De Carnaval

Por: Josefina Lozano

Un México lleno de contrastes; estamos a punto de terminar un período de celebraciones  que alimentan  el alma de las  familias no solo de nuestro país, sino del mundo entero. Un período de festividades que inició con las Posadas (16 de Diciembre), para terminar el 2 de Febrero, «Día de la Candelaria».  ¿Ya tienes los tamales?
Digo contrastes, porque recién inicia  otro  período  de fiesta, de colores;  el tiempo de  Carnavales.

El carnaval,  es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma y de fecha variable. Tradicionalmente esta fiesta comienza un jueves (jueves lardero) y acaba el martes siguiente (martes de carnaval).

El Carnaval, es una celebración que marca el fin del pecado para dar inicio a 40 días de reflexión. ¡Qué excitante! Fabuloso combinar elementos tales como disfraces, grupos que cantan coplas, desfiles y fiestas en la calle.

Su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol,  con un cierto sentido del pudor propio de la religión.

El Carnaval de Río de Janeiro es el mayor evento carnavalesco en el mundo, según el Guinness World Records.

Cada país y región tiene sus propias tradiciones y costumbres específicas para celebrar esta tradición llena de magia y color. Es un momento  para la diversión y la celebración, sin dejar de vista qué después  viene un  periodo de reflexión.

Vivir un carnaval es una experiencia única,  llena de alegría, color, música y celebración;  momentos donde las personas se reúnen para disfrutar los desfiles, bailes, disfraces extravagantes y comida deliciosa. La atmósfera es contagiosa, es común sentirse inmerso en la energía festiva y la diversión que caracterizan  a estas celebraciones.

Te dejo los escenarios en Jalisco,  dónde  podrás  vivir  las experiencias  qué te da un  Carnaval:

Ameca
Etzatlán
Autlán
Costalegre
Jalostotilán
Ajijic
Chapala
Sayula
Tecalitlán.

¿ya tienes tu disfraz?

#josefinalozano
#cultura2024

Territorios Baldíos

Aulas

Darío Fritz

El profesor de geografía frena el paso del alumno que ha pedido permiso para ir al baño. En tono duro le recrimina por su desgano traducido en unos pies que simulan arrastrarse. El alumno, que asiste obligado a clases del primer año del secundario y al que nada le importa de lo que ocurra en el aula –desertará muy pronto-, levanta los hombros y pasa a caminar con normalidad. A su regreso, el profesor le agradece la actitud y le pide que la conserve. En esos años clave de la adolescencia en el que aprender se reconocerá tiempo después, de pasiones, impaciencia y descubrimientos, no era habitual encontrar del otro lado de su mesa de trabajo al maestro que hiciera de la enseñanza una forma de seducción, a partir de la sincera vocación, según definió Nuccio Ordine. Aquel profesor lo practicaba, pero abundaban en las aulas desde el contador que infligía su cuota de terror con la libreta de calificaciones mientras el salón entraba en un silencio sepulcral, la profesora desesperada en sus enredos para explicar fórmulas matemáticas que nadie entendía o el historiador que dormitaba cada vez que un alumno exponía. Ahora, décadas después y colocado del lado de ese mismo escritorio y silla -siempre que la haya porque en la universidad pública donde imparto clases de periodismo suele estar el esqueleto únicamente-, recordando esas experiencias de adolescente cada vez que inicia un ciclo escolar, trato de huirle a los espejos, como Mark Twain decía que debemos escapar de los adjetivos, ese vicio por eliminar.

Así, les tiro fotos a los alumnos, cualquiera que encuentre en el archivo personal, para que piensen la historia detrás de ella, potenciada por la realidad que reconocen de lecturas y horas de consumir redes sociales y videos, un modo de alimentar la imaginación. A veces dudan, como si el periodismo fuera sólo hechos y no la capacidad para entender y entretejer situaciones de la vida real. La respuesta suele ser de incredulidad, traducida una semana después en la entrega de textos extensos y cercanos a la vida como explican los noticiarios, pero también las feak news o las portadas de títulos aburridos.

Así, revisamos películas y videos e intentan descifrar el origen de una investigación, ¿hubo una hipótesis o eso es cosa de académicos que en la práctica no se estila? ¿hubo alguien que contradijera información o se le cuenta a la audiencia una sola versión?

