A la Tierra que Fueres, Haz lo que Vieres

Por Josefina Lozano

La expresión «A la tierra que fueres, haz lo que vieres», implica que las acciones y valores locales son adoptados naturalmente por aquellos que pertenecen a una comunidad, hacer lo que ves, es parte de la perpetuidad (Acción).

Es maravilloso vivir el día a día dejándonos llevar por esa influencia cultural, adoptando las costumbres y comportamientos del entorno, ya que están inmersas en la cultura que nos rodea.

La creación de entornos y experiencias, te hará hacedor de tu propio universo.

Aquí cabe resaltar la gran labor que hacemos los creativos, creando  entornos y experiencias, pero nada valdría si no existiera quien viva estas experiencias y quien disfrute de estos entornos, como jardines, paisajes, monumentos, zonas arqueológicas, colecciones de arte, colecciones científicas y colecciones bibliográficas.

Entonces, puedo decir que el disfrute de los bienes culturales materiales e inmateriales son parte del equilibrio del ser humano, tomando en cuenta el espacio y posibilidad del mismo.

Hoy en día, existen innumerables formas de vivir la vida, por lo tanto llevamos intrínsecamente ligado,   el fomentar y respetar la diversidad cultural inmaterial, como son: costumbres, tradiciones, lenguajes, expresiones artísticas etc., ya que de esta manera promovemos la convivencia armoniosa y enriquecemos el intercambio de ideas y experiencias entre diferentes grupos culturales.

Se lee muy bonito, pero el intercambio de ideas y experiencias entre distintos grupos hace la diferencia para un mejor futuro, siendo esta la base de la creación de nuevas culturas.

Entonces para salvaguardar nuestra cultura, es importante fomentarla y sobre todo apropiarnos de ella.

#tintafrescamexicocultura2024

Gramática Mínima, ¿Expresión real o Tara Mental?

Por Pablo Euzarraga Morales

Todavía bien y antes de la exacerbación de las tecnologías y de la comunicación a través de ellas (que cabe señalar, provocaron una intoxicación en el lenguaje);  teníamos algo que era, la “Gramática mínima para la expresión”.

Ésta daba la posibilidad de comunicarse mejor con nuestro interlocutor, a través de mensajes bien articulados para que fueran lo suficientemente bien entendidos.

Hoy la comunicación en la mayoría de la población  por medio de redes sociales y aún más, en modo presencial, se da con un mínimo de expresiones con los que supuestamente se debe intuir el lenguaje y se debe entender un mensaje.

Dos jóvenes intentan hablar sobre una fiesta y resulta que con 3 palabras explican cómo se desarrolló dicho evento:
−Cómo estuvo la fiesta?
−Estuvo bien ver…
Entonces ese órgano masculino se convierte en una consecuencia de uso, como un concepto general según la tonalidad que se le dé…

Y si se les preguntase, cuál fue el verdadero mensaje que se recibió, pidiéndoles que respondan con una expresión gramática mínima apoyados de conceptos colectivos, veríamos que no hubo una real comunicación; por lo que no podrían emitir un juicio sobre el mensaje que se acaba de recibir.

Esa intoxicación del lenguaje conlleva una comodidad ante la falta de conceptos para unificar una idea; la búsqueda de incrementar el acervo lingüístico o la superación mental, se diluye donde los cómodos y comodinos se sienten a gusto.

Ante esta consecuencia, debemos de comenzar de nuevo, retomando la Gramática mínima  para lograr satisfacer una comunicación con conceptos y principios.

Territorios Baldíos

TALÓN DE AQUILES

Darío Fritz
Con la venda en los ojos, revolucionados por la rendija que se abre, dóciles por necesidad e inexperiencia, ante la primera oportunidad laboral que se nos abre, jóvenes aceptamos incorporarnos hasta con la imposición de que sea gratis. Por un tiempo, para aprender, nos justificamos, con los pesos justos para el transporte público, dispuestos a caminar una treintena de cuadras, alimentados por un sándwich al día. Escuálidos por obligación. En algunos casos hasta se formaliza en pasantías o becas, si está la suerte de cursar una carrera universitaria. Los convenios oficiales lo avalan para demostrar que aquello de que el pago debe ser un equilibrio entre remuneración y tarea nace desde entonces y nos perseguirá toda la vida como una entelequia. Es un gran logro, se intenta defender desde las oficinas de recursos humanos de la oficina pública, universitaria o empresarial, y el joven no tiene más que asentir. Trabajar apenas atravesada la mayoría de edad es una gran distancia y mejoría social de lo que han padecido décadas atrás padres o tíos en la familia que desde los diez años y con las tablas de multiplicar aún por mejorar ya salían a la calle a ganarse la vida en algún oficio. Hoy sigue ocurriendo, sí, pero en algo hemos mejorado, no son tantos, compadecen quienes leen las estadísticas con la frialdad del forense que disecciona el cadáver para una autopsia.

