Marcela Magdaleno

Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022

Catalina Miranda      

Marcela Magdaleno Deschamps ha obtenido la Primera Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022. Es una escritora multifacética, con amplia experiencia, de alta sensibilidad. Tiene publicados más de 30 libros en todos los géneros. Es una inquieta promotora cultural que, como una ráfaga de intensa luz, deja sus destellos y contribuciones por donde pasa. Ha vivido en la Ciudad de México, en Cuernavaca, en el Estado de México, y desde hace seis años en Todos Santos, Baja California Sur.

   Para ella, escribir poesía requiere de una sensibilidad y un estado de ánimo muy especiales: “El estado del poeta es un estado del alma, la poesía es como la respiración, se dice que el sonido de la respiración es una plegaria a Dios. Sin embargo, en la poesía a veces me inspiro en un tema y escribo variaciones del mismo tema, ya sea una anciana en la calle o alguna metáfora transfigurada, percibo los ecos del pasado y los llamados del futuro para poderlos plasmar en estas letras humanas que reinan el presente. Poetizar es transfigurar los códigos y símbolos que viajan en el espacio, que están dentro de nuestra genética y descifrarlos con ritmo, coherencia y significado”.

   En el poema “Escuela celeste” encontramos a una mujer que se ha elevado, o desdoblado, a la que le han brotado alas y habita en “el jardín del Edén” y en otros territorios en los que sólo pueden desenvolverse los cuerpos etéreos, que al llegar a otras dimensiones, o a otros niveles astrales, exploran una realidad distinta en la que hallan sorpresas sin antecedentes, trascendentales, ámbitos diferentes, paisajes que sorprenden y obligan a usar otros sentidos para descifrar.

   El poema, escrito con la visión de una alquimista, con la sensibilidad que sólo puede percibir quien hace uso de manera continua del tercer ojo invita a imaginar el otro lado del universo y nutre con la capacidad de crear imágenes y metáforas propositivas:

(…) el tercer ojo simula no ver, está constelado/
escucho los secretos, fui olvidada en una caja de cristal/ vi todo desde el fondo de una mina/
atisbo etéreo, quimérico… inquietud/
saboreo el néctar del carbón,/ lo paseo en mi boca hasta volverlo transparente (…)


     Marcela Magdaleno al escribir estos versos es guiada por la profunda necesidad que lleva consigo de expresarse, de aportar, de evolucionar, experimentar y seguir aprendiendo no sólo en el mundo terrenal, sino que aspira a escuelas más elevadas, como las que han descrito muchos videntes, chamanes y médiums, quienes aseguran que el alma, al ser eterna, continúa evolucionando en aulas del saber en las que es recibida al desencarnar, al elevarse a los mundos del más allá:

Susurra el aliento:
¡Quiero cambiar de alma!,
¡anhelo una más fuerte!
Que aún no comienza mi misión
y la vieja ya la tengo herida!
¡Quiero cambiar de piel!
Sé que puedo habitar espacios nuevos
cristalizados con el latido del alma nueva.
Abro mi alforja, tu universo me colma de luz
Venus abre la escuela celeste,
los secretos de cielo pululan,
peces y aves lavan tus ojos, sortilegio divino,
no puedo dejar de mirarte, oras con lágrimas,
¿te volveré a ver?
Sí, en alguna página de la historia.
(Fragmento)

   Al preguntarle cómo concibió “Escuela celeste”, nos dice: “Mi inspiración fueron los libros sagrados como El Zohar, los cantos descubiertos en las tablas caldeas, algunos cantos a Inanna y los misterios del cielo de los esenios”. Felicidades, Marcela Magdaleno.

La Química del Estrés

Por: María del Rocío Manzano Hernández         
Psicóloga

Hoy en día la rutina diaria mantiene el estrés por largo tiempo. Desde que amanece la preocupación por no llegar tarde al trabajo o la escuela, nos mantiene estresados; después terminar nuestros alimentos, luego salir arreglados de la mejor manera, más tarde terminar el trabajo a tiempo, la convivencia con los compañeros, etc. Así, el hecho de mantener por tiempo prologados un alto nivel de estrés daña de manera importante la salud física y mental.

