cotero García Luna, entonces  directora del recinto,  y a un servidor, a participar en un libro fotográfico. Debo hacer público que Úrsula fue el enlace para que fuera convocado.

Mi México, está constituido por más de un centenar de fotografías en que participan Seiji Shinohara, FUJIFILM de México, COPARMEX Zona Metropolitana de León, Víctor González, MEXI TOWN CEO SHOKO WEN, la traductora Keiko Suzuki, Kazuko Minami, Humberto Solís y Artes gráficas Panorama S.A. de C.V.

El mensaje de publicación está a cargo de Katsumi Itagaki, cónsul General del Japón en León; del empresario Carlos Kasuga, quien prologa; del ingeniero Ramón Ignacio Lemus Muñoz Ledo, director general del Forum Cultural Guanajuato, quien escribe un texto; de Nabutaka Wakui, asesor de la Asociación México Japonesa, quien escribe sobre el álbum y de Naboru Takimoto.

Los colaboradores en el comentario de cada imagen; mejor dicho interpretación o percepción son, los japoneses Naoko Sugimoto y Takero Aoyama. Por México, la mencionada Úrsula Cotero García Luna y quien esto teclea.

El trabajo de Shinohara no es el clásico que realizan los turistas, sino el detalle de lo que asombran a sus ojos y que obtura para nuestra sorpresa.

Mi colaboración consistió en las colaboraciones en fotos, un acróstico y un texto a manera de presentación. Empecemos con el acróstico, mismo que tuvo que explicarle la esposa (mexicana) de Seiji.

Sensible
Ejemplo
Inmarcesible
Juegas
Intensamente

Sólido
Holista
Imperecedero
Notable
Orgullo
Hipersensible
Artista
Radiante
Admirado

Doy paso a Cámara escénica. Vista observadora que mira con sigilo. Sorprende, atrapa, cautiva y asombra. Esos son sólo unos atributos de esta muestra del trabajo fotográfico del Señor (mayúsculas obtenidas por reconocimiento y distinción) Seiji Shinohara.

Estas fotos en blanco y negro a simple vista son bellas imágenes capturadas, al mirarlas se fija la atención, pero al observarlas detenidamente nos llevan más allá que a detectar luz y sombra, a ser foto receptores del diafragma que enfoca el objetivo, con ajuste de lentes. Atmósferas, sensaciones, gestos, reacciones y testimonios son captados en un momento que permanecerá eternamente. Así es Mi México, sensibilidad revelada por Siji Shinohara.

Seiji asimila el haikú, produciendo con su lente asombro, emoción y contemplación de la naturaleza, con el alma desligada del pensamiento racional y compenetrarse en un sentido más elevado que aumenta el nivel de conciencia mediante el koan.

Shinohara, con su cámara, convertida en escenario, va al sucedáneo universal desde donde se observa y se responde: el teatro, síntesis de todas las artes. Toma la escena para ofrecernos la función de kamishibai, y con el hyoshigi anuncia su llegada para contarnos historias ante los presentes que se vuelven personajes, dejando la pasividad por el diálogo e interpretación. Animado en la itinerancia reúne guidayu bushi, rakugo, mandzai, monos y avecillas amaestrados, entre bailes y jolgorios, para posteriormente mostrarnos el bunrku con marionetas, recitado y música que se expanden por el escenario, estilizando baile (movimiento) y habilidades que caracterizan a los personajes, tanto en lo corporal como en el significativo Maquillaje.   

Si observamos, nuestro artista de la cámara fija le da movimiento, de manera aristocrática, emprende el noh, con la simplificación de decoraos, distintivas máscaras expresivas y ornamentación de vestuario, en el que se utilizan dos zonas en un escenario. Por otro lado, toma la escena del kabuki.

Así, se rinde tributo a la Gran Deidad de Kanda, con el país del sol naciente y el mexica pueblo del sol.

Cerramos con algunas fotografías y los breves textos. 

José Ruíz Mercado, de la Primera Llamada al Homenaje Póstumo

Por: Catalina Miranda

Un domingo por la mañana, a principios de noviembre del 2020, en plena pandemia por Covid-19, recibí una llamada de Jalisco. El número no lo tenía registrado en mis contactos, pero decidí contestar. La voz era la de un hombre amable, sin duda maduro, hablaba pausadamente, se identificó como José Ruiz Mercado, de Guadalajara.

