Territorios Baldíos

CEGUERA EN DÍAS DE JUSTICIA

Darío Fritz

Uno se detiene a mirar lo que son los ojos y nos electrizan de pensarlo. Arden, inquieren, aíslan, evaden. Pueden dar tanto miedo como el más afilado de los estiletes, a decir de Hilda Hilst. Ojos que son la guerra, a decir de Arturo Pérez-Reverte. Capaces de verte a ti mismo a través de mis ojos, en los ojos sensibles de Frida Kahlo. Donde conviven el pálpito de la muerte y la angustia de la vida, a decir de Katya Adaui. De los más dolorosos pueden surgir los más expresivos. Se los vi a una joven sobreviviente de los militares que desaparecieron a sus padres y tres hermanos en la Argentina de 1976, y a un hombre atrapado entre contar a la justicia mexicana lo que veía como encargado de vestir a un líder del narcotráfico y la venganza de este en destruir a su familia. Ojos marchitos, fatigados, pero también astutos, atentos, inteligentes. Ojos que a su vez se decían ajenos a donde vivían. La joven que no hallaba justicia, el hombre arrepentido que ya lo había dicho todo para salvar su libertad a un alto costo. Ojos de sentirse extranjeros en casa.

En tiempos de cavernas y de los orígenes del hombre en las relaciones sociales se vivía en grupos. El extraño, perteneciente a otras tribus, generaba desconfianza. Nada insólito para lo que vemos en la actualidad, con el migrante, el vecino nuevo, el desconocido sentado a un lado en el autobús, los productos importados de países con mala prensa, el cuerpo tatuado, la música de barrios populares. Los niños lo suelen explotar con crueldad sobre la compañerita que se incorpora a mitad del calendario o el compañero más apocado. Los gobernantes se lo hacen ver a quienes piensan diferente, ahora que eso de la democracia se pone cada vez más en duda por los propios errores de ejercer el poder, que hace del que está enfrente un enemigo antes que el contrincante con quien discutir.

El dios Momo, que en algunos países latinoamericanos se lo recuerda en carnaval por la quema de su muñeco, fue la personificación del sarcasmo y la ironía, un personaje criticón que atacaba a otros dioses y hombre por sus supuestas equivocaciones permanentes. Después, un escritor jesuita español lo personificó como alguien que tira piedras permanentemente sobre las casas, haciendo ver el carácter destructivo que podemos tener los seres humanos. Para quienes han sido elegidos para gobernar, ante las pedradas, sean tupidas o no, pero presentes al fin, la respuesta más fácil es disparar a los ojos -sea literal como lo hacía Carabineros a los manifestantes chilenos de 2019- o con todo el verbo cargado en la mayoría de las ocasiones. Ya sea porque le reprochan negocios familiares y tráfico de influencias de sus cercanos, exponen los fracasos en ofrecer seguridad a los ciudadanos o porque víctimas cansadas de tanta cháchara de justicia sin resolver le tiran abajo una puerta. “Lo que no veo, lo desconozco”, escribió en su correspondencia Hildegard von Bingen. Cerrar los ojos sólo simula ceguera.

@Darío Fritz

Territorios Baldíos

MUJERES EN DESVENTAJA

Darío Fritz

En los últimos tramos de Golpe de gracia (editorial Salamandra), el policía que investiga a la mafia de Boston se pregunta sobre Mary Pat Fennessy.  “¿De dónde ha sacado la fuerza para levantarse de la cama cada día?”. La respuesta sale como del filo de un cuchillo puesto a destazar la res. “De la ira. De la angustia. De la rabia”. La mujer ha perdido un hijo, por las drogas, y una hija, a manos de su amante, un hombre casado. La última novela trepidante de Dennise Lehane, da cuenta de los conflictos sociales de los Estados Unidos de la década de 1970 y de los territorios liberados a las mafias barriales, pero avasalla por su feminismo. Y no es a partir de los buenos modales de la protagonista, que los puede tener hasta que la fiereza de las circunstancias la alientan a tomar la justicia por sus manos, simplemente porque no hay quien lo haga. Es decir, las autoridades policiales y judiciales, más enzarzadas en contener la avalancha de protestas de la comunidad afroamericana.

