La FIL Guadalajara en su edición 38 tiene como invitado de honor al país de España. Como es tradición en esta feria, se instaló un pabellón en honor a este país que consta de un espacio de alrededor de 1,200 metros cuadrados de extensión el cual fue diseñado por el estudio de arquitectura Bull como homenaje al lema de esta edición “Camino de ida y vuelta” como hermanamiento simbólico.
Se decidió plasmar un equilibrio entre la naturaleza y la cultura con elementos que hacen alusión a un bosque con especies desérticas como olivos, pines, nopales y en otro extremo un espacio para la lectura en la que se incluyen colecciones seleccionadas de este país. En palabras del Ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, lo clasificó como un maravillo punto de encuentro cotidiano de los visitantes “Eso es algo que en el siglo XXI resulta imprescindible, ese papel que la cultura debe jugar en el campo de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático; algo que tenemos muy presente en España también a la hora de desarrollar las políticas culturales”, mencionó.
Foto: Verónica Isabel Enríquez Falcón
La Directora de la FIL la Mtra. Marisol Schulz Manaut explicó que el país ibérico siempre tiene presencia con más de 400 editores, con la Federación de Gremios de Editores de España, con presencia en los salones y con autores. Sobre el Pabellón de esta edición, comentó que le hace alusión al Jardín Botánico Almudena Grandes de Madrid.
Sin lugar a dudas, el Pabellón FIL es un punto de encuentro para todxs los visitantes de la feria de libros más importante del habla hispana por lo que podrás sentir que es un espacio cultural, de descanso en el que podrás observar esta gran fiesta que es la FIL Guadalajara.
Guadalajara, Jal. 30 de noviembre.- Abdulrazak Gurnah, escritor tanzano y premio Nobel de literatura 2021, fue recibido en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara por Marisol Schulz Manaut, directora de la FIL, quien agradeció la presencia del escritor.
Abdulrazak, en su literatura escribe desde la experiencia que es parte de la memoria y aunque no sea experiencia personal, si lo es de una memoria colectiva, aborda pues, temas sobre identidad y desarraigo a través de sus personajes quienes enfrentan la problemática de la segregación y la lucha por la pertenencia, heridas que el colonialismo ha dejado, dándole visibilidad a voces segregadas por mucho tiempo, pero que en el camino de la resistencia logran ser escuchadas a través de la literatura y es ahí donde el oficio de la escritura se nutre de la memoria que proviene de las propias vivencias, pero también de historias que otras personas nos han contado, entonces calificó a la lectura como «un placer palpable».
Abdulrazak Gurnah, quien escribe en lengua inglesa, dictó una charla magistral sobre la importancia de la memoria en la escritura y en la creación de las historias, titulada “Reflections on the Journey Back, Gurnah. Conocer nuestro mundo y explorar los tiempos, es importante para conocer las problemáticas existentes.
La escritora y editora mexicana, Socorro Venegas, compartió su experiencia personal con la obra de este escritor, destacando su capacidad para incomodar y provocar la reflexión por medio de sus historias. «Quizá una sabe que está ante un gran escritor por la capacidad que ha encontrado en sus libros de incomodar. Esos personajes, esos movimientos del alma, esas miradas que van a revelar aspectos del mundo que quizá no querías ni siquiera haber visto». Socorro Venegas cerró su intervención citando palabras de Gurnah que a su juicio, capturan la esencia de su narrativa: «Una historia que contiene muchas otras, ninguna de las cuales nos pertenece, sino que forman parte de las azarosas corrientes de nuestro tiempo que se apoderaron de nosotros y nos atrapan para siempre».
Abdulrazak Gurnah por su parte, dijo que la memoria no es sólo un instrumento para recordar hechos o detalles; es algo mucho más profundo. “La memoria involuntaria es el recurso más crucial para el escritor”. Son memorias que se quedan con nosotros, que definen nuestras vidas y nuestra existencia. Esas experiencias se convierten en nuestras y todo lo que recordamos forma parte de nuestra narrativa personal, la memoria es una herramienta esencial para escribir, al ser parte de nuestra narrativa personal”.
Gurnah reflexionó sobre el placer de la lectura: “Es un placer inarticulado, formado por ideas y deseos que se comunican mejor de lo que podemos expresar. Volver a leer intensifica ese placer y nos lleva a un nivel de comprensión más profundo”.
«Busco alguien que me escuche y que intercambie su alma conmigo»: Mia Couto.