Había leído algunas notas de Ruiz Mercado en internet y tenía conocimiento de su trayectoria en la dramaturgia mexicana, ya que he sido editora de varios autores que lo citaron, pero nunca había hablado con él por teléfono ni lo conocía en persona. Me dijo que quería publicar un libro de cuentos en Editorial Ariadna. Me habló del contenido y me describió la portada. “Es el retrato de mi gata Calabaza. Andaba perdida, más bien, secuestrada, me la acaban de devolver.” Contesté sus preguntas respecto al proceso editorial y a los pocos días me envió el archivo con los textos y el retrato de la gata. El libro se tituló: Y si cuento mejor te cuento, y se publicó con éxito en enero del 2021.

Debido al gran entusiasmo de Ruiz Mercado, pocos meses después, en ese mismo año, publicamos Mosaico teatral (marzo), al que siguió Telares del método teatral (octubre, 2022). El Hilo de Ariadna / 13. José Ruiz Mercado: Dramaturgo, periodista, poeta, novelista, dedicado íntegramente al maestro, se dio a conocer, con mucho gusto y admiración, en octubre del 2022.

     Alguna vez, también por teléfono, platiqué con él sobre la Colección Entre Libros, que contiene en la primera parte un ensayo o una entrevista, y en la segunda, todas las portadas y contraportadas de los libros publicados por el autor abordado. También le envié por paquetería entre otras obras: Huberto Batis, entre libros.

      José, como me gustaba decirle, se entusiasmó con las características de esa colección y en enero del 2023 me comentó que como este año celebraría sus 50 años de carrera, deseaba conmemorar su trayectoria con la edición de José Ruiz Mercado, entre libros. Así,  me envió por paquetería todos sus libros publicados, ejemplares muy interesantes, con distintos formatos: de dramaturgia, poesía, cuento, ensayo; sin duda, una amplia bibliografía, para que escaneara las portadas y contraportadas y las integrara en el nuevo libro. Con el paquete mandó una carta manuscrita en la que describía el material que me hacía llegar.

Cincuenta sin cuenta. José Ruiz Mercado, entre libros vio la luz en mayo del 2023. Me hubiera gustado que apareciera en marzo para que el festejo hubiese sido doble, ya que el 14 de marzo era su cumpleaños.

          Así, de enero del 2021 a mayo del 2023, Editorial Ariadna tuvo el gusto de editar cinco obras del maestro José Ruiz Mercado. Todo un honor ser partícipe de su enorme vitalidad, testigo de la fidelidad a su oficio de dramaturgo, investigador, periodista, cuentista y poeta. Fue un hombre que desde muy joven supo lo que quería y fue congruente hasta el último momento. En ocasiones me llamó la atención, incluso me sobresaltó, cierta premura suya, como si quisiera tener en un tiempo breve, casi toda su obra publicada. En Mosaico teatral y en Telares del método teatral mencionó con nostalgia a los escritores que se le habían adelantado y decía (parafraseando) con ansiedad: quisiera no mencionar a otro más que se nos van.

   Desde mi visión y porque alguna vez lo platicamos, el libro que le hubiera gustado dejar publicado también es: José Ruiz Mercado. Dramaturgia completa, en la Colección Tespis de Icaria, de Editorial Ariadna. Ojalá que, en algún momento, esto pueda ser realidad in memoriam y de manera póstuma. El pasado sábado 16 de septiembre se cumplieron tres meses de su partida. Maestro ser y hacer hoy sin dilación, para transcender mañana. Requiescat in pace in aeternum.

