Qué es un conflicto

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

En este artículo daré una breve explicación del significado sobre la palabra conflicto: El conflicto es la forma más intensa de resolver las contradicciones de intereses, objetivos, puntos de vista, que se producen en el proceso de la interacción social y consiste en la oposición de los participantes de esta interacción, que suele ir acompañada de emociones negativas pasando por encima de las reglas y las normas.

El término conflicto se aplica en una amplia gama de fenómenos, los ejemplos más conocidos del conflicto son:
-Un choque de intereses en los negocios.
-Conflictos familiares, diferencia entre padres e hijos.
-Conflictos internos.

Los conflictos interpersonales son situaciones de enfrentamiento, desacuerdo y choque entre personas; el conflicto interpersonal a diferencia del intrapersonal, es visible para los demás, siempre se trata de una situación conflictiva que se basa en un choque de intereses entre dos o más personas: uno tiene su único y verdadero punto de vista, el otro tiene uno diferente, pero también único y verdadero, así se produce una situación de conflicto.

Causas que influyen en la aparición de un conflicto:
Los rasgos de la personalidad, el temperamento, carácter, visión del mundo, sus orientaciones de valores, intereses, necesidades y la imagen de sí mismo; roles sociales desempeñados por una persona, una relación emocional con una persona, con su entorno, percepción y evaluación del entorno social comportamiento, entre otros.

¿Por qué se incrementan los conflictos?       
El ritmo de nuestras vidas ha aumentado, hay más contactos, comunicación, choques, intereses; la cantidad de información que recibimos las personas cada vez es más agresiva e intolerante.

Reflejos de una Ciudad. Acuarelas de Manuel Barranco

Por: Alejandro Ostoa

El Colegio de Arquitectos del Estado de México, AC, festejó su 58 aniversario. Para ello, contó con la exposición Reflejos de una ciudad, de Manuel Barranco. Estar entre arquitectos, con obra  representativa de esa temática, de Toluca, es un reto y el autor, Manuel Barranco, superó las expectativas. El siguiente texto, fue la cédula de sala que realicé sobre el acuarelista y esta exposición.

…magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura;

amago de la humana arquitectura
Sor Juana Inés de la Cruz

Dos bellas artes confluyen en esta exposición de Manuel Barranco: la arquitectura y la pintura (acuarela).

   Una peculiaridad de nuestro acuarelista es el acertado manejo de los detalles, contagiado por los arquitectos que proyectaron los edificios y los escultores que en sus obras le imprimieron los delicados pellizcos de la creación.

   Cada una de las piezas que componen Reflejos de ciudad, tiene su característica distintiva; sin embargo, no sólo se trata de belleza fría, sino que se perciben historias en el lenguaje de claro-oscuros, en variadas épocas, estaciones  y oscilantes tiempos. La sensibilidad de Barranco se impregna en el papel, con pinceladas seductoras y coloridos sentidos, haciendo habitables los sitios.

   En estos reflejos está presente la reverberación, el eco, las voces flotantes e imperecederas. Logro de este singular acuarelista, quien –como percibimos en sus trabajos– nos incita a habitar esos mundos de la creación, edificios emblemáticos, no sólo permanecer pasivos ante sus fachadas, sino a escuchar las historias que nos apunta el consueta, a percibir temperaturas, a saborear el tiempo, a olfatear los vericuetos de la existencia ida, que se desarrugan con el agua de Barranco, y mirar el espacio.

   Manuel perpetuamente crea atmósferas y espacios para acceder a sus arquitecturas pictóricas; por lo tanto, debemos caminar y habitar el universo que nos brinda, completar el ciclo con la recreación. Ahí hay moradores que cobran aliento con la mirada de los espectadores. La lluvia es un espejo en el que se reflejan nuestros pasos, con chapuzones de regocijo, el viento nos traslada en grandes vuelos, el sol ilumina y da cobijo. Las nubes son las ideas que emergen y esperan ser atrapadas.

