Retronautas del Futuro Jugarán al Pasado en FIL Niños

Por: Victoria Falcón Aguila

Del 25 de noviembre al domingo 3 de diciembre, FIL Niños, dentro de la Feria Internacional de Guadalajara, ofrecerá más de 1,500 sesiones de talleres para niños de 0 a 12 años, así como 79 funciones de 28 compañías artísticas de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile; en un horario.de las 10:00 a las 20:00 horas los fines de semana, mientras que de lunes a viernes los horarios serán de 15:00 a 20:00 horas. Los 17 talleres de fomento a la lectura tienen una duración de 50 minutos y están divididos en cuatro rangos de edad: de cero a dos años; de tres a seis años; de siete a nueve años, y de diez a doce años.

Este año, FIL Niños  se transformará en una cápsula del tiempo, donde las niñas y los niños interactuarán con objetos del pasado y descubrirán nuevas formas de juego para reconocerse como contadores de historias. Con alrededor de 1,500 sesiones de 17 talleres de fomento a la lectura y escritura creativa y 79 funciones de 28 compañías de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile, además de 36 sesiones de talleres espontáneos, los visitantes se convertirán en “Retronautas del futuro”, lema de FIL Niños en 2023.

En los taller de 0 a 3 años, se ofrecerá “Nada es lo que parec”e, a cargo de la compañía A la Deriva Teatro, donde interactuarán con sus padres y pondrán a prueba sus sentidos, mediante metáforas, música y juegos, en los que la percepción tiene un rol importante.

Para los niños de 3 a 6 años, son cuatro, “Mamá me quedé sin pila”, en el cual se abrirán portales a diferentes mundos, encendiendo la imaginación; ¿De quién es esa huella?, una búsqueda para saber qué es el humano y cómo convive con el resto del reino animal; Seguir el hilo de la historia, donde para comenzar una aventura solo se necesitará un crayón para dibujar los sueños, y Laboratorio sonoro, un espacio lleno de música en el que un divertido director de orquesta llevará a los asistentes a explorar los diferentes instrumentos sonoros.

Para edades de 7 a 9 años se ofrecerán cinco talleres, donde niñas y niños explorarán diferentes maneras de contar una historia con casetes, obras de teatro y hasta videojuegos, con títulos como Crónicas de la Princesa con amnesia, Asteroides de pixeles, Máquinas para iluminar la memoria o ¿Adónde van las cosas perdidas?

Las niñas y los niños de 10 a 12 años podrán acudir a cinco talleres en los que harán viajes en el tiempo con una máquina de escribir (Coordenadas de tierras nuevas); revisarán las noticias y lo que nos aportan en nuestro día a día o explorarán el vínculo que tienen la literatura y las matemáticas en un juego lúdico (Rumbos: noticias veraces en tiempos veraces y Un juguete para narrar). En los talleres Una obsesión Milenaria y El archivo de las luciérnagas conocerán cómo conectar con otros con música y creatividad.

Este año FIL Niños recibió la distinción Cultura Circular 2023, un fondo para el desarrollo de festivales sostenibles del British Council México. Este reconocimiento destaca su labor en la formación de lectores, así como en la promoción de valores de sostenibilidad y conciencia ecológica entre las nuevas generaciones, lo cual contribuye a la construcción de un futuro más equitativo y responsable. Además, de fomentar prácticas sostenibles dentro de este espacio que disminuyen el impacto ambiental en la realización de la FIL Guadalajara.

Nada por Conocer

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Desde aquel 1988, los grupos que se reconocían por sus ideales y convicciones eran denominados de izquierda; sus luchas tenían un claro objetivo, derrocar al gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que tenía décadas detentando el poder y establecer un sistema de gobierno igualitario.

El ideal supremo era poner fin a la explotación de millones de trabajadores; la convicción principal,  que los mexicanos: obreros, campesinos, mineros, profesionistas, pescadores, profesores, empleados de empresas privadas y públicas de hombres y mujeres, ancianos y niños que, por décadas venían siendo sojuzgados por gobiernos priistas, corruptos, nepotistas, represivos, autoritarios, arbitrarios, impunes a grado tal que, inventaron un “fuero” para poder robar y cometer cuanto delito pudieran sin que se les aplicara la justicia y fueran a dar a la cárcel.

