El pianista Israel Real se presentará en Casa Museo López Portillo

Su formación musical comenzó con clases de batería y su formación pianística inició en la licenciatura de Técnico en Música de la Universidad de Guadalajara con la maestra Rosa María Valdez. En noviembre del 2014, compuso su primera idea musical, como él mismo las llama, para ser presentada en un recital de alumnos de una academia donde se impartían clases de piano y batería. En la actualidad, su obra consta de 50 piezas registradas ante el Instituto Nacional del Derecho del Autor (INDAUTOR) y continúa trabajando en nuevas composiciones.

En cada uno de los recitales en los que se ha presentado, el compositor interpreta únicamente temas de su autoría, con la finalidad de dejar algo bueno en las personas, a través de la música. En entrevista con Israel, nos compartió cómo lleva a cabo su proceso creativo en la composición, mencionando que se inclina hacia sus sentimientos y emociones que le provocan una vivencia, una experiencia. Sus influencias musicales actuales, son los compositores Yann Tiersen y Evgeny Grinko.

El pianista tendrá la presentación de su recital, este viernes 8 de septiembre en punto de las 18:00 horas en la Sala de música de Casa Museo López Portillo (Liceo #177, Col. Centro) la entrada es libre.

Su música y próximos eventos los podemos encontrar en sus redes sociales oficiales de Facebook: Israel Real, Instagram: @ israel_real_compositor, TikTok: @israel_real33 y YouTube: Israel Real.

Cultura del Mecenazgo

Por: Josefina Lozano

Hablando de  dones, DAR es un Don maravilloso.  La práctica del mecenazgo  es para los verdaderos maestros, para los que dan desinteresadamente sin esperar nada a cambio; ya que este simple hecho trae intrínsecamente ligado  poder, ¡sí!, poder.

Aun cuando el mecenazgo tuvo su mayor auge en la época del Renacimiento, hoy en día siguen las buenas prácticas a través de gobiernos, empresas y personas con gran poder adquisitivo. 

Gracias a estas prácticas, tenemos artistas, literatos y científicos, que a cambio de dinero, crean obras maestras  que  empoderan  primero al mecenas y ellos a su vez con sus colecciones,  crean proyectos que empoderan a una ciudad como es el caso de Florencia, en Italia. En nuestro México lindo y querido, por medio de grandes mecenas, tenemos maravillosos museos como el Museo Soumaya, Museo Jumex, Casa de subastas Morton; grandes colecciones privadas, ferias como Zona Maco, que embellecen, enaltecen y empoderan a  nuestro país.

Estoy de acuerdo en que esté limitado el mecenazgo al arte, la literatura y la ciencia, pero la realidad supera en mucho dicha concepción, ya que la cultura del mecenazgo se da en muchas otras áreas y en muchos niveles, por ejemplo, partamos de que nuestras familias nos apoyan con nuestros estudios, son nuestros primeros mecenas; amigos o personas con ese don de dar, que nos financian materiales para realizar  las obras de arte; personas que nos toman de la mano y nos introducen en el mundo del arte, la literatura o la ciencia; promotores de cultura que no cobran por exponer su obra y cobran solamente si y solo si,  venden la obra; gobiernos que financian proyectos. Estos son solo unos ejemplos.

Si eres artista, escritor, o científico, te invito a que agradezcas con todo tu corazón a quien te ha echado la mano. Agradecer es de los buenos, y los buenos somos más.

De mi parte agradezco: Primero a Dios, a mi familia, a mi marido Jasmani Israel Montaño Romero, al Gobierno de San Pedro Tlaquepaque por apoyar el #Concurso de Arte «Mictlampa», a Cámara de Comercio de Tlaquepaque y a todos mis @coleccionistas que han comprado mis obras.

¡Gracias!
Un promotor,  «Empodera-vendiendo».

Los Mártires de Toluca

Primera parte

Por: Alejandro Ostoa

El pasado 1 de septiembre, en la Feria Internacional del Libro del Estado de México, se llevó a cabo la presentación de la plaqueta de 30 páginas 19 de octubre de 1811. Los Mártires de Toluca, con texto y selección de Alexander Naime, e ilustraciones (acuarelas) de Benito Nogueira Ruiz, editada por el Ayuntamiento de Toluca.