El derecho de piso tiene su vida útil. Las habilidades personales contarán para ganarse algunas rayas de respeto. En poco tiempo entrará a correr aquello de que la vida es corta y hay que aprovecharla, sin llegar a ofrecer claridad para una definición tan ambigua. Pasadas las cinco décadas, se comienza a comprender. Un amigo documentalista, recibió una invitación por mail de una supuesta alumna universitaria para invitarlo a dar su opinión experta sobre un trabajo que relataba historias de narcotraficantes. Como no daba precisión el texto, respondió que con interés lo hacía y marcaba algunas condiciones mínimas para la tarea. Primero, que bien podrían solicitárselo sus jefes; segundo, el costo de honorarios por hora de trabajo. Nunca recibió una respuesta. Otra amistad, con cierto predicamento en el mundo literario recibió una convocatoria también para participar como jurado del premio de una organización internacional multilateral. Con palabras ceremoniosas como se estila para el caso, entre las precisiones que pidió fue la remuneración. Ninguna le respondieron, el aporte del prestigio de nuestra institución para su nombre acotó la funcionaria que inició el contacto. Usted como integrante de la institución tiene su salario, imagino, preguntó él a la vuelta de correo. Amable le agradeció por el tiempo destinado al intercambio epistolar. En ambos casos, pasada media década de vida cada uno, sus dificultades para continuar en el mercado laboral son cada vez menos promisorias.

Hablar de Talón de Aquiles hace referencia a nuestras debilidades. Su explicación viene de un mito griego referido a la protección de una madre sobre su hijo. Tetis llevó a su hijo Aquiles a bañarlo al río del Más Allá porque sus aguas milagrosas lo harían invulnerable, y para ello debía sortear muchos peligros. Cuando logra bañarlo, lo hace tomado de los talones. Años después, una flecha mata a Aquiles en la guerra de Troya. Lo había atravesado por la zona que no estuvo bajo la protección de aquellas aguas, el talón. Durante tres décadas la vida laboral nos funciona a plenitud, pero entrada las cinco décadas darle continuidad se convierte en un talón de Aquiles: si no nos mata, nos deja desvalidos y a la merced de prejuicios ajenos.

@DaríoFritz

Epistolario Querid@ Abecé

Por: Alejandro Ostoa

Epistolario Querid@ Abecé es un libro publicado el año pasado, de la autoría de Mario González Reyes, quien nos tiene acostumbrados a que por lo menos anualmente nos regale algún libro. Su estilo es juguetón, de gran cultura (de la que no es pretencioso), pues todo nos los da digerido, mas no masticado. Este libro a que nos referimos, de 255 páginas, está dividido en las secciones: Instantáneas; Reflexiones; Quimeras vivenciales; El COVID como elemento de unidad; Compartir el privilegio de vivir; La naturaleza, madre y aliada; Homenaje a la mujer; Los siete días de la semana (Juego de palabras), que tiene tres apartados: El septidía, Textos con palabras de la letra inicial de cada día; El encuentro de nuestros muertitos y El cierre.
Iniciaré con la cuarta de forros.

EpistoMario
Querid@ Abecé… de Mario González Reyes, es un acto celebratorio a la vida, a los afectos, en estos tiempos de afectaciones. El autor, con sus dotes humanistas, nos envía atado de cartas (a la manera de regalo), que son cerradas, cada una, por un listón como simbología que enlaza la amistad. Existe la reminiscencia que nos lleva a ver a la paloma mensajera con sus ramas de olivo. La confidencialidad tiene la grandeza heráldica lacrada. También podemos escuchar el armonioso ritmo de nuestro correo prehispánico, con las caricias respiratorias de la tierra. Las misivas que integran este libro llegan al correo de los lectores, ese ARTE-FACTO laminado con el nombre de buzón que va dejando el hombre trabajador que va pedaleando, a golpe de calcetín, con una mochila de cuero atiborrada de noticias. Tan importante que su día es el Nacional del Libro, el del natalicio de sor Juana.

Las misivas, letteras o cartas llegan a asociarse con el calendario Más antiguo de Galván, como la recuperación de una tradición venida a menos, pero que se revalora y con su tinta inyecta ánimos que reconfortan, juguetean, confiesan y, sobre todo, comparte, en un diálogo que se sobrepone al trágico caos para buscar restablecer el orden.

En este epistolario, además del tono amistoso, se comparte humor, sabiduría, vivencias, ingenio y otras yerbas, de la que está condimentada la estilística (fresca, sabia y savia) de Mario González Reyes.