Si bien la liberación de hormonas y sustancias químicas (adrenalina, noradrenalina, cortisol), nos ponen en alerta ante situaciones de estrés, de peligro, o mucha tensión y de esta manera reaccionar de manera rápida y correcta. Sin embargo, el hecho de vivir estresado por un tiempo prolongado puede generar problemas de salud graves.

Esas mismas hormonas y sustancias que nos ayudan a reaccionar ante el peligro son las mismas que nos pueden dañar al vivir con tensión y estrés por mucho tiempo. Entre esos daños se puede encontrar que se corre el riesgo de sufrir dolores de cabeza, presión arterial alta, miedo, ansiedad, accidentes cardiovasculares, fatiga, agotamiento, insomnio, debilitamiento del sistema inmunológico y como consecuencia enfermedades.

Por todos los riesgos que conlleva un estrés prolongado es recomendable, que si no es posible bajar el ritmo de trabajo del día a día, se realicen “pausas de salud”, es decir cada determinado tiempo (cada dos o tres horas) hacer una pausa para dejar la actividad que se esta realizando y caminar un poco o mover el cuerpo, las piernas, los brazos, la cabeza, sobre todo respiraciones profundas que te hagan tomar consciencia del estado de tu cuerpo para poder relajarlo.

Aún mejor, es hacer una alguna actividad que te divierta: ir a tomar un café, juegos de mesa, dibujar, pintar, cantar, tocar un instrumento, hacer un deporte o simplemente caminar.

Las rutinas de hoy muchas veces son abrumadoras al punto de concentrarse tanto en el trabajo y obligaciones que el ser, se olvida de sí mismo.

Aquí me gusta poner de ejemplo las recomendaciones de seguridad en los aviones: Si una madre viaja con sus hijos, en situaciones de riesgo, las indicaciones son que la madre sea la primera en ponerse la mascarilla de oxígeno, hasta que ella se ha colocado la mascarilla puede entonces colócasela a sus hijos, cumplir con esta indicación se asegura que la madre esta protegida para atender adecuadamente a sus hijos. Este ejemplo podría ayudar en el tema de estrés. Todos los días se sale al mundo a ganarse la vida, para atender las necesidades propias y las de las personas que dependen de uno. Por ello, no se debe olvidar que la persona más importante eres tú.

Mereces más, pero has lo posible por tomar unos minutos solo para ti. Realiza tres respiraciones profundas y lentas. La respiración te ayuda a centrarte en el aquí y en el ahora. Aquí y ahora eres importante, y si esta sano, mejor.

Territorios Baldíos

INDIFERENTES

Por: Darío Fritz

Hubo un llamado. La voz finita y juvenil preguntó con nombre y apellidos correctos. Dijo una ambigüedad que situaba el conocimiento vago sobre la calle y la colonia de la ciudad donde residía el interlocutor. Él, siempre reacio a seguir la conversación, porque detestaba como todos detestamos los llamados de venta de productos bancarios, regalos de aerolíneas, encuestas, inscripciones a tiempos compartidos de hoteles, creyó, intuyó, inocente -apreciaba no serlo-, en esos momentos idiotas en que las defensas están bajas para confrontar con los asaltos telefónicos del consumismo, que alguna autoridad le buscaba para realizar obras en la zona. ¿Por qué, se preguntaría luego, si nunca le han consultado para nada? La voz delgada, de trazo sencillo, que parecía pedir permiso en cada oración, dio paso a otra, que él permitió hasta con balbuceos. Estúpido, se diría luego. Del otro lado de la línea del celular, el tono saltó a una voz carrasposa, adulta. Se lo imaginó sobre un escritorio vacío, calvo, excedido de peso, la papada como una bolsa en caída libre, con la corbata desajustada. Repitió vaguedades como el joven y agregó que le gustaría conocerlo para ver futuros negocios. Él se mantenía en silencio. Desconfió, qué negocios podría hacer un profesor universitario preparado para entregar calificaciones, revisar lecturas y esperar cada quincena ingresos desafortunados. ¿Sabe qué es la Unión?, le dijo el otro en tono firme y displicente. Sí, dijo él, como si fuera eco. ¿Se está refiriendo a los que extorsionan comerciantes?, se preguntó. Iluso, arremetió contra sí mismo. La respuesta llegó sin solicitarla. “Usted está con la Unión o en contra”, le dejó caer. Sintió que un bote de agua helada le desarrajaba trozos de hielo de la cabeza a los pies. Y despertó. “Señor, váyase al carajo”, alzó la voz con algo de dejo diplomático angustioso y cortó. Ahora no pensaba, sólo se movía por intuición. Evitó el llamado que le llegó de inmediato del mismo número y otros de varios días posteriores. Una vieja amiga, entrenada desde el periodismo en esos mundos que a diario asaltan la razón, le trajo tranquilidad. Los que conocen de esas menudencias criminales aconsejan no hacerle caso, no tienes el target para preocuparte, avisó.