La investigación de Alexander es variada, recurre a investigadores de diversas épocas (empezando por Lucas Alamán y concluyendo con María de Pilar Iracheta Cenecorta y Raymundo César Martínez García). La presentación de Naime es concisa y nos habla de lo que para él es, el suceso histórico más importante en la actual capital del Estado de México y escribe un monólogo, a manera de confesión, de Porlier.

Se trata de la masacre del 19 de octubre de 1811 contra un grupo de indígenas, comandada por  el brigadier Rosendo Porlier, en la que un número indefinido de prisioneros indígenas fueron  asesinados por las fuerzas realistas, en la entonces Plaza de Armas y posteriormente Plaza de los Mártires. Se habla de 100 prisioneros, otros referentes es de 67 y otro más de 63.

Vayamos a la introducción. “Anda y cuéntale a todos lo que viste, anda y diles lo que les espera si se rebelan en contra de la Corona, del virrey de los ejércitos al servicio de la Nueva España”, le dijo el brigadier Porlier, jefe en Toluca de las fuerzas realistas, las del virrey de la Nueva España, las del rey de España, al último indio, a quien había dejado vivo para que contase la terrible matanza de la que fue testigo. Le golpeó la espalda y lo largó.

“El indio, desnudo y con las manos atadas, caminó por la ensangrentada Plaza de Armas de Toluca”.

“Era 19 de octubre y la noche empezaba a caer, el frío se combinaba con un silencio pesado que parecía cubrir la ciudad y con mujeres, envueltas en mantas negras, que lloraban en silencio ante la tragedia. Un cura se acercó para tratar de consolarlo y extender una manta para cubrirle el cuerpo, pero el hombre se apartó bruscamente con la mirada perdida y huyó y huyó…, nadie nunca más supo de él. Se fue con la imagen de la masacre en sus ojos; a nadie, a nadie, según se supo, le contó lo sucedido. Suponen que nunca más volvió a hablar”.

Estas acciones impactan. La atmósfera  está bien lograda y plantea un hecho épico. Un conflicto libertador.

El estudioso Inocente Peñaloza relata: “El ataque insurgente comenzó el 14 de octubre y fue creciendo en intensidad hasta alcanzar su punto crítico el 19; es decir, seis días de lucha sin tregua. Existen razones para suponer que la batalla comenzó en la cortadura del cerro de Coatepec, donde los españoles perdieron tres cañones, ‘reventados’, lo cual redujo considerablemente su poder ofensivo… La ejecución en masa se realizó en la calle principal (Independencia), frente a la Plaza Mayor, donde las víctimas fueron formadas de espalda a los muros del convento franciscano de la Asunción”. Este autor señala que Lucas Alamán y Carlos María Bustamante tienen versiones distintas.

Lucas Alamán escribió en 1823: “… El carácter sanguinario de Porlier se había formado con el ejemplo de las atrocidades que los franceses cometían en España y dio en esta ocasión una tremenda prueba de él. Hicieron en la acción unos cien prisioneros indios, y en el mismo día en que obtuvo este triunfo, los hizo fusilar á todos puestos en fila en la calle principal de Toluca, no dejando vivo más que a uno solo, para que fuese á contar esta terrible matanza a sus compañeros”.

El historiador guanajuatense habla de cien.

Carlos María de Bustamante, en 1849: “Toluca presentó en sus plazas aquella vez el espectáculo más espantoso, porque tomados muchos indios prisioneros fueron fusilados en todo el dicho día, en cuyo espacio de tiempo duró la más horrible ejecución. Los soldados americanos que emularon en ella á los de la Marina, y seguramente les excedieron en crueldad, chapalearon la sangre con los pies, llegándoles en algunas partes hasta las espinillas, de modo que andaban sobre ella como por sobre un lago ó remanso.

“Tal es la relación que me ha hecho una persona, testigo ocular de esta catástrofe, y tal fue la terminación de un asedio de cinco días. Parece que el mismo Cueva horrorizado de tanta matanza se retiró del servicio, pues ya no vuelve á figurar más en la historia”.