   Reflejos de una ciudad es un esplendor de la capital mexiquense, custodiada por el Xinantécatl, como podemos confirmarlo en la obra de Manuel Barranco, dejando el amago para concretarlo, como los trascendentes arquitectos que buscan la permanencia en el tiempo”.

Para muestra, sólo algunas obras.

Marcela Magdaleno

Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022

Catalina Miranda      

Marcela Magdaleno Deschamps ha obtenido la Primera Mención Honorífica del Premio Ariadna de Poesía 2022. Es una escritora multifacética, con amplia experiencia, de alta sensibilidad. Tiene publicados más de 30 libros en todos los géneros. Es una inquieta promotora cultural que, como una ráfaga de intensa luz, deja sus destellos y contribuciones por donde pasa. Ha vivido en la Ciudad de México, en Cuernavaca, en el Estado de México, y desde hace seis años en Todos Santos, Baja California Sur.

   Para ella, escribir poesía requiere de una sensibilidad y un estado de ánimo muy especiales: “El estado del poeta es un estado del alma, la poesía es como la respiración, se dice que el sonido de la respiración es una plegaria a Dios. Sin embargo, en la poesía a veces me inspiro en un tema y escribo variaciones del mismo tema, ya sea una anciana en la calle o alguna metáfora transfigurada, percibo los ecos del pasado y los llamados del futuro para poderlos plasmar en estas letras humanas que reinan el presente. Poetizar es transfigurar los códigos y símbolos que viajan en el espacio, que están dentro de nuestra genética y descifrarlos con ritmo, coherencia y significado”.

   En el poema “Escuela celeste” encontramos a una mujer que se ha elevado, o desdoblado, a la que le han brotado alas y habita en “el jardín del Edén” y en otros territorios en los que sólo pueden desenvolverse los cuerpos etéreos, que al llegar a otras dimensiones, o a otros niveles astrales, exploran una realidad distinta en la que hallan sorpresas sin antecedentes, trascendentales, ámbitos diferentes, paisajes que sorprenden y obligan a usar otros sentidos para descifrar.

   El poema, escrito con la visión de una alquimista, con la sensibilidad que sólo puede percibir quien hace uso de manera continua del tercer ojo invita a imaginar el otro lado del universo y nutre con la capacidad de crear imágenes y metáforas propositivas:

(…) el tercer ojo simula no ver, está constelado/
escucho los secretos, fui olvidada en una caja de cristal/ vi todo desde el fondo de una mina/
atisbo etéreo, quimérico… inquietud/
saboreo el néctar del carbón,/ lo paseo en mi boca hasta volverlo transparente (…)


     Marcela Magdaleno al escribir estos versos es guiada por la profunda necesidad que lleva consigo de expresarse, de aportar, de evolucionar, experimentar y seguir aprendiendo no sólo en el mundo terrenal, sino que aspira a escuelas más elevadas, como las que han descrito muchos videntes, chamanes y médiums, quienes aseguran que el alma, al ser eterna, continúa evolucionando en aulas del saber en las que es recibida al desencarnar, al elevarse a los mundos del más allá:

Susurra el aliento:
¡Quiero cambiar de alma!,
¡anhelo una más fuerte!
Que aún no comienza mi misión
y la vieja ya la tengo herida!
¡Quiero cambiar de piel!
Sé que puedo habitar espacios nuevos
cristalizados con el latido del alma nueva.
Abro mi alforja, tu universo me colma de luz
Venus abre la escuela celeste,
los secretos de cielo pululan,
peces y aves lavan tus ojos, sortilegio divino,
no puedo dejar de mirarte, oras con lágrimas,
¿te volveré a ver?
Sí, en alguna página de la historia.
(Fragmento)

   Al preguntarle cómo concibió “Escuela celeste”, nos dice: “Mi inspiración fueron los libros sagrados como El Zohar, los cantos descubiertos en las tablas caldeas, algunos cantos a Inanna y los misterios del cielo de los esenios”. Felicidades, Marcela Magdaleno.

