Protocolo del Sometimiento

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Los mexicanos desde que iniciamos nuestra educación académica en el nivel de primaria y ya para secundaria, sabemos que aquí en México, tenemos un sistema Republicano, compuesto por 3 poderes: Ejecutivo (Presidente); Legislativo (Diputados y Senadores) y Judicial (Ministros, Jueces, Ministerios Públicos); se nos ha dicho con una levedad irresponsable que en este sistema predomina, la Democracia, cosa que difícilmente la ejercen los ciudadanos.

Supuestamente, los 3 poderes están en un mismo nivel y para un mejor funcionamiento del País la concordancia es recomendable; sin embargo tanto el poder Legislativo y el Judicial por muchas décadas han estado sometidos al servicio y ordenanza de quien detenta el poder Ejecutivo, esto es, el Presidente de la República en turno, claro siempre que fueran del Partido Revolucionario Institucional (PRI) o del  Partido de Acción Nacional (PAN); pero llegó un  ex miembro del PRI, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien apoyado por millones de mexicanos, afiliados al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que, apegados al significado de Democracia, decidieron no permitir más fraudes electorales  y eligieron, mediante su voto a AMLO para Presidente de la República de los Estados Unidos Mexicanos.

Debido a esto a miembros del poder Legislativo y Judicial, sin respetar la decisión soberana del pueblo, iniciaron una soterrada guerra contra el nuevo Presidente emanado de MORENA; en el Legislativo rechazaban toda iniciativa de ley enviado por el Presidente; en el Judicial ocurría algo similar y ante decisiones o decretos presidenciales, otorgaban amparos a diestra y siniestra contra esos decretos sobre todo por ser los beneficiarios gente del PRI y del PAN.

AMLO decidió tener su propia forma de notificar al pueblo de todos esos acontecimientos, pero con poca inteligencia, pues antes que lograr y convencer de manera directa a estos opositores a la importancia y beneficio de sus decisiones y decretos para nuestro País, su lenguaje impropio de su investidura, se tornó en una soterrada guerra y continuos enfrentamientos.

Arreglar las cosas en un País donde la corrupción se institucionalizó por casi 100 años, sin duda no es cosa fácil, menos aun cuando se trata del área económica y se pretende desaparecer todos aquellos super salarios y privilegios auto aprobados por: Ministros, Jueces, Diputados, Senadores, Consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), Secretarios de Estado que debido a ello, los salarios de millones de trabajadores han resultado una verdadera bofetada y un aumento vertiginoso en el número de pobres, aproximadamente mas de 60 millones de mexicanos.

El Decreto del Ejecutivo de que nadie ganaría más que el Presidente, 108 mil pesos mensuales, les resultó a toda esa clase de funcionarios políticos descastados una broma, por decir lo menos y ni los miembros del Poder legislativos apoyaron ese Decreto, que siendo los “representantes de los ciudadanos mexicanos” nunca nos consultaron, si nosotros estábamos de acuerdo o no.

Los mexicanos por su parte siempre dispuestos a apoyar a su Presidente, al escucharlo diariamente  en sus mañanera los 5 días de la semana y los fines de semana en su giras por los Estados, empezaron a fijar su atención no solo en los pleitos mañaneros cuyas descalificaciones e insultos  a sus opositores, a quien llama peyorativamente: conservadores, fifis, detractores,  neoliberales, corruptos, hipócritas, racistas, clasistas, déspotas, rateros, sinvergüenzas, simuladores, ladinos; cosa que todos los mexicanos hemos sabido desde hace como 9 décadas. La pregunta empezó a circular, ¿para que el Presidente pierde su tiempo en esos pleitos sin sentido?  

Pero se tornó en una real preocupación ciudadana el hecho de que abarcaba con esos insultos a todo aquel que hiciera algún señalamiento sobre la errónea forma de conducir al País, sobre todo si son periodistas, a quienes, con una facilidad impropia e inesperada, aun siendo periodistas que le brindaron todo su apoyo y solidaridad durante su larga campaña de 18 años, como es el caso de Carmen Aristegui y Julio Hernández, sobre quien se les va a la yugular por decir lo que todos estamos viendo.

No me atrevería a decir que AMLO, es “un peligro para México”  por no repetir lo que nuestros opositores,  no solo de él, han dicho; pero siendo aun morenistas tenemos el derecho de señalarle que ha fallado a su palabra y la principal fue aquella promesa que hiciera: “mandaré al Ejército a los cuarteles, no están preparados para realizar trabajos de la policía civil”; ahí nos falló, como nos falló al no rescatar: los Bancos; las Minas; las Carreteras; Teléfonos de México; los espacios protegidos en las comunidades indígena. Su protección y amistad con los hombres más ricos de México es notoria, no recibe en su Palacios Nacional a indígenas, a obreros, a mineros, a Profesores, pero a esos explotadores del pueblo y de nuestros bienes,  a esos si los recibe con jolgoriosa alegría.

