Mecenazgo

Por: Josefina Lozano

La RAE lo define como: “protección o ayuda dispensadas a una actividad cultural, artística o científica”.

Entonces se entiende que el mecenazgo es un apoyo que se otorga a artistas, literatos o científicos a fin de permitirles desarrollar su obra.  Pero, cuál es la función y retribución de quien otorga el mecenazgo ?

En el mecenazgo quien lo otorga, recibe una  remuneración de carácter íntimo, el placer estético, moral o intelectual o, la satisfacción de la vanidad; además de una operación de relaciones públicas que puede llegar a ser muy útil por cuanto justifica su posición social y mejora su reputación.

Así también hay mecenazgos (bajo contrato) en donde la  obra de arte, literaria o científica, puede quedar o no en propiedad del mecenas,  siendo muy común que éste la done o ponga a disposición del público a través de su publicación o exhibición en un museo.

La historia nos dice que  esta práctica viene por encargos del poder político a finales del siglo I a.c en Roma; fue así como Cayo Mecenas, cobró fama como protector de las Artes.  Después en la Alta Edad Media la única Institución que ejerció el mecenazgo fue la Iglesia. En la Baja Edad Media floreció el mecenazgo civil, tanto por las familias aristócratas como de instituciones políticas y sociales incluyendo las Monarquías.

Me queda claro que este apoyo debe ser desinteresado y he ahí lo bonito, los Medici, convirtieron a Florencia en el centro cultural de su época dando surgimiento a la competencia entre las ciudades europeas, el papado y las monarquías europea que embellecieron el mundo y empoderaron a los países que llevaban estas prácticas. Aunado a esto surgieron los grandes coleccionistas de arte como  Felipe II de España y Rodolfo II, que  dieron  origen a museos como El Prado o el Louvre.

Les toca a las instituciones políticas y  sociales, unidas con las empresas hacer esa chamba y como la cultura debe estar intrínsecamente ligada a la tecnología, pienso yo, que el mecenazgo debe no estar limitado a las artes, la literatura y la ciencia sino también a la tecnología, formando la que ya es una realidad: «la Cultura Tecnológica».

Que maravilloso es el Arte y me toca agradecer en este momento al Gobierno de Tlaquepaque, Jalisco,  ya que a través de sus proyectos cumple con su labor en la Cultura del mecenazgo, embelleciendo nuestro hermoso Pueblo Mágico.

Cruzando Dos Milenios, de David Ricardo

Por: Alejandro Ostoa

Este libro tuvo cuatro presentaciones en el mes de agosto. El 19 en El Rule, en Cd. Mx; 20 en Casa de los Olivos, en Tenango del Aire; 24, Centro Morelense de las Artes, en Cuernavaca y 25, Foro Teatral Leyenda en la Ciudad de México. El libro publicado por la editorial Amada Vida de Colibrí Casado y Canto, hasta el momento ha sido un éxito, debido a la difusión de David Ricardo y el reconocimiento y afecto a Baltazar López Bucio. Los dos antes mencionados y quien esto escribe, hemos estado en las presentaciones. La próxima será el 3 de septiembre en Tlaltenango, a las 16:00 horas, donde se develará una placa en Honor a Baltazar. Para la logística fueron imprescindibles Claudia Ascencio y Marcos López Ascencio. Este es el prólogo que realicé para Cruzando dos milenios.

Entre sacerdocio y tandas

A mi Venerable cielo.
A mi Pequeña semilla de algodón.

El pueblo espera
al redentor…
¿Qué redimirá ahora?
Luis Antonio García Reyes

Cruzando dos milenios, crónica de David Ricardo, merecido homenaje a su tío, presbítero Baltazar López Bucio, el padre Balta, es un peregrinaje del protagonista que ha estado presente en diversos escenarios. David Ricardo, con la memoria de las andanzas, sabe transmitir (de manera sintética, como es el teatro) algunos momentos significativos de este singular sacerdote proyectista y constructor, que nos lega el sentido bíblico de religión: reunir.