El escritor y periodista oaxaqueño es contundente en el hecho trágico, en la crónica sobre este acontecer.

Aurelio J. Venegas escribe en 1926, la variación del número de víctimas: “Las guerrillas de Porlier bajaron los cañones, y otras, con los dragones, se retiraron para excursionar por los pueblos vecinos al Calvario, en donde saquearon las casas de los indígenas, recogiendo a más de doscientos hombres inocentes que metieron en son de triunfo a la ciudad, diciendo que eran ‘prisioneros de guerra’, de los cuales la furia de Porlier hizo que fusilasen en la tarde a sesenta y siete, dejándolos como Adán.

“El resto escapó de semejante pena y al día siguiente fueron puestos en libertad, convencido Porlier de que no tenían esos pobres hombres culpa alguna”.

Otra variación la dan María de Pilar Iracheta Cenecorta y Raymundo César Martínez García, quienes recurrieron a un documento suscrito por el Ayuntamiento en 1840.

En diez y nueve de octubre de mil ochocientos y once años, se les dio sepultura eclesiástica en el campo como a sesenta y tres arcabuceados y a doscientos ochenta y dos que murieron en el ataque del Calvario sin haberse sabido su estado ni sus nombres y origen y los firmé.

Fr. Francisco Gomes Cura (rúbrica).

Con este último se tiene fundamento documental. Los investigadores encontraron el Archivo Parroquial de la capital mexiquense, la partida de defunción. Extraordinario hallazgo.

La próxima semana tocará el monólogo del periodista y escritor Alexander Naime. Hasta entonces.

Beatriz Falero, la Guardiana de la Palabra y su Santuario: Santa Catarina, Coyoacán

Por Catalina Miranda

La vida de Beatriz Falero bautizada acertadamente como La Hablista —ya que su apellido proviene del verbo en portugués “falar”, emparentado con “fabular”, crear historias—, gira en torno a los cuentos, a escribirlos, a narrarlos de manera oral y escrita. Además, nos podemos referir a ella como La que Hace Honor a la Palabra, al respecto Beatriz comenta: “Hay una frase, que yo no me daba cuenta cuánto la decía hasta que me lo hicieron ver, es: ‘En honor a la palabra’, ésa es mi muletilla. Es que ‘en honor a la palabra’ impone. En un recorrido al Centro de la Ciudad de México, caminamos desde Bellas Artes hasta el Zócalo, donde había un gran templete. Llegué con seiscientas personas. Ahí conté la ‘Leyenda del águila herrada’, cuando bajé, estaban unas jovencitas como de quince años, abajito de las escaleras; me vieron, se entrelazaron y empezaron a brincar y a decir: ‘En honor a la palabra, en honor a la palabra’. Yo: ‘¡Ay!, ¡qué pena!, ya no lo voy a decir’. ‘Nooo’, me dijeron, ‘se le oye muy bonito’. Ya me di cuenta de que yo sí le hago ‘honor a mi palabra’. Soy de la época en que la palabra era muy importante. Por eso cuando yo digo que voy a hacer algo, siempre lo cumplo, no voy a fallar. Creo en el honor, no necesito tener contrato”.

   Ser La que Hace Honor a la Palabra, convierte a Beatriz Falero en La Guardiana de la Palabra que tiene su Santuario en la bella plaza de Santa Catarina, ubicada en Coyoacán, zona en la que por excelencia se realizan actividades culturales en la Ciudad de México. Ahí, Beatriz ha creado y cultivado un cálido espacio, semejante a un nido, en el que se refugian narradores orales y el público para sentirse apapachado, protegido, acunado con el sonido de las palabras, transmutadas en canto, por la ahora también conocida como la Mujer Cenzontle.