Así, pregunto por el contexto en que el presidente se refiere al envío de propuestas de leyes al Congreso, ¿por qué la violencia se dispara en una ciudad hasta ahora tranquila? ¿cuáles son las razones por las que unos enfermos no obtienen asistencia de medicamentos de la salud pública? ¿en las millonarias transferencias de futbolista se declaran todos los impuestos? Hay contestaciones excéntricas y asentadas en la inseguridad, silencios y reprobaciones a porqué tener que saber algo así desde los salones universitarios. Pero responden.

Los empujo a imitar; a Irvin Welsh, Luiselli, Maia, Walsh, Guerriero, García Márquez, Parra, Lehane. A buscar, ¿cómo surgió A sangre fría? ¿quiénes propiciaron Watergate? ¿y La Casa Blanca? A leer sus textos y encontrarse con aciertos, con sus voces y sus pifias. A hurgar en la poesía para aprender de sus imágenes. A patinar con ideas y proyectos que les apasionen hasta que de revisar y revisar encuentren por dónde empezar.

“Una clase o una asignatura -lo extendería a enseñar- solo puede funcionar como una invitación. Una invitación a querer saber más para los que asisten a ella y cuyo éxito o fracaso       en cierta medida de que esa invitación se acepte”, dicen los españoles José Cabezas y Salvador Gómez, autores de la fresca y didáctica Cómo dar una clase. Cada año en que por estas fechas las universidades retoman actividades, la pregunta que más cala es la misma que le hacía provocador Charles Bukowski a sus colegas escritores: quiénes son esos que enseñan de lo que no saben hacer.

@DaríoFritz

Territorios Baldíos

EL TRIUNFO DE LOS OSCUROS

Darío Fritz

Si busco un sinónimo para invisibilizar, el diccionario refiere a intocable, intangible, oculto, secreto, imaginario. Muchas veces la muerte de personajes políticos extendió su leyenda, ya de por sí poderosa cuando estuvieron vivos. Pero podía transformarse en un riesgo. Los soviéticos sin saber qué hacer con el cuerpo de Lenin, los militares argentinos con los restos de Evita Perón y luego el de su esposo, Juan Perón, al que desconocidos le cercenaron las manos, los romanos con Julio César, o la disparatada turba que destruyó la pierna cercenada del general Santa Anna. Hitler y Bin Laden sin una lápida dónde se los pueda recordar. Invisibilizarlos ha sido de todos modos imposible. La muerte para esos casos es tan sólo una desaparición física. Pero para millares que no cargan detrás con la marca de la resonancia, el verbo desaparición acompaña al de invisibilizar como si hubiesen nacido semejantes. Se planta como un sinónimo más preciso a los que otorga la definición de la RAE. En esos millares de casos, invisibilizar y desaparecer se asocia a negar el presente, quitarlos de la memoria social, impedirles todo acceso a la justicia.

¿Quién recuerda a Epifanio Avilés Rojas?, el primer caso documentado de desaparición forzada -1969- en  México; ya suman 18 años sin resolverse la desaparición de Alfredo Jiménez Mota, periodista sonorense secuestrado supuestamente por policías vinculados con narcotraficantes; en el anonimato continúa José Francisco Cano Flores, desaparecido en Guanajuato en agosto de 2018. Pero como si la tragedia cumpliera un relato circular, a José Francisco se le acaba de sumar su hermana Lorenza -lo buscaba desde entonces junto a un colectivo de Salamanca-, secuestrada el 15 de enero pasado en su propia casa. Nada se ha sabido de ella desde entonces. Y que se vaya a saber en el corto plazo sería un exceso de optimismo, no sólo por antecedentes de casos similares sino porque los secuestradores le mataron al esposo y un hijo por intentar defenderla. Tres casos de impunidad entre miles. 114,404 personas desaparecidas y no localizadas, dice el último registro oficial, y 94% de casos judiciales sin resolver.

Llegar a esta cifra dramática en tiempos de democracia es un triunfo de los perpetradores de tantos crímenes, se llamen grupos criminales o autoridades. Pero también de quienes han asumido responsabilidades de investigación en el Estado. La desmovilización social, la falta de interés ciudadano, alimenta la inoperancia gubernamental cuando el tema sólo interesa a los cercanos a las víctimas. Desaparecer invisibiliza. La desaparición de personas explotó con Felipe Calderón, se acentuó con Enrique Peña Nieto y puede que el actual sexenio termine como el peor, según han denunciado los colectivos de mujeres y familiares de las víctimas. Hasta 39 personas pueden desaparecer por mes en el país. Declive en el número de hallazgo de víctimas, manipulación de cifras, despidos de profesionales capacitados y reemplazos por personal inexperto, metodología de trabajo oscura, recursos que no se auditan ni transparentan, alimentan las impericias gubernamentales.