A ninguno de los corruptos ex presidentes que saquearon a su antojo las arcas de nuestro País, se les ha enjuiciado ni lo hará, antes, al contrario, hoy reconoce más al “demócrata” de Peña Nieto, por no haber interferido en las elecciones, que a los millones de mexicanos que votamos por él y lo sentamos en su tan ambicionada, silla presidencial.

Antes, al contrario, empoderó al Ejército y a la Marina a niveles que nunca hubiéramos pensado; pero aclarar es bueno, aquí en México no contamos con 3 poderes, sino con 5, el primero el Ejército Militar; el segundo los carteles del narcotráfico y después los otros; ese rimbombante nombre de “Supremo Comandante del Ejército Nacional” que le dan a los Presidentes de la República Mexicana, los Generales se los pasan por la planta de los pies.

Justo es decir que, es entendible ese notorio sometimiento ante Generales corruptos, ellos tienen las armas y el poder de quitar o poner Presidentes, los ciudadanos comunes, mexicanos honestos, trabajadores de siempre, no contamos ni con resorteras.

Tiempos para Escuchar

Por: Rocío Manzano Hernández
Psicóloga

En estos tiempos, en que la rutina es correr en el carro o correr para abordar el transporte público, correr al trabajo, terminar el trabajo diario, lidiar con los compañeros, lidiar con el jefe, medio platicar con la pareja, estar al pendiente de las comidas para la familia, de las calificaciones de los niños, ir a hacer fila, (porque para todo en esta vida hay que hacer fila), etc., (ya me cansé) es decir, para realizar todas estas actividades nuestra mente está irremediablemente siempre ocupada. Ocupada con nosotros mismos.

La rutina no es mala, al contrario es buena para agilizarnos la vida. Pero, por otra parte también para ensimismarnos.

Así que propongo, un ejercicio que le dé un descanso a tu mente y que además, será un regalo para otra persona. El ejercicio es escuchar a los otros, a cualquier otra persona cercana a ti.

¿Qué si yo he hecho este ejercicio? Claro que sí. ¿Es difícil? Eso depende; depende de si tienes unos minutos para hacer una pausa en tu rutina. ¿Vale la pena? Prueba.

Muchas veces, para las personas no es necesario ir a un lugar de lujo, tener las grandes vacaciones o el mejor regalo para sentirse bien. Muchas veces, necesitan solo tiempo para ellos…, para ser escuchados.

Prueba con tu compañero de trabajo, con tu pareja, con su hijo, con tu sobrino. Solo comparte un helado, un elote o un café. Y deja que hable. Te sorprenderás. Solo con alguna pregunta simple: ¿Qué tal te va? ¿Cómo has estado? No hace falta más.

Solo escucha, no juzgues, no critiques, cuenta hasta diez antes de dar alguna opinión, permite que la otra persona se exprese. Si de verdad aprecias a la otra persona, esos momentos serán de gran valor para ti y serán un gran regalo. Un regalo que pocos dan por gusto: tiempo.

No por obligación, no porque se deba, sino porque nace en el corazón. El tiempo vale oro. Al final, será un hermoso regalo para quien lo da y para quien lo recibe.

Y… “Escucha”.

Territorios Baldíos

BANDOS

Darío Fritz

Entre el bien y el mal hubo una guerra. Las células normales mutaron, multiplicaron su apariencia, corrieron defectuosas, se infiltraron y ya no hubo batallón que dinamitara el tumor. Pasa en la guerra de los hermanos por el juguete, luego por la herencia, al final por los recuerdos olvidados del pasado. En la felicidad confrontando con las desventuras del día a día, en la piel y sus hallazgos de las manchas cafés del paso del tiempo, en los logros profesionales hurtados por advenedizos. Le pasa al corazón desgajado por agónicos silencios.

Entre el bien y el mal hubo una guerra, el agricultor sembró con alegría, las lluvias estuvieron a tiempo, las malezas fueron erradicadas, una helada anticipada quemó todo, la cosecha ni los gastos pagó y el precio de la harina se fue hasta las nubes. El pan dejó de llegar a la mesa. Hubo los que alcanzaron buenos abrigos para soportar el invierno, los vientos, la intemperie, los que tuvieron amor y devolvieron cariño, quienes alcanzaron libros compartieron ideas, pero otros alimentaron el odio, se hicieron del poder y desde el escritorio dirigieron las masacres.

