Tiempos para Escuchar

Por: Rocío Manzano Hernández
Psicóloga

En estos tiempos, en que la rutina es correr en el carro o correr para abordar el transporte público, correr al trabajo, terminar el trabajo diario, lidiar con los compañeros, lidiar con el jefe, medio platicar con la pareja, estar al pendiente de las comidas para la familia, de las calificaciones de los niños, ir a hacer fila, (porque para todo en esta vida hay que hacer fila), etc., (ya me cansé) es decir, para realizar todas estas actividades nuestra mente está irremediablemente siempre ocupada. Ocupada con nosotros mismos.

La rutina no es mala, al contrario es buena para agilizarnos la vida. Pero, por otra parte también para ensimismarnos.

Así que propongo, un ejercicio que le dé un descanso a tu mente y que además, será un regalo para otra persona. El ejercicio es escuchar a los otros, a cualquier otra persona cercana a ti.

¿Qué si yo he hecho este ejercicio? Claro que sí. ¿Es difícil? Eso depende; depende de si tienes unos minutos para hacer una pausa en tu rutina. ¿Vale la pena? Prueba.

Muchas veces, para las personas no es necesario ir a un lugar de lujo, tener las grandes vacaciones o el mejor regalo para sentirse bien. Muchas veces, necesitan solo tiempo para ellos…, para ser escuchados.

Prueba con tu compañero de trabajo, con tu pareja, con su hijo, con tu sobrino. Solo comparte un helado, un elote o un café. Y deja que hable. Te sorprenderás. Solo con alguna pregunta simple: ¿Qué tal te va? ¿Cómo has estado? No hace falta más.

Solo escucha, no juzgues, no critiques, cuenta hasta diez antes de dar alguna opinión, permite que la otra persona se exprese. Si de verdad aprecias a la otra persona, esos momentos serán de gran valor para ti y serán un gran regalo. Un regalo que pocos dan por gusto: tiempo.

No por obligación, no porque se deba, sino porque nace en el corazón. El tiempo vale oro. Al final, será un hermoso regalo para quien lo da y para quien lo recibe.

Y… “Escucha”.

Comunicación Cultural

Por: Josefina Lozano         

La comunicación  pasiva y asertiva de una manifestación, es la base de la Cultura.
Tenemos diferentes tipos de culturas: según el aspecto económico, dependiendo del uso social, la religión; conforme a su forma de producción y su distribución geopolítica.

Sin duda uno de los aspectos más importantes para lograr ser una cultura, es indudablemente la comunicación;  tomando en cuenta que debe ser  asertiva ya que  interviene la  capacidad con que  se  expresa un mensaje, una actitud, un valor, una opinión o una emoción.

La historia de la humanidad nos cuenta que existe  un patrimonio cultural invaluable donde se   incluyen  bienes materiales e inmateriales. Este patrimonio existe gracias a las manifestaciones  conscientes o inconscientes que reflejan  valores de una sociedad y se  plasman a través de  formas artísticas, como la música, el arte, la literatura, la danza, la arquitectura, la gastronomía, entre otras.

La socialización de los  diferentes tipos de comportamiento y de todas y cada una de las manifestaciones culturales, hacen posible que un grupo o una comunidad  perdure a través del tiempo dejando un aprendizaje  en todos los sentidos: económico, social y espiritual.

Como patrimonio material e inmaterial,  podemos nombrar a una de las culturas más antiguas de la tierra,  “la cultura China”  país asiático que se caracteriza por rasgos propios como la gastronomía, sus posturas filosóficas, idiomas y religiones.

También podemos hablar de la cultura europea, con valores propios de la región, que crean identidad. En la antigüedad, Europa funcionaba como el centro cultural, tecnológico y comercial del mundo antiguo.

Y otras culturas importantes, son las precolombinas; civilizaciones americanas previas a la llegada de Cristóbal Colón y a la colonización europea, como son los mexicas (aztecas), los incas, etc.