El libro de Lehane pide cancha para abrevar sobre temas abordados en su mayoría por autoras mujeres, como la búsqueda desaforada de una hija a sabiendas de las respuestas violentas que la madre puede obtener si se inmiscuye entre criminales o de plantar cara ante mujeres que se niegan a romper el status quo de las cosas que se dan por hecho -la criminalidad en este caso- para sobrevivir en la comunidad. Y más siendo blanca esa madre a quien uno de los suyos, esos pendencieros que supuestamente la cuidan, acaban por traicionarla, escondiendo la verdad y chantajeándola.

La rudeza de Mary Pat, que no nace de la pérdida de los hijos —ha tenido que ganarse su lugar a codazos en la vida desde niña—, se ata a las emociones más femeninas. Junto al cuerpo de una víctima reflexiona: “es extraño cómo los peores de nosotros no parecen tan distintos de los mejores: son hijos de alguien, maridos de alguien, padres de alguien. Seres amados y capaces de amar: humanos”.

En Golpes de gracia no hay épica feminista. Mary Pat Fennessy no se lo plantea, sólo busca justicia, así como otras mujeres de la historia pretenden sobrevivir en esa sociedad de roles establecidos, incluso que el ejercicio del poder está en manos de los “malos”. Hay madres, amas de casa, amantes, trabajadoras, todas mujeres en desventaja, como dice la poetisa María Negroni.

Ahora que América Latina comienza a trastornarse hacia esos tiempos oscuros enarbolados por militares cinco décadas atrás y enardecidos por ultraderechistas en tiempos recientes — Bolsonaro, Bukele, Milei y los agazapados dispuestos a imitarlos —, de negación y ataque a la igualdad de género, prohibición del lenguaje inclusivo, denostación de las leyes de aborto y educación sexual con el fin de revertirlas, violencia y discriminación contra mujeres y niñas; la ira, angustia y rabia, de Mary Pat Fennessy, asoman ineludibles. 

@DaríoFritz

Simplemente, al Lado

Por: Alejandro Ruíz Robles

UN HECHO
El 8 de marzo de 1857 en la Ciudad de Nueva York en los Estados Unidos de América, se vivió un hecho por el cual se instituyó muchos años más tarde el Día Internacional de la Mujer.
Cientos de trabajadoras textiles de la fábrica “Textilera Cotton”, tomaron las calles y bajo el lema de “Pan y Rosas” protestaron por las míseras condiciones laborales para ellas existentes; destacando, la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo, reducir la jornada y concluir con el trabajo infantil.

La brutal represión de la policía dejó un saldo de 120 muertas, algunas de ellas por disparo y otras quemadas por el incendio generado en la fábrica.
Tan desafortunada situación provocó una serie de manifestaciones, destacando la marcha silenciosa que con el tiempo sería símbolo no sólo de las mujeres sino del movimiento obrero mundial.

Si bien es cierto que hay otras fechas previas que ya reflejan la lucha de la mujer, como es el caso de la primera convención nacional por los derechos de las mujeres en 1848, así como otros movimientos posteriores, como la huelga de las camiseras en 1909, lo cierto es que es digno de reconocer el constante esfuerzo activo y conjunto de las mujeres por olvidar sus diferencias y consolidar sus coincidencias en aras de alcanzar la igualdad con el hombre, en especial en sus espacios laborales, económicos y políticos.
Si dicho esfuerzo ha costado vidas, ¿no crees que es tiempo de actuar en justicia y olvidarnos de prejuicios que generen desigualdades?

UNA FECHA
Con motivo de la Segunda Reunión de Mujeres Socialistas celebrada el 8 de marzo de 1910 en la Ciudad de Copenhague, Dinamarca, en reconocimiento a las trabajadoras textileras se propuso la institucionalización del Día internacional de la Mujer.