   El pasado domingo 2 de julio, Beatriz Falero recibió el Premio Cenzontle otorgado por el Movimiento de Cuenteros Nacional e Internacional y los Amigos de NAO, por ser fundadora y directora de los narradores orales de Santa Catarina, desde hace casi 40 años. Para ella este premio es: “Muchísimo, muchísimo. Es un parteaguas en mi vida. La gente me quiere mucho y yo los adoro. La entrega de El Cenzontle es un reconocimiento por el grupo que tengo, por lo que los hago sentir, porque los apoyo y porque me quieren. Muchos iniciaron contando cuentos en Santa Catarina. Unos como alumnos, otros simplemente iban a hacer sus pininos. Dicen que son mis alumnos, pero aprendieron escuchando, viendo a otros, teniendo el foro, que es muy importante. Este Premio es un parteaguas porque es un sueño cumplido.” 

     El Premio Cenzontle que Beatriz Falero recibió es por toda su trayectoria en Santa Catarina y también por su trabajo con distintos públicos, como el de los hospitales del ISSSTE y del IMSS, lugares de los que guarda infinidad de recuerdos:
“Me encontré a una persona que me saludó y me dijo: ‘¿Se acuerda usted de mí?’ ‘No, no me acuerdo’. Buscó en su cartera y sacó un sapito. ‘Mire, aquí traigo el sapito que me regaló, para acordarme de que sí se puede’. Era un sapito de plástico, que di en los hospitales después de contar un cuento. A los niños les daba un muñequito, de esos que dan en las despedidas de soltera, hay amarillos, rosas, azules, son de hilo, con su pañalito. Se los regalaba y les decía que lo tenían que cuidar, ponerle nombre, ‘es tu amigo, cuando sientas mucho dolor, agárralo y apriétalo, y él se quedará con la mitad de tu dolor’. No les puedo decir que con todo el dolor. Un día, un niño muy inteligente, cuando lo iban a inyectar, le dijo a la enfermera que mejor inyectara al muñequito”.

   Cada anécdota es una historia. Cada acto que realiza Beatriz Falero es una invitación a imaginar un cuento completo: “Fui a un hospital donde había enfermos de SIDA. Me encantaba porque me pedían mi dirección y mi teléfono porque  me iban a ir a ver cuándo salieran. Una vez fui a un hospital de quemados, y un señor me dijo que no quería escuchar el cuento, y que además ni sabía leer. Le dije: ‘Pero este cuento está muy bonito’. Era de pájaros y se lo enseñé. ‘¡Ay!, cómo esos hay en mi pueblo, y cantan”.

   Uno de los más grandes deseos de Beatriz Falero es que Santa Catarina, ahora también conocido como el Santuario de la Mujer Cenzontle: “Nunca se pierda y que pudiera pasar de generación en generación. Ha sido muy importante para la narración oral y para todos los narradores. Yo quisiera que tuviera permanencia, porque, aunque la tecnología nos está alejando de esa voz, de esa palabra viva, creo que cada vez es más necesaria, porque con la palabra puedes acariciar, aunque también puedes destruir, pero es cuestión de elegir. Creo que necesitamos abrazos de palabras vivas”.

   El domingo 3 de septiembre, en la Feria Internacional del Libro del Estado de México (FILEM), en el marco del Encuentro Estatal de Profesionales en Fomento a la Lectura, Beatriz Falero, Marcela Romero y Vivianne Thirion recibieron el Homenaje “El Camino de los Cuentos”, por su trayectoria artística. ¡Felicidades!

Mecenazgo

Por: Josefina Lozano

La RAE lo define como: “protección o ayuda dispensadas a una actividad cultural, artística o científica”.

Entonces se entiende que el mecenazgo es un apoyo que se otorga a artistas, literatos o científicos a fin de permitirles desarrollar su obra.  Pero, cuál es la función y retribución de quien otorga el mecenazgo ?

En el mecenazgo quien lo otorga, recibe una  remuneración de carácter íntimo, el placer estético, moral o intelectual o, la satisfacción de la vanidad; además de una operación de relaciones públicas que puede llegar a ser muy útil por cuanto justifica su posición social y mejora su reputación.

Así también hay mecenazgos (bajo contrato) en donde la  obra de arte, literaria o científica, puede quedar o no en propiedad del mecenas,  siendo muy común que éste la done o ponga a disposición del público a través de su publicación o exhibición en un museo.