Guadalajara, Jal. 30 de noviembre 2024.- Tenía yo nueve años cuando mi padre me llevó a visitar un parque natural que está situado en el centro de Mozambique, a dos horas de mi ciudad natal. Ese parque es atravesado por una falla tectónica que desgarra el continente africano de arriba abajo. Fue en aquella cicatriz viva que vi nacer el mundo. Era de mañana y la luz se desprendía del vasto río que, atravesando la inmensa sabana, circulaba también dentro de mí. En aquel momento yo era una semilla invisible, una diminuta gota en aquel universo en flagrante nacimiento. Esa ausencia de tamaño no me dio miedo. Fue lo opuesto: yo era parte de algo que no tenía fin. Recuerdo que mi padre puso su mano sobre mi hombro y me preguntó: “¿Te gusta?”. Yo quería responder. Pero no tenía palabras. Me faltaba un idioma. Entonces, él murmuró: “Hijo mío, esta es tu iglesia”.
Era el anuncio de un destino: no era exactamente el lugar. La dimensión casi religiosa de ese momento nacía de la suspensión temporal del lenguaje. Si aquel momento era una iglesia, la poesía vendría a ser mi religión. “No soy creyente”, dice un poeta mexicano. “No soy creyente, pero dialogo con esa parte de mí mismo que está abierta al infinito”. Fue esto lo que escribió Octavio Paz y él hablaba de lo que yo había vivido. Mi padre trajo a casa ese poeta mexicano que venía de muy lejos y que no encajaba con los otros libros que él hojeaba eternamente. Fue este mexicano quien, ahora, me ayudó a encontrar el tema de mi intervención. Octavio escribió lo siguiente:
Soy hombre: duro poco y es enorme la noche. Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.
Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea.
Lo que Octavio Paz vio en la grafía de las estrellas y lo que yo busco en la escritura: alguien que me escuche y que intercambie su alma conmigo. Y que lo haga con tal delicadeza que yo me convierta en esta otra criatura que me deletrea. Ese es el oficio de la poesía: entregarnos la palabra que nos hace nacer. En su última entrevista, el mexicano Carlos Fuentes dijo: “Vivimos en un mundo al cual no conseguimos dar un nombre. Si una persona le preguntara a Dante: ‘¿Cómo se siente usted de vivir en la Edad Media?’, él preguntaría: ‘¿Pero qué es la Edad Media?’”.
Estas palabras de Fuentes nunca fueron tan pertinentes. No es solamente por miedo que no sabemos nombrar este mundo que dicen que nos pertenece. No nos falta solamente un nombre. Nos hace falta un idioma para formular la pregunta. Necesitamos, como decía Fuentes, “salvar la palabra”.
Varios fueron los libros que me ayudaron a salvar la palabra. Fueron llegando como mareas: El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa; El bebedor de vino de palma, de Amos Tutuola; el Gran Sertón: Veredas de Guimarães Rosa y, finalmente, Pedro Páramo de Juan Rulfo. Todos esos libros aclaraban mi propósito: lo que yo buscaba no era exactamente una historia. Buscaba un lenguaje. Lo que yo buscaba era el idioma que existe desde antes de que fuéramos personas, lo que yo buscaba era la palabra eternamente suspendida entre el abismo y el camino.
Una vez más pido ayuda a Octavio Paz: la poesía, dice él, “es el arte de ver, a través de las palabras, la otra cara de la realidad”. En nuestros días, la llamada realidad se tornó tan vacía y, al mismo tiempo, tan insolente y tan arrogante. Nuestra cotidianeidad se volvió tan brutal y empobrecida que, para hacernos humanos, necesitamos más que nunca ver esas otras caras de la realidad. Porque esa puesta en escena de la realidad que nos llega por medio de una pantalla luminosa no es solamente una imagen. Es un muro. Un muro que no nos deja ver nuestra propia humanidad.
Vengo de un país donde los ríos y las piedras hablan con las personas, los animales y los árboles comparten silencios con los dioses. No estoy folclorizando lo que es, sobre todo, una sabiduría ancestral. En esas cosmogonías no existen las fronteras entre lo vivo y lo no vivo, no existen las fronteras en los sueños y los dioses que viven dentro y fuera de nuestro cuerpo. Somos humanos porque somos todos los otros. Toda mi obra no busca sino traducir esa movilidad ontológica que todavía hoy habita las varias culturas mozambiqueñas. Esa errancia existencial permite viajar entre identidades que hoy se nos presentan como territorios amenazados, defendidos por murallas sagradas. Esa visita de mundos es absolutamente vital en un tiempo regido por el miedo, por el odio, por el derecho a la violencia y por la legitimación de la venganza.