La lucha por lograr esos objetivos que cobró miles de vidas, encarcelamientos, torturas, llegaría a su fin cuando ese 1988, un grupo de priistas decidiera abandonar las filas del PRI, motivados por la imposición que el grupo político del Senador priista, Raúl Salinas Lozano hizo en la persona de su hijo, Carlos Salinas de Gortari, candidato a la presidencia de la República Mexicana, descartando sin miramiento alguno las aspiraciones del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, hijo del General, Cuauhtémoc Cárdenas del Río, a quien consideraba un amplio sector priista, con mayor derecho de ocupar la presidencia de México.

Por inconcebible que pudiera parecer, los grupos de izquierda, quienes se habían unido al Partido Comunista Mexicano (PC) y al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) en un nuevo Partido el Mexicano Socialista (PMS), para impulsar la candidatura a la presidencia  de México, el Ing. Heberto Castillo, a instancias e insistencia del propio candidato Ing. Castillo, le abrieron las puertas al grupo de priistas teniendo  al Ing. Cárdenas como candidato a la presidencia por parte del Partido de la Revolución Mexicana (PARM), un verdadero satélite del PRI.

Para sorpresa de muchos, disgusto de otros y negación de otros tantos, el Ing. Castillo cedió su candidatura a favor del Ing. Cárdenas para que contendiera contra  el candidato priista, Carlos Salinas de Gortari; los recién llegados priistas no aceptaron el nombre de PMS, por aquello de “socialista” y se le cambió por, Frente Democrático Nacional;  aunque a varios  casi nos da un infarto tal decisión, lo pudimos superar, quizá por nuestra juventud, pero no dudamos en profetizar que hasta ahí llegaría la izquierda, pues con todas  las mañas y trapacerías y corrupción propia de los priistas sin duda contaminarían a  la izquierda mexicana, como así fue y hoy lo estamos viendo.

Tras perder Cárdenas la elección en la que, obviamente resultó triunfador, Salinas de Gortari, posteriormente se cambiaria el nombre a los otrora PC y PMT y con los recién llegados priistas en uno solo que sería el, Partido de la Revolución Democrática (PRD), hoy tristemente reconocido por ser el tapete del PAN y PRI; al elegir al  presidente del  PRD, con el acarreo en el que los priistas tienen mucha práctica, pasó algo insólito, fue desplazado el Ing. Heberto Castillo y los demás militantes de izquierda para tomar el control: Cuauhtémoc Cárdenas;  Porfirio Muñoz Ledo; Andrés Manuel López Obrador, siguiéndole quien AMLO así lo decidía.

Como en política sabido es que, “nada es espontaneo y todo se arregla bajo la mesa” y agregaré, a espaldas de la militancia en que se sostienen los espurios y falsos dirigentes, sin verdaderos ideales, ni convicciones; estamos siendo testigos de la casi desaparición del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); bástenos ver que con esos llamados a la “unidad”,  al policía Omar García Harfuch, que fue nombrado Secretario de Seguridad con Claudia Sheinbaum, luego como candidato a jefe de gobierno de la ciudad de México y hoy, a un lado de Clara Brugada; así como a un Mario Delgado como dirigente de MORENA.

Y aun así, nos dicen que “vivimos en democracia y que el pueblo manda”.

Rara democracia la mexicana.

Paisaje de una vida luminosa, Antonio Ruiz Pérez

Por: Alejandro Ostoa

Paisaje de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es un libro como merecido homenaje al profesor Antonio Ruiz Pérez, quien naciera en Acambay, Estado de México, en 1927, debido a la convocatoria que hiciera su sobrino Juan Manuel Mondragón Ruiz. 

