MÍ, M²

JUSTICIA SOCIAL

Por: Josefina Lozano

Nos falta más conciencia. El 20 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Justicia Social, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas. Pero hoy no quiero hablar del mundo, quiero hablar de mí,  de mi metro cuadrado: Mí, M². Ese pequeño territorio donde sí tengo poder, donde mis decisiones no son estadísticas, sino actos.

Más de 700 millones de personas viven en pobreza extrema, sobreviviendo con menos de $2.15 dólares al día. Combatir la pobreza es el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 (ODS 1),  de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas, y mientras leo cifras, me pregunto: ¿qué hago yo en mi espacio? En América Latina, millones trabajan todos los días y aun así, siguen siendo pobres; trabajan, pero el salario no alcanza. Entonces dejo de preguntarme cuánto dinero circula y me cuestiono si el trabajo dignifica. La Organización Internacional del Trabajo lo llama trabajo decente, yo lo llamo respeto, porque he entendido que no es lo mismo dar dinero, que crear estructura; no es lo mismo ayudar que empoderar y no es lo mismo sostener, que liberar.

Falta más conciencia sobre que la justicia social, no empieza en los gobiernos, sino cómo empleador: cómo se contrata, cómo se paga, y como consumidor: cómo hago los tratos: ¿regateo el talento?, ¿me aprovecho o no, de la necesidad ajena?, ¿prefiero  colaboración antes que competencia destructiva?

Mi metro cuadrado puede reproducir injusticia o puede sembrar equilibrio, yo decido. Como empresaria, mi justicia social, es pagar lo justo. Como artista, es crear conciencia. Como gestora cultural, es abrir puertas reales, no simbólicas.

El arte puede convertirse en privilegio o puede ser herramienta económica viva; yo elijo que sea herramienta; porque combatir la pobreza no es un eslogan, es generar trabajo que dignifique, no producir dinero que someta.

No puedo cambiar el planeta hoy, pero sí puedo revisar mi entorno y preguntarme: ¿estoy formando personas o utilizándolas?, ¿estoy construyendo comunidad o acumulando reconocimiento?, ¿soy coherente con lo que exijo?

Reconozcamos que falta más conciencia y que la conciencia no se grita, se practica. La justicia social no es ideología, es coherencia cotidiana; si empiezo en mi metro cuadrado, empiezo en mí sin esperar a que el mundo sea justo, yo decido serlo, aquí y ahora.

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