Un sexenio más se ha ido de retroceso evidente Mi México es desangrado por gobierno deficiente La muerte hace su agosto con descarnada violencia Mexicanos ya se han ido, no se siente su presencia Es muy claro el contubernio entre el malandro y gobierno Jugando en contra del pueblo del país han hecho infierno Los que acaban de llegar, no parecen ser distintos Si queremos trascender, usemos nuestros instintos Este tiempo es muy atroz, sufrimos ley de la selva La paz y la convivencia, rogamos todos que vuelva Nos dividieron al punto que nos odiamos a muerte No somos ya mexicanos, estamos a nuestra suerte. Los que dividen provocan que nos sigamos peleando Culpando a unos y a otros ya no estamos cooperando Nos clasifican en grupos pa’ mantenernos lejanos Nos olvidamos al punto que somos todos mexicanos No les demos ese gusto de desgarrar nuestra unión A ellos bien les conviene destrozar nuestra nación La muerte nos ronda a todos jactándose de nosotros Se siente siempre segura de llevarse a unos y otros No les demos ese gusto de destrozar al país Trabajemos con ahínco quitando al mal de raíz
Unos pocos minutos alcanzan para explicar el tedio. Donde la mayoría observa maravillas —o las repiten— en Cien años de soledad, a partir del segundo párrafo uno desgrana aburrimiento, por más sublime inicio que tenga. Y no hay segundas ni terceras lecturas que lo quiten de un sopapo. En la voz insulsa del cantante, los poemas ceremoniosos o la pintura sin intención, el aburrimiento da razón a la definición de Emil Cioran: “El vacío del corazón ante el vacío del tiempo”. Donde otros ven con grandilocuencia un Miami excelso de clima, modernidad, ventajas impositivas, hispanidad, noche; hallo una ciudad que me aburriría de vivirla a diario, pletórica de individualismo y vacío, oportuna para oportunistas, rentable para esnobistas, vivero para ostentosos de la desigualdad. En la mirada acarreamos el encanto de las desavenencias. Sentado frente al televisor, nada mueve una fibra, llámese Babylon, Oppenheimer o Los que se quedan. Como aburrido puede ser vender helados de bola, llenar formularios en blanco o sonreír como hacen los políticos.
El futbol masculino —vale la precisión para estos tiempos— que tanto ha demostrado de colectividad, pasión, talento, juego, parece hoy sometido a la austeridad aburrida del ingenio, el artificio de los torpes, la rapacidad de la estrategia y la consigna mercantil de los despachos de directivos. Sus consecuencias la pagan reducidos al tedio quienes pretenden disfrutarlo desde la grada o el sillón —más apasionados que los propios futbolistas, a decir de Juan Villoro. El torturador aburrimiento se expresa en el seguimiento de los números, que dan cuenta de ese bostezo deportivo: la mayor parte de los estadios del país completan menos de un tercio de su capacidad jornada a jornada, dice una reciente estadística. Habitados por una mayoría de fantasmas —eso de ser fantasmas debe ser aburrido también, no hay a quien asustar en un estadio— entre las líneas del campo de juego tampoco parece haber mayor interés en alentar multitudes para asistir. Se juega fiero, anodino, apático. La intangible escasa calidad de cada partido parece contradecir otros números, más propicios a esperanzas promisorias: el tiempo de juego real se asemeja a las mejores ligas europeas, en el país la cantidad de clubes y jugadores registrados en FIFA son los primeros a nivel mundial, la popularidad como deporte ronda en el 80%, sexta en el mundo. Pero la calidad de los juegos semanales sí se puede medir cuando los números se trasladan al seleccionado. Allí —Mundial de Qatar, Nations League y Copa América—, los resultados no son tan aburridos como paupérrimos. Aburre repetirlos.
Asociados a la aspiradora de negocios MLS —¿primer paso para unificarse como lo han hecho los canadienses?—, negada a competir con Sudamérica y a consolidar la formación en Europa, puesta a no reñir con los clubes pobres que quieran ascender a primera división, con semilleros atascados detrás de la importación de figuras, las alternativas de éxito parecen supeditadas a la suerte, como Emma Bovary, el personaje de Flaubert: “La existencia de Emma era fría y yerma como un granero […] el aburrimiento tejía en las esquinas de su corazón una red cual fea araña […] En lo más hondo de su alma, sin embargo, esperaba algún acontecimiento”.
Hoy lunes 14 de Octubre se reconoce la labor de las escritoras, España y toda Iberoamérica se unen al festejo. Cada año el día seleccionado para esta festividad, es el lunes más próximo al 15 de Octubre, día en que se conmemora la muerte de Teresa de Jesús, Teresa de Ávila o mejor conocida como Santa Teresa; poeta, escritora, de vocación literaria, alguna vez dijo; “Basta ser mujer para caérseme las alas”.