Antonio Ruiz Pérez, llamado Profe Toño, es un importante artista plástico, arqueólogo, promotor cultural, educador, profesor, preocupado por el rescate de la memoria histórica de su tierra natal. Este grandioso personaje, sobrino del Dr. Maximiliano Ruiz Castañera (Premio Nacional de Ciencias y Artes 1948), quien en 1938, perfeccionó la vacuna contra el tifus, la cual se conoció como la Vacuna Antitífica Castañeda y fue utilizada durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Ruiz Pérez es el creador de la Casa de Cultura, con la finalidad de que los habitantes se acercara al arte. Y varias generaciones han pasado por este recinto cultural. Esta casa fue donación, y fue construyendo el acervo artístico, así como lo hizo también con el museo de la población que lo vio nacer, nutriéndola de piezas que fue coleccionando y también se encuentran para el deleite y conocimiento de los visitantes. Este filántropo, de 96 años, recibe el libro en vida. A pesar de esas grandezas que inician con sus enseñanzas y forman un legado, ha sido poco difundido.

En esta obra se escucha el eco de doce voces de personajes y la del artista, con sus leyendas, pinceladas históricas y apuntes que se centran en  personajes, en el tiempo ido.  Me valgo de tres colaboradores de este libro (con extractos), para ver sus diversas opiniones, en las cuales se muestran las percepciones del maestro Ruiz Pérez., con el texto “El éxito del Profe Toño”, de  Ariadna Navarrete González El éxito, el intelecto y la mayoría de los logros alcanzados por el hombre en el mundo, si no los transmite de generación en generación, se pierden con el tiempo. Cultivar el arte es lo que pude aprender de mi estimado Profe Toño, como todos le llamamos aquí en Acambay. Él podía ver en cada persona una tierra fértil para sembrar lo que le había sido dado desde muy pequeño, para él no había obstáculos, siempre se podía. Desde mi infancia tuve la fortuna de conocerlo por medio de mi tío Antonio Navarrete, quien era profesor de artes plásticas en la Casa de Cultura de Acambay, así fue como empecé siendo alumna de mi tío, en el salón que era para niños. Recuerdo que este estaba hasta el fondo de la casa, por lo que había que pasar un largo corredor lleno de macetas con lindos geranios, atrás de la biblioteca, en una esquina, y antes de llegar a él tenía que pasar por una fuente de cantera, con fondo de azulejos que tenían garigoleado azul -si no mal recuerdo-, ya que contrastaba con algunos peces rojos que nadaban ahí, los cuales siempre queríamos atrapar; aunque nos regañaban, pero tercos, cada que había oportunidad lo intentábamos nuevamente. Así es como recuerdo mis tardes, además del hermoso bordo de agua que estaba dentro de la casa, era de cuidado porque no sabíamos qué tan profundo estaba, pero eso sí, de gran belleza, escenario ideal para pasear y por qué no, hasta hacer una pintura, deleitándose con la singular belleza de sus patos ahí nadando. Aún recuerdo siendo esa niña dispuesta a recibir la semilla del conocimiento artístico, ya era una realidad para Acambay tener un recinto cultural donde muchos pudieran recibir y compartir los conocimientos artísticos que ciertamente marcaron el rumbo de muchos como yo, que definieron mi camino a seguir en el futuro. Gracias le doy a la vida de poder testificar que fui una de sus alumnas de la tercera generación, porque además tengo el dato interesante de que mi mamá tuvo igualmente la fortuna de ser alumna del Profe Toño, pero ella en la escuela secundaria particular que atendían unas monjas, que existió en la parte 64 trasera de la iglesia de Acambay. Ella me cuenta que llegó ahí gracias a una beca, todavía recuerdo una pintura de un hermoso alcatraz que tiene como recuerdo de algunos de los trabajos que él le enseñó a pintar. Además de las clases de artes plásticas, también estuve en un grupo de danza y otro de teatro. ¡Y qué decir de los cursos de verano! Esta casa se convirtió en un refugio para esparcir y cultivar nuestras mentes. La cosecha se sigue dando hasta ahora, que continuamos escribiendo de lo que este gran personaje ha impactado en nuestras vidas. Lo que un día empezó como anhelo del Profe Toño, hoy sigue siendo una realidad. Cuando mi tío me contaba que nuestro admirado personaje había donado su casa para quienes desearan aprender de las bellas artes tuvieran un lugar preciso para ello, más crecía mi admiración por esta gran persona. Escribir mi experiencia de vida con el profesor Toño, es escribir lo vivido en la Casa de Cultura Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda, los dos son uno mismo y gracias a estas vivencias, ahora puedo comprobar que el arte enriquece el alma y cultiva la percepción espiritual que, aunado a un ambiente sano, será para un bien a la sociedad.