En este buzón nos llegan cartas cuyos timbres o estampillas van dedicadas a celebraciones a las que les hemos adjudicado una fecha especial, pro especial, a cada uno de los destinatarios y lo también importante es que no hay fecha de caducidad. Tampoco existen despedidas, sino un hasta pronto. La dirección de este corpus se encuentra individualmente en los sentidos del autor y sus lectores.

Hay cartas para cada día de a semana en el singular Septidía autoral, donde se aniquila al novenario. En estos siete días acudimos a nuestro salón de clases de los primeros grados que tenía una letra que la identificaba. El grado con el que crea Mario, es de doctorado, entre historias, fábulas, significados y significaciones.
Esta ha sido la vacuna contra el COVID-19 con la patente de González Reyes, de quien esperamos poder seguir carteándonos.

P.D. No dejes para mañana lo que puedas enviar hoy
Alejandro Ostoa

Al ser hoy martes, reproduzco le carta correspondiente a este día, que se encuentra en Textos con palabras de la letra inicial de cada día.

Menos Marte: más martes
Mi más mimad@ mortal: Marcian@ Martínez.
Marte mueve martes; manifiesta malos momentos munanos. Mientras mire macabro, mi mente mitigará mañtratos, matará maldad.
Mira, malvado Marte metiche, mueves miserablemente mi misericordia, maltratas mi mundo. Manifiesto, murmurando molesto: Mesura, modifica maleficios, melifica menosprecios, mata malhumor. Modero mi meticulosa místic, medito. Maldito matarife, mediocre, miserable, monstruo maligno. ¡Muere mnstruoso! Mientras me mira, mandón.
Martius, Marte, marrullero mariscal, mi misión: mitigar molestia, matar maldad, mudar mentiras. Menos mandante, medio mi mente martirizada, minimizo mis malas maneras, modero mis mohínas, me metamorfoseo místico, mientras maldigo, mitigo menosprecios. Moriré mártir, malvado martirio mimoso.
Marabunta masculina, marcial marchando maratones, mañoso maniquí maquiavélico, maquillado, miscelánico mercantilista, mixto misógamo, misógino marañón mezclando mañas. Maníaco manufacturando maremágnum; marginal, marioneta mundana, marmota masacradora, metida máscara, mono masoquista, mereces mandarte matadero. Masodonte: mientras muelas más, mantengas moral matricida, matarife montaraz, montañez montés, mudarémoste montañas, memorarás melancolías, melodramas. Memento mequetrefe, mercader meteco mercando menos mercancías mundanas.
Moloch monstruoso, miserable momia, monserga mordaz, monótono monoteísta, monovalente, misántropo, mojón maltrecho, mongólico mohíno mohicano; mocho mojigato modificador, mofador mofletudo. Metrallador miliciano, militas moliendo mucho; moras maldad mórbida, morboso mordedor morcillas; mitigas marasmos maldades, moderas menos. Mantendrás mordaza, mogote mohecedor. Molón mordisco modulador, mira mentiras, moquete morador modosidad monopolizador monocromático, mañana morirás.
Montonero médium, mozalbete, moyote, modoso mongoloide; molecular morando; muégano mordisqueador morodeando mentiras marasmos. Molusco monopolizador, monocromático, monigote monista monjil, montículo moledor, mandaremos mortaja mortal; muero Marte, mortandad mermará, mismo  molestias momentáneas. Mimas mucho moche, morralla, muñeco muñidor; mi máuser mermará modus megalómano. Monólogo monomaníaco, malvado monseñor, monaguillo, mudéjar, mutable, muerte muestra músculo muñón.
Murciélago multitudinario, musaraña musculosa, mustio moscardón multiplicable; mostachón mote multicultural, mullidor mundano, mascador mescolanza mezquina morfina mota, morlaco moro. Muchacho mujeriego, menester menester modifiques morfología, mejorando menaje mesnadas, mutas mutandi. Morarás morque, moribundo; mutilaremos mutis, mendigarás menguando musgo museos; mustela morfológica, merodea mejor mermando moroña.
Mira, Marte, mientras muelas, mis mandamientos mandan mi monólogo medirá momentos místicos, mantendrá mayores molestias mundanas. Martes mustio merece mejore modales. Mintiendo morirás modificando modalidad moléculas múltiples. Mejor manufactura mañanitas musicales, mezcla morfología mosaico meditativo. Mis más modestas manufacturas. Manifiesto mis mejores muestras. Melosamente:
Mercedes Morales.