Entre el bien y el mal hubo una guerra. Así, el futbol eyectó las armas entre dos países rotos a jirones por la pobreza, otros invocaron dioses, miles cruzaron líneas divisorias, llagaron sus pies, cargaron frustraciones, huyeron de miserias y violencia, buscaron esperanzas, hasta que alguien los deportó y regresaron a sus frustraciones, sus viejas miserias, la violencia que decapita esperanzas.

Hubo más guerras, la memoria se erigió en fuente de acusaciones, el escritor la hizo palabras, las víctimas pruebas, la solidaridad muro de contención, pero el juez la selló en condenas laxas y el gobernante en amnistías.

Alguien -y hay muchos así-, prometió medicinas para hospitales, erradicación del analfabetismo, alimentos que no faltarían a la mesa, seguridad en las calles, libertad para hablar, contradecir, criticar, besarse en las plazas, justicia en las leyes, estabilidad para los más frágiles, la carga impositiva ajustada sobre los más ricos, transparencia en los números, protección para el diferente, pero otro dijo no y fue aupado por millones, la libertad pasó a ser un mérito, medicinas y alimentos de quien pudiera pagarlos, maestros únicamente para niños aplicados, el beso blasfemia, la justicia un garrote, la corrupción un sofisma.

Entre el bien y el mal hubo una guerra, dice la primera línea del poema “Lago en el cráter” de Louise Glück, que habla del alma aferrada al cuerpo para enfrentar a la muerte como representante del bien, aunque luego la voz de la guerra convence al cuerpo bueno de que quizá él sea también el mal, el que ha hecho tener miedo del amor.

Hay una guerra, entre el bien y mal, como habrá tantas más. David Grossman, escritor que perdió un hijo en el conflicto en el Oriente Medio, llamaba en Escribir en la oscuridad a entender al enemigo para desintoxicar el odio que lleve a la paz. Creía encontrar allí a un enemigo tan asustado, torturado y desesperado como él y los suyos. Lo ha repetido ahora que los suyos fueron masacrados y de la misma manera se vengaron masacrando a los otros. Se elige un bando u otro. Ni ser de aquí ni ser de allá salva al que observa cauto. La imparcialidad se padece. Los que quieren paz padecen. Sobrevivir es lo que nos queda.

@DaríoFritz

Factores de Riesgo del Trastorno Explosivo Intermitente

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

En este artículo hablaré sobre las causas y factores que pueden desencadenar el trastorno Explosivo intermitente.
Causas:
El trastorno explosivo intermitente, puede comenzar en la infancia después de los 6 años o durante la adolescencia, es más frecuente en adultos jóvenes que en adultos mayores se desconoce la causa exacta de dicho trastorno, pero probablemente se deba a una serie de factores ambientales y biológicos.
– Entorno.- la mayoría de las personas con este padecimiento crecieron en familias donde el comportamiento exclusivo, el abuso verbal y físico, eran comunes; estar expuesto a este tipo de violencia a una edad temprana aumenta la posibilidad de que estos niños exhiban los mismos rasgos a medida que maduran.
– Genética.- quizás exista un componente genético que provoque que el trastorno se transmita de padres a hijos.
– Diferencias en cómo funciona el cerebro.- es probable que existan diferencias en la estructura, la función y la química cerebral en las personas con el trastorno explosivo intermitente, en comparación a las personas que no sufren dicho trastorno.

Factores de riesgo:
Estos factores aumentan el riesgo de tener dicho trastorno
-Antecedentes de maltrato físico.
-Antecedentes de otros trastornos de salud mental.
Complicaciones:
Las personas que padecen el trastorno tienen un mayor riesgo de tener los siguientes factores que perjudican su relación social:
Relaciones personales afectadas. A menudo otras personas creen que están siempre enojados; es posible que tengan peleas verbales frecuentes o que haya un maltrato físico estas ocasiones pueden provocar problemas en las relaciones divorcios y estrés familiar.
Problemas en el trabajo en casa o en la escuela. Otras complicaciones del trastorno explosivo intermitente pueden ser la pérdida de trabajo, la suspensión de la escuela, accidentes automovilísticos, problemas financieros o problemas legales.
Problemas del estado de ánimo. Los trastornos del estado de ánimo como la depresión en ansiedad a menudo ocurren con el trastorno exclusivo intermitente.
Abuso de sustancias. Los problemas de droga y alcohol ocurren generalmente junto con el trastorno.
Problemas de salud física.
Auto infligirse daño o lesiones.