Magdalena Peña Mercado nos ofrece el texto:
“Maestro Antonio Ruiz Pérez” ‘El alma y corazón de la cultura acambayense’”.
…Asimismo, es menester hacer alusión a su obra pictórica, la cual además de ser arte invaluable para la comunidad acambayense, es una muestra de nuestras raíces, historia y evolución como país y municipio, obra que además de deleitarnos por su maestría con la que ha sido creada, nos hace sentir orgullosos de ser paisanos de tan grande artista, a quien se le ha reconocido nacional e internacionalmente, y qué decir de sus esculturas que se han convertido no sólo en piezas de arte muy apreciadas por los conocedores, sino que además son símbolos religiosos y municipales representativos de nuestra tierra. 70 En cuanto a su obra como historiador, documentalista y escritor, es un privilegio leerlo y aprender de los libros que, conjuntamente escribió con dos acambayenses reconocidos, como lo fue Eliseo Lugo Plata y lo es Edgar Serrano Pérez. Obra literaria donde se describe el municipio, su historia y sus leyendas, el momento de su fundación, la época de la Independencia y la Revolución Mexicana; así como el terremoto de 1912, las afectaciones y reconstrucción.

Un gran conocedor y admirador de la vida y obra del Profe Toño es Alfonso Sandoval Álvarez, por lo que reproduzco parte de su texto.
La historia reciente de Acambay se cuenta en dos periodos: antes y después del temblor. El profesor Antonio Ruiz ha vivido prácticamente todo el segundo periodo de la historia de su pueblo, lo ha estudiado y plasmado en sus pinturas y escritos; por eso la conoce mejor que nadie. El Profe Toño es el pintor de Acambay y el maestro del pueblo, nació apenas unos años después del terremoto de 1912, cuando se ponía la primera piedra del nuevo templo sobre los escombros del antiguo convento de San Miguel Acambay, destrozado por el sismo del 19 de noviembre. Sismo cuya magnitud no se conoce y la duración se calcula en más de cinco segundos, suficientes para acabar con el pueblo y casi la mitad de sus habitantes, por no hacer caso al premonitorio paso del cometa Halley que un año antes anunció el desastre según las interpretaciones, presagios y supersticiones de la gente de aquel tiempo. En ese ambiente transcurrió la temprana infancia de Antonio Ruiz, viendo cómo la gente reconstruía sus casas y con ello su pueblo, ahora un poco más alejado de Peñascos de Dios y más cercano al Valle de los Espejos, extendido sobre las rugosas faldas del sur de la Peña Redonda. Promontorio que de niño tanto habría de impresionar al futuro artista, ya que después se convirtió en inspiración y musa de sus paisajes. No había escuela para los años que Antonio debía iniciar sus primeras letras. También se la llevó el sismo, esta estuvo en el convento y ese recinto fue devastado. Las monjas de San Francisco que sobrevivieron se fueron del pueblo al ver su escuela en ruinas y la amenaza de la Guerra Cristera con los abusos de La Chiva, líder local de la guerrilla. Desde entonces la profesora Pachita Fajardo se hizo cargo de la enseñanza de los párvulos y fundó una “Amiga” instalada en una vieja casa junto al camino que va a la Caridad. A esta “Amiga” asistieron Toño y sus hermanos Maclovio y Elisa, siempre al cuidado del fiel Toribio, sempiterno empleado de don Amado Ruiz Castañeda, quien trabajó hasta que sus fuerzas le permitieron, ya llevando a los niños a la “Amiga” o fabricando las ceras en el industrioso taller familiar, donde vale decir que también Toño aprendió y trabajó el oficio de don Amado Ruiz, su padre.  (…)  Le queda en el tintero de sus pendientes la corrección y publicación de sus escritos, la creación de un centro de documentación y estudios otomianos que sirva de base a investigadores de la cultura del pueblo originario y de la cual reunió un gran acervo bibliográfico en su biblioteca personal, que siempre ambicionó como la coronación de su obra. Le queda ordenar y dejar a buen resguardo su prolífera obra pictórica para que no se disperse y extinga, lo cual ha sido su más grande miedo y preocupación en la vida. Necesita ordenar su casa para su propio museo y pinacoteca personal, también organizar su galería privada donde se exhiban sus creaciones plásticas como muestra de que su vida fue productiva y valiosa entre sus paisanos. Le falta la sala homenaje a su tío, el Dr. Ruiz Castañeda, quien le dejó como legado algunos instrumentos, las primeras vacunas del primer lote que erradicó el tifo en el mundo. Debe ordenar su biblioteca y publicar la historia general de Acambay que sigue entre sus notas manuscritas, por lo menos estos son los pendientes que él me ha dicho le quedan por hacer.