   El escritor de Cruzando dos milenios, se vale de la narrativa para ir desarrollando el carácter del personaje principal; los otros, por su comportamiento, se van develando sin que el cronista novelador los adjetive. El recuerdo forma una imagen y, como recurso literario, se presenta en el texto, se transforma para proyectarse en símbolo, mismo que da pie (en el argot escénico) al desarrollo de las circunstancias, en ocasiones en monólogo interno y en otras en soliloquio.

   David Ricardo habla, escucha y discierne. Explota sus atributos de dramaturgo y los aplica en el presente libro, con Balta, personaje destinal que, con las características de tragicomedia, en que hacen presencia las peripecias; nuestro protagonista, con las acciones dramáticas, tras luchar, logra su meta. El tiempo, en este relato, ya está cargado de historia. La primer fecha precisa nos la da la capilla de San José, (en Tlaltenango), en un medallón de cerámica aparece 1521-1523, como la primera capilla de América Continental. El tiempo transcurre, hasta los 23 años del siglo XXI, con las bodas de diamante sacerdotal de Baltazar.

   Diversas ciudades, países y pueblos recorren la geografía de Entre dos milenios. El estado de Morelos es el más significativo. Entre estos andares y paseos, nuestro sacerdote también se divierte, acude al teatro, a museos, a estadios, a la plaza de toros, vestido de paisano. Observa a la juventud y se suma a ellos, sin rehuirle a las cheves, de ahí el diálogo para hacer comunidad y fortalecerla con proyectos en que todos sean partícipes y adquieran el sentido de pertenencia.

   Balta va consagrándose al ministerio. Desde pequeño, como acólito, con el obispo Sergio Méndez Arceo (uno de los sacerdotes más controvertido de México, con repercusiones mundiales), quien también lo ordenó como sacerdote. Él se convierte en su guía, mentor y confidente. El obispo percibe en su ex monaguillo una extensión de él, ante quien pone su confianza y hasta complicidad, misma que los lectores descubrirán en esta expedición literaria.

   Hay infinidad de personajes cercanos, de visiones y actos “adelantados a su tiempo”. Entre ellos: Gregorio Lemercier, Iván Ilich. Alfredo Ottaviani, Casiano Floristán, Gabriel Chávez de la Mora, Carlos Trouyet, Paul Goodman, Erich Fromm, Peter Berger, Paulo Freire y Sabino Palumbieri, entre los principales. Los hubo también de otra fuerza, entre ellos Girolamo Prigione, Jesús Posadas Ocampo. También, políticos como Mario Moya Palencia y Luis Echeverría Álvarez, quienes los favorecieron en momentos adecuados. No puede quedar fuera Vicente Leñero, dramaturgo con predominio del teatro documental. También Felipe Santander, Premio Casa de las Américas.

   La iniciación como seminarista de Balta fue a corta edad, con tenacidad, y desde entonces ejerce las tres virtudes teologales. Lleva a cabo la teología pastoral, la práctica, aplicable en liturgia y catequesis. Así ha sido siempre, recorriendo y levantando no sólo santuarios, sino ánimos en los descorazonados. La devoción es una de sus constantes, pero también la protesta ante las injusticias, con la congruencia y clamor de Zapata. A pesar de la severidad paterna, nuestro sacerdote es flexible, nunca juzga condenatoriamente, eso sería inquisitorial. Profesa la teología de la liberación, en el acompañamiento de los más necesitados, solidario con los perseguidos, con preferencias hacia los pobres.

   Ha sufrido varios accidentes, pero salido de ellos. Algunas tragedias le han sido cercanas. Siente indignación por las represiones, como la matanza del 2 de octubre, del halconazo de aquel jueves de corpus de 1971. La guerra fría también le impactó. El diálogo le resulta primordial, los acuerdos para respetarse, y las faenas para perdurar.

   Está en contra de tarifas por servicio sacramentales. Considera que es parte del apostolado y que los recursos para su manutención los debe de obtener mediante su trabajo como conferencista o sus colaboraciones escritas. Los donativos son para mantenimiento del santuario y para acciones pías o emergentes. Eso es parte de un ser progresista que baja del púlpito y enfrenta la realidad de la cotidianeidad con el propósito de mejoras, con ética, visión de crecimiento y sentido de responsabilidad.