La Carta de las Naciones Unidas firmada en 1945 y más tarde, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos son la base de los principios de igualdad entre los seres humanos sin que pueda ser considerado el sexo un motivo de discriminación. 
Cabe señalar que en 1946 fue creada la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, con el fin de preparar informes sobre la promoción de los derechos de las mujeres en la política, la economía, la educación y la vida social.  

En 1967, la Asamblea General de Naciones Unidas adopta la Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer.
Sería años más tarde, concretamente en 1975, que la Organización Nacional de las Naciones Unidas con el acuerdo de los países miembros institucionalizaría esta fecha dando cabida a la siguiente frase: “La mujer es un miembro activo y con plenos derechos, y a la vez parte importante para el desarrollo de los pueblos”. 

La Ciudad de México, México, en 1975, la Ciudad de Copenhague, Dinamarca, en 1980, la Ciudad de Nairobi, Kenia, en 1985 y la Ciudad de Pekín, China, en 1995, han sido sedes de las Conferencias Mundiales de la Mujer.

En fin, cada vez más son las acciones de creación, seguimiento y evaluación de acciones en beneficio de las mujeres del mundo, teniendo como eje central la igualdad de derechos económicos, políticos y sociales, principalmente, frente a los hombres, destacando la atención de la salud, la educación y las condiciones de trabajo y su integración en el desarrollo. 

De lo que miras a tu alrededor, ¿realmente consideras que se ha logrado el equilibrio entre sexos, indispensable en beneficio de la sociedad?

LA CELEBRACIÓN
Tener un día para recordar a las mujeres que han sido artífices de la historia por su lucha, para reconocerlas como miembros de la sociedad en plena igualdad con los hombres y para honrarlas por su aportación continúa, constituye una excusa perfecta; no obstante, sabemos que esto realmente no se trata de un instante, debiera ser para todos una forma de vida y realmente hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para valorar sus logros y dejar a un lado las diferencias y divisiones.

A veces me pregunto en qué momento perdimos la sensatez como hombres, que, por nuestra condición física meramente, arrebatamos derechos legítimos a las mujeres. Es cierto, la historia está para ser contada por los vencedores, pero ¿en qué momento se trató de una lucha entre sexos?

Resulta hipócrita pensar en diferencias, cuando como seres humanos tenemos más coincidencias; tan es así que somos la combinación perfecta para trascender, no sólo por una cuestión de reproducción de hijos, sino por la creación y transmisión de principios y valores básicos.
Basta ya de atender a prejuicios de cualquier tipo; no hay lugar para limitantes por su nacionalidad, etnia, lengua, cultura, situación económica, política o social.
¿Qué haces cuando eres testigo de un trato diferenciado para las mujeres?

LA OPCIÓN
Desde que yo recuerdo, la familia se integra por cada uno de sus miembros: papá, mamá e hijos; todos con un rol, una personalidad e importancia; salvo por cuestiones particulares, este esquema podría alterarse.
Hablar de un rol de proveedor y otro de formador como hasta ahora se ha hecho, es de alguna manera, olvidar que cada pareja escoge su forma de desarrollarse; razón por la cual, está de más pretender imponer a alguien el desarrollo de la riqueza o someter a otro a que permanezca en casa.

La libertad que se nos presenta para escoger con quien compartir la vida, no debería de estar limitada o condicionada a costumbres de terceros.
Tan fuertes como sensibles podemos ser los hombres como las mujeres, pretender que tales atributos sean los que nos clasifiquen de por vida es un exceso.

Siempre se ha tenido la posibilidad de tratar a los demás como queremos que nos traten y ello implica sensatez, honestidad y reconocimiento para que este sea parte de un trato recíproco; sin duda alguna, es tiempo de que cada uno de nosotros realmente actuemos en función de ello.
La inteligencia no tiene etiqueta alguna para ser adherida a unos en perjuicio de otros, la ética no es para manejarla al antojo ni mucho menos, la razón es un objeto de apropiación a la fuerza; las virtudes son propias del ser humano y como tal, en cualquiera las podemos encontrar. ¿En qué momento se perdió la cordura y orillamos a las personas a los estereotipos?