El siguiente, hace referencia a las próximas fechas

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo
Natividad Nicolás Noel:
Con presura de tiempo te escribo esta misiva adornada con flores de Nochebuena y un racimo de doce uvas, antes de que me sorprendan las campanas que brinda una música mística para el alma.
Muchas personas analizan y critican de muchas formas estos dos días especiales en nuestra vida, partiendo de la influencia que nos han traído otras culturas, o el desajuste cronológico de los acontecimientos que celebramos. Sin embargo, a pesar que tú, como yo, estemos convencidos de que tienen razón, te invito a que, aunque nos encontremos separados, seamos fieles a lo que hemos venido diciendo en muchas de nuestras cartas, el que estamos más unidos que nunca; por lo tanto, en los momentos de mayor concentración espiritual del mundo, hagamos partícipes a todos nuestros seres más queridos, tanto los que están en la tierra, y más, a los que se han elevado para contemplarnos desde sus suspensos.
La distancia nos puede evitar un abrazo, un beso, pero nunca un sentimiento. Bebamos nuestra copa e vino, antes de que suene la última campnada, anunciando el nuevo amanecer del naciente año.

¡Felicidades! Tuy@ por siempre:
Alef Alfomega

Sólo los invito a leer a Mario González Reyes y que recuperemos el género epistolar. Quedo en espera de sus comentarios.

Tinta Fresca México, cambia de Directiva

Por: Augusto Huelgas Moreno

Guadalajara, Jalisco.- El pasado viernes 01 de diciembre de 2023, la Asociación “Tinta Fresca México” Periodismo Cultural celebró su décimo Aniversario en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas MUPAG, ubicado en el centro histórico de Guadalajara.

En punto de las 16:00 horas, dio inicio la ceremonia con la bienvenida del Maestro Arturo Robles Grey, quien fungió como Maestro de ceremonias, seguido de esto dio la palabra a la Maestra María del Rocío Manzano Hernández, Presidenta de Tinta Fresca México, la cual mencionó en su discurso que para ella había sido un honor llevar la dirección de esta asociación, y que durante los 10 años en los que ha estado trabajando en Tinta Fresca, se ha llevado grandes satisfacciones personales pues su crecimiento como escritora ha sido significativo. “Dejo la Presidencia en manos de Victoria Falcón Aguila con la seguridad de que hará crecer a Tinta Fresca México, mucho más, pues es una excelente líder”.

Después de este discurso, se dio paso al cambio de directiva que llevará los trabajos en el periodo 2023-2025, la cual quedó conformada de la siguiente manera:

  Presidente:
Lic. Victoria Falcón Aguila
Vicepresidente
Mtro. Arturo Robles Grey
Director General de Eventos Culturales
Mtra. María del Rocío Manzano Hernández
Consejo Honor y justicia
Mtro. Jaime Ayala Ponce
Cultura
Lic. Josefina lozano Cervantes
Derechos Humanos
Gustavo Pérez Cervantes
Coordinador editorial
Carlos Augusto Huelgas Moreno
Redes sociales y Multimedios
Alejandra Enríquez Falcón

En su discurso de aceptación que fue acompañado por un video mostrando algunos de los trabajos realizados durante los  10 años, la ahora Presidente Victoria Falcón Aguila, enfatizó que Tinta Fresca, nació como un colectivo de artistas integrales, concebido por amor al arte en todas sus manifestaciones y que los diez años de trabajo intenso, solo se logró, conformando un grupo sólido, el cual que tiene claro sus objetivos, ama el arte  y se identifica con los proyectos; llegando a ser un ejemplo de unidad, fraternidad y solidaridad; pero también ejemplo de transformación e innovación, “siempre hemos estado atentos a los cambios sociales y nuevas formas de manifestaciones del arte y la cultura; nuestra preocupación sobre el cambio climático, los Derechos humanos, la Cultura de Paz, las nuevas formas de comunicación, entre otras, ha provocado que tomemos la decisión de involucrarnos aún más en todos estos temas, por ello este año 2023, ampliamos nuestros objetivos y actividades, conformándonos en una agrupación periodística: tomando el nombre de “Tinta Fresca México, Periodismo Cultural”.

Esta asociación fundada en 2013, tiene en su acervo, tres libros editados bajo su sello “Memento” 2014; “Carillón”, 2016 y “Voces de Tinta Fresca” 2023, el cual fue presentado en este evento a  manera de conmemoración.

Cuenta entre sus colaboradores a prestigiosos periodistas culturales; de igual manera especializados en diversas materias.

Felicito a Tinta Fresca por estos diez años deseándoles que cumplan muchos más.

Presentación de «Voces de Tinta Fresca»

Guadalajara, Jalisco.- El día de Ayer viernes 01 de diciembre de 2023, en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas MUPAG (conocido también como la casa de los perros), dentro de la celebración del X Aniversario de la asociación Tinta Fresca México, se presentó el libro conmemorativo «Voces de Tinta Fresca».