Este libro será presentado el 8 de diciembre en su querido Acambay. Gracias Juan Manuel Mondragón Ruiz, por este legado de generosidad, estafeta de nuestro artista Antonio Ruiz Pérez, de quien dice: “El objetivo primordial de Paiajes de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es rendir homenaje al talento, al humanismo y a la sabiduría de un gran acambayense, para que su quehacer y los frutos de su trabajo sean conocidos por nuevas las generaciones y apreciados por las actuales, esperando que tengan interés y vocación por salvaguardar nuestras raíces y enaltecer a las mujeres y hombres que forjaron nuestra historia.

Ciento cincuenta y un páginas nos esperan, en este libro recién publicado.

Territorios Baldíos

EL ABISMO

Darío Fritz

Es la economía, estúpido. Esa frase tan trillada en la política, al menos entre quienes están en ella o la siguen, quizá ajena a la mayoría de la población, ha sido aplicada en toda su extensión en Argentina. Aquella frase con la cual Bill Clinton resumió de su campaña electoral, y supo entender las preocupaciones de los estadounidenses para enfrentar al presidente George Bush, la han hecho carne los argentinos para encarar los próximos cuatro años de sus vidas puestos en manos de un outsider de la política, que con propuestas ultraderechistas los convenció de que él es el camino. Un camino que ha estado sembrado en los últimos ocho años por inflación constante, pérdidas de ingresos salariales, disminución de la capacidad de consumo, inestabilidad laboral, compromisos de deuda con bancos e instituciones de crédito extranjeros impagables. Pero también de derechos adquiridos desde que en 1983 se recuperó la democracia. Ante ello poco importó si el personaje outsider y sus cercanos se declaraban a favor de vender órganos y niños, armar a la población, negar la enseñanza sexual en escuelas, privatizar la salud, la educación y ríos o mares, vender propiedades del estado y reservas energéticas, calificar al Papa de comunista, que sus libros sobre economía sean plagios o que en una pasantía en el Estado haya sido despedido por mentiroso e incapaz, que justifica a la última  dictadura cívico-militar y la desaparición y asesinato de personas, que se niega a defender la democracia, compara a personas gay con quienes quieran tener relaciones sexuales con elefantes, insulta mujeres y discapacitados en público, defiende al enemigo del país en Malvinas, califica de aberración la justicia social, llama zurdo de mierda o bosta a quienes piensan distinto que él, promete destruir la moneda nacional y el Banco Central, se niega a vincular con aquellas naciones con ideas políticas diferentes, se llamen China, Rusia o Brasil -aunque sean las principales socias comerciales del país-, que al primer presidente de la democracia, Raúl Alfonsín, lo denostara al punto de usar una figura de él como punchin ball, que defiende a la mafia porque no miente y es competitiva, que es un negacionista serial: de los derechos de inclusión como el aborto, del matrimonio igualitario, del cambio climático.