La Química del Estrés

Por: María del Rocío Manzano Hernández         
Psicóloga

Hoy en día la rutina diaria mantiene el estrés por largo tiempo. Desde que amanece la preocupación por no llegar tarde al trabajo o la escuela, nos mantiene estresados; después terminar nuestros alimentos, luego salir arreglados de la mejor manera, más tarde terminar el trabajo a tiempo, la convivencia con los compañeros, etc. Así, el hecho de mantener por tiempo prologados un alto nivel de estrés daña de manera importante la salud física y mental.

Si bien la liberación de hormonas y sustancias químicas (adrenalina, noradrenalina, cortisol), nos ponen en alerta ante situaciones de estrés, de peligro, o mucha tensión y de esta manera reaccionar de manera rápida y correcta. Sin embargo, el hecho de vivir estresado por un tiempo prolongado puede generar problemas de salud graves.

Esas mismas hormonas y sustancias que nos ayudan a reaccionar ante el peligro son las mismas que nos pueden dañar al vivir con tensión y estrés por mucho tiempo. Entre esos daños se puede encontrar que se corre el riesgo de sufrir dolores de cabeza, presión arterial alta, miedo, ansiedad, accidentes cardiovasculares, fatiga, agotamiento, insomnio, debilitamiento del sistema inmunológico y como consecuencia enfermedades.

Por todos los riesgos que conlleva un estrés prolongado es recomendable, que si no es posible bajar el ritmo de trabajo del día a día, se realicen “pausas de salud”, es decir cada determinado tiempo (cada dos o tres horas) hacer una pausa para dejar la actividad que se esta realizando y caminar un poco o mover el cuerpo, las piernas, los brazos, la cabeza, sobre todo respiraciones profundas que te hagan tomar consciencia del estado de tu cuerpo para poder relajarlo.

Aún mejor, es hacer una alguna actividad que te divierta: ir a tomar un café, juegos de mesa, dibujar, pintar, cantar, tocar un instrumento, hacer un deporte o simplemente caminar.

Las rutinas de hoy muchas veces son abrumadoras al punto de concentrarse tanto en el trabajo y obligaciones que el ser, se olvida de sí mismo.

Aquí me gusta poner de ejemplo las recomendaciones de seguridad en los aviones: Si una madre viaja con sus hijos, en situaciones de riesgo, las indicaciones son que la madre sea la primera en ponerse la mascarilla de oxígeno, hasta que ella se ha colocado la mascarilla puede entonces colócasela a sus hijos, cumplir con esta indicación se asegura que la madre esta protegida para atender adecuadamente a sus hijos. Este ejemplo podría ayudar en el tema de estrés. Todos los días se sale al mundo a ganarse la vida, para atender las necesidades propias y las de las personas que dependen de uno. Por ello, no se debe olvidar que la persona más importante eres tú.

Mereces más, pero has lo posible por tomar unos minutos solo para ti. Realiza tres respiraciones profundas y lentas. La respiración te ayuda a centrarte en el aquí y en el ahora. Aquí y ahora eres importante, y si esta sano, mejor.