La historia nos dice que  esta práctica viene por encargos del poder político a finales del siglo I a.c en Roma; fue así como Cayo Mecenas, cobró fama como protector de las Artes.  Después en la Alta Edad Media la única Institución que ejerció el mecenazgo fue la Iglesia. En la Baja Edad Media floreció el mecenazgo civil, tanto por las familias aristócratas como de instituciones políticas y sociales incluyendo las Monarquías.

Me queda claro que este apoyo debe ser desinteresado y he ahí lo bonito, los Medici, convirtieron a Florencia en el centro cultural de su época dando surgimiento a la competencia entre las ciudades europeas, el papado y las monarquías europea que embellecieron el mundo y empoderaron a los países que llevaban estas prácticas. Aunado a esto surgieron los grandes coleccionistas de arte como  Felipe II de España y Rodolfo II, que  dieron  origen a museos como El Prado o el Louvre.

Les toca a las instituciones políticas y  sociales, unidas con las empresas hacer esa chamba y como la cultura debe estar intrínsecamente ligada a la tecnología, pienso yo, que el mecenazgo debe no estar limitado a las artes, la literatura y la ciencia sino también a la tecnología, formando la que ya es una realidad: «la Cultura Tecnológica».

Que maravilloso es el Arte y me toca agradecer en este momento al Gobierno de Tlaquepaque, Jalisco,  ya que a través de sus proyectos cumple con su labor en la Cultura del mecenazgo, embelleciendo nuestro hermoso Pueblo Mágico.

Cruzando Dos Milenios, de David Ricardo

Por: Alejandro Ostoa

Este libro tuvo cuatro presentaciones en el mes de agosto. El 19 en El Rule, en Cd. Mx; 20 en Casa de los Olivos, en Tenango del Aire; 24, Centro Morelense de las Artes, en Cuernavaca y 25, Foro Teatral Leyenda en la Ciudad de México. El libro publicado por la editorial Amada Vida de Colibrí Casado y Canto, hasta el momento ha sido un éxito, debido a la difusión de David Ricardo y el reconocimiento y afecto a Baltazar López Bucio. Los dos antes mencionados y quien esto escribe, hemos estado en las presentaciones. La próxima será el 3 de septiembre en Tlaltenango, a las 16:00 horas, donde se develará una placa en Honor a Baltazar. Para la logística fueron imprescindibles Claudia Ascencio y Marcos López Ascencio. Este es el prólogo que realicé para Cruzando dos milenios.

Entre sacerdocio y tandas

A mi Venerable cielo.
A mi Pequeña semilla de algodón.

El pueblo espera
al redentor…
¿Qué redimirá ahora?
Luis Antonio García Reyes

Cruzando dos milenios, crónica de David Ricardo, merecido homenaje a su tío, presbítero Baltazar López Bucio, el padre Balta, es un peregrinaje del protagonista que ha estado presente en diversos escenarios. David Ricardo, con la memoria de las andanzas, sabe transmitir (de manera sintética, como es el teatro) algunos momentos significativos de este singular sacerdote proyectista y constructor, que nos lega el sentido bíblico de religión: reunir.

   El escritor de Cruzando dos milenios, se vale de la narrativa para ir desarrollando el carácter del personaje principal; los otros, por su comportamiento, se van develando sin que el cronista novelador los adjetive. El recuerdo forma una imagen y, como recurso literario, se presenta en el texto, se transforma para proyectarse en símbolo, mismo que da pie (en el argot escénico) al desarrollo de las circunstancias, en ocasiones en monólogo interno y en otras en soliloquio.

   David Ricardo habla, escucha y discierne. Explota sus atributos de dramaturgo y los aplica en el presente libro, con Balta, personaje destinal que, con las características de tragicomedia, en que hacen presencia las peripecias; nuestro protagonista, con las acciones dramáticas, tras luchar, logra su meta. El tiempo, en este relato, ya está cargado de historia. La primer fecha precisa nos la da la capilla de San José, (en Tlaltenango), en un medallón de cerámica aparece 1521-1523, como la primera capilla de América Continental. El tiempo transcurre, hasta los 23 años del siglo XXI, con las bodas de diamante sacerdotal de Baltazar.