Es la economía, estúpido, dijeron una mayoría de argentinos, cerraron los ojos, se lanzaron a una creencia mística y abandonaron toda defensa de valores humanos y personales por una salida individualista. El domingo en la noche, al anunciarse su triunfo y aceptar su contrincante la derrota, el outsider advirtió a los que se resistieran a sus decisiones que dentro de la ley, todo y fuera de ella nada. Una típica amenaza de que habrá violencia contra quienes se le opongan. “Seré implacable contra quienes quieran privilegios”, dijo ante futuros conflictos sociales. Sin mayoría en el Congreso y dificultades para alcanzarla, cerrar el Parlamento para gobernar por decreto no resulta una hipótesis descabellada. Para imponer sus ideas -contradecirlo lo vuelve fúrico- requiere de fuerza pública, y para eso tiene el antecedente de manifestar que los militares sólo cometieron excesos en el pasado, lo cual ha sido bien recibido, en tanto no ha desmentido a su vicepresidente electa -abanderada de todo ese pasado siniestro- de que en tiempos de crisis se gobierna con tiranía.

Es la economía, estúpido, dijeron 14 millones de argentinos que lo votaron -56 por ciento de la población-. Cerraron los ojos, rompamos la canastilla, se entusiasmaron, aunque nos lleve las buenas cosas que tenemos, y se lanzaron al abismo a ver si allí encuentran algo de lo que dice el outsider Javier Milei y los salve de penurias. Pero de los abismos no se regresa.

@DaríoFritz

Paciencia vs Velocidad de Megas

Por: Rocío Manzano Hernández
psicóloga

En estos tiempos de plena era digital ha traído consigo la necesidad de acceder, procesar, recibir, modificar, etc., toda la información, para eficientar el trabajo, para entregar pronto las tareas escolares, para adquirir rápidamente clientes o simplemente para ser el primero en enterarse de las noticias, y está bien, pero esta necesidad de viajar a la mayor velocidad ha traído consigo algunos inconvenientes para nuestro bienestar.

Esta necesidad de que la información fluya a la mayor velocidad ha provocado, sobre todo en las nuevas generaciones, la impaciencia. Esa valiosa virtud llamada paciencia ya era difícil de encontrar, hoy en día se ha convertido en un motivo de ansiedad.

Los jóvenes de hoy no podrían comprender todo el tiempo que se necesitaba en una biblioteca para encontrar un libro: buscar un libro por el tema, por el autor o por el nombre en ficheros, luego copiar y anotar los datos de la ficha de su localización en los estantes, luego entonces, una vez encontrado el libro revisar el índice para localizar el tema de interés, transcribir la información a lápiz o pluma en un cuaderno. Cuánto tiempo llevaba este proceso, no lo creerían.

La velocidad para obtener la misma información que en una antigua biblioteca no se puede comparar. No solo en la información, se exige velocidad para obtener algún servicio de comida, de compra de artículos, de compra de ropa, de traslado de un lugar a otro, etc.

Pero esta misma exigencia de velocidad ha encaminado a la impaciencia. La impaciencia altera el estado de ánimo al punto de la angustia. Y la angustia trae consigo, desesperación, preocupación, entre otras, lo más preocupante es que todo esto puede llegar al punto en que nos enojemos con nosotros mismos por no obtener lo que deseamos en el tiempo estimado.

Urge aprender a tener paciencia.
Tomar todas las previsiones para realizar con tiempo las tareas que necesitamos hacer, planear nuestras agendas, cuidar nuestro tiempo como si fuera oro, de hecho es oro. Administremos nuestro tiempo en las cosas que necesitan nuestro valioso tiempo, porque si no, aunque el día tenga treinta o cuarenta horas no nos alcanzara el día para realizar lo necesario si malgastamos nuestros minutos.