Territorios Baldíos

Manos oscuras

Por: Darío Fritz

El conductor te lanza la carrocería de su vehículo en el cruce de la calle y uno a pie no tiene otra opción que frenarse y mirarlo a los ojos para ver cómo se justifica, pero obvio que no mira. Y si le das un golpecito de bronca a su vehículo con los nudillos, se enerva. Frena, te insulta y se va. Uno se indigna. Se indigna al paso de otro conductor que en la esquina acelera cuando va a cruzar la pareja de adultos mayores o el padre con el bebe en la carriola. Te indignas con el poder del burócrata de cerrar cualquier opción de solución con el despótico “vuelva cuando tenga el original de esa copia” que nunca pidió. Uno se indigna con la oficial de seguridad que hace como si no existieras y te cierra la puerta de la farmacia en la cara aunque falten cinco minutos para la hora. Un amigo me contaba cómo le quitaba el bono mensual su jefe en la oficina en derechos humanos porque al cumplir las ocho horas se retiraba. Otra amiga indignada relataba cómo el banco no aceptó devolverle el dinero que le quitaron en una compra con tarjeta que nunca realizó. Un colega se indignaba en los comienzos de su carrera cuando su editor le quitó el trabajo propuesto para dárselo a otra colega del área sin más explicación. Indigna que una propuesta laboral no merezca ni una mínima respuesta al teléfono o en el correo electrónico. Que en el aeropuerto reclames por la tardanza en la atención y no recibas disculpas. Que el frutero o en el puesto del tianguis te aumenten el precio por tu aspecto de extranjero o las ropas que llevas. Que alguien mate a una madre por reclamar por la desaparición de su hija. Que la autoridad sólo ofrezca condolencias por ese crimen. Indigna que la economía vuelque a niños a la indigencia. La indignación en tiempos de Aristóteles se definía de manera diferente a cómo la entendemos hoy. Es “el sufrimiento ante quien aparece yéndole bien inmerecidamente”, hizo saber. Ese “inmerecidamente” se asemeja a ironía.

En días pasados en el Estado de México una pareja dejó sus trabajos desesperada y corrió hacia su propiedad que había sido usurpada por desconocidos. Cuando ambos quisieron entrar rompieron un vidrio y los detuvieron porque a las cinco patrulladas presentes no les constaba que eran los dueños, como sí a su parecer lo serían quienes estaban adentro. En el Ministerio Público no entraron en razón con ellos hasta que intervino una mano amiga poderosa que “les hizo ver” algunas irregularidades del procedimiento. Vieron como el abogado de los usurpadores -alguien que tiene el despacho frente al propio MP y se cuelga del servicio de electricidad- le entregaba dinero, displicente y antes sus ojos, a uno de los agentes que lleva el caso. Al día siguiente, al comenzar a indagar recibieron videos de vecinos donde se ve que los usurpadores entraron por la parte trasera de la casa y cambiaron luego las cerraduras mientras una patrulla policial atestiguaba desde la calle. Los usurpadores se declaran inquilinos de un supuesto propietario que por supuesto no es la pareja que hoy se enfrenta a una disputa de años de litigio, asumen, porque “así son las cosas en esto”, dice indignada. Un comentario ajeno al matrimonio y que llegó de inmediato y aventurero fue preguntarse por qué no recurrir a “esas manos oscuras conocidas” para que entren a la casa y la recuperen. La indignación vestida de justicia por mano propia.

En la novela ¡Estafen!, del escritor y exmagistrado Juan Filloy, se hace una crítica sutil y meticulosa a la justicia. El personaje delincuente asume allí que “las estafas peores especulan con el desamparo de las víctimas y la estúpida aquiescencia de la ley”. También le dice al juez que en las historias de vida de los santos “no hay ni comerciantes ni políticos ni jueces”. Mucho menos policías y notarios.

@DaríoFritz

¿Cuáles son los signos y síntomas de la celotipia?

Por: Eva Montañez García

Los celos se consideran como un sentimiento que las personas manifiestan en diferentes etapas de la vida y con diferentes personas del entorno: la pareja, la familia y amigos. Este sentimiento en un nivel extremo puede llegar a causar problemas y conflictos en nuestro día a día.

Una de las principales características de los celos es que se perciben de forma subjetiva, por eso ante la misma situación no todos reaccionamos por igual. Y aunque son emociones naturales, el problema comienza cuando controlan nuestra vida, nos perturban y deterioran nuestra relación, ya sea de pareja, familia o de amistad.

Los celos a nivel de pareja se presentan en diversas situaciones, mientras estos celos no impidan el buen funcionamiento y dinámica de la pareja, no se presentarán conflictos, pero si este sentimiento bloquea y tiene una carga negativa en nuestra relación, entonces tenemos que estar alertas y trabajar sobre ellos.

Este sentimiento está relacionado con la inseguridad, la posesión, baja autoestima y dependencia.

Según el DSM IV el Trastorno Delirante de tipo celotípico: “El tema central de esta idea delirante es que la pareja tiene un amante o es infiel. Esta idea se apoya sobre inferencias erróneas apoyadas en pequeñas pruebas, como, por ejemplo, manchas en la ropa. El sujeto con esta idea intenta intervenir en la infidelidad imaginada, como, por ejemplo, investigando al amante o agrediendo a la pareja.”