Territorios Baldíos

MIEDOS

Por: Darío Fritz

Miedo. Miedo. Miedo. La palabra se repite una y otra vez. “Voy a ser presidente” se ufana el candidato ultraderechista. “Qué miedo”, le dice la experimentada conductora del programa de televisión. Miedo. Entre conocidos, entre amigos, en edades que ya no bordean tanto sobre la juventud sino sobre abundantes inviernos y primaveras pasadas.
Hay miedo en Argentina.

Miedo a cómo votarán los tuyos, los vecinos, los colegas de trabajo, los desconocidos, el país.
Miedo a la elección de los que se equivocan.
Miedo a los que creen en el odio.
Miedo a las caras insulsas que esconden odio.
Miedo a los que en nombre de la libertad piden aceptar el infierno.
Miedo a los que pregonan libertad para exterminar tus ahorros.
Miedo a los que pregonan libertad para armarse.
Miedo a que en nombre de la libertad impidan que las mujeres decidan sobre su cuerpo.
Miedo a los que alientan a tener miedo.
Miedo a los que financian el miedo.
Miedo a que te vendan.
Miedo a los que no reconocen los crímenes del pasado, los desaparecidos, los torturados y asesinados, los robos de bebés, el terrorismo militar.
Miedo a los que son casta y dicen que la exterminarán.
Miedo a los pregoneros del derrumbe y los descreídos en abismos.
Miedo a los que en nombre de la libertad te quitan el trabajo
Miedo a que el trabajo no valga nada.
Miedo a los que en nombre de la libertad pretenden una ciencia de embusteros y arribistas.
Miedo a estar asustado.
Miedo a que los hospitales no te reciban.
Miedo a que los hijos no puedan recibir la mejor educación.
Miedo a más pobreza, a someter a los pobres.
Miedo a que las ollas populares no tengan otra opción que instalarse en cada esquina.
Miedo a los que amparados en la libertad dicen que su país “es una mierda”.
Miedo a los que le dicen “mierda” a sus compatriotas.
Miedo a que en nombre de la libertad impongan justicia por mano propia.
Miedo a que la justicia los justifique.
Miedo a los medios de comunicación que callan y justifican.
Miedo a que en nombre de la libertad cierren el Poder Legislativo.
Miedo a que en nombre de la libertad los militares vuelvan a ocupar las calles, te digan qué hacer y qué decir, te eliminen.
Miedo a los que defienden a las mafias.
Miedo a la cárcel para los que protestan.
Miedo a los que en nombre de la libertad azuzan el miedo al comunista, al de izquierda, al diferente.
Miedo a que en nombre de la libertad te maten por pensar distinto.
Miedo a los confundidos con mensajes mesiánicos.
Miedo a un Javier Milei ocupando la presidencia argentina.
Miedo a paralizarnos.
Miedo a la seguridad de que todo eso es muy posible que ocurra.
Miedo a no impedirlo a tiempo.
Tengo miedo.         

@DaríoFritz

Los Cambios en la Vida

Por: María Rocío Manzano Hernández
Psicóloga

La rutina y los planes a largo plazo nos dan seguridad y tranquilidad para caminar por la vida. Sin embargo, como dice el dicho “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, y sucede que algo irrumpe todo lo planeado, que de un momento la seguridad, tranquilidad y equilibrio que se tenía en la vida se empieza a balancear. Parece el fin del mundo.

Se puede sobrevivir a los cambios. El ser humano tiene esa capacidad de adaptación. Pero antes que nada, es importante estabilizar nuestros pensamientos, emociones y conductas ante los cambios.

La mente trabaja a mil por ciento, y más en momentos de estrés, los pensamientos giran y giran en la cabeza sin encontrar descanso, por ello un ejercicio que ayuda a aterrizar los pensamientos y escribirlos. Si, escribirlos: toma una hoja de papel y escribe todos los pensamientos que pasan por tu cabeza, a través de este sencillo ejercicio puede ayudar plasmando en el papel todas las ideas que pasan por la mente, al escribirlas se ponen en orden, se le da un nombre concreto a aquello que preocupa, hace visible la cantidad de ideas que se tienen sobre un solo problema.

Después de esclarecer las ideas que rondan por la mente, es momento de reconocer las emociones que traen consigo esas ideas. Identificar como te hacen sentir las ideas que se plasmaron en el papel: coraje, frustración, tristeza, etc. Ahora, identifiquemos hacia quién o hacia qué se sienten esas emociones. Lo que viene que el punto siguiente: conducta.