Mujeres amas de casa, empleadas, profesionales, han tenido que salir a buscar a sus hijos y familiares, con todas las desventajas a cuestas, para transformarse en expertas forenses, como Lorenza Cano Flores. Son la constatación de la desidia en las políticas de Estado. Su rebeldía ante la deserción oficial se ha traducido en hallazgos. Como contrapartida se las intenta intimidar con la desaparición y el asesinato. Tres madres y dos hombres de estos colectivos perdieron la vida antes que Lorenza en Guanajuato. También hubo feminicidios contra ellas en Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Puebla, Morelos. Conscientes de que ese Estado no las protege y las abandona, han tenido que ir al meollo del asunto: resignarse a pedirle al crimen organizado que les deje buscar los restos de sus hijos. ¿Para qué perder el tiempo en reclamarle a los gobernantes? Hasta allí se han obligado a acotar sus reclamos de justicia.

@DaríoFritz

Vaselina Timbiriche en Guadalajara

por: Victoria Falcón Aguila.

Después de una exitosa temporada en la Ciudad de México durante 2023, Vaselina Timbiriche llegó a Guadalajara. Producción de Alejandro Gou, Erik Rubín y Benny Ibarra en la parte musical.

Con dos funciones abarrotadas, este sábado 20 de enero se presentó en el Auditorio Telmex, ante un público evidentemente emocionado, algunos con ropa alusiva.

La función tuvo una duración de tres horas donde cuarenta artistas estuvieron en escena entre cantantes y bailarines envueltos en crinolinas, copetes altos, chamarras de cuero y montados en autos clásicos, bailaron y cantaron acompañados de músicos en vivo; los números de Angélica Vale y Erick Rubín contaron con un vestuario muy estilo las Vegas.

La escenografía se destacó por el conjunto de decorados alusivos a la época del Rock and roll, apoyados de una escenografía audiovisual, donde el espacio físico fue invadido por la añoranza de aquella época.

Evidentemente el montar la escenografía en otras partes que regularmente están diseñadas para conciertos, representa un gran reto para la producción, sin embargo este reto fue superado en las funciones que se dieron el día de ayer en el TELMEX.

La actuación de la actriz María León, quien  interpreta a Sandy Olsson, estuvo de diez, pues su voz histriónica se impuso en el auditorio que le aplaudió en su totalidad, pero no solo ella se destacó en la función, Angélica Vale, quien interpreta a “Licha” con su ya gran trayectoria en el Teatro, estuvo magnifica, cantó bailó y sus diálogos se disfrutaron por su magnífica dicción. Erick Rubín en su interpretación de Elvis Presley, podría decirse que fue el mejor cuadro musical.  

Otra que se destacó por su actuación fue Mariana Garza en su papel de Sonia, líder de las Panteras Negras.

El elenco lo termina de conformar: Carlos Fonseca “Danny Seco”; Diego Schoening, “Kiko”, dueño del auto el Rayo Rebelde;  Alix Bauer “Chiquis”; Erick Rubín “Tacho”; Andrea Legarreta “Frenchy”; Yahir “Lalo”; Kalimba “Memo”. Los mismos que al término de la función agradecieron al público presente por su asistencia y entrega.

Una obra recomendada para aquellos que gustan del teatro musical. No pierdan la oportunidad de verla.

Fotografía: Verónica Isabel Enríquez Falcón.