Entre sus síntomas encontramos:
La persona mantiene la idea delirante con absoluta convicción.
A pesar de que la evidencia y la lógica muestren lo contrario, la persona afectada se mantendrá inmodificable en su idea. En el caso de la celotipia, es la idea de que está siendo engañada por su pareja.
El contenido de las ideas delirantes es poco probable y en ocasiones, llegan al extremo de ser fantasiosas.
La persona puede presentar síntomas depresivos intermitentes o incluso, un cuadro completo de depresión.
La persona puede experimentar intolerancia, irritabilidad extrema, agresividad y confrontación que no se limita a su pareja, ni a su familia, sino que se extiende a su círculo social.

En el trastorno delirante de tipo celotípico, el individuo mantiene muchos aspectos normales de su personalidad, sin embargo, su vida se ve progresivamente afectada por la intensidad y la intrusión de ideas delirantes.
Una idea delirante puede definirse como una idea equivocada o errada que es mantenida por el paciente de manera inquebrantable.

Respuestas Cognitivas: Se dan pensamientos e interpretaciones irracionales sobre la relación de pareja, al mismo tiempo, distorsionadas de la realidad, se crean dudas sobre la otra persona, se analizan las intenciones de la pareja y de las otras personas. Se produce cadenas de pensamientos las cuales provocan inseguridad, ansiedad, irritabilidad y suspicacia.

Respuestas Psicofisiológicas y emocionales: los pensamientos distorsionados sobre la conducta de la pareja provocan miedos, inseguridades y dudas constantes, que de alguna manera van a incrementar la percepción de amenaza, peligro y desencadena la respuesta de ansiedad.

Respuesta Motora: son las conductas que la persona celotípica realiza para tratar de controlar a la pareja. Busca indicios para confirmar sus sospechas, intenta con sus conductas reducir el miedo e inseguridad que siente sobre la pareja.

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Los Mártires de Toluca, Segunda Parte

Por: Alejandro Ostoa

Toca el turno al monólogo de Alexander Niame, coordinador de 19 de octubre de 1811. Los Mártires de Toluca. El texto Una confesión de Porlier, el responsable. El martirio en la Plaza de Armas de Toluca.

Se trata de los últimos momentos del brigadier Porlier. Como planteamiento dramático resulta interesante, pues resume la sicología del personaje y  la entrada a la historia y la muerte, en un suspiro final, en el horizonte histórico, en el que la mente empieza a ensombrecerse y los actos se presentan entre hazañas y tormento.

“Siento la muerte cerca. Todo afuera es frío. El hielo de los glaciares rodea mi maltrecho navío que encalló entre montañas de hielo. La tripulación, desesperada, me ha abandonado y ahora camina sin rumbo y sin posibilidad alguna de sobrevivir. Todo lo que nos rodea es gélido; estamos abandonados a nuestra propia suerte. La sensación de saber que se va a morir es extraña. ¡Qué ironía!, estoy aquí, sentado, esperando la muerte; yo, que sobreviví a cientos de batalla, vengo a encontrarla de la manera más absurda, solo y sin enemigo a quien dar la cara, sin espada a la cual enfrentar, una agonía sin grito de dolor ni olor a batalla, a pólvora, a sangre. Sólo mi cocinero y su perro han permanecido a mi lado. Ambos guardan un silencio sepulcral sabiendo que nuestro destino está escrito. La sensación es de una soledad inmensa, casi no cruzamos palabras y únicamente nuestras miradas parecen decirnos algo. 

“Como confesión me siento a escribir estos recuerdos, ¿será éste mi último acto cristiano?, ¿será éste mi último acto de contrición? Escribo para sacar recuerdos que me atormentan, para olvidar los ríos de sangre y los gritos de los indios que mandé fusilar en la Plaza de Armas de Toluca; escribo porque nunca dejé constancia de lo ocurrido, porque no me atreví a narrar lo que vi, lo que ordené como defensor de la villa contra los insurrectos. Entre siniestras tormentas, inmersos en un viento que ruge ferozmente, escribo para limpiar mi alma de los males que hice en este mundo, para sacar de una buena vez todos esos gritos que me atormentan desde que dejé México y que me ofuscaron en la batalla de Tenancingo, en la que fui vencido por Morelos (…).

“Escribo en una cabina de mi maltrecho navío San Telmo, que cruje a cada bocanada de viento, varado entre montañas de nieve (…) Escribo para recordar, para no olvidar, para limpiar mi conciencia, pues, lo sabe el Señor, todo lo hice en cumplimiento de mi deber. Sin embargo, el remordimiento no me abandona.

