Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón
En el emblemático Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, ayer 18 de febrero de 2026. se celebró la ceremonia de entrega de la Medalla de Oro al Mérito Cultural a Marisol Schulz Manaut, editora y gestora cultural mexicana cuya trayectoria ha tejido vínculos duraderos entre América Latina y Europa a través del libro.

El reconocimiento —uno de los más significativos que otorga la ciudad— distingue una carrera marcada por la promoción de la lectura, el fortalecimiento del ecosistema editorial y la construcción de diálogos interculturales. Actualmente directora general de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Schulz ha sido pieza clave en consolidar a la FIL como uno de los encuentros literarios más importantes del mundo hispanohablante.
La ceremonia reunió a representantes del ámbito cultural, académico y editorial, así como autoridades catalanas y delegados de la Universidad de Guadalajara. Desde el presídium se subrayó el impacto de su trabajo como mediadora entre lenguas, territorios y comunidades lectoras, además de su papel en la circulación internacional de ideas y voces literarias.
Más allá del protocolo, el acto estuvo atravesado por una dimensión profundamente personal. Durante su discurso, Schulz evocó su vínculo afectivo con Barcelona —una relación que se remonta a su infancia y a la memoria del exilio español en su familia—, recordando cómo la cultura puede convertirse en refugio, resistencia y forma de pertenencia.

A lo largo de su carrera editorial, ha acompañado la obra de autores fundamentales del panorama contemporáneo y ha impulsado proyectos que entienden al libro no solo como objeto, sino como espacio de encuentro. Desde la FIL Guadalajara, su gestión ha ampliado puentes entre editoriales, escritoras y escritores, universidades y públicos diversos, fortaleciendo una red cultural que cruza fronteras.
El alcalde de la ciudad destacó su figura como ejemplo de una ciudadanía cultural compartida: mexicana de origen, barcelonesa por afinidad y universal por vocación. La medalla reconoce, así, una labor sostenida que apuesta por la diversidad lingüística, el pensamiento crítico y el intercambio creativo.
En un momento histórico marcado por la polarización y la fragilidad de los espacios culturales, este reconocimiento adquiere una resonancia particular. La ceremonia se convirtió también en una reflexión colectiva sobre el papel del arte y la literatura como territorios de diálogo frente a los discursos de exclusión.
La Medalla de Oro al Mérito Cultural no solo celebra una trayectoria individual: reafirma la importancia de quienes trabajan, desde la edición y la gestión cultural, para que los libros sigan siendo puentes vivos entre memorias, generaciones y geografías.

Fotografías cortesía: Feria Internacional del Libro de Guadalajara FIL







