Nunca había conocido a una Reina

Autor: Xavier Zaragoza Núñez

Nunca había conocido a una Reina.
La primera vez que la vi, aún ignoraba que lo era.
Su cabello, negro como la noche más profunda,
y su figura esbelta y ligera guardaban la armonía perfecta
con sus ojos negros y brillantes, almendrados como cuarzos,
y con aquella boca discreta que parecía sonreír sin esfuerzo.
Su nariz y su cuello tenían la gracia altiva y delicada
de una gaviota en vuelo.

Supe entonces que su nombre era Alegría.
Con el paso de los años descubrí que su majestuosidad
no se reducía a esa graciosa apariencia,
sino que era una realidad profunda:
Era una reina primaveral, radiante y eterna.

Jamás olvidaré la perfección de sus pies delicados,
que un día contemplé desnudos,
cuando caminaba suavemente
sobre la noche estrellada que cubría el cielo de Guadalajara.

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