Parafraseando a Johann Wolfgang Von Goethe “Siempre tenemos el tiempo suficiente si lo utilizamos de manera correcta”, pero considero que igual de importante es disfrutar el tiempo de cualquier tarea que hagamos, es decir, ya que estamos haciendo esto o aquello, disfrutemos realizándolo, vivamos ese tiempo conscientemente. Así el tiempo no te parecerá tan largo. Prueba.

Qué es el Trastorno Límite de la Personalidad

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

El trastorno límite de la personalidad es un trastorno de la salud mental que impacta la forma en que piensas y sientes acerca de ti mismo y de los demás, causando problemas para insertarte normalmente en la vida cotidiana. Incluye problemas de autoimagen, dificultad para manejar las emociones y el comportamiento, y un patrón de relaciones inestables.

Se tiene un temor profundo al abandono o a la inestabilidad, y se puede tener dificultad en tolerar estar solo. Sin embargo, la ira desmesurada, la impulsividad y los frecuentes cambios de ánimo pueden alejar a los demás, pese a que quieras tener relaciones afectuosas y duraderas.

Por lo general comienza en la edad adulta temprana. La afección parece ser peor en la adultez temprana y puede ir mejorando con la edad. Si tienes trastorno límite de la personalidad, no te desanimes. Muchas personas con este trastorno mejoran con el tiempo con tratamiento y pueden aprender a vivir una vida plena.

Síntomas:
El trastorno límite de la personalidad afecta la manera en la que te sientes sobre ti mismo, en la que te relacionas con los demás y en la que te comportas.
Entre los signos y síntomas pueden encontrarse los siguientes:
-Un miedo intenso de abandono, incluso llegar a medidas extremas para evitar una separación o un rechazo real o imaginario
-Un patrón de relaciones intensas inestables, como idealizar a una persona por un momento y luego creer que esa persona no muestra interés o es cruel
-Cambios rápidos de identidad e imagen propias que incluyen el cambio de metas y valores, y verse a sí mismo como malo y como si no existieras
-Períodos de paranoia relacionada con el estrés y pérdida de contacto con la realidad, que puede durar desde algunos minutos hasta algunas horas
-Comportamiento impulsivo y riesgoso, como apuestas, conducción imprudente, sexo inseguro, ola de gastos, atracones o abuso de drogas, o sabotaje del éxito al dejar de repente un buen trabajo o terminar una relación positiva
-Amenazas o conductas suicidas o autolesiones, a menudo en respuesta al miedo de separación o rechazo
-Grandes cambios de humor que pueden durar desde algunas horas hasta algunos días, que pueden incluir felicidad intensa, irritabilidad, vergüenza o ansiedad.
Sentimientos continuos de vacío
-Enojo intenso, inadecuado, como perder el temperamento con frecuencia, ser sarcástico o amargado o tener peleas físicas

Causas:
Tal como sucede con otros trastornos mentales, las causas del trastorno límite de la personalidad no se comprenden del todo. Además de los factores ambientales (como los antecedentes de abuso o negligencia durante la infancia), el trastorno límite de la personalidad se puede asociar con lo siguiente:

Genética. Algunos estudios llevados a cabo con gemelos y familias indican que los trastornos de la personalidad pueden ser hereditarios o se pueden asociar estrechamente con otros trastornos de la salud mental que ocurren entre los miembros de la familia.

Anomalías cerebrales. En algunas investigaciones se ha demostrado la presencia de cambios en ciertas áreas del cerebro relacionadas con la regulación de las emociones, la impulsividad y la agresión. Además, algunos químicos cerebrales que ayudan a regular el humor (como la serotonina) quizás no funcionen de manera adecuada.

Cuándo debes consultar con un médico:
Si sabes que tienes alguno de los signos o síntomas descritos anteriormente, habla con tu médico o un profesional de salud mental. Si tienes pensamientos suicidas; si tienes fantasías o imágenes mentales sobre hacerte daño, o tienes otros pensamientos suicidas, busca ayuda de inmediato mediante alguno de los siguientes pasos:
-Llama al profesional de salud mental, al médico o a otro proveedor de atención médica.
-Busca a un ser querido, un amigo cercano, o a un colega o compañero de confianza.
-Habla con alguien de tu comunidad religiosa.