“Hay por lo menos ciertas tinieblas predilectas/ que merecen su propia lámpara de oscuridad”, dice Roberto Juarroz en el cierre de uno de sus poemas. Allí queda en ese intento de extorsión telefónica, invisible, a la espera de que no se encienda.  La extorsión, tercer delito en importancia, según los datos más recientes, continúa de plácemes. Sólo el 2.6 por ciento de las víctimas recurre a realizar una denuncia -el registro da cuenta de poco más de cinco mil casos en 2022-, mientras que la confianza social en quienes deben llevar a cabo las investigaciones y aquellos que imparten justicia está cerca del 60 por ciento. Las cifras no están nada mal si se las compara con otras instituciones de seguridad como los militares que si bien reciben un apoyo ciudadano de hasta el 80 por ciento, no se tienen que embarrar en los lodos de dilucidar casos y castigar.

A pesar de que la inseguridad es la principal preocupación social –ya lo era en 2015-, los datos oficiales dejan bien paradas a las instituciones militares y policiales. Intranquilo por el pago de la renta o la hipoteca, los gastos escolares de los hijos, el multiempleo, las cuentas personales, cada uno sobrevive a su mundo como puede. La indiferencia, dice uno de sus defensores, el filósofo francés Alain Cugno, es volver la mirada hacia lo que hace el otro y conservar un “espacio donde respirar… no verse afectado por los demás”.

@DaríoFritz

Qué es la Farmacocinética

Por: Eva Montañez García

La farmacocinética se define como los efectos del organismo sobre el fármaco que se prescribe. Hablamos de manera interna hacia lo externo es decir, el curso temporal de su absorción, biodisponibilidad, distribución, metabolismo, entre otras cosas.

Descrita como los efectos del fármaco sobre el organismo; estudia la unión a receptores, los efectos post receptor y las interacciones químicas, esto determina la aparición, duración e intensidad de sus efectos. El comportamiento de la mayoría de los fármacos puede expresarse mediante ecuaciones que relacionan estos procesos.

Esto depende de sus propiedades químicas y de factores relacionados con cada paciente; algunos de estos pueden utilizarse para predecir parámetros; fármacos cinéticos en ciertas poblaciones por ejemplo: la semivida de algunos fármacos (tiempo que tarda un medicamento en perder la mitad de su concentración o actividad original después de entrar al cuerpo), en especial la de aquellos que son sometidos a metabolismo y excreción, puede ser notablemente larga en los adultos mayores, asociados al envejecimiento afectan mucho los cambios fisiológicos.

Otros factores que están relacionados con la fisiología individual: los efectos de algunos factores individuales pueden ser insuficiencia renal, obesidad, insuficiencia hepática, deshidratación; pueden percibirse razonablemente, pero otros factores son de naturaleza idiosincrásica y sus efectos son por tanto impredecibles debido a las diferencias individuales de administración de cada fármaco; se debe adaptar a las necesidades de cada paciente tradicionalmente ajustados por una dosis de manera empírica hasta que se consiga el objetivo terapéutico. Con frecuencia este enfoque es inadecuado porque retrasa la respuesta óptima o da lugar a otros efectos adversos.