Territorios Baldíos

INDIFERENTES

Por: Darío Fritz

Hubo un llamado. La voz finita y juvenil preguntó con nombre y apellidos correctos. Dijo una ambigüedad que situaba el conocimiento vago sobre la calle y la colonia de la ciudad donde residía el interlocutor. Él, siempre reacio a seguir la conversación, porque detestaba como todos detestamos los llamados de venta de productos bancarios, regalos de aerolíneas, encuestas, inscripciones a tiempos compartidos de hoteles, creyó, intuyó, inocente -apreciaba no serlo-, en esos momentos idiotas en que las defensas están bajas para confrontar con los asaltos telefónicos del consumismo, que alguna autoridad le buscaba para realizar obras en la zona. ¿Por qué, se preguntaría luego, si nunca le han consultado para nada? La voz delgada, de trazo sencillo, que parecía pedir permiso en cada oración, dio paso a otra, que él permitió hasta con balbuceos. Estúpido, se diría luego. Del otro lado de la línea del celular, el tono saltó a una voz carrasposa, adulta. Se lo imaginó sobre un escritorio vacío, calvo, excedido de peso, la papada como una bolsa en caída libre, con la corbata desajustada. Repitió vaguedades como el joven y agregó que le gustaría conocerlo para ver futuros negocios. Él se mantenía en silencio. Desconfió, qué negocios podría hacer un profesor universitario preparado para entregar calificaciones, revisar lecturas y esperar cada quincena ingresos desafortunados. ¿Sabe qué es la Unión?, le dijo el otro en tono firme y displicente. Sí, dijo él, como si fuera eco. ¿Se está refiriendo a los que extorsionan comerciantes?, se preguntó. Iluso, arremetió contra sí mismo. La respuesta llegó sin solicitarla. “Usted está con la Unión o en contra”, le dejó caer. Sintió que un bote de agua helada le desarrajaba trozos de hielo de la cabeza a los pies. Y despertó. “Señor, váyase al carajo”, alzó la voz con algo de dejo diplomático angustioso y cortó. Ahora no pensaba, sólo se movía por intuición. Evitó el llamado que le llegó de inmediato del mismo número y otros de varios días posteriores. Una vieja amiga, entrenada desde el periodismo en esos mundos que a diario asaltan la razón, le trajo tranquilidad. Los que conocen de esas menudencias criminales aconsejan no hacerle caso, no tienes el target para preocuparte, avisó.

“Hay por lo menos ciertas tinieblas predilectas/ que merecen su propia lámpara de oscuridad”, dice Roberto Juarroz en el cierre de uno de sus poemas. Allí queda en ese intento de extorsión telefónica, invisible, a la espera de que no se encienda.  La extorsión, tercer delito en importancia, según los datos más recientes, continúa de plácemes. Sólo el 2.6 por ciento de las víctimas recurre a realizar una denuncia -el registro da cuenta de poco más de cinco mil casos en 2022-, mientras que la confianza social en quienes deben llevar a cabo las investigaciones y aquellos que imparten justicia está cerca del 60 por ciento. Las cifras no están nada mal si se las compara con otras instituciones de seguridad como los militares que si bien reciben un apoyo ciudadano de hasta el 80 por ciento, no se tienen que embarrar en los lodos de dilucidar casos y castigar.

A pesar de que la inseguridad es la principal preocupación social –ya lo era en 2015-, los datos oficiales dejan bien paradas a las instituciones militares y policiales. Intranquilo por el pago de la renta o la hipoteca, los gastos escolares de los hijos, el multiempleo, las cuentas personales, cada uno sobrevive a su mundo como puede. La indiferencia, dice uno de sus defensores, el filósofo francés Alain Cugno, es volver la mirada hacia lo que hace el otro y conservar un “espacio donde respirar… no verse afectado por los demás”.

@DaríoFritz

Qué es la Farmacocinética

Por: Eva Montañez García

La farmacocinética se define como los efectos del organismo sobre el fármaco que se prescribe. Hablamos de manera interna hacia lo externo es decir, el curso temporal de su absorción, biodisponibilidad, distribución, metabolismo, entre otras cosas.

Descrita como los efectos del fármaco sobre el organismo; estudia la unión a receptores, los efectos post receptor y las interacciones químicas, esto determina la aparición, duración e intensidad de sus efectos. El comportamiento de la mayoría de los fármacos puede expresarse mediante ecuaciones que relacionan estos procesos.

Esto depende de sus propiedades químicas y de factores relacionados con cada paciente; algunos de estos pueden utilizarse para predecir parámetros; fármacos cinéticos en ciertas poblaciones por ejemplo: la semivida de algunos fármacos (tiempo que tarda un medicamento en perder la mitad de su concentración o actividad original después de entrar al cuerpo), en especial la de aquellos que son sometidos a metabolismo y excreción, puede ser notablemente larga en los adultos mayores, asociados al envejecimiento afectan mucho los cambios fisiológicos.