   Sin dejar el ritual como sacerdote (la misa), pasa del rito a la representación, como fue el proceso evangelizador de los frailes españoles. Sin embargo, las obras a montarse no son de temática sacramental o religiosa. La orientación es social, la conciencia, sin hacer a un lado lo jocoso. Ha sabido aprovechar los espacios para las representaciones, elude los  obstáculos ante los impedimentos. Esto lo podremos ver con las mudanzas realizadas a varios santuarios, los cuales, guiados por él, adquieren distinción, pese a que estos cambios los realizaron para que hiciera mutis o escapara por el foso del apuntador.

   Este 2023, es la celebración del cincuentenario de su llegada a Tlaltenango, donde cambia la escena e inicia un perdurable desarrollo comunitario, cultural y artístico. No sólo siembra la fe católica, sino es fecundo con sus proyectos, donde integra a la comunidad, porque él la va creando, ante el desperdigo anterior de sus habitantes. Con sus enseñanzas nos da lecciones que las acciones engrandecen a las personas, las circunstancias son factores que propician el desarrollo, e imponiéndose a los conflictos, se logra la meta.

   Ha recibido varios reconocimientos; sin embargo, los más apreciados, son los de la memoria de las personas, la continuidad, porque también ha sido el personaje pivote que le da juego a los demás para que se desarrollen y enfrenten nuevas situaciones o continúen la tarea que él comenzó.

   Entre sus proyectos, el que ha tenido mayor continuidad, presencia y repercusión, son “Tandas Culturales de Tlaltenango”, que integró a instituciones como Cleta, Zumbón y Mascarones, con participantes representativos de teatro popular, entre los que destacan (en primera instancia), Mariano Leyva y Lourdes Gay, Enrique Cisneros El llanero Solitito, José Manuel Galván Leguizamo El topo y Luis Cisneros.

   En lo musical, como figuras, Óscar Chávez, Amparo Ochoa y Gabino Palomares, entre otros.
En 2018 se instauraron las “Tandas Culturales de Tlaltenango. Presbítero Baltazar López Bucio”.
Cinco años después de ese merecido reconocimiento, a quien ha protagonizado la historia y con su ser y quehaceres ha recorrido escenarios, le estamos agradecidos pos sus cimientos y razones ciméricas. También a quien como río oculto, pero compenetrado en las vivencias nos ofrece Cruzando dos milenios, en este tocotín, jolgorio y tandas.

   David Ricardo no baja el telón, nos recuerda que tenemos un encuentro con Baltazar López Bucio y una CITA con la Compañía Independiente de Teatro Abierto. Es decir, dos tandas por un boleto. De Tlaltenango a Tlalmanalco. ¡Empecemos!

Julio 2023

Entregan el Doctorado “Honoris causa” de la UdeG a la Expresidenta Michelle Bachelet


Expresidenta Michelle Bachelet recibe el Doctorado “Honoris causa” de la UdeG

Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón

La Expresidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria, recibió el Doctorado Honoris causa de la Universidad de Guadalajara, por su trayectoria en favor de los derechos humanos, la justicia social y la igualdad de género en América Latina.

La ceremonia se realizó en el recinto del Paraninfo Enrique Díaz de León, en la cual se encontraron presidiendo este evento el Dr. Ricardo Villanueva Lomelí, Rector General de la Universidad de Guadalajara, el Dr. Héctor Raúl Solís Gadea, Vicerrector Ejecutivo, el Mtro. Guillermo Arturo Gómez Mata, Secretario General y el Dr. Juan Manuel Durán Juárez, Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de esta Institución.