Terapias presenciales y vía internet
Guadalajara Jalisco
Tel 3333252434
Tel 3345936464

Las arrugas de mi Infancia

Por: Alejandro Ostoa

Las arrugas de mi infancia, de Mónica Zepeda lo leí antes de ser editado. Para poder participar en publicación debería llevar prólogo y tras terminar la lectura, gustoso  acepté escribirlo, por su valor poético. Publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, la a través de Secretaría de Cultura a través del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC), pertenece a la colección Poesía Tz’akbu Ajaw, publicado en 2020.

Arrugas con tersura poética

Paso sobre mí misma,
contraolvido y recuento…
Ileana Godoy

Tiendo el manto creativo, acordeón de amate, con palabras que resuenan en los puntos sensoriales y los que marcan rumbo. Empiezo a leer y soy hechizado por este reciente libro de la poeta Mónica Zepeda, quien resiente y re (en mi más enfática indigencia idiomática) siente esa primera edad.

Mónica no se arruga frente a la vida ni se tensa ante la muerte, si acaso se dobla, pero no se quiebra y permanece ante la vivencia. No sólo es voz poética: es epicentro, eco, conciencia y sensibilidad en Las arrugas de mi infancia.

El contraste va de la cuna al ceño que lleva a la mortaja, al mausoleo, a la expresión bella y cadenciosa sobre la tierra, la creadora y la madre. Es gramática y fonología, filigrana de pensamiento.

En este libro, libra las connotaciones y escarceos con las palabras de apetencia; sin forzamientos, encabalgando en joyas que liman sus aristas con el resplandor semántico y la retozada paranomasia.

En este peregrinaje explorador se integra la lengua como instrumento de comunicación, pero también como badajo que resuena y contrapuntea con la eterna dualidad del periplo equidistante.

Es teologal en cuanto a las virtudes, pero su tratamiento es espontáneo. Llega a las alturas, se llena de aire, observa y es misericordiosa en el rito, culto y ceremonia. Con certeza poética asume el destino –destierro y refugio– indulgente ante vilezas e infamias.

Agonía que surca, navega, flota, anda y encamina a la palabra protectora que asila, como refugio, como sentencia sin juicio, entre sueños, miedos, ilusiones, fantasías, ideales y realidades: autoconocimiento libertario, a plenitud.

De forma inaudita lleva lo efímero  la crianza de la longevidad, a los rostros que dan la cara y enfrentan sus pasiones. La frescura se desprende con madurez para resonar en el eco refulgente que trasplanta con la acción inmediata y los sentimientos.

Leño a leño, poesía a poesía, verso a verso, los elementos se integran y magnifican los sentidos que son abrazados gozosamente, con sensaciones abrasadoras.

Las arrugas de mi infancia: gestación que fructifica, expide acta de nacimiento y es epitafio imperecedero en la sensatez creadora y cimérica de Mónica Zepeda.

Como muestra, dos poemas de este libro.

A cuentagotas
Qué dicha siento al hablar de mi niñez.
Creyeron manosear mi infancia toda,
y yo mantuve intacta mi inocencia.

Pretendieron inundarme la garganta
y utilicé el perdón, a cuentagotas,
para engullir cada torrente
de supuesta hombría.

Un mismo árbol
El poema es tensión.
El poema sujeta la soga que
lía a dos seres equidistantes: los mantiene, al fin y al cabo,
de cabo a rabo,
a cada uno en su puesto
y en suposición del otro.
Los mantiene suspendidos
en distintas ramas del mismo árbol
y no ahorca y pone el banco.
Les advierte con certeza:
quien dé un paso hacia adelante
           habrá dado marcha atrás.

Do Re Mi Fa Sol La Si

Por Josefina Lozano

La música tiene dos connotaciones: la música vista desde el arte y la música como producto cultural.