Queridos amigos: No puedo terminar sin hablar de mi gratitud con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y de mi gratitud con el jurado de este premio. Quiero agradecer no precisamente por esta distinción, sino por los motivos que fundamentaron haberme elegido como ganador. El jurado invocó la importancia del encuentro con sensibilidades literarias provenientes de otros continentes. Pero ese mismo jurado no hace concesiones a criterios de representatividad o a cualquier otro criterio que no sea estrictamente literario. Esta sabiduría ennoblece este premio y realza el prestigio de esta Feria.
Debo decir que no estoy aquí solo. Quiero compartir este galardón con todos los escritores de mi país. Son ellos quienes, desde hace décadas, luchan para que Mozambique gane la visibilidad que merece. Los escritores mozambiqueños, todos ellos, reafirman su identidad plural contra la herencia de los estereotipos que pesan sobre África y sobre los africanos.
Los escritores africanos de la lengua portuguesa viven una doble segregación: su geografía y la lengua en la que escriben. Agradezco al jurado por haber contribuido para que las voces de esos escritores puedan ser conocidas más allá de sus fronteras. Hay todavía y habrá por mucho tiempo muchos mares que nos separen. Pero como advierte José Emilio Pacheco, poeta suyo y nuestro (que fue homenajeado también en esta Feria en el año que estuve aquí): “Este convexo mar, sus migratorias y arraigadas costumbres, ya sirvió alguna vez para hacer mil poemas”.
El mismo Pacheco nos enseñó que ese mar puede tener otros nombres: “Llamo poesía a ese lugar del encuentro con la experiencia ajena. No leemos a otros: nos leemos en ellos”.
El poeta mexicano tiene razón: nos leemos y nos escribimos los unos en los otros. Somos tinta y página, boca y oído de la multitud que nos habita. Nunca fue tan urgente la literatura como un lugar de encuentros. Nunca fue tan necesario rescatar historias que nos devuelvan nuestra humanidad. Necesitamos rescatar un tiempo que sea nuestro y un mundo al que sepamos dar un nombre. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es, sin duda, un lugar para compartir lo que, en cada uno de nosotros, es la humanidad entera. Estoy aquí, en esta fiesta literaria y recuerdo las palabras de mi padre: este lugar, esta feria, se convirtió en una de mis iglesias.
Estuve en esta misma FIL en su edición de 2018 (año en que fue premiada la poeta Ida Vitale, quien ahora tiene 101 años). Para entrar a este país necesité, naturalmente, de una visa en mi pasaporte. Aquella era mi primera visita a México. Una parte de mí, sin embargo, me decía que yo ya había estado aquí. Una parte de mí había nacido en este lugar. Como muchos de mi generación, soy originario de ese México que me llegó a través de sus libros, sus canciones y su pintura. A todos esos escritores, a todos esos artistas, les debo mi total gratitud. Este premio es más de ellos que mío.
Traducción del portugués: Erandi Barbosa Garibay Revisión y corrección: Francisco Estrada Medina
Guadalajara, Jalisco.- Para celebrar su primera exitosa década, Tinta Fresca México ha publicado el libro «Voces de Tinta Fresca», un libro conmemorativo, una muestra de quienes son y cómo perciben el entorno desde la interpretación de lo que es vital y necesario.
Tinta fresca México, nace siendo un Colectivo de artistas integrales en 2013, como una agrupación sin fines de lucro; creada con objetivos vinculados al arte y la cultura con un tronco común que es la literatura, desde donde se ha producido material inédito, yendo desde lo clásico hasta lo popular.
A lo largo de estos 11 años, se han editado bajo el sello de Tinta Fresca antologías, como “Memento” (cuentos y poesía, con el tema de la muerte y su significado) y “Carillón” (cuentos en Realismo Mágico) además de un Disco con el nombre homónimo de “Tinta Fresca”, cuya música y letra son obras originales de nuestros miembros y cuyo contenido son canciones que hablan sobre los mexicanos y el orgullo de serlo y este año 2024, festejamos con “Voces de Tinta Fresca”.
Los autores son: María Dolores Valdivia Trujillo y Alejandra Enríquez Falcón, quienes escribieron cuentos basados en su preocupación por el medio ambiente y el cambio climático; María Rocío Manzano Hernández, escribe sobre el tema de la violencia en contra de la Mujer, el sufrimiento de la niñez y resalta los valores de la familia; Carlos Augusto Huelgas Moreno, en sus relatos expresa los riesgos que asumen los migrantes; Manuel Femando Guzmán Jiménez, en sus poesías nos presenta la universalidad como forma de reconocernos, aunque seamos de aquí o de allá, prevalecerá siempre el amor; Victoria Falcón Aguila, trata el tema de la guerra y el dolor que esta produce, así como de las consecuencias por las decisiones de unos pocos y como el arte puede ser un bálsamo; María Susana Mora Martínez, escribe sobre la importancia de respetar y reconocer la diversidad sexual y de igual manera, Josefina Lozano Cervantes quien habla sobre la felicidad que produce la contemplación y la importancia de la salud mental. Con Gustavo Pérez Cervantes, tenemos un magnifico cuento escrito en Realismo Mágico, donde nos introduce al misterio, viajando por los viejos barrios de Guadalajara.