En palabras del Dr. Villanueva afirmó que durante sus dos mandatos al frente del gobierno chileno, Bachelet Jeria fortaleció la educación superior como un bien público, de acceso gratuito y asumió el compromiso con la enseñanza de calidad;  “Para Michelle Bachelet democratizar la lectura es democratizar también el acceso a la cultura, al conocimiento y al delicioso placer de leer, aspecto en el que concordamos de manera total, pues que el acto de leer implica el desarrollo de la imaginación y la libertad de vivir otros mundos e historias de vida”, expresó.

El Consejo General Universitario (CGU) quien es el máximo órgano de gobierno de la UdeG, ha entregado 105 doctorados Honoris causa; el primero a una mujer fue en 1972, a la doctora Irene Robledo García y el de Bachelet es el décimo tercero que esta Casa de Estudio otorga a mujeres destacadas.

Bachelet Jeria aseguró que esta distinción no es sólo para ella, sino para el pueblo chileno y es otro de los gestos de cariño que las y los mexicanos tienen y agradeció a la comunidad universitaria la distinción y la posibilidad de convertirse en una “Leona negra” para “seguir construyendo y avanzar juntas y juntos en comunidad, porque es la única forma en que lograremos transformar nuestras sociedades”.

Fotografía: Prensa UdeG

Beatriz Falero Una Vida en Cuentos

Narradora Oral Escénica Carismática e Imaginativa

Por Catalina Miranda

Beatriz Falero, narradora oral escénica, aprendió a contar cuentos en la Ciudad de México, en el Taller de Francisco Garzón Céspedes (Cuba, 1947), quien la llevó, con sus demás compañeros, a la emblemática Plaza de Santa Catarina, en Coyoacán, para que empezaran a contar ante el público. Les recomendó que no se quedaran ahí, que se fueran a otro lugar en el que pasara más gente. Después de varias vicisitudes, sus compañeros se establecieron en La Conchita, ahí mismo en Coyoacán, pero no duraron mucho. El grupo se dispersó y Beatriz se quedó sola en la Plaza de Santa Catarina.

   Me cuenta Beatriz: “Nunca pensé en tener un grupo, las cosas se fueron dando, me cayeron de allá arriba. Fue por constancia y porque la Casa de Cultura de Coyoacán me pidió que trabajara con ellos. El taller con el que empecé lo di en la plaza. Unos se sentaban con cojines en el suelo, y otros en las bancas”.

   Beatriz Falero es una mujer muy imaginativa, una soñadora a ojos abiertos, sumamente fantasiosa. Cuando sus hijos eran pequeños los llevaba de día de campo a la sala sobre el linóleo de flores que tenía en su casa: “En un canasto ponía las tortas, agüita de limón, y nos sentábamos ahí a comer, lo cual les encantaba y a mí también”.

   Un día, sus hijos le pidieron tener un perro: “Les dije que no se podía, porque vivíamos en un departamentito, y que yo trabajaba todo el día. Lloraron y lloraron, me dijeron y me dijeron. Yo no sabía qué hacer. En la noche se me ocurrió forrar una cajita de zapatos como si fuera un regalo. Se los mostré: ‘Miren lo que les traigo’, se emocionaron, abrieron la caja, pero no había nada adentro, me dijeron: ‘No hay nada’, les dije: ‘¿Cómo que no hay nada?, ¡es un perrito fantasma!’. A partir de ese día tuvimos un perrito fantasma. De repente me decían: ‘Mira, mamá, ya aprendió a bailar cha cha chá’. Ponían aros para que brincara el perrito; también caminaba en dos patas. Así era toda la vida. Mis tías me iban a visitar, y mis hijos decían: ‘Mira, tía, te vamos a enseñar lo que aprendió a hacer Manchitas’. Mis tías me veían como diciendo, ‘¿Tienes hijos locos o la loca eres tú?’. El psicólogo me recomendó no seguir haciendo eso porque los niños de por sí eran fantasiosos, que a dónde los estaba yo llevando. Entonces regalé a Manchitas, lo di en adopción. Por eso digo que yo he vivido imaginando todo el tiempo”.

   Así es ella, lleva décadas imaginando. Inventa hasta mezclar la realidad con la ficción. Esa magia la ha ejercido durante más de 35 años, los domingos en la Plaza de Santa Catarina, lugar que gracias a su constancia no necesita publicidad. Y a ella la conocen e identifican en toda la ciudad, en todo México y en muchos países también.