Esta celebración fue una propuesta de la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), como un acto de resarcir la discriminación de las mujeres en la literatura a través de la historia, visibilizando la obra de las voces femeninas que muchas veces fueron calladas o en su caso tuvieron que hablar a través de un seudónimo masculino.
Hoy, las mujeres hablan y escriben lo que piensan, sienten, sueñan o temen. Escriben lo que les gustaría leer. Sus letras hablan por aquellas que aún no pueden hacerlo, por las sobrerepresentadas; dignificándolas, porque la mujer sabe lo que es ser una voz marginada. Sabedoras de que el mundo les pertenece, sus manos escriben aunque los vientos sean borrascosos.
El lema de este año 2024, es “La periferia de la periferia: mujeres que miraron al mundo rural”. Porque sí, no solo en la ciudad se escribe y no solo la vida citadina es digna de plasmar y en lo rural también hay mucho por escribir; siempre va a pasar algo grande, cuando se escribe.
Felicidades a todas las escritoras en este día y en los que vienen por escribir.
Todo sale bien, si se tiene un cuaderno y un lápiz.
La compleja y real muerte simbolizada de manera diferente en cada entorno cultural, nos presenta diversas facetas. En México, este concepto se transforma en una celebración vibrante que va desde lo negro y sombrío hasta el colorido cempasúchil que llena de vida los altares. En el Día de Muertos, le guiñamos un ojo a la foto de nuestros seres queridos que ya pasaron a mejor vida. Este contacto ya no es a través de palabras, sino a través de símbolos, recuerdos y emociones que evocan en nosotros, creando un puente entre dos mundos. Cada año, honramos sus memorias, escuchando las voces silenciosas que nos hablan desde lo más profundo de nuestra memoria, recordándonos que su esencia sigue viva en nosotros.
Ansiosos festejamos cada año el 2 de noviembre, cuando nuestros muertos nos visitan; saliendo de su apacible descanso eterno para observar cómo quemamos incienso, entonces decoramos altares en su honor y ofrecemos pan dulce que irónicamente, ni siquiera pueden probar. Los muertos no hablan, pero ¡ah!, cómo pretendemos creer que sí. En nuestra necesidad de conectar con ellos, llenamos el espacio de sus recuerdos con palabras y acciones que reflejan nuestro amor, aunque sean actos en un escenario de ritual.
Sin embargo, existen elementos que funcionan como teléfonos espirituales, puentes que nos permiten charlar sobre la vida en el más allá. Los cráneos de azúcar con sus colores vivos simbolizan su legado y al contemplarlos, recordamos las enseñanzas que nos dejaron. Las flores de cempasúchil con su brillante color y fragancia penetrante, nos transportan a su plano espiritual, creando un camino que nos conecta con el alma de quienes han partido. El incienso que al ser quemado, produce una danza de aromas en el aire, parece susurrar murmullos que responden a las preguntas que nuestro corazón formula en silencio. Así se convierten en nuestros mejores consejeros, guiándonos en momentos de incertidumbre.
Si los muertos pudieran hablar, ¿qué dirían al ver un altar desproporcionado con flores marchitas que contrastan con nuestras intenciones? Verían nuestros egos al intentar capturar la esencia de la muerte en un altar que en lugar de ser un homenaje sincero, parece un concurso de manualidades. Un plato frío de comida que ni siquiera era su favorita sería motivo de risa y sorpresa, como si intentáramos ofrecerles una sombra de lo que realmente significaron en nuestra vida. Cada cráneo de azúcar, un legado de experiencias, se convierte en un recordatorio de lo que fue y de lo que somos ahora.
En esta danza entre la vida y la muerte, la ironía nos rodea. Mientras celebramos, también reflexionamos sobre nuestra propia existencia, sobre cómo cada uno de nosotros está destinado a ser parte de este ciclo. 365 días de muertos harían 365 guiños de amor, recordándonos que la vida es efímera y que cada día vivido es un regalo. Traerían 365 experiencias vividas que restaurarían el mundo, recordándonos que en cada rayo de sol, en cada sonrisa compartida, en cada lágrima derramada, hay un eco de su amor, de su presencia y de su legado.
Así, al final del día, nos encontramos en una celebración de la vida, un homenaje que entrelaza lo que fue y lo que es, creando un espacio sagrado donde la memoria y el gozo se dan la mano. La muerte, lejos de ser un final, se convierte en un guiño eterno que nos invita