Y ahora, ¿quién tiene el poder?

Calaverita dedicada a Paco Ignacio Taibo II
Por Israel Alexander Meza Martínez

En su despacho la muerte vivía,
pues su jornada nunca termina.
Exigente y culta decidía,
quien de todos al Mictlán iría.

Con los escritores más cabrona,
amante de libros sin remedio.
La flaca en serio se corona,
como la genio de este medio.

Todo un concurso simulaba,
pues ella no se anda con rodeos.
Si tu texto no le agrada,
de corazón mis mejores deseos.

En su despacho la muerte leía,
a un tal Paco el amargado.
De los escritos que le conocía,
ninguno era de su agrado.

Todos y cada uno de ellos,
horriblemente de asquerosos.
Y “no habrá final feliz”, Paco:
Ni la flaca te quiere por malo.

Calaverita Literaria

Dedicada al periodista Carlos Loret de mola

Autor: Laura Ochoa Cárdenas

Carlitos salió con gran emoción,
quería exhibir otra corrupción,
pero la huesuda, con gran sazón,
le dijo: “¡Ya basta de presunción!”

Con traje y risa de galardón,
Loret le soltó su opinión:
“Yo solo reveló la situación,
que arda el infierno, ¡es mi don!”.

La muerte sonriendo, le respondió:
“Tus notas al diablo ya molestó,
que hasta el miedo se jubiló,
porque con tus chismes se confundió.”

Calaverita a Guillermo Arriaga

Por: José Carlos Regalado García

Huesuda estás encabronada
tantos costales de perros muertos
Arriaga te dejó cansada,
por el filme de amores perros.

Ah, la maestra de Arriaga
baila ahora con la huesuda
dijo que no lograrías nada,
Arriaga gana Alfaguara.

La catrina va con Arriaga
al cine el día de muertos
quiere que le de amores perros
la rechaza, no quiere esa carga.

Calaverita a Carlos Fuentes

Autor: Oscar José Villanueva Chávez

Escribiendo él estaba
cuando ella lo sorprendió
sinvergüenza la huesuda
que a fuentes nos lo quitó.

Hoy llorando Aura está
pues su creador se peló
pa’ escribir al más allá

lo que acá no alcanzó.

La región más transparente
de luto y pena vistió
y Artemio Cruz recibe
al que su vida describió.

Sobresaliente obra escribió
y gran legado al mundo dejó
reconocimientos él recibió,
pero la catrina se lo cargó.