   Diversas ciudades, países y pueblos recorren la geografía de Entre dos milenios. El estado de Morelos es el más significativo. Entre estos andares y paseos, nuestro sacerdote también se divierte, acude al teatro, a museos, a estadios, a la plaza de toros, vestido de paisano. Observa a la juventud y se suma a ellos, sin rehuirle a las cheves, de ahí el diálogo para hacer comunidad y fortalecerla con proyectos en que todos sean partícipes y adquieran el sentido de pertenencia.

   Balta va consagrándose al ministerio. Desde pequeño, como acólito, con el obispo Sergio Méndez Arceo (uno de los sacerdotes más controvertido de México, con repercusiones mundiales), quien también lo ordenó como sacerdote. Él se convierte en su guía, mentor y confidente. El obispo percibe en su ex monaguillo una extensión de él, ante quien pone su confianza y hasta complicidad, misma que los lectores descubrirán en esta expedición literaria.

   Hay infinidad de personajes cercanos, de visiones y actos “adelantados a su tiempo”. Entre ellos: Gregorio Lemercier, Iván Ilich. Alfredo Ottaviani, Casiano Floristán, Gabriel Chávez de la Mora, Carlos Trouyet, Paul Goodman, Erich Fromm, Peter Berger, Paulo Freire y Sabino Palumbieri, entre los principales. Los hubo también de otra fuerza, entre ellos Girolamo Prigione, Jesús Posadas Ocampo. También, políticos como Mario Moya Palencia y Luis Echeverría Álvarez, quienes los favorecieron en momentos adecuados. No puede quedar fuera Vicente Leñero, dramaturgo con predominio del teatro documental. También Felipe Santander, Premio Casa de las Américas.

   La iniciación como seminarista de Balta fue a corta edad, con tenacidad, y desde entonces ejerce las tres virtudes teologales. Lleva a cabo la teología pastoral, la práctica, aplicable en liturgia y catequesis. Así ha sido siempre, recorriendo y levantando no sólo santuarios, sino ánimos en los descorazonados. La devoción es una de sus constantes, pero también la protesta ante las injusticias, con la congruencia y clamor de Zapata. A pesar de la severidad paterna, nuestro sacerdote es flexible, nunca juzga condenatoriamente, eso sería inquisitorial. Profesa la teología de la liberación, en el acompañamiento de los más necesitados, solidario con los perseguidos, con preferencias hacia los pobres.

   Ha sufrido varios accidentes, pero salido de ellos. Algunas tragedias le han sido cercanas. Siente indignación por las represiones, como la matanza del 2 de octubre, del halconazo de aquel jueves de corpus de 1971. La guerra fría también le impactó. El diálogo le resulta primordial, los acuerdos para respetarse, y las faenas para perdurar.

   Está en contra de tarifas por servicio sacramentales. Considera que es parte del apostolado y que los recursos para su manutención los debe de obtener mediante su trabajo como conferencista o sus colaboraciones escritas. Los donativos son para mantenimiento del santuario y para acciones pías o emergentes. Eso es parte de un ser progresista que baja del púlpito y enfrenta la realidad de la cotidianeidad con el propósito de mejoras, con ética, visión de crecimiento y sentido de responsabilidad.

   Sin dejar el ritual como sacerdote (la misa), pasa del rito a la representación, como fue el proceso evangelizador de los frailes españoles. Sin embargo, las obras a montarse no son de temática sacramental o religiosa. La orientación es social, la conciencia, sin hacer a un lado lo jocoso. Ha sabido aprovechar los espacios para las representaciones, elude los  obstáculos ante los impedimentos. Esto lo podremos ver con las mudanzas realizadas a varios santuarios, los cuales, guiados por él, adquieren distinción, pese a que estos cambios los realizaron para que hiciera mutis o escapara por el foso del apuntador.