LA DECISIÓN
Si bien en otras épocas era lindo que dijeran “detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”; cada uno de nosotros tiene la goma para borrar tal sentencia y modificarla por “al lado de un gran hombre, hay una gran mujer y al lado de una gran mujer, hay un gran hombre”.
En la medida que entendamos y atendamos el significado de esto, transformaremos la sociedad hacia la igualdad de la que siempre se ha hablado.

De ninguna forma podemos hablar imposibles cuando se trata del comportamiento de las personas; pues en cada uno de nosotros está la posibilidad de ser nuestra mejor versión.
Si para las mujeres que pelearon por la igualdad esto se trataba de un sueño, la mejor manera de honrarlas sería hacer realidad el mundo equilibrado y equitativo que por nuestro bien, así merecemos.

Cada vez escucho más la expresión “no me interesa quien me dé órdenes de trabajo siempre y cuando sepa lo que hace y me trate con respeto”, y me pregunto: ¿no es lo apropiado?
Si todos somos personas con talento y potencial, ¿cuál es la razón para pretender limitarlo en función a estereotipos o falacias.

Hoy es un momento para decidir el tipo de personas y procurar por la igualdad, en el entendido cualquier tipo de prejuicio distorsiona nuestros objetivos y limita el avance; además de que la sociedad ha entendido con dolor las consecuencias de la discriminación.
Tomar las acciones necesarias para lograr que el reflejo recíproco de hombres y mujeres, mujeres y hombres, sea semejante es nuestra decisión y hacerlo durante cada día hasta el fin de nuestra historia es un gran compromiso.

¿TE DAS CUENTA DE QUE HONRAR A LA MUJER ES TAMBIÉN UNA FORMA DE RECONOCER AL HOMBRE?

Posdata: Agradezco la invitación del Colectivo Mujeres Empoderadas y Valientes, A.C.

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EL TREN
Darío Fritz

La atención humana es frágil. ¿Las noticias del día cuentan, lo de todos los días? ¿Políticos marrulleros, deportistas impetuosos, famosillos circunstanciales infumables? Un toque de atención puede romper el sopor: ríos secos, incendios voraces como animales hambrientos, calores de horno de panadero, ganado raquítico. Demasiado encogimiento para el corazón, podrán decir. Para no aburrir aquella fragilidad se requiere de algún golpe de uppercut boxístico a la modorra mental. Busquemos algo totalmente diferente, nos decimos: ¡Un paraguas que tape la luz de sol! ¿Qué tal? ¿Por qué no?  Permitiría mitigar la crisis climática mundial, dicen. Cuando más desopilante, más neuronas en movimiento. ¿Costo? Trillones de dólares. Mejor. Información divertida, inasible, obscena. A ver, ¿quién tiene ese billete? ¿Musk, Zuckerberg, Slim, Estados Unidos, China, los europeos? No importa. La información reapareció la semana pasada, siguió a la de hace cinco meses con el lanzamiento de un documento científico, y aún más lejos cuando dio sus primeros indicios en 1989.

Por donde se la vea suena inverosímil. La idea es colocar entre el Sol y la Tierra dos sombrillas gigantes o varias de diversas medidas, del tamaño de México y Centroamérica juntos, que reduzca 1.5 grados Celsius la temperatura global -es la que prácticamente ha aumentado desde la era industrial y ya la padecemos en desertificación, incendios, tormentas extremas, veranos insoportables-, algo así como el dos por cientos de la radiación solar. La idea -uno de sus financistas es Bill Gate-, aunque alocada como puede sugerir, no es la única: las hay desde lanzar polvo al espacio, crear burbujas espaciales, anclar un gran escudo a un asteroide, inyectar aerosoles en las nubes para aumentar la refracción de los rayos solares o fertilizar los océanos para que puedan capturar más CO2. Al fin, los frágiles paliativos lo único que hacen es plantearse desesperados ante las apatías gubernamentales de los países ricos -asociadas a intereses empresariales- por hallar soluciones a la explotación y consumo de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón). Ningún científico aventura prontas soluciones como estas, mientras tanto en el día a día y sobre la faz de la Tierra nos seguiremos derritiendo, con menos agua, más catástrofes naturales y fraguando mayor desigualdad social.