   La narración oral escénica es su vida: “¿Qué más puedo decir? El ochenta por ciento de mi tiempo lo dedico a hacer cosas para la cuentería: estoy preparando la clase o estoy estudiando… ésa es toda mi vida”.

   Falero es fundadora de la Asociación Mexicana de Narradores Orales Escénicos (AMENA), así como de la Casa del Cuento, lugar que tuvo gran auge, dentro del Centro Cultural El Juglar, donde se reunían los jueves para presentar espectáculos. Es fundadora y directora general de la NAO (Narradores Orales de Santa Catarina); creadora de varios festivales, entre ellos uno que convoca a narradores de todo el mundo desde hace 37 años: “Festival Internacional de Narración Oral. Octubre Mes de los Cuentos”. 

   En Xochimilco, sobre todo en Día de Muertos, Beatriz organizó recorridos a los que llamó “Cuentos y Cantos en Trajinera”, en los que se contaban leyendas de la zona: “Conoce Xochimilco a través de sus leyendas. Viaja en una trajinera, acompañado/a por cantos, las cuerdas de la guitarra y la melodía de las palabras de una cuentera; la luna, los árboles sagrados de Xochimilco ‘Quetzalahuejotes’ y tu imaginación”, rezaba la invitación en internet.

   Con esa capacidad que sólo tiene Beatriz Falero para recrear las imágenes y los recuerdos me platica: “Los cuentos se narraban arriba de las trajineras, transitando por los canales. Los músicos iban en la misma trajinera. Cuando teníamos mucha gente podíamos llevar dos trajineras. Cenábamos, había fogata y bebida. Fue una buena época. Hacía lo que me encanta. Además, realizaba un rito con veladoras en el agua. Le decía a la gente: ‘Fíjense bien, porque según el público es la figura que hacen las veladoras’. Ponía éstas en el agua y la corriente las iba moviendo. Les pedía a mis músicos que tocaran música muy suave, y sin cantar, para que los asistentes pudieran meditar. Ya con las veladoras en el agua, apagábamos las lámparas para que nada más se vieran las flamas flotando”.

   Ella nació en Tampico, Tamaulipas. Vivió su infancia siendo muy libre. Disfrutando de su casa estilo californiano. Cuidada por su madre y su nana, vigiladas por su papá, que era ingeniero petrolero, que —me cuenta—, era muy celoso, y le llevaba dieciséis años a su mamá. Cuando vino a la Ciudad de México, algo de esa magia se terminó. Llegó a vivir con sus tías y su abuela.

   De esa etapa, Beatriz recuerda con especial cariño “una muñeca negra de trapo que me encantaba y la adoraba. Mi mamá me decía: ‘¡Ay!, ¿cómo puedes dormir con esa araña tan fea?’. A esa muñeca yo le hice un vestidito de tul color rosa como para bailar ballet, pero imagínate cómo se veía con sus patas de trapo”.

   Así fue y ha sido Beatriz, sumamente lúdica, encantadora y lúcida. Quienes la escuchan y la encuentran todos los domingos a la una de la tarde en la Plaza de Santa Catarina, enfrente de la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, lo pueden confirmar. Son cientos los cuenteros, cuenta-cuentos y narradores orales escénicos los que han estado a su lado, a veces escuchando, aprendiendo, contando, ideando, contagiándose de su entusiasmo, ejemplo y vitalidad.

   Pero tantos años dedicados a la narración oral no caben en un par de cuartillas, ni en tres, necesitamos más, por eso próximamente les revelaré cuáles son los cuentos que ella prefiere contar, a dónde ha ido a contarlos además de a Santa Catarina, qué premios ha recibido y más. Por el momento, démosle desde aquí aplausos, felicitaciones, reconocimiento por su valor, por su empeño y por transmutar todo lo que toca como sólo ella puede hacerlo; es decir, como la gran niña que aún es por fuera y por dentro.