La presentación estuvo a cargo del escritor y periodista cultural Oscar Trejo Zaragoza, quien felicito en primer lugar a Tinta Fresca México por su X Aniversario y dirigió una puntual ponencia en torno a  “Voces de Tinta Fresca”.

A continuación reproducimos el mensaje de su presentación:

SOBRE VOCES DE TINTA FRESCA

Oscar Trejo Zaragoza

Siempre es grato la edición de un nuevo libro; y más aún, si versa sobre el periodismo cultural y creación literaria, en el que participan diez autoras y autores, entre los que se encuentran las y los que ya van transitando por el sendero y aquellas y aquellos que empiezan a recorrerlo. Y sí este volumen es motivo de festejo por la primera década del colectivo “Tinta Fresca México”, agrupación dedicada a la creación y promoción del arte y la cultura, qué mejor.
Sus integrantes ejercen el oficio de escribir y como lo expresan, de ahí exploran otros caminos artísticos, la plástica y la música, entre otros.
Han sido diez años de trabajo constante, real, honesto, muy lejos de escenografías; “Tinta Fresca México” está edificando su destino, muy propio, independiente y autónomo. Están forjando día a día su propia identidad. Y abriendo brecha, la agrupación ha dado un paso más; inician este nuevo tramo creativo. No podría ser de otra manera para quienes son testigos de su tiempo y de su entorno; esto se documenta, como lo demuestran estas Voces de Tinta Fresca; libro donde se abordan temas viopintos. En sus páginas encontramos literatura a través del cuento y la poesía, así como gritos de alerta sobre problemas sociales que nos lastiman. Entre paréntesis, me parece excelente el nombre del libro y el colectivo.

   El libro es síntesis y a su vez, botón de muestra de lo que es este colectivo, que por más que resulte apabullante la realidad que vivimos, no la utilizan como pretexto para la indiferencia, sino como una sólida balsa para la travesía; algunas veces a contracorriente y otras, con mal tiempo. En la vida, difícilmente se navega siempre como un mar en calma. Vivimos a ritmo de taquicardia y no con pocos sobresaltos. A veces hay remansos también.
Diez años, diez autoras y autores, la mayoría con más de un texto. Así Alejandra Enríquez Falcón, que utiliza el seudónimo de “Alechasez”, Ma. del Rocío Manzano Hernández, Carlos Augusto Huelgas Moreno, Manuel Fernando Guzmán Jiménez, Victoria Falcón Aguila, Ma. Susana Mora Martínez, Josefina Lozano Cervantes, Arturo Robles Grey, Gustavo Pérez Cervantes y Ma. Dolores Valdivia Trujillo, “Lolatizin”, aportaron sus escritos para la conformación de estas Voces de tinta fresca. Como lo mencioné líneas arriba, nos ofrecen una diversidad de temas que permiten al lector tener un panorama amplio sobre la realidad actual.

   En la narrativa, el libro se distingue por su lenguaje ágil, fresco, digerible incluso para nuevos lectores. La participación poética de largo aliento, adopta las formas tradicionales del soneto. Las vivencias personales son la fuente primaria de inspiración.
De pronto en la narrativa, parece que existe cierta precipitación de algunas o algunos autores por exponer ideas; intentando acrisolarlas en unas cuantas cuartillas. Se entiende por ser sus pasos iniciales. El oficio les dará el reposo necesario para clarificar, ordenar y sintetizar. Nos sucede a todos en nuestros primeros escritos.
Bien diría que este primer ejemplo del trabajo creativo personal, rebasa las expectativas iniciales, incluso las que las mismas autoras y autores, se fijaron.
Algunas de ellas y ellos, ven por primera vez publicados en las letras de molde de un libro, que no está por demás mencionarlo, queda para siempre. Esto sin duda los debe de alentar para seguir por la misma senda; su trabajo y el tiempo, que es un juez implacable, decidirán hasta dónde avanzan. Si alcanzan la añorada trascendencia.

   En varias ocasiones, desde mis épocas universitarias, el Mtro. Juan José Arreola, me dijo que si en verdad quería consolidarme en el oficio de escribir, era indispensable ser un testigo de nuestro tiempo; vive, observa y escribe, me dijo en más de una ocasión. Se los transmito tal cual a nuestras Voces de tinta fresca.
En una ocasión jugando una partida de ajedrez, que junto a la lectura fueron sus grandes pasiones, en su casa-biblioteca de Mar Caspio en Guadalajara, lo cual sucedía con frecuencia, en uno de sus ex abruptos por cualquier motivo, da un manotazo al tablero y tira las piezas; le pregunté sorprendido que si eso también lo escribía, ya que al fin y al cabo era testigo de mi tiempo. Después de una breve pausa me dijo que sí, pero con sutileza y metafóricamente; le contesté que si hacerlo así no era disfrazar la realidad. No lo escribas entonces, al menos mientras yo viva, me respondió con firmeza. Cumplí por eso lo escribo treinta y dos años después de sucedido el hecho y a veintidós de su fallecimiento, ocurrido el 3 de diciembre de 2001; pasado mañana.
Valga esta cita para recordar a uno de los hombres que a su manera, contribuyó a forjar el rostro de la cultura nacional. Y además, por esas extrañas coincidencias del destino, el mismo 3 de diciembre, pero de 2014, también se cambió de escenario otro ilustre jalisciense, el Mtro. Vicente leñero.