Esas fragilidades humanas -supongo que la dominación del espacio extraterrestre lo es también-, se suelen cebar incluso entre ambientalistas con las mejores intenciones. Una serie de documentales de Apple TV, sobre innovación en arquitectura, muestra una vivienda enmascarada sobre el barranco de un monte extensísimo y bello en Sudáfrica, donde una pareja de retirados y su hijo la han erigido sencilla, fusionada a su entorno, sin el menor daño, dicen, sobre el ecosistema de la reserva donde habitan 270 especies de árboles, mil de flores, 340 de aves, cerca de un centenar de tipos de mariposas y libélulas. En ese mar de naturaleza, de verdes difusos, focos de agua cristalina, visitados por serpientes y monos, a su regocijo arrogante por lo que disfrutan, cabe preguntarse, ¿qué pasaría nada más que con un centenar de vecinos como ellos se instalaran en esa barranca y los alrededores con toda aquella exuberancia nativa?

La desigualdad no siempre es alimentada por poderes excluyentes y retrógrados. Como tampoco los poderes excluyentes y retrógrados están únicamente radicados entre aquellos que ensañan codicia, indiferencia, derroche. Cada vez que alguien se suba al Tren Maya y esté informado de las fragilidades ecológicas y naturales sobre las que se asienta, podrá constatar su referencia.

@DaríoFritz

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Aulas

Darío Fritz

El profesor de geografía frena el paso del alumno que ha pedido permiso para ir al baño. En tono duro le recrimina por su desgano traducido en unos pies que simulan arrastrarse. El alumno, que asiste obligado a clases del primer año del secundario y al que nada le importa de lo que ocurra en el aula –desertará muy pronto-, levanta los hombros y pasa a caminar con normalidad. A su regreso, el profesor le agradece la actitud y le pide que la conserve. En esos años clave de la adolescencia en el que aprender se reconocerá tiempo después, de pasiones, impaciencia y descubrimientos, no era habitual encontrar del otro lado de su mesa de trabajo al maestro que hiciera de la enseñanza una forma de seducción, a partir de la sincera vocación, según definió Nuccio Ordine. Aquel profesor lo practicaba, pero abundaban en las aulas desde el contador que infligía su cuota de terror con la libreta de calificaciones mientras el salón entraba en un silencio sepulcral, la profesora desesperada en sus enredos para explicar fórmulas matemáticas que nadie entendía o el historiador que dormitaba cada vez que un alumno exponía. Ahora, décadas después y colocado del lado de ese mismo escritorio y silla -siempre que la haya porque en la universidad pública donde imparto clases de periodismo suele estar el esqueleto únicamente-, recordando esas experiencias de adolescente cada vez que inicia un ciclo escolar, trato de huirle a los espejos, como Mark Twain decía que debemos escapar de los adjetivos, ese vicio por eliminar.

Así, les tiro fotos a los alumnos, cualquiera que encuentre en el archivo personal, para que piensen la historia detrás de ella, potenciada por la realidad que reconocen de lecturas y horas de consumir redes sociales y videos, un modo de alimentar la imaginación. A veces dudan, como si el periodismo fuera sólo hechos y no la capacidad para entender y entretejer situaciones de la vida real. La respuesta suele ser de incredulidad, traducida una semana después en la entrega de textos extensos y cercanos a la vida como explican los noticiarios, pero también las feak news o las portadas de títulos aburridos.

Así, revisamos películas y videos e intentan descifrar el origen de una investigación, ¿hubo una hipótesis o eso es cosa de académicos que en la práctica no se estila? ¿hubo alguien que contradijera información o se le cuenta a la audiencia una sola versión?