Territorios Baldíos

VIDA DE PERROS
Darío Fritz
Con la guardia baja, el peligro gana certezas. Le ocurre al boxeador, al criminal que confía en su instinto, al cirujano esmerado con el bisturí. Caminaba por el sur de la Ciudad de México al regreso de una tarde fría y la vereda era un gentío en las cercanías del metro. Sin saber de dónde, de pronto tenía dos patas sobre el pecho y la cara triangular y alargada de un perro alto y escuálido que clavaba los ojos, listo para irse a mi yugular. Fueron dos segundos. Observó con sed de venganza, gruñó, lanzó un ladrido seco y se soltó al piso, para continuar su recorrido como si allí nada hubiese pasado. La advertencia estaba configurada: nunca te confíes de nada. Eran tiempos en que circulaban por las calles los perros abandonados, nacidos en alguna zanja o en construcciones paralizadas. Eso ha cambiado. La gentrificación del nuevo siglo los expulsó a las periferias donde la pobreza los recibe como parte de los suyos. A los barrios clasemedieros han llegado otros, de corte burgués, atados a una correa, pegados a las piernas de sus dueños o cómodos en una patética carriola que bien le serviría a muchas de esas madres que abrazan a sus hijos a la espalda amarrados por un rebozo. Van resguardados de fríos y lluvias por indumentarias brillosas en lomo y pecho y las patas cubiertas, como quien viste tennis de marca. Pero no sólo de las calles se han apropiado ahora estos hijos de papi. El señorío se ha extendido a parques y plazas. Como en todo territorio ocupado, los grandulones de mediana estatura se sienten a sus anchas y no autorizan extraños. A tal extremo que hasta los niños se han hecho a un lado. Poco se los ve por allí. A excepción de cuando las rejas hacen posible la inhibición canina. Las heces y el mingitorio a cielo abierto espantan los intentos de hacer aquello un lugar para la risa, los gritos, el llanto, la travesura, las corridas desgarbadas. Y no son las únicas razones. Los cestos de basura rebosantes de plásticos y bolsas de excrementos como si vivieran en huelga permanente, los indigentes cargados de bártulos ubicados en bancas estratégicas y los propios adultos defensores del territorio ganado por sus mascotas, arrebatan a los niños todo interés por acercarse.

En algún momento se crearon espacios públicos cerrados para que cada perro, perra, haga su vida de perro. Pero en poco tiempo a sus dueños les quedó chico. Ya no les alcanzaba y se extendieron. Ahora están a sus anchas, esparcidos en parques y plazas junto al columpio, la resbaladilla y el sube y baja. El orín deja su huella -negra y grasosa- sobre la base de los juegos. La marca de las heces queda petrificada en el cemento y sobre la hierba arruinada. A pocos les importa cuánta mugre quede desperdigada. La hipocresía es una marca de época. Cada niño debería exigirle a sus padres asistir al parque con un silbato o un ahuyentador de perros. Sería un buen juguete para hacerles su guerrita. Nos pasa ver que el animal gruñe y ladra por su territorio al niño y aquello sólo merece una caricia como amnistía. De disculpas, nada.

El pecado no es del perro. Está claro. Aquello que nos inventamos los humanos de vida de perros, aludiendo a mala vida; es un perro, porque no tiene la calidad suficiente; echar los perros, como las sesiones de tortura estadounidenses en Irak; o murió como un perro, en la soledad absoluta; no va para estos citadinos de parques y plazas. Sólo a los callejeros, relegados a sobrevivir entre la pobreza, bien les cabe. Allí, si se acercan a una plaza o parque será para buscar alimentos, el entretenimiento no les está permitido. Con suerte, en ese deambular diario kilométrico por sobrevivir se encontrarán con un brazo o una cabeza humana y la harán ver pegada al hocico, como ha ocurrido. La cualidad innata de encontrar huesos abandonados, olvidados, destazados. Cuerpos completos y desmembrados arrojados a baldíos o basureros podrán aplacar algo de lo que nadie se acerca a facilitarles.

@DaríoFritz

Vivencias, Sueños y Realidades, Antología de Escritura Creativa

Catalina Miranda

El sábado 13 de enero del 2024, en la casa de la Cultura Juan Rulfo, en Mixcoac, Ciudad de México, se presentó Vivencias, sueños y realidades. Antología de escritura creativa, una obra que contiene mucho más de lo que el título sugiere. Cuando se habla de fantasía e imaginación, nuestra mente construye, tal vez, la imagen de un grupo de niños jugando. Cuando escuchamos las palabras amor, sonrojo o pasión pensamos en una pareja de jóvenes besándose, en la edad que no se tiene mucho pasado, pero sí bastante por vivir. Cuando hablamos de mujeres de más de cincuenta años convertidas en escritoras “emergentes” como menciona Georgina Torrentera en la Introducción, habrá quien llegue a pensar que los temas estarán limitados. Pero al empezar a leer los textos incluidos en este volumen, al pasar las hojas y enterarnos de lo que aquí se dice, cambia nuestra percepción porque lo que expresan el alma, la mente y la imaginación de estas valientes mujeres es rico, profundo, auténtico, cuentan con un amplio bagaje de inquietudes y conocimientos. Veamos:

Conni de la Garza, creó historias en los que combina elementos fantásticos con lecciones de vida que nos invitan a conocernos a nosotros mismos, aceptarnos como somos y la importancia de abordar los problemas con calma y reflexión, como en “Lección de un taxista” en la que el protagonista aprende a ponerse en los zapatos del otro.