El libro concluye con un magnifico ensayo de Arturo Robles Grey, cuyo tema es un análisis de la situación socio política de nuestro país.
El libro lo podrán adquirir del 30 de noviembre al 08 de diciembre en el Stand L 15 del área nacional y la presentación del libro será el día sábado 30 de noviembre a las 18:00 horas en el mismo Stand.
Con la participación de 26 autores de nueve países, la edición 2024 del Salón de la Poesía ofrecerá una amplia muestra de lo mejor del género, leída en voz alta por sus autores. Para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la promoción y la difusión de la poesía contemporánea y sus protagonistas, ha sido una asignatura constante. Hace 17 años nació el Salón de la Poesía, un espacio íntimo donde los poetas comparten su voz y su obra con sus lectores. En esta edición el programa contará con la participación de creadores de Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, España, México, Polonia, Siria y Venezuela, quienes leerán su obra en alguna de las tres sesiones diarias que se tienen contempladas, del 30 de noviembre al 8 de diciembre, en Expo Guadalajara.
El programa de actividades del Salón de la Poesía contempla la participación de María Baranda y Ricardo Castillo, de México; Tomasz Różycki, de Polonia; Legna Rodríguez Iglesias, de Cuba; Nouri Al-Jarrah, de Siria; Paula Ilabaca, de Chile, o Ariruma Kowii, de Ecuador, quienes son sólo algunos de los poetas que enriquecerán la diversidad de voces y estilos en la edición 2024 del Salón de la Poesía. Además, en colaboración con Grupo Planeta, este año se realizará una sesión especial con el autor mexicano Benito Taibo, la cual se llevará a cabo en el salón 4, el domingo 01 de diciembre, a las 18:00 horas.
La presencia cultural y literaria de España, Invitado de Honor, estará representada por una delegación de más de 150 autores, quienes participarán en distintas actividades y programas de la FIL Guadalajara. Al Salón de la Poesía acudirá una nutrida presencia de nuevas voces, así como de poetas con una destacada trayectoria, como Pilar Adón, Raquel Lanseros o Manuel Vilas, entre otros.
El programa completo puede consultarse en la página web de la FIL. Las personas interesadas en asistir a alguna de las 26 sesiones deberán registrarse vía correo electrónico en registro.poesia@fil.com.mx
La honra es uno de los valores más profundos que llevamos en el corazón, un reflejo de nuestra integridad y respeto por nosotros mismos. Es una misión de vida. Defender nuestra honra y vivir de acuerdo con ella, no siempre requiere confrontación; a menudo, es un acto de resiliencia, una muestra de fortaleza interior, de calma y de confianza. En lugar de reaccionar al impulso de las emociones, dejemos que la vida y Dios actúen, permitiendo que cada situación se convierta en una oportunidad para crecer, para armar con paciencia el rompecabezas de nuestra existencia.
La magia existe cuando dejas que Dios actúe. En ese preciso momento, cuando decides abandonar todo control, entregas la situación en sus manos y crees en ti mismo y como por arte de magia, él comienza a armar las piezas del rompecabezas. La vida es como un rompecabezas, pero es Dios quien en su sabiduría, decide cómo y cuándo colocar cada una de las piezas en su lugar.
El tiempo, como la sal y la pimienta, sazona este juego de la vida, dándole el sabor único a nuestro guiso; ese guiso que es nuestra historia. La paciencia y la fe son ingredientes esenciales para permitir que el resultado sea perfecto y aunque no siempre entendamos la razón de cada pieza, confiamos en que hay un propósito detrás de cada una.
La maldad y la perversidad existen, siempre están al acecho queriendo confundir y minar la integridad de quienes viven con principios; aquí es donde entra la resiliencia, siendo firmes en nuestros valores y dejando actuar a Dios, éste no permite que otros nos desafíen, ni que arranquen nuestra honra. Las acciones y palabras, tienen el poder que nos permite actuar con paciencia y dignidad.
Como dijo Samuel Ruiz en sus “Cuatro Acuerdos”: “Sé impecable con tus palabras”. Porque las palabras tienen poder, y cada vez que honramos nuestras palabras, demostramos de qué estamos hechos. Al actuar con coherencia y serenidad, dejamos que nuestras acciones hablen y que el tiempo se encargue de mostrar la verdad.