Cultura tecnológica

Por: Josefina Lozano Cervantes
Periodista cultural mexicana

La cultura actualmente juega un papel muy importante en el mundo, debido a la diversidad social, artística y tecnológica. Parte fundamental en el nuevo quehacer cultural, es la llamada “cultura tecnológica”.

Hoy en día, los procesos de interacción y comunicación son innumerables en cuanto a las representaciones de valores, las pautas del comportamiento social en los medios de comunicación como lo son: el lenguaje, las tradiciones, las obras colectivas en el campo del arte, la literatura, la política y la religión.

Existen empresas que se dedican a crear experiencias en todos los ámbitos y niveles inimaginables, entonces podemos decir que los hombres y mujeres que estamos inmersos en el mundo de la cultura, nos encontramos en un punto crítico, sin retorno hacia la modernización cultural en donde tenemos que asociar por yuxtaposición, la cultura artística con la cultura tecnológica, ya que ésta es un factor esencial de la competitividad económica y por lo tanto del bienestar Social.

El universo está en movimiento y de igual manera, el Ser humano que a lo largo de la historia lo ha hecho a través de la cultura artístico-literaria; toca ahora hacerlo por medio de la cultura tecnológica por lo tanto,  tendremos que ir descubriendo nuestros próximos héroes “culturales tecnológicos”, ya que los artísticos-literarios ya existen.

Para que los trabajadores de la cultura apoyados en la tecnología, puedan seguir promoviendo a los artistas y sus trabajos, así como las nuevas tendencias, es importante crear la figura del Mecenazgo tecnológico ya que la creatividad no se detiene y la de los mexicanos, no tiene límites.

Roberto Javier Hernández El Pelón y la Compañía de Teatro en Vecindades

(Segundo acto)

Por: Alejandro Ostoa

La botella se rompió tras que Juan Pablo de Tavira, el padre Hamlet, recibió el golpe. Tavira reaccionó profesionalmente. Terminada la función El Pelón agradeció a todos: “Chingón, cabrones”. Al final, mandó recoger los restos de la “botella” que quedaron en el escenario, pues los pedazos de brea, si se entregaban al productor de las botellas, salía menos cara la realización de esa utilería.

En algunos lugares dimos funciones, con una obra alegórica contra las adicciones, era una fábula en la que el protagonista probaba “polvos mágicos” y vivía fuera de la realidad. El público llegaba, gran parte eran de chavos chemeando, con la mona, con el flan, con la mirada extraviada. Raro. Estaban expectantes, se codeaban ante las situaciones en que el protagonista se drogaba, les daba risa, se decían “se parece a ti”. El programa fue un éxito, se llamó “Vive activo sin activo”.

Nos distanciamos, no por enojo, sino por verdaderas distancias físicas. Me invitó a dar un taller con una asociación de payasos. Roberto era respetado por ese gremio, les exigía profesionalizarse, eliminar los pastelazos, los lugares comunes y mostrarse creativos. Les hizo entender los distintos tipos de payasos, el significado de maquillaje y vestuario. Planteaba rutinas, tempo, ritmo, de la significación y dignificación del payaso. Se acercaba un congreso internacional; ese fue el motivo de mi presencia, impartir un taller de dramaturgia. Las sesiones fueron interesantes debido a la diversidad de los asistentes. Entre improvisaciones y escritura se desarrolló el taller. El presidente de la asociación nos informó del congreso a realizarse y del programa. El número estelar sería la presentación de un payaso que aparecía en televisión. Yo estuve en desacuerdo. Le plantee que, si se me había convocado para escritura, no permitiría, que los aplausos se los llevara alguien comercial, que escogería un sketch escrito por alguno de los integrantes. Se hicieron trabajos grupales y el ganador fue uno sobre béisbol, fársico, con autoescarnio, humor negro. Los demás integrantes de la asociación participaron en distintas tareas, desde traspintes, tramoyistas, seguimiento de ensayos y eventualidades. El pelón dirigió. Llego el día de la inauguración, en el teatro Jiménez Rueda. Tocó el turno del número estelar y, como dirían los críticos de antaño, “fue la apoteosis”.