Por último, hoy en día la cultura 2.0, es la cultura propia del internet y de las redes sociales que engloba a todas las interacciones que ocurren en las plataformas y aplicaciones virtuales. Por lo tanto,  una buena comunicación cultural potencializa el discurso de tu manifestación y gracias a la tecnología, puedes crear espontáneamente discursos que contribuyen a crear cultura.

Pero cuidado con lo qué comunicamos y cómo lo comunicamos, ya que con la misma rapidez con que generas una eficiente comunicación, se puede generar todo lo contrario y ser perjudicial, si es que, no te expresas de la forma correcta.

Territorios Baldíos

BANDOS

Darío Fritz

Entre el bien y el mal hubo una guerra. Las células normales mutaron, multiplicaron su apariencia, corrieron defectuosas, se infiltraron y ya no hubo batallón que dinamitara el tumor. Pasa en la guerra de los hermanos por el juguete, luego por la herencia, al final por los recuerdos olvidados del pasado. En la felicidad confrontando con las desventuras del día a día, en la piel y sus hallazgos de las manchas cafés del paso del tiempo, en los logros profesionales hurtados por advenedizos. Le pasa al corazón desgajado por agónicos silencios.

Entre el bien y el mal hubo una guerra, el agricultor sembró con alegría, las lluvias estuvieron a tiempo, las malezas fueron erradicadas, una helada anticipada quemó todo, la cosecha ni los gastos pagó y el precio de la harina se fue hasta las nubes. El pan dejó de llegar a la mesa. Hubo los que alcanzaron buenos abrigos para soportar el invierno, los vientos, la intemperie, los que tuvieron amor y devolvieron cariño, quienes alcanzaron libros compartieron ideas, pero otros alimentaron el odio, se hicieron del poder y desde el escritorio dirigieron las masacres.

Entre el bien y el mal hubo una guerra. Así, el futbol eyectó las armas entre dos países rotos a jirones por la pobreza, otros invocaron dioses, miles cruzaron líneas divisorias, llagaron sus pies, cargaron frustraciones, huyeron de miserias y violencia, buscaron esperanzas, hasta que alguien los deportó y regresaron a sus frustraciones, sus viejas miserias, la violencia que decapita esperanzas.

Hubo más guerras, la memoria se erigió en fuente de acusaciones, el escritor la hizo palabras, las víctimas pruebas, la solidaridad muro de contención, pero el juez la selló en condenas laxas y el gobernante en amnistías.

Alguien -y hay muchos así-, prometió medicinas para hospitales, erradicación del analfabetismo, alimentos que no faltarían a la mesa, seguridad en las calles, libertad para hablar, contradecir, criticar, besarse en las plazas, justicia en las leyes, estabilidad para los más frágiles, la carga impositiva ajustada sobre los más ricos, transparencia en los números, protección para el diferente, pero otro dijo no y fue aupado por millones, la libertad pasó a ser un mérito, medicinas y alimentos de quien pudiera pagarlos, maestros únicamente para niños aplicados, el beso blasfemia, la justicia un garrote, la corrupción un sofisma.

Entre el bien y el mal hubo una guerra, dice la primera línea del poema “Lago en el cráter” de Louise Glück, que habla del alma aferrada al cuerpo para enfrentar a la muerte como representante del bien, aunque luego la voz de la guerra convence al cuerpo bueno de que quizá él sea también el mal, el que ha hecho tener miedo del amor.

Hay una guerra, entre el bien y mal, como habrá tantas más. David Grossman, escritor que perdió un hijo en el conflicto en el Oriente Medio, llamaba en Escribir en la oscuridad a entender al enemigo para desintoxicar el odio que lleve a la paz. Creía encontrar allí a un enemigo tan asustado, torturado y desesperado como él y los suyos. Lo ha repetido ahora que los suyos fueron masacrados y de la misma manera se vengaron masacrando a los otros. Se elige un bando u otro. Ni ser de aquí ni ser de allá salva al que observa cauto. La imparcialidad se padece. Los que quieren paz padecen. Sobrevivir es lo que nos queda.