A veces, enfrentamos la maldad condimentada con perversidad y esa misma fuerza parece querer apartarnos de nuestro camino. Pero en esos momentos, confiar en Dios y en su tiempo, es un acto también de resiliencia. Permitamos que él nos guíe, que sea quien ordene las piezas del ajedrez. Esta forma de vivir desde la fe y la confianza en Dios, “dejándolo actuar”, es una fuerza poderosa que al final, cada adversidad se convierte en la pieza de un rompecabezas que, cuando completamos, nos revela la belleza de un propósito mayor, el “postre” más delicioso y satisfactorio.
Cuando terminamos de poner la última pieza, cosechamos los tesoros que nos corresponden. Son esos frutos acumulados, guardados en un cofre donde cada logro, cada superación y cada pedazo de fe, se preservan como lo más preciado de nuestro ser. También tenemos el libre albedrío para desempolvar viejos recuerdos y tesoros olvidados, dándoles un nuevo significado en la historia de nuestra vida.
La resiliencia y la fe en Dios no solo nos fortalecen ante el dolor y la maldad, sino que nos permiten vivir con paz, dignidad y esperanza. Cada pieza del rompecabezas de nuestra vida tiene un lugar específico, una razón de ser y cada momento difícil es una oportunidad para reconocer que, aunque no siempre comprendamos su plan, cada desafío tiene un propósito.
Vivir desde la honra y dejar actuar a Dios en nuestro rompecabezas, es el camino hacia una vida plena, rica en significado y bendiciones.
Merry MacMasters recibirá el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez de la FIL Guadalajara 2024. Será reconocida por su trayectoria de más de cuatro décadas y por ser un referente en la comunicación de la cultura, la crónica y el reportaje. El Homenaje Benítez estará dedicado este año a la memoria de la gran periodista mexicana Cristina Pacheco (1941-2023), quien lo obtuvo en el año 2000.
La decisión fue tomada por un comité integrado por las cinco personalidades reconocidas anteriormente con este homenaje, en cuyas consideraciones se destacó que “hay cierta constante en el periodismo cultural que lleva a algunos comunicadores a cambiar de fuente o desistir de la continuidad; el caso de Merry es totalmente opuesto a esta tendencia”.
Considerada una figura clave en el periodismo cultural en México, a lo largo de su carrera Merry MacMasters (Nueva York) ha trabajado en diversos medios, donde ha cubierto exposiciones, eventos artísticos y realizado entrevistas con destacados artistas nacionales e internacionales. Su labor va más allá de simplemente informar; ya que se ha enfocado en acercar el arte al público, al lograr que temas complejos sean accesibles para audiencias más amplias. Su quehacer periodístico también ha resaltado la importancia de las instituciones culturales y su papel en la preservación y difusión del patrimonio artístico de México. Su voz no sólo como periodista, sino como promotora del arte y la cultura en general, ha contribuido a generar diálogos importantes acerca de la cultura en la sociedad contemporánea.
Merry MacMasters es egresada de la carrera de historia del arte por la Universidad Iberoamericana, y ha formado su carrera en el periodismo cultural en México por más de 40 años. Su trayectoria comenzó en 1980 como reportera de Radio UNAM y después en el periódico El Nacional, donde trabajó hasta 1994, cuando se unió a La Jornada, donde hasta hoy se desempeña como reportera cultural. Entre las coberturas más importantes que ha efectuado se encuentran el litigio de obras de Remedios Varo y la desaparición de piezas en Los Pinos, además de realizar entrevistas a figuras como Leonora Carrington, Spencer Tunick, Rufino Tamayo, Philip Glass, Manuel Felguérez o Francisco Toledo, entre otros. Su labor periodística fue reconocida por el Senado de México en 2017, así como por la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán, con el Premio Nacional de Periodismo.
El Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez fue creado por la FIL Guadalajara y entregado por primera vez en 1992, al destacado periodista mexicano y desde entonces se otorga para celebrar la trayectoria de quienes se han dedicado a la difusión del arte y la cultura, y que han influido notablemente en la vida cultural del país. Algunos de los periodistas que lo han recibido son José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Huberto Batis, Juan Villoro, Sergio González Rodríguez, Adriana Malvido, Benito Taibo, Graciela Iturbide y en su más reciente edición, Jesús Alejo Santiago, entre otros.
La ceremonia se llevará a cabo el Domingo 08 de diciembre a las 17:00 horas, en el Auditorio Juan Rulfo de la FIL Guadalajara.