Integrantes de la agrupación, continúen con ese trabajo difusor de arte y cultura, que jamás sobrarán esfuerzos como el que realizan ustedes cotidianamente. Su aportación busca entender mejor los tiempos que se viven. Este libro no solo significa estar presentes en el contexto de la cultura local, donde se inicia el camino; por su cuna jalisciense, con el bagaje que esto representa, los debe motivar a integrarse por completo a la cultura más allá de las fronteras iniciales.

   Que a estas Voces de tinta fresca, le sigan más esfuerzos editoriales; continúen comprometidos con su tiempo y entorno; testigos siempre de los aconteceres del mundo, pero sin descuidar nuestra aldea. Que la tinta siempre este fresca, con todo lo que esto implica.
El arte y la cultura son un tema inacabable. Se traza a grandes rasgos, pero jamás se puede limitar a un puñado de hojas. Un libro se queda para siempre, en espera que les permita seguir relatando en otro libro; y en otras más.

   La historia cultural jalisciense es muy vasta; esto nos compromete a todas y todos los que hacemos y difundimos cultura. Y más aún, a quienes hemos hecho de este maravilloso pedazo de tierra un lugar para vivir y crecer en todos los sentidos. Y cada uno de nosotros, debemos responder por lo que nos corresponde.

   Entre líneas o abiertamente, en algunos escritos de este libro muestran su orgullo por nuestro pasado e incluso, por el convulso presente que nos ha tocado vivir. Con firmeza, exaltan nuestras tradiciones sin dejar de mirar hacia el futuro. Ser jalisciense es pertenecer a Jalisco; comprometerse con lo que esto significa.

   La labor de “Tinta Fresca” adquiere valor y le da sentido a su esfuerzo, por eso merece nuestro apoyo y reconocimiento. Así, el periodismo cultural nos permite documentar nuestro tiempo, sin olvidar el pasado.

En fin, llegaron los 10 años de esta agrupación, que su permanencia sea proporcional a su trabajo, talento y constancia, que estos, son senderos que no fatigan nunca.

Lluvia en la Telaraña del Agua que Corre

Por: Alejandro Ostoa

En esta entrega, con el permiso de Alma Delia Cuevas Cabrera damos a conocer material de Lluvia en la telaraña del agua que corre, antes de que entre a edición (en papel y pluma). Iniciamos con el prólogo:

Lluvia florida

Palabras
como
tumbas
y
oraciones
y por acciones
Palabras
Carmen Nozal

La poesía revolotea en los relatos de Alma Delia Cuevas Cabrera, y en” Lluvia en la telaraña del agua que corre”, se hace presente el recuerdo, la vivencia que marca, que refulge y se desvanece, pero no desaparece. En este libro, la sabiduría anida en los orígenes y se convierte en raíz. La dualidad está presente y las sensaciones atentas.

De la oscuridad a la penumbra, eclipsa con las atmósferas que entre destellos solares y guiños lunares presenta el teatro de sombra, con el nudo del conflicto emergido tras el estallamiento ante el quebranto de la justicia. Las flores danzan, se proyectan en coreografías que, con sus pétalos, humanizan sentimientos, placeres, iluminadas por la luna y el sol.

Árboles, flores, frutos en las congojas, penares, soledades, nostalgias, aislamientos, en la vida y en la muerte. Raíces, frondas, troncos, voces que se entreveran por sus ramas, cortezas que resisten las envestidas de la historia. Peregrinaje que se vuelve naufragio en el tiempo que se desliza por recovecos melancólicos, entre escombros, ecos… murmullos.

Lluvia en la telaraña del agua que corre logra el encuentro tras el extravío, entre andurriales, caminos, terregales, surcos, parajes, tejiendo historias, inhalando recuerdos y exhalando el aliento en eco del confesionario interior. Almas aleteando en la reminiscencia, espíritus que se dan chapuzones de existencia.

El mar y sus gorjeos, temperamentos en oleajes fúricos que espumean iracundos, profundidad que desemboca en asombros, matrices ocupadas que son lanzadas de su hábitat. Nubes en ojos secos ante anegaciones de pesares, de hechos calamitosos.