Así, pregunto por el contexto en que el presidente se refiere al envío de propuestas de leyes al Congreso, ¿por qué la violencia se dispara en una ciudad hasta ahora tranquila? ¿cuáles son las razones por las que unos enfermos no obtienen asistencia de medicamentos de la salud pública? ¿en las millonarias transferencias de futbolista se declaran todos los impuestos? Hay contestaciones excéntricas y asentadas en la inseguridad, silencios y reprobaciones a porqué tener que saber algo así desde los salones universitarios. Pero responden.

Los empujo a imitar; a Irvin Welsh, Luiselli, Maia, Walsh, Guerriero, García Márquez, Parra, Lehane. A buscar, ¿cómo surgió A sangre fría? ¿quiénes propiciaron Watergate? ¿y La Casa Blanca? A leer sus textos y encontrarse con aciertos, con sus voces y sus pifias. A hurgar en la poesía para aprender de sus imágenes. A patinar con ideas y proyectos que les apasionen hasta que de revisar y revisar encuentren por dónde empezar.

“Una clase o una asignatura -lo extendería a enseñar- solo puede funcionar como una invitación. Una invitación a querer saber más para los que asisten a ella y cuyo éxito o fracaso       en cierta medida de que esa invitación se acepte”, dicen los españoles José Cabezas y Salvador Gómez, autores de la fresca y didáctica Cómo dar una clase. Cada año en que por estas fechas las universidades retoman actividades, la pregunta que más cala es la misma que le hacía provocador Charles Bukowski a sus colegas escritores: quiénes son esos que enseñan de lo que no saben hacer.

@DaríoFritz

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EL TRIUNFO DE LOS OSCUROS

Darío Fritz

Si busco un sinónimo para invisibilizar, el diccionario refiere a intocable, intangible, oculto, secreto, imaginario. Muchas veces la muerte de personajes políticos extendió su leyenda, ya de por sí poderosa cuando estuvieron vivos. Pero podía transformarse en un riesgo. Los soviéticos sin saber qué hacer con el cuerpo de Lenin, los militares argentinos con los restos de Evita Perón y luego el de su esposo, Juan Perón, al que desconocidos le cercenaron las manos, los romanos con Julio César, o la disparatada turba que destruyó la pierna cercenada del general Santa Anna. Hitler y Bin Laden sin una lápida dónde se los pueda recordar. Invisibilizarlos ha sido de todos modos imposible. La muerte para esos casos es tan sólo una desaparición física. Pero para millares que no cargan detrás con la marca de la resonancia, el verbo desaparición acompaña al de invisibilizar como si hubiesen nacido semejantes. Se planta como un sinónimo más preciso a los que otorga la definición de la RAE. En esos millares de casos, invisibilizar y desaparecer se asocia a negar el presente, quitarlos de la memoria social, impedirles todo acceso a la justicia.

¿Quién recuerda a Epifanio Avilés Rojas?, el primer caso documentado de desaparición forzada -1969- en  México; ya suman 18 años sin resolverse la desaparición de Alfredo Jiménez Mota, periodista sonorense secuestrado supuestamente por policías vinculados con narcotraficantes; en el anonimato continúa José Francisco Cano Flores, desaparecido en Guanajuato en agosto de 2018. Pero como si la tragedia cumpliera un relato circular, a José Francisco se le acaba de sumar su hermana Lorenza -lo buscaba desde entonces junto a un colectivo de Salamanca-, secuestrada el 15 de enero pasado en su propia casa. Nada se ha sabido de ella desde entonces. Y que se vaya a saber en el corto plazo sería un exceso de optimismo, no sólo por antecedentes de casos similares sino porque los secuestradores le mataron al esposo y un hijo por intentar defenderla. Tres casos de impunidad entre miles. 114,404 personas desaparecidas y no localizadas, dice el último registro oficial, y 94% de casos judiciales sin resolver.