@DaríoFritz

Factores de Riesgo del Trastorno Explosivo Intermitente

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

En este artículo hablaré sobre las causas y factores que pueden desencadenar el trastorno Explosivo intermitente.
Causas:
El trastorno explosivo intermitente, puede comenzar en la infancia después de los 6 años o durante la adolescencia, es más frecuente en adultos jóvenes que en adultos mayores se desconoce la causa exacta de dicho trastorno, pero probablemente se deba a una serie de factores ambientales y biológicos.
– Entorno.- la mayoría de las personas con este padecimiento crecieron en familias donde el comportamiento exclusivo, el abuso verbal y físico, eran comunes; estar expuesto a este tipo de violencia a una edad temprana aumenta la posibilidad de que estos niños exhiban los mismos rasgos a medida que maduran.
– Genética.- quizás exista un componente genético que provoque que el trastorno se transmita de padres a hijos.
– Diferencias en cómo funciona el cerebro.- es probable que existan diferencias en la estructura, la función y la química cerebral en las personas con el trastorno explosivo intermitente, en comparación a las personas que no sufren dicho trastorno.

Factores de riesgo:
Estos factores aumentan el riesgo de tener dicho trastorno
-Antecedentes de maltrato físico.
-Antecedentes de otros trastornos de salud mental.
Complicaciones:
Las personas que padecen el trastorno tienen un mayor riesgo de tener los siguientes factores que perjudican su relación social:
Relaciones personales afectadas. A menudo otras personas creen que están siempre enojados; es posible que tengan peleas verbales frecuentes o que haya un maltrato físico estas ocasiones pueden provocar problemas en las relaciones divorcios y estrés familiar.
Problemas en el trabajo en casa o en la escuela. Otras complicaciones del trastorno explosivo intermitente pueden ser la pérdida de trabajo, la suspensión de la escuela, accidentes automovilísticos, problemas financieros o problemas legales.
Problemas del estado de ánimo. Los trastornos del estado de ánimo como la depresión en ansiedad a menudo ocurren con el trastorno exclusivo intermitente.
Abuso de sustancias. Los problemas de droga y alcohol ocurren generalmente junto con el trastorno.
Problemas de salud física.
Auto infligirse daño o lesiones.

Agustín Meléndez Eyaraud

En el mes de noviembre se presentará en Toluca el libro El mexican dream y otros textos, de Agustín Meléndez Eyraud, editado por Escenología AC, además de la novela El anfiteatro, editada en 2022, Esta novela, es un homenaje al dramaturgo y director escénico Ángel Norzagaray.
Agustín Meléndez Eyraud. Dramaturgo, ha sido merecedor del Premio Nacional de dramaturgia Nuestras Voces, de Nueva York y dos Emmy a la mejor producción de televisión en EE. UU. Ganador del Programa Internacional de Escritores NBC/ TELEMUNDO celebrado en la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles por el guion de telenovela Vino el amor, 2007. Es considerado como uno de los dramaturgos más representativos de su natal Baja California. Radica en Hollywood desde hace más de una década; las obras de este autor cachanilla, que además combina sus quehaceres teatrales con la televisión y el cine, representan la vida en ambos lados del muro fronterizo. Agustín ha experimentado en carne propia la constante lucha por sobrevivir en un mundo dominado por la frivolidad mediática, el materialismo, acoso racial y fanatismo religioso. Temas que, sin duda, son parte de su dramaturgia. Un teatro inteligente y sin concesiones, que continúa con la larga tradición del humor negro, herencia cultural del teatro mexicano, de la dramaturgia contemporánea de México. Como preámbulo, reproduzco el prólogo que escribí para El santuario y otros atentados, que fue publicado por Escenología AC.