Cuando salíamos de las sesiones de ese taller, caminábamos por la Ciudad de México e íbamos a comer, me comentaba de su labor con los luchadores profesionales, a quienes, sin que fueran conscientes, les daba clases de actuación, desde vestuario, significado de personaje; es decir, la creación de personaje.

Los hizo crecer, proyectando la energía desde el ring, todo con el CMLL. Ahí era conocido como el Profe Richi. Después, a Roberto, le tocó seguir luchando, con los conflictos –ya no de la escena teatral–, sino de la incertidumbre, con las caídas –sin límite de tiempo–, la pandemia llegó. La empresa lo abandonó. Escasearon hasta desaparecer los pagos. ¡Qué indignante! Otra vez le arrancaron la cabellera, le aplicaron la quebradora, guillotina. Las llamadas telefónicas entre nosotros se hicieron más frecuentes. Mientras, la diabetes se acrecentaba. Finalmente, el 29 de octubre de 2021, partió por el foso del escenario, pero su huella quedó. Y muchos tenemos los pelos en la mano para hablar del querido Pelón.

Vayamos a un recorrido ultra veloz de la Compañía de Teatro en Vecindades. Los patios de vecindad se convirtieron en escenario, muchas remodeladas tras los sismos del 85. Los inquilinos, vecinos y público en general teníamos un espacio para ver nuevas propuestas teatrales con profesionales de la escena, con entrada libre. El debut de esta institución fue el 17 de marzo de 1988, en el patio de vecindad una vecindad  con Pareces un Otelo, paráfrasis de Shakespeare, a la que le siguieron, con el mismo tono, a la mexicana, obras shakespereanas, en un ámbito popular, Como un sueño, Tinta sangre, Quítate tú pa’ ponerme yo y El otro espectro de Hamlet. Además de Los inquilinos de Satán, Jugaremos en el bosque, ¿Alguien dijo dragón?, de Lyra y Guillermo Cuevas, La tortura, sobre texto de Duras y Sartre, Banderillas de fuego, de Filadelfo Sandoval y La muerte de Alfredo Gris, de Santana.

El telón permanece abierto. Roberto es el cenital que se hace presente en el teatro popular.

Exitoso Inicio del Taller de escritura Narrativa

Guadalajara, Jalisco.- El día de ayer lunes 21 de Agosto, en punto de las 17:00 horas, en el Centro Cultural “La Escalera” dio inicio el Taller de Narrativa, impartido por la escritora, periodista y Directora de Prensamérica Internacional Jalisco- México,  Victoria Falcón Aguila, quien ha ganado en tres ocasiones el  Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón.

El taller busca que los participantes sepan contar buenas historias con ángulos distintos desde el ámbito cotidiano. Conocerán como se construye una obra narrativa, cuáles son sus elementos y estructura. Es un taller teórico-práctico para todo público y edades, constará de 4 sesiones los lunes: 21, 29 de Agosto, 04 y 11 de Septiembre de las 17:00 a 19:00 horas.

El Centro Cultural La Escalera es un centro de eventos culturales, sociales y recreativos, que acoge a artistas plásticos, escritores así como a talleristas y creadores en general; es un espacio de belleza arquitectónica ubicado en el centro histórico de Guadalajara que se encuentra ubicado en Calle Donato Guerra Número 6; en él podrán encontrar desde exposiciones de pintura, representaciones de danza, teatro etc., cada lunes el Colectivo I’am Arte conformado por poetas y escritores, se reúnen en punto de las 6 de la tarde, para compartir sus trabajos y hacer homenaje a los grandes escritores y poetas del País.

Este Centro Cultural está abierto para todo el público y pueden consultar sus actividades en su Facebook  La Escalera Centro Cultural.

Para el Taller de narrativa aún hay espacio y se pueden inscribir en La Escalera el lunes 29 de agosto de las 17: 00 a 19:00 horas con Victoria Falcón Aguila.

Atrévete a subir la Escalera.