Si notas signos o síntomas en algún familiar o amigo, habla con esa persona para que consulte con un médico o profesional de salud mental. Pero no puedes obligar a nadie a buscar ayuda. Si la relación te genera mucho estrés, consultar a un terapeuta podría resultarte útil.

Territorios Baldíos      

MANOS

Darío Fritz

Cambiar también lleva al infierno. No siempre estamos rodeados de iluminación, esperanzas concretas ni bonanza asegurada. La ilusión de lo mejor trastabilla y se derrumba con las cuentas de la realidad. Creíamos que quitar un árbol aquí y otro allá nos obligaba en todo caso a llevar sombrero o paraguas para contener la quemazón del sol, pero luego la pérdida de la capa de ozono, los gases invernaderos, la deforestación, las emisiones de dióxido de carbono del transporte, la energía que requieren los edificios o el derroche del consumo de agua y electricidad nos hacen ver por qué el aumento de las temperaturas o sequías e inundaciones frenéticas traen más pobreza, falta de alimentos, extensión de enfermedades o desaparición de especies. Cambio climático se define, que no es otra cosa que crisis climática. Creíamos que multiplicarnos en la ciudad nos traía progreso, conocimiento, mayor educación, cultura, pero como contrapartida menos gente trabaja la tierra, la solidaridad acaba defenestrada, se contaminan ríos y mantos freáticos, la polución enferma. Creíamos que otros países nos recibirían con las manos abiertas porque así suelen decir sus constituciones, pero las migraciones sólo se aceptan cuando el que llega lo hace con billetera abultada o cerebros que aportan a la academia y la especialización laboral, mientras la persecución está dirigida a una mayoría que todo lo ha perdido y sólo puede aportar lo que sus manos y sudor les permite ofrecer. Creíamos en la alimentación en bases a productos naturales y equilibrios dietéticos y ahora la tecnología del procesamiento de alimentos, los aditivos, los nutrientes ausentes, nos traen más diabetes, obesidad, cánceres, enfermedades cardiovasculares. Creíamos que la criminalidad se combatía con fuerzas de seguridad honestas y hoy sabemos que la delincuencia se fusiona con los uniformes de autoridades. Veíamos a las cárceles como una oportunidad para redimir condenados y se han convertido en cursos de posgrado para la violencia y la trampa. Creíamos en el periodismo como el lugar de la información equilibrada, la usina para revelar lo que el poderoso quiere esconder, una isla donde el ciudadano puede confiar, y ahora prima la arrogancia de militar por causas políticas, se desvaloriza la calidad de la noticia y se hace de la información un negocio personal. Creíamos en la rendición de cuentas de gobernantes poco confiables, ahora sabemos que la desconfianza siempre fue cierta. Creíamos en los valores de la democracia y la igualdad, ahora los errores de gobiernos que fagocitaron las mejoras salariales, hundieron las ofertas de trabajo, aumentaron la presión fiscal, enmascararon la corrupción, transfirieron a los más ricos el bienestar de las clases medias y los ingresos de los más necesitados, generan una desazón en mayorías empobrecidas donde poco importa la convivencia ni cómo se gobierna. Por décadas creíamos en las causas de la rebeldía, la mirada alternativa al status quo, la creatividad como oposición al conservadurismo, el compromiso de interpelar la soberbia del poderoso, el vasallaje de la injusticia o el descaro del iluminado. Pero esas ideas que signaron las de una parte de la humanidad desde 1799 -pocas veces como expresión mayoritaria, la mayor parte como minorías-, hoy se esfuman en manos de quienes miraban desde el otro lado con expresión de perversidad. Los ideales progresistas sucumben, por defección propia, a los objetivos de los otros que arrebatan el cambio, en relato y hechos -pletóricos en algunos casos de groserías, misoginia, hipocresía o violencia-, como sinónimo de ilusión y triunfo de una certidumbre para pocos. Nunca el cambio ha estado en peores manos.

@DaríoFritz