Aunque parece difícil, es posible, en momentos complicados no tomar decisiones precipitadas. Antes de tomar una decisión: respira profundo, la respiración conecta la mente con el cuerpo físico para centrarse en el aquí y el ahora, también ayuda caminar, salir a caminar permite despejar la mente. Algo mucho mejor es hablar, charlar con alguien de confianza. Al charlar sobre nuestros pensamientos y sentimientos, estos se van relajando, ordenando y facilita encontrar soluciones.

Los cambios pueden decirnos mucho. Pueden recomendarnos hacer una pausa, pueden indicarnos que en ese momento debemos prestar atención a algún otro aspecto que tenemos en descuido, que en estos momentos es mejor esperar, o que es necesario cambiar el rumbo.

Nada es casualidad. Después de equilibrar pensamientos, emociones y conductas es momento para hacer los ajustes necesarios y retomar lo planeado. Con paciencia. Sin forzar las cosas, si se debe forzar mucho entonces se estará invirtiendo demasiada energía en algo que tal vez, necesita cambios.

Bruce Lee decía unas frases que vienen bien al tema: “Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua, amigo mío”.       

Territorios Baldíos

MENTALIDAD

Darío Fritz

A finales de los años ‘90 del siglo pasado conocí a varios policías de la fiscalía mexicana que se jugaban el pellejo para que el crimen organizado no sentara sus pies en el país con idénticas fortalezas a las que irradiaba desde Colombia. Lo hacían confiados, con bajo presupuesto, manteniendo a raya los celos militares y con esperanzas de triunfar. Se ganaron la confianza de sus pares estadounidenses y eso les permitía intercambiar información garantizada. Por entonces su enemigo reconocible era la familia Arellano Félix. A varios los escuché referirse con admiración a Giovanni Falcone, aquel juez símbolo de la lucha antimafia en Italia, al cual Salvatore Riina ordenó matar en mayo de 1992 con una carga de 400 kilos de TNT en un puente cerca de Palermo, junto a su esposa y dos guardaespaldas. Falcone era consciente del cerco de la muerte. “La regla es la misma en Sicilia, en América y en todas partes. El hombre más poderoso del mundo si se enfrenta con alguien con el suficiente coraje para tirar en su contra, muere como cualquier otro”, escribió dos años antes de su asesinato. Un investigador osado de ese equipo de la fiscalía, Ernesto Ibarra Santés, sabía de ese tipo de peligros. Se había formado como médico traumatólogo, pero se hizo policía. Su obsesión era llevar a la cárcel a los hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix. Buscó recursos donde pudo -un Robin Hood antinarco, según algunos de sus colegas­, que no se andaba con remordimientos morales para aliarse con los enemigos de sus enemigos- hasta que en septiembre de 1996 se cumplió también para él la frase de Falcone: sus enemigos se adelantaron y lo acribillaron junto a dos custodios y el taxista que los trasladaba, cerca de sus oficinas en el centro de la ciudad de México. Falcone tuvo justicia. Totò Riina y su gente cayeron en poco tiempo y la Cosa Nostra fue reducida, aunque sigue muy en pie. En el caso de Ibarra Santés hay condenados y muertos, pero al cabo de un tiempo corto esas aspiraciones de someter a la criminalidad fueron desmanteladas.

La conjetura cumplida del intachable magistrado italiano se aplica para infinidad de casos. Como los del valiente periodista Javier Valdés, asesinado en una calle de Culiacán, y la luchadora social Marisela Escobedo, ultimada frente a la sede del gobierno de Chihuahua por pedir la captura del feminicida de su hija. Un empresario de un estado del oriente mexicano intentó algún tiempo atrás que la advertencia de Falcone no se lo llevara también a él. Hombres vestidos de policías llegaron a su empresa y le robaron un camión de mercancías luego de torturar a su empleado. Una venganza política anidaba en sus enemigos. Quien daba las órdenes en el lugar, de acuerdo con la grabación registrada, era un fiscal del Estado. Parte de la familia buscó seguridad fuera del país y el empresario se animó a denunciar a los policías participantes, menos al fiscal. Si lo hago, al día siguiente estoy muerto, dijo. Un suceso más de corrupción e impunidad. Siete meses antes de que lo mataran, Falcone escribió un tratado sobre la esencia de la mafia en el libro Cosas de Cosa Nostra. Advirtió allí: «Se puede perfectamente tener una mentalidad mafiosa sin ser un criminal».

@DaríoFritz