Otros factores que están relacionados con la fisiología individual: los efectos de algunos factores individuales pueden ser insuficiencia renal, obesidad, insuficiencia hepática, deshidratación; pueden percibirse razonablemente, pero otros factores son de naturaleza idiosincrásica y sus efectos son por tanto impredecibles debido a las diferencias individuales de administración de cada fármaco; se debe adaptar a las necesidades de cada paciente tradicionalmente ajustados por una dosis de manera empírica hasta que se consiga el objetivo terapéutico. Con frecuencia este enfoque es inadecuado porque retrasa la respuesta óptima o da lugar a otros efectos adversos.

Terapias presenciales y vía internet
Guadalajara Jalisco
Tel 3333252434
Tel 3345936464

Las arrugas de mi Infancia

Por: Alejandro Ostoa

Las arrugas de mi infancia, de Mónica Zepeda lo leí antes de ser editado. Para poder participar en publicación debería llevar prólogo y tras terminar la lectura, gustoso  acepté escribirlo, por su valor poético. Publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, la a través de Secretaría de Cultura a través del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC), pertenece a la colección Poesía Tz’akbu Ajaw, publicado en 2020.

Arrugas con tersura poética

Paso sobre mí misma,
contraolvido y recuento…
Ileana Godoy

Tiendo el manto creativo, acordeón de amate, con palabras que resuenan en los puntos sensoriales y los que marcan rumbo. Empiezo a leer y soy hechizado por este reciente libro de la poeta Mónica Zepeda, quien resiente y re (en mi más enfática indigencia idiomática) siente esa primera edad.

Mónica no se arruga frente a la vida ni se tensa ante la muerte, si acaso se dobla, pero no se quiebra y permanece ante la vivencia. No sólo es voz poética: es epicentro, eco, conciencia y sensibilidad en Las arrugas de mi infancia.

El contraste va de la cuna al ceño que lleva a la mortaja, al mausoleo, a la expresión bella y cadenciosa sobre la tierra, la creadora y la madre. Es gramática y fonología, filigrana de pensamiento.

En este libro, libra las connotaciones y escarceos con las palabras de apetencia; sin forzamientos, encabalgando en joyas que liman sus aristas con el resplandor semántico y la retozada paranomasia.

En este peregrinaje explorador se integra la lengua como instrumento de comunicación, pero también como badajo que resuena y contrapuntea con la eterna dualidad del periplo equidistante.

Es teologal en cuanto a las virtudes, pero su tratamiento es espontáneo. Llega a las alturas, se llena de aire, observa y es misericordiosa en el rito, culto y ceremonia. Con certeza poética asume el destino –destierro y refugio– indulgente ante vilezas e infamias.

Agonía que surca, navega, flota, anda y encamina a la palabra protectora que asila, como refugio, como sentencia sin juicio, entre sueños, miedos, ilusiones, fantasías, ideales y realidades: autoconocimiento libertario, a plenitud.

De forma inaudita lleva lo efímero  la crianza de la longevidad, a los rostros que dan la cara y enfrentan sus pasiones. La frescura se desprende con madurez para resonar en el eco refulgente que trasplanta con la acción inmediata y los sentimientos.

Leño a leño, poesía a poesía, verso a verso, los elementos se integran y magnifican los sentidos que son abrazados gozosamente, con sensaciones abrasadoras.

Las arrugas de mi infancia: gestación que fructifica, expide acta de nacimiento y es epitafio imperecedero en la sensatez creadora y cimérica de Mónica Zepeda.

Como muestra, dos poemas de este libro.

A cuentagotas
Qué dicha siento al hablar de mi niñez.
Creyeron manosear mi infancia toda,
y yo mantuve intacta mi inocencia.

Pretendieron inundarme la garganta
y utilicé el perdón, a cuentagotas,
para engullir cada torrente
de supuesta hombría.

Un mismo árbol
El poema es tensión.
El poema sujeta la soga que
lía a dos seres equidistantes: los mantiene, al fin y al cabo,
de cabo a rabo,
a cada uno en su puesto
y en suposición del otro.
Los mantiene suspendidos
en distintas ramas del mismo árbol
y no ahorca y pone el banco.
Les advierte con certeza:
quien dé un paso hacia adelante
           habrá dado marcha atrás.