Desierto habitado, polvo esparcido reverbera creando vestigios, ausencias que arrastran sus pasos en la procesión por el mundo de los desconsuelos, páramo que enluta el alma, espectros que irradian tormentos, mazorca que se desgrana, deja su progenie y vive su propia cosecha. 

Lo cotidiano envuelto en su manto poético, en ríos ocultos, arterias de la naturaleza, preservando con el desove de sus criaturas. Hechos que, con ausencia de sombras, son calamitosos. El cielo se agrieta las raíces se entreveran y se muestran ostentosas en los relatos que se vuelven lluvia florida con la brisa de las imágenes de Alma Delia, con abundancia y frescura poética.

Alejandro Ostoa

Parte del material es:
Habitantes del bosque de árboles frondosos

Al renacer los bosques se calma la sed de los desencarnados, entre la resequedad de sus labios ya desaparecidos, perdidos a trozos, poco a poco, sin darse cuenta se dejaron seducir por sus propias voces, para después no poder besar palabras que sólo resonaron en sus memorias estáticas, congelados de pensamientos frisados. Su sitio ahora es un hueco recóndito de huesos disminuidos, donde la calma es un eterno estado de un mundo equidistante. El renacer de cada árbol es testimonio de sus existencias, ellos se adhieren. Sus raíces lo alimentan y después dan forma a su corteza con sus recuerdos. Ánimas que no se resisten a dejar de vivir, ahora son árboles frondosos, a veces torcidos, enredados unos con otros, comunicados en cada movimiento. Condenan el tiempo con seres que se convierten en humus, dejan esa huella de su paso. El muerto regresa, él de fiesta. ¡Día de muertos! Ánima que peregrina sola, camina en el sigilo del eco profundo que lo guía inerte siempre. Ha estado en el mismo sitio donde su alma se fue a volar. Un rumbo sin sentido. Su alma, sí, él, un perdón ahora ya muerto. Está en el exilio de unas horas, su padre escuchará sus pasos, su voz un hilo. Olvido en su garganta prestada. Sus hermanos lo quieren encontrar para volver a ese tiempo impuesto en la infancia perdida y aunque lo busquen no lo encuentran, se fue dejándolos solos. Pasan sobre el humus, sus restos negros tan negros que de la tierra se volvió. Su último hilo de vida se ha ido para siempre al lugar de los muertos, donde la sed es imaginaria, el agua es el recuerdo de un mar de sal que no se puede beber sin decir adiós, se fue el hermano sin morir consciente, aún cree que vive en el accidente, quedó sin cerrar sus ojos. Sus ojos que lo ven todo sin tenerlos ya, sus brazos extendidos como pájaro en vuelo, es el ánima de la fiesta de estos días en noviembre. Es sólo un ánima, un muerto extraviado en bicicleta, ruedan y ruedan y sin avanzar a ninguna parte. En ese espacio inerte se desplaza donde las hojas de su piel no dejan de caer en ese mar caducifolio. Con olor a menta, despierta del letargo, renace el árbol en el campo de los vivos, resplandece el naranja de flores de veinte pétalos, haremos agua caliente de chocolate y un caldo de frijoles para dejarlo en la ofrenda cada año y la foto de cuando estaba vivo, con su gran sonrisa y sus ojos lejanos. El difunto extraviado en caminos inventados viene, volverá, el desaparecido, del que no se sabe su paradero. En la flor ancestral se vuelve a cubrir su recuerdo y los campos, todo para no dejarlo fuera del naranja brillante hasta que el ocre oxidado no se parezca al símbolo de la muerte. Sólo seré esa calavera, como ellos, los renacidos en el bosque inmenso. No es la muerte ese hecho de ser un claro, un claro ser. Quién los puede mirar, ánimas que aparecen de la nada y en la nada están. Sus cráneos difuminados por el viento en polvo y humo. De espanto se llenan las almas que creen que por ellos han venido. Si sólo fue un feto en su corta vida que se fue, en su voluntad el ser será el recuerdo y si fue aborto no se irá de la mujer que lo tuvo en sus entrañas. Ahí en el arrepentimiento surge sin risa, sin voz, sin cuerpo, sin nada que lo sostenga, para que sus brazos lo arrullen, es una tortuga lenta que camina para no irse y quedarse detrás de la puerta de un corazón herido. Su forma diminuta cabe en la palma de su mano, de la mujer que no su poco amamantar incompleto, en aros de un estanque se sumerge círculos y círculos de tortuguitas sin madre escondidas en pliegues del agua, en ese fondo que no las deja nacer a la superficie, no saben respirar, no saben ver la luz. Con los ojos pegados están en el día de las ánimas. Ahí está, el muerto de hambre ha vuelto del viaje de tantas leguas, distancia que atraviesa para llegar envuelto de polvo de caminos lejanos, peregrino de gotas en la sed de agua dulce, la busco en los huecos de piedras sin luz, la humedad que lo abrazó, con un muerte repentina, fue su suerte -lo dijeron mucho-, y fue buena con él porque no muere en manos de hechiceras hierbas que envenenan, ni muñecos de alfileres diminutos en la enfermedad del viajero; es una enfermedad buena, es mejor seguir siendo ánima que murió de vejez, pero siempre quiso ser peregrino, lejos de su tierra donde no era nadie. Y nadie se volvió y había muerto cuando quiso volver, ya nada lo impedía, ya no hubo rumbo que lo detuviera, todos los caminos lo traen hasta aquí. Fue el primero en volver al territorio amigo, antes de su tiempo completo, eres ese pez resbaladizo que se cae en ese estanque que nos da por llamarle universo. Con un conjunto de arpas que tocan ángeles que te custodian para remo, errar un nombre, el que nunca tuvieron las tortuguitas.