Teatro transfronterizo
Alejandro Ostoa
… el tiempo en que vivimos es de sumas y resúmenes;
de síntesis y compendios
Ángel María Garibay

Agustín Meléndez Eyraud desdeña la ingratitud y frecuenta el sitio donde fue enterrado su cordón umbilical: México y la escena, lugares carentes de fronteras, de aduanas. Tal es el caso del origen de su natal Mexicali (México y California).

   En El santuario y otros atentados se integran obras en las cuales resuena el eco helénico, con un coro que representaba la conciencia y el sentir del pueblo, surgido del emblemático coro caprino que daba la cara en el teatro de Epidauro, y en la actualidad mexicana resulta indignación de cabrones que ante las intimidaciones, censura, mordazas y amenazas lo hacen fuera de escena, pero en ese sentir prosigue su espíritu combativo que encuentra la acústica en los resonadores del público.

   La integración de estas obras son recreaciones con sentido trágico, con temática de esta condición, no como género, pero sí con visión encadenada de la tragedia humana, de la polis y la sociedad. Contrastes y símbolos postmodernos; en lugar de dioses o héroes, personajes comerciales succionadores de valores.

   La Esfinge en este siglo XXI, sólo es destructora que ya no eructa acertijos, sino somete con su seductora mirada leonina, condición de reina de los asfaltos, que vuela esparciendo miasmas. Contaminación aérea y putrefacción terráquea que disemina entre los mortales, agusanándoles los sentimientos, fermentando sus odios.

    El Caos también es protagonista y se enfrenta en conflicto contra el orden, tratando de impedir que los personajes se alíen para adquirir fuerza y al impedírselos, son succionados por el albañal que es una de sus venas por la que circula su poder.

   El contraste se lleva a cabo en un almacén con productos de limpieza, donde la traición envuelta en cáscara “higiénica” esconde su inmunda condición humana. Discriminación ante la semejanza, mordaza ante la conciencia y juego con cartas de desnaturalización.

   La voz contracultural y las prevaricaciones son herida, sangre y escupitajos de una realidad maquillada, convenenciera. Secuestro y auto secuestro, enemistades, tapias y destrucción.

   Las voces que dan noticias son iluminadas en amarillo y rojo, en la desintegración humana, en la “nota”, en la química que embrutece, adicciona dependencia y aniquila, en la que hasta el espectro anda errante al perder su ímpetu libertario.

   Ahora toca el turno al comic, como Meléndez lo hizo anteriormente con el graffiti. El sentido fársico, con sus cabriolas y malabares; personajes tipo en la cuerda floja, sin malla de protección, con piso aceitoso y suelo empantanado.

   Imágenes aéreas, captadas superficialmente, a la manera de drone, llevan a negociador a un mundo en el que antes que su papel ante la sociedad asume el de su unigénito, mientras que no puede llegar a la esencia. Las armas de fuego dan en el blanco tanto de críticas como de aniquilamiento).

   El sueño de rock star, acrecentado, desvariando hasta la enajenación y caída del mismo, en una realidad no de foro, apresa a las almas (aquí sí gemelas), en franca rivalidad y enredando el lazo de sangre. Las piltrafas pueden invertir el micrófono y llevarse su propia voz a sus adentros. Su voz convertida en sollozos, en frustración.

   La irrealidad en un terreno perdido, con valores trastocados hasta llegar a la popular manipulación de ventrílocuo, se van criminalizando. Los fetiches, la colección con la que se intenta negociar se topan con que ello está en “chino”, con la sorpresa de los adeudos no saldados, con la visión que no fue apreciada como nebulosa en su clarísima presencia y oscilación en el futuro.

   Agustín Meléndez Eyraud escénicamente expone, con personal estilo bien logrado, su manifiesto transfronterizo. Estas obras, en el plantío de la inseguridad, amenazas, delincuencia y aniquilamiento tienen el pasaporte teatral para aposentarse en el escenario de las emociones, las pasiones y de la turbia realidad.

   El telón se abre, como también lo hace el Santuario y no se permite atentar contra la sensibilidad del público.

