Por: Josefina Lozano
Las tradiciones de Día de Muertos y Halloween, tienen un impacto cultural profundo en los países que les dieron origen. Cada una invita a acercarnos a la muerte desde una perspectiva distinta. Aunque coinciden en el calendario, sus raíces y simbolismos representan visiones opuestas: el Día de Muertos, originado en la cultura prehispánica de México, percibe a la muerte como una continuación del viaje de la vida; mientras que Halloween, con raíces celtas, celebra el regreso de los muertos en un ambiente de misterio y diversión.
Ambas tradiciones contribuyen a darle un significado único a las culturas de México y Estados Unidos y aunque estén “tan lejos”, hoy en día están «tan cerca» que conviven en el mismo barrio, ciudad o país, permitiéndonos ver representaciones vivas de ambas maneras de recordar a quienes ya no están en este plano terrenal.
Los símbolos y el mismo sentir
Aunque los símbolos son distintos, el sentimiento que despiertan es el mismo: en el Día de Muertos, los altares, las calaveras de azúcar, el papel picado y las flores de cempasúchil honran y celebran la vida de los fallecidos. Por otro lado, Halloween se expresa con calabazas talladas, disfraces y colores oscuros, símbolos de miedo que en su esencia también recuerdan a los muertos.
Ambas celebraciones son únicas por el vínculo emocional que crean, un “teléfono espiritual” que permite acercarnos a quienes ya no están. En México, extrañamos a nuestros seres queridos; por tanto, el Día de Muertos se vive como una celebración solemne y emotiva, mientras que en Estados Unidos, Halloween se asocia con el entretenimiento y la diversión. Sin embargo, ambas construyen comunidad; en México, las familias se reúnen para construir altares en memoria de los que ya partieron, con objetos que recuerdan los gustos de los difuntos y en Estados Unidos el «truco o trato», congrega a grandes y pequeños en un ambiente festivo.
Una hibridación cultural
Ambas tradiciones han evolucionado y en la última década, se han enriquecido mutuamente. Día de Muertos ha alcanzado una visibilidad global gracias a la película Coco, y Halloween se ha vuelto cada vez más popular en México, especialmente entre los jóvenes en las zonas urbanas. Este proceso ha llevado a una hibridación cultural, donde ambas celebraciones se practican en paralelo y crean una mezcla única de ambas tradiciones. Por último, lo más interesante es que tanto en México como en Estados Unidos, estos símbolos de culturas distintas se recrean en un mismo espacio y en una era globalizada en la que impera el respeto a ambas tradiciones. Aquí lo solemne y lo divertido se mezclan, recordándonos lo lejos y al mismo tiempo, lo cerca que estamos.