Llegar a esta cifra dramática en tiempos de democracia es un triunfo de los perpetradores de tantos crímenes, se llamen grupos criminales o autoridades. Pero también de quienes han asumido responsabilidades de investigación en el Estado. La desmovilización social, la falta de interés ciudadano, alimenta la inoperancia gubernamental cuando el tema sólo interesa a los cercanos a las víctimas. Desaparecer invisibiliza. La desaparición de personas explotó con Felipe Calderón, se acentuó con Enrique Peña Nieto y puede que el actual sexenio termine como el peor, según han denunciado los colectivos de mujeres y familiares de las víctimas. Hasta 39 personas pueden desaparecer por mes en el país. Declive en el número de hallazgo de víctimas, manipulación de cifras, despidos de profesionales capacitados y reemplazos por personal inexperto, metodología de trabajo oscura, recursos que no se auditan ni transparentan, alimentan las impericias gubernamentales.

Mujeres amas de casa, empleadas, profesionales, han tenido que salir a buscar a sus hijos y familiares, con todas las desventajas a cuestas, para transformarse en expertas forenses, como Lorenza Cano Flores. Son la constatación de la desidia en las políticas de Estado. Su rebeldía ante la deserción oficial se ha traducido en hallazgos. Como contrapartida se las intenta intimidar con la desaparición y el asesinato. Tres madres y dos hombres de estos colectivos perdieron la vida antes que Lorenza en Guanajuato. También hubo feminicidios contra ellas en Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Puebla, Morelos. Conscientes de que ese Estado no las protege y las abandona, han tenido que ir al meollo del asunto: resignarse a pedirle al crimen organizado que les deje buscar los restos de sus hijos. ¿Para qué perder el tiempo en reclamarle a los gobernantes? Hasta allí se han obligado a acotar sus reclamos de justicia.

@DaríoFritz

Vaselina Timbiriche en Guadalajara

por: Victoria Falcón Aguila.

Después de una exitosa temporada en la Ciudad de México durante 2023, Vaselina Timbiriche llegó a Guadalajara. Producción de Alejandro Gou, Erik Rubín y Benny Ibarra en la parte musical.

Con dos funciones abarrotadas, este sábado 20 de enero se presentó en el Auditorio Telmex, ante un público evidentemente emocionado, algunos con ropa alusiva.

La función tuvo una duración de tres horas donde cuarenta artistas estuvieron en escena entre cantantes y bailarines envueltos en crinolinas, copetes altos, chamarras de cuero y montados en autos clásicos, bailaron y cantaron acompañados de músicos en vivo; los números de Angélica Vale y Erick Rubín contaron con un vestuario muy estilo las Vegas.

La escenografía se destacó por el conjunto de decorados alusivos a la época del Rock and roll, apoyados de una escenografía audiovisual, donde el espacio físico fue invadido por la añoranza de aquella época.

Evidentemente el montar la escenografía en otras partes que regularmente están diseñadas para conciertos, representa un gran reto para la producción, sin embargo este reto fue superado en las funciones que se dieron el día de ayer en el TELMEX.

La actuación de la actriz María León, quien  interpreta a Sandy Olsson, estuvo de diez, pues su voz histriónica se impuso en el auditorio que le aplaudió en su totalidad, pero no solo ella se destacó en la función, Angélica Vale, quien interpreta a “Licha” con su ya gran trayectoria en el Teatro, estuvo magnifica, cantó bailó y sus diálogos se disfrutaron por su magnífica dicción. Erick Rubín en su interpretación de Elvis Presley, podría decirse que fue el mejor cuadro musical.  

Otra que se destacó por su actuación fue Mariana Garza en su papel de Sonia, líder de las Panteras Negras.

El elenco lo termina de conformar: Carlos Fonseca “Danny Seco”; Diego Schoening, “Kiko”, dueño del auto el Rayo Rebelde;  Alix Bauer “Chiquis”; Erick Rubín “Tacho”; Andrea Legarreta “Frenchy”; Yahir “Lalo”; Kalimba “Memo”. Los mismos que al término de la función agradecieron al público presente por su asistencia y entrega.

Una obra recomendada para aquellos que gustan del teatro musical. No pierdan la oportunidad de verla.

Fotografía: Verónica Isabel Enríquez Falcón.