Domingo de Poesía

BUSCANDO
Manuel Fernando Guzmán Jiménez

Una persona en mi pueblo
pensó que yo la quería,
ella andaba en los setenta
yo apenas florecía.

Al tiempo confesó
que tuvo un sueño divino:
que se casaba conmigo
y que yo era su marido.

Cuando lo supe le hablé:
que tal vez mis atenciones
los había confundido.

Le dije que no podía ser
ni su novio ni su amante,
mucho menso su marido.

Que aunque yo tenía quince años

ya estaba comprometido
con una niña de trece
que en la escuela había conocido.

Cuando le hablé ella lloró
suspirando em lo dijo,
que solo fue un sueño de amor
que gracias por mi atención
que lo echara en el olvido.

No la volví a ver…
al poco tiempo supimos
que se fue a los olivos.

Que poco a poco
se fue acabando
y una noche de otoño
exhaló el último suspiro.

Con un rosario en la mano
bendiciendo mi destino,
la vida se el acabó,
vivió buscando marido.

Guadalajara, Jalisco, febrero de 2012.

Territorios Baldíos

MIEDOS

Por: Darío Fritz

Miedo. Miedo. Miedo. La palabra se repite una y otra vez. “Voy a ser presidente” se ufana el candidato ultraderechista. “Qué miedo”, le dice la experimentada conductora del programa de televisión. Miedo. Entre conocidos, entre amigos, en edades que ya no bordean tanto sobre la juventud sino sobre abundantes inviernos y primaveras pasadas.
Hay miedo en Argentina.

Miedo a cómo votarán los tuyos, los vecinos, los colegas de trabajo, los desconocidos, el país.
Miedo a la elección de los que se equivocan.
Miedo a los que creen en el odio.
Miedo a las caras insulsas que esconden odio.
Miedo a los que en nombre de la libertad piden aceptar el infierno.
Miedo a los que pregonan libertad para exterminar tus ahorros.
Miedo a los que pregonan libertad para armarse.
Miedo a que en nombre de la libertad impidan que las mujeres decidan sobre su cuerpo.
Miedo a los que alientan a tener miedo.
Miedo a los que financian el miedo.
Miedo a que te vendan.
Miedo a los que no reconocen los crímenes del pasado, los desaparecidos, los torturados y asesinados, los robos de bebés, el terrorismo militar.
Miedo a los que son casta y dicen que la exterminarán.
Miedo a los pregoneros del derrumbe y los descreídos en abismos.
Miedo a los que en nombre de la libertad te quitan el trabajo
Miedo a que el trabajo no valga nada.
Miedo a los que en nombre de la libertad pretenden una ciencia de embusteros y arribistas.
Miedo a estar asustado.
Miedo a que los hospitales no te reciban.
Miedo a que los hijos no puedan recibir la mejor educación.
Miedo a más pobreza, a someter a los pobres.
Miedo a que las ollas populares no tengan otra opción que instalarse en cada esquina.
Miedo a los que amparados en la libertad dicen que su país “es una mierda”.
Miedo a los que le dicen “mierda” a sus compatriotas.
Miedo a que en nombre de la libertad impongan justicia por mano propia.
Miedo a que la justicia los justifique.
Miedo a los medios de comunicación que callan y justifican.
Miedo a que en nombre de la libertad cierren el Poder Legislativo.
Miedo a que en nombre de la libertad los militares vuelvan a ocupar las calles, te digan qué hacer y qué decir, te eliminen.
Miedo a los que defienden a las mafias.
Miedo a la cárcel para los que protestan.
Miedo a los que en nombre de la libertad azuzan el miedo al comunista, al de izquierda, al diferente.
Miedo a que en nombre de la libertad te maten por pensar distinto.
Miedo a los confundidos con mensajes mesiánicos.
Miedo a un Javier Milei ocupando la presidencia argentina.
Miedo a paralizarnos.
Miedo a la seguridad de que todo eso es muy posible que ocurra.
Miedo a no impedirlo a tiempo.
Tengo miedo.         

@DaríoFritz