Y publicamos otro material:
Las hermanas del sol

Ese día el sol salió por el lado opuesto. Mila era una bella flor de girasol, se retorció para verlo de frente; sin embargo, el sol se ocultó con una nube que pasaba en ese momento, no le dio importancia y se encerró en su capullo a dormir una siesta mientras tomaba su alimento de luz para estar vigorosa. Pasaron varias horas, cuando despertó sobresaltada, ya era de noche y sintió hambre de luz y una sed que la dejaban débil y sin fuerzas. Hacía días que no llovía y las reservas de agua en la tierra se estaban consumiendo por completo. Hasta ese momento se dio cuenta que a sus hermanas le pasaba lo mismo. Estaban enfermas, dormían de lado tocando el suelo, cosa que no sucedía a menudo. Quiso tocar a su hermana Lina, pero por más que se estiró no pudo. Ella estaba totalmente doblada. Vio a Marina con los ojos desorbitado, a lo lejos escuchó un quejido: ¡Agua, por favor agua! Apenas pudo distinguir ese hilo de voz que se perdía entre todas esas hojas. Mirna estaba con la boca abierta, desmayada. Se espantó ante la revelación que estaba teniendo. Lo único que se le ocurrió fue empezar a llamar a las nubes; de pronto, el viento pasó a gran velocidad y se llevó a todas. Por más que les pidió que no se fueran y les regalaran unas cuantas gotas, no escucharon entre los truenos de otro sitio. Entonces esperó el día y no amanecía, no llegaba la luz en la noche que no terminaba. Poco a poco comprendió que se iban a extinguir, pues ya no había más familiares que le quedaran por ahí. Todas las flores de esa colonia venían del mismo sitio, llamado Solilandia, donde el sol salía más de veinte horas al día y las noches eran muy cortas. Sabía que sus ancestros seguían ahí. Ellas habían sido transportadas en el estómago de un cóndor que se había tragado un murciélago, a su vez este se había comido el polen de sus abuelos. Esperó y esperó, fue otro día sin luz, con las pocas fuerzas que le quedaban habló en voz baja con la consejera Sofía, era su nombre, ella sólo le platicó de la historia del final de los girasoles. Ese día sería cuando el sol les diera la espalda. Así fue como descubrió que el sol ya era un astro viejo y tenía muchos siglos en decadencia. Y ya no salía con frecuencia. Mila era la flor más joven, por lo que aún tenía reservas de energía y se sentía con el deber de hacer algo por su familia, pero dependían del sol, era su alimento, la luz que las sostenía. Comenzó a idear cómo podían vivir y recordó a las luciérnagas. Su amigo el pájaro jilguero fue enviado a buscarlas. Cuando llegaron en enjambre alumbraron a los girasoles para que sobrevivieran. Todas estaban dentro de ese letargo suspendido, donde estar en sí mismas era su salvación. Les faltaba aire y agua, el jilguero otra vez abogó por las flores que sabían retener la luz entre sus pétalos, al retener la luz de las luciérnagas se volvieron fosforescentes, en medio de la noche tosían y se desmayaban. Mila sabía que ellas eran las favoritas del astro por esa forma hermosa que tenían, parecían sus hermanas, eran pequeños soles dentro del campo extenso. Mila oró por el viejo astro de luz, suplicaba que no muriera, porque con él también ellas morirían. Esa noche llegó la lluvia, entre truenos y rayos que iluminaban al extenso campo lleno de girasoles. Amaneció y en el horizonte volvió el sol de frente, todas abrieron los ojos ante ese milagro de luz. Mila habló con voz fuerte y le dio gracias al sol. Él contestó: ¡No me puedo ir, las amo, hermanas! El libro está en proceso de edición y será un placer contar con él y leer las páginas de la naturaleza, del ser y de la poética de Alma Delia