   Este 2023, es la celebración del cincuentenario de su llegada a Tlaltenango, donde cambia la escena e inicia un perdurable desarrollo comunitario, cultural y artístico. No sólo siembra la fe católica, sino es fecundo con sus proyectos, donde integra a la comunidad, porque él la va creando, ante el desperdigo anterior de sus habitantes. Con sus enseñanzas nos da lecciones que las acciones engrandecen a las personas, las circunstancias son factores que propician el desarrollo, e imponiéndose a los conflictos, se logra la meta.

   Ha recibido varios reconocimientos; sin embargo, los más apreciados, son los de la memoria de las personas, la continuidad, porque también ha sido el personaje pivote que le da juego a los demás para que se desarrollen y enfrenten nuevas situaciones o continúen la tarea que él comenzó.

   Entre sus proyectos, el que ha tenido mayor continuidad, presencia y repercusión, son “Tandas Culturales de Tlaltenango”, que integró a instituciones como Cleta, Zumbón y Mascarones, con participantes representativos de teatro popular, entre los que destacan (en primera instancia), Mariano Leyva y Lourdes Gay, Enrique Cisneros El llanero Solitito, José Manuel Galván Leguizamo El topo y Luis Cisneros.

   En lo musical, como figuras, Óscar Chávez, Amparo Ochoa y Gabino Palomares, entre otros.
En 2018 se instauraron las “Tandas Culturales de Tlaltenango. Presbítero Baltazar López Bucio”.
Cinco años después de ese merecido reconocimiento, a quien ha protagonizado la historia y con su ser y quehaceres ha recorrido escenarios, le estamos agradecidos pos sus cimientos y razones ciméricas. También a quien como río oculto, pero compenetrado en las vivencias nos ofrece Cruzando dos milenios, en este tocotín, jolgorio y tandas.

   David Ricardo no baja el telón, nos recuerda que tenemos un encuentro con Baltazar López Bucio y una CITA con la Compañía Independiente de Teatro Abierto. Es decir, dos tandas por un boleto. De Tlaltenango a Tlalmanalco. ¡Empecemos!

Julio 2023

Entregan el Doctorado “Honoris causa” de la UdeG a la Expresidenta Michelle Bachelet


Expresidenta Michelle Bachelet recibe el Doctorado “Honoris causa” de la UdeG

Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón

La Expresidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria, recibió el Doctorado Honoris causa de la Universidad de Guadalajara, por su trayectoria en favor de los derechos humanos, la justicia social y la igualdad de género en América Latina.

La ceremonia se realizó en el recinto del Paraninfo Enrique Díaz de León, en la cual se encontraron presidiendo este evento el Dr. Ricardo Villanueva Lomelí, Rector General de la Universidad de Guadalajara, el Dr. Héctor Raúl Solís Gadea, Vicerrector Ejecutivo, el Mtro. Guillermo Arturo Gómez Mata, Secretario General y el Dr. Juan Manuel Durán Juárez, Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de esta Institución.

En palabras del Dr. Villanueva afirmó que durante sus dos mandatos al frente del gobierno chileno, Bachelet Jeria fortaleció la educación superior como un bien público, de acceso gratuito y asumió el compromiso con la enseñanza de calidad;  “Para Michelle Bachelet democratizar la lectura es democratizar también el acceso a la cultura, al conocimiento y al delicioso placer de leer, aspecto en el que concordamos de manera total, pues que el acto de leer implica el desarrollo de la imaginación y la libertad de vivir otros mundos e historias de vida”, expresó.

El Consejo General Universitario (CGU) quien es el máximo órgano de gobierno de la UdeG, ha entregado 105 doctorados Honoris causa; el primero a una mujer fue en 1972, a la doctora Irene Robledo García y el de Bachelet es el décimo tercero que esta Casa de Estudio otorga a mujeres destacadas.

Bachelet Jeria aseguró que esta distinción no es sólo para ella, sino para el pueblo chileno y es otro de los gestos de cariño que las y los mexicanos tienen y agradeció a la comunidad universitaria la distinción y la posibilidad de convertirse en una “Leona negra” para “seguir construyendo y avanzar juntas y juntos en comunidad, porque es la única forma en que lograremos transformar nuestras sociedades”.

Fotografía: Prensa UdeG