Rosy Díaz, escribió cuentos y relatos ricos en detalles y emociones que fascinan por su capacidad para mezclar elementos de fantasía y realidad en los que se destaca su gusto por el arte, la música y los viajes, como en “El cerrojo de la puerta” donde paseamos junto a la protagonista por un palacio antiguo de la región de Aviñón en Francia.

Tere Eldin, en sus relatos revela una mezcla de realismo, reflexión, amor familiar, espiritualidad y una actitud positiva hacia el futuro. Sus sueños reflejan una vida llena de experiencias y el deseo constante de crecimiento y conexión con los demás, como en “¡Sorpresa!” donde narra a detalle una emotiva reunión con hijos y nietos.

Bety Flores, utiliza imágenes poéticas para describir la riqueza de la vida, el amor a la familia y a las tradiciones, el orgullo de ser mujer y además mexicana, como en “Rebozo” que personifica a esta prenda de vestir como un ser que acuna, da ternura y consuela.

Tita Ortega Pierres, con un estilo sencillo, pero emotivo, permite que las emociones fluyan libremente a medida que comparte sus recuerdos y sentimientos sobre la conexión familiar, la nostalgia, la pérdida y el amor incondicional, como en “Nuestro último encuentro” que trasmite una gama de emociones a través de una narrativa reflexiva y auténtica.

Nellie Torres, nos presenta narraciones íntimas y reflexivas que revelan momentos de miedo, ternura, experiencia, dolor y amor a lo largo de su vida, destacando sobre todo el amor que ha cultivado, tanto de sus seres queridos como el amor propio, como en “El espejo” que utiliza la metáfora para explorar la complejidad de la vida, la diversidad de las emociones y experiencias a lo largo del tiempo.

Lety Villanueva, destaca por su enfoque descriptivo y emotivo con una mezcla de nostalgia, amor filial y la amistad que transmiten una sensación de autenticidad, como en «Soy de ella, soy de él, soy de ambos por igual» que es un relato conmovedor que rinde homenaje a la herencia y la familia.

Muchas gracias a todas ellas por atreverse a compartir eso que la vida les ha aportado, en todos los ámbitos. Las exhorto a no detener la pluma e invito a todos los familiares como lo hace Georgina Torrentera, compiladora, coordinadora, maestra y amiga, a que pisen suave por las habitaciones de sus casas, a subir despacio las escaleras, cuando ellas estén concentradas, invocando a las musas y a los espíritus de la creación literaria.

A la Tierra que Fueres, Haz lo que Vieres

Por Josefina Lozano

La expresión «A la tierra que fueres, haz lo que vieres», implica que las acciones y valores locales son adoptados naturalmente por aquellos que pertenecen a una comunidad, hacer lo que ves, es parte de la perpetuidad (Acción).

Es maravilloso vivir el día a día dejándonos llevar por esa influencia cultural, adoptando las costumbres y comportamientos del entorno, ya que están inmersas en la cultura que nos rodea.

La creación de entornos y experiencias, te hará hacedor de tu propio universo.

Aquí cabe resaltar la gran labor que hacemos los creativos, creando  entornos y experiencias, pero nada valdría si no existiera quien viva estas experiencias y quien disfrute de estos entornos, como jardines, paisajes, monumentos, zonas arqueológicas, colecciones de arte, colecciones científicas y colecciones bibliográficas.

Entonces, puedo decir que el disfrute de los bienes culturales materiales e inmateriales son parte del equilibrio del ser humano, tomando en cuenta el espacio y posibilidad del mismo.

Hoy en día, existen innumerables formas de vivir la vida, por lo tanto llevamos intrínsecamente ligado,   el fomentar y respetar la diversidad cultural inmaterial, como son: costumbres, tradiciones, lenguajes, expresiones artísticas etc., ya que de esta manera promovemos la convivencia armoniosa y enriquecemos el intercambio de ideas y experiencias entre diferentes grupos culturales.

Se lee muy bonito, pero el intercambio de ideas y experiencias entre distintos grupos hace la diferencia para un mejor futuro, siendo esta la base de la creación de nuevas culturas.

Entonces para salvaguardar nuestra cultura, es importante fomentarla y sobre todo apropiarnos de ella.

#tintafrescamexicocultura2024