“Soy Rosendo, nacido en la capital del virreinato del Perú en 1771. Nací en noble cuna, lo que no impide que tenga una muerte lenta en esta inmensidad desconocida. Soy Rosendo Porlier, alférez, teniente y capitán de fragata de la gran armada española; soy Rosendo Porlier y Asteguieta, brigadier de la Real y Militar Orden de Santiago, participante en la guerra de Trafalgar y defensor del puerto de Cádiz ante los ingleses; soy caballero de la Orden de Santiago y comandante en jefe de las tropas destinadas a la reconquista y pacificación de los pueblos de Zocoalco, Zayula y Zapotlán, en la Nueva España; soy el defensor y pacificador de Toluca y sus alrededores; soy quien traje en mi fragata al  virrey Venegas desde España y entramos al puerto de Veracruz para devolver el orden a la más importante y rica de las colonias españolas. He matado y he ordenado matar, sí, pero Dios sabe que todo fue en su nombre. (…)

“Es que Toluca estaba en peligro de caer en manos de los rebeldes y era mi obligación, desde que me dieron esa plaza, cuidarla de cualquier ataque insurgente. Así lo hice; organicé a las tropas y los perseguí. Durante meses mantuve la calma y hasta el ambiente en la villa se relajó. Ya sabía yo de las conspiraciones y reuniones clandestinas que se habían organizado antes de mi llegada en las casas de algunos criollos, como en la del herrero Joaquín Canseco o en la del contador Joaquín de la Llera, en donde se había dado lectura a una proclama para convocar a la Independencia; bueno, hasta el señor Hidalgo había pasado por ahí con un ejército que se calculaba en más de cien mil hombres. (…)

“Toluca era pequeña, un pueblo de comerciantes y hacendados, un poco insalubre, pero eso sí, muy religioso y con una capilla hermosamente decorada en los dominios de los franciscanos.

“Llegué teniendo bajo mi mano a más de mil hombres de todas armas y con cuatro piezas de artillería. Durante meses mantuve la tranquilidad, a pesar de la presión por buscar, en donde fuera, rebeldes. (…)

“Mi cocinero se ha dormido, no sé si para siempre, recargado en la panza de su perro. Me invade un sentimiento de tristeza e impotencia. Quisiera llorar como niño y morir dormido, en silencio, como si me arrullara mi madre. Está oscuro, pero la luz de la última vela que nos queda es suficiente para seguir escribiendo. Tal vez algún día alguien recoja este escrito sobre hechos que nunca quise describir y que me atormenta. Que sea leído y que me perdonen. (…)

“Supe, entonces, que varios españoles y prelados le habían enviado una queja al virrey acusándome de cobarde y hasta de adhesión y simpatizantes de los insurgentes. ¡Qué insolencia! ¡Acusarme a mí!, que siempre había servido a las causas del rey y de España. (…)

“Era la mañana del 19 de octubre de 1811; yo tenía ya cuarenta años y estaba cansado. Mi dignidad la sentía lastimada… Recorrí las laderas del cerro y conté más de doscientos muertos por parte de los rebeldes. Nuestras bajas eran pocas. Pero esos muertos no eran suficientes, yo tenía que demostrar mí fuerza, mi coraje, la energía que, según los españoles, me hacía falta. Tomamos banderas, lanzas, caballos y recogimos a nuestros muertos. Entonces mandé traer a los detenidos y ordené a mis hombres que fueran a los pueblos aledaños a aprehender rebeldes. Trajeron a más de doscientos, todos amarrados unos a otros y con los torsos desnudos…

“Esos recuerdos me atormentaron siempre. Perdí mi genio en los campos… perdí batallas. Yo sólo quería regresar a mi fragata… a abandonarme en ella para olvidad, para escribir esta confesión y que Dios me perdone…

“Estoy cansado y muerto de río… escucho el crujir de lo que queda del San Telmo… la tempestad sigue y mi cocinero ya no se mueve… la vela se acaba y mis fuerzas… mis fuer…”.

Como podrá observarse, la selección de textos del monólogo (que no completo para esta colaboración), responden a una recapitulación, que pasa de estados emocionales y anímicos mientras las vivencias que se van marchitando en recuerdos. Pausas y transiciones son de marcada eficiencia.  

¡Gracias Alexander!