Cabe destacar que la música como producto cultural y como manifestación artística tiene muchas finalidades, una de ellas es la  experiencia estética; otra es la expresión de experiencias, circunstancias, pensamientos o ideas y otra no menos importante, es  la terapéutica,  ya que potencializa la inteligencia emocional.

Me ocupa escribir en esta ocasión algo que está pasando desde  hace tres  meses en el Municipio de San Pedro Tlaquepaque, donde cada jueves,  en distintas delegaciones, agencias municipales y barrios, en un horario de 5 a 7 p.m,  los ciudadanos disfrutan del flujo sonoro de múltiples manifestaciones musicales, de distintos géneros llenas de ritmo armonía y  melodía,  que logran estimular el campo perceptivo del individuo.

Es impresionante sentir como a través de esta actividad, artistas diversos  hacen vibrar a propios y extraños en un mismo lugar. El sonido inunda el ambiente invitando a  detenerse para escuchar a  los que pasan por ahí,  sin siquiera pronunciar una sola palabra.

Una de las funciones de esta manifestación musical es el entretenimiento y la  otra y más importante  es lograr una bella,  irrumpida   y maravillosa experiencia de   comunicación con los que transitan por donde pasa el programa municipal, «Jueves de Kiosco en Tlaquepaque».

El irrumpir en su tiempo y espacio,  también, es irrumpir en su alma ya que las melodías  les susurran al oído   llegando de inmediato a  todos y cada uno de  los sentidos, tocando fibras extrasensoriales que se  transforman  en alegría que contribuye a pasar un momento inolvidable e inesperado y me atrevo a decir que a algunos haciendo olvidar por un momento una mala experiencia o aligerar alguna carga y por añadidura contribuye  a  regenerar el tejido social.

Lo más importante es subrayar en letras mayúsculas lo bien que se siente este estímulo sonoro en los transeúntes y como un gobierno cercano  a su gente se ocupa en el modo de vida de los ciudadanos.

Si tomamos en cuenta que la música es un lenguaje universal que supera a cualquier lengua, cada contexto social puede comunicar    experiencias  y sentimientos que conquistan el corazón de los individuos a través de  innumerables sonidos.

Hoy en día la música es una práctica  de comunicación y  sanación; por tanto puedo asegurar que la música regenera el alma. 

Termino escribiendo que como mexicana estoy muy orgullosa de que en el mes de Noviembre del año 2011, la UNESCO inscribió a «El Mariachi», música de cuerdas, canto y trompeta, en la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad.

Que gran valía tenemos los mexicanos.
¡Viva México!

Roberto Omar Román, Ganador del Premio Ariadna de Cuento 2022

Por: Catalina Miranda

Desde su primera edición en 2018, el Premio Ariadna de Cuento se ha convertido en un referente en el mundo de la literatura, atrayendo a escritores de diversas latitudes del país que desean compartir sus historias y talento. Sin embargo, más allá de ser una competencia literaria anual, este Premio ha servido de escenario para la persistencia y el compromiso de una gama amplia de narradores, incluso de participantes que han inscrito sus obras en varias ediciones de manera continua. Estos autores, fieles a su amor por las letras y su deseo de mejora continua, han enriquecido significativamente la diversidad del concurso. En este contexto, el Premio Ariadna de Cuento no sólo celebra el arte de contar historias, sino que también reconoce la dedicación y el espíritu perseverante de aquellos que han elegido la escritura como su vocación.

Roberto Omar Román es el ganador del Premio Ariadna 2022. Es significativo decirlo porque él ha sido perseverante y fiel a su objetivo. Participó en este mismo Premio en 2020 y 2021, años marcados por la pandemia por Covid-19. Cabe destacar que Roberto ha demostrado tener un sólido oficio y ha obtenido diversos reconocimientos que lo colocan entre los mejores narradores de su generación en México. Es un escritor preciso, meticuloso y pulcro. Como constructor de ideas es consciente al trazar cada una de las estructuras y sabe aplicar la exacta cantidad de eslabones para unir todos los elementos.

Aunado a ello, Roberto Omar Román está comprometido, de tiempo completo, con la Literatura. Es cofundador e integrante del Grupo Literario Urawa, en la ciudad de Toluca, desde 1993. Su trayectoria en las letras abarca ya más de tres décadas.

En entrevista declaró que al haber ganado el Premio Ariadna de Cuento 2022 se siente: “Emocionado, desde luego —en esta tercera participación lo conseguí—, y a la vez comprometido a pulsar mi vena narrativa en otras justas literarias. El reconocimiento, derivado de un concurso de cuento, es representativo e incentivador, por supuesto, pero implica a la vez una reinvención, una superación permanente en el autor. Requiere, digamos, de una potestad, de un balance reflexivo de que en ese momento lo escrito funcionó para ese concurso y para ese jurado. Eso me parece bien; indica que hay porvenir. Después, es necesaria la independencia o liberación del texto respecto a la tutela de su creador, y atañe al lector, una vez publicado, juzgar su valor. Es, entonces, cuando el autor debe reafirmarse, proponer prosas, igual o mejor logradas. Me parece que es un asunto similar a alcanzar la cúspide del enamoramiento, y a continuación romper el vínculo afectivo, porque lo inmediato es casarse, y considero que ningún cuentista se debe casar con un cuento o un premio. Es aconsejable mantener el celibato literario, permanecer ilusionado, seducido por la imaginación, asombrado de la propia inventiva”.

Estos comentarios de Roberto Omar Román se convierten en incisivo consejo para los autores jóvenes o para quienes se inician en la Literatura, ya que él habla desde la experiencia y desde el largo camino recorrido. El cuento “El pianista”, con el que ha sido galardonado, atrapa desde la primera línea hasta el punto final; se lee fluidamente, sin tropiezos, sin el deseo de detenerse para introducir una coma, un acento, o cambiar una palabra o la estructura de una oración. Lo cual siempre es gratificante. Está planteado en dos líneas conductoras. Dos personajes activos que se desenvuelven en el “aquí y ahora”, y otros a los que se menciona en un texto en cursivas, en el que se revelan la trama, el meollo del asunto, el desenlace. El final, del relato, al ser y un final sorpresivo. Otro de los aciertos de este cuento es que los dos hilos conductores son voces de tesitura distinta. La que inicia es la que culmina. Es decir, la estructura del cuento es totalmente redonda. Sorprende detectar que el final es continuación del inicio y que al unirse estas dos partes se pueden leer de manera independiente como si fueran un microrrelato o minificción; es decir, una sola unidad literaria.

Sin duda, Roberto Omar Román dedicó bastante tiempo en elaborar el andamiaje de este relato; es decir, la cimbra, la estructura. Sobre la concepción de “El pianista” nos dice: “Intuyo, porque sería pretencioso e inexacto asegurarlo, que la idea germinal surgió de la lectura del cuento Olaf oye a Rachmaninoff de Cary Kerner. Es un cuento de excepcional ternura, encomiable sencillez lingüística y ponderable destreza narrativa. Desde luego, yo hice una versión satírica y absurda del gran hombre que toca el piano.  // Para bien de nosotros, autores contemporáneos, el riesgo y fortuna de las influencias está, justamente, en esa libertad de tergiversar las fantasías de narradores paradigmáticos, y consolidar cosmogonías propias, estrambóticas o cotidianas, utópicas o distópicas, a nuestro modo y capricho”.

Felicidades a Roberto Omar Román por la obtención del Premio Ariadna de Cuento 2022, y felicidades por los que seguirá recibiendo, ya que, lo ha demostrado, como escritor de relatos seguirá siendo incansable.

En breve se publicará el libro digital que se podrá consultar y descargar de manera gratuita en el sitio web
https://editorialariadna.com/premio-ariadna-de-cuento-2022/

Fragmento del Prólogo del libro Premio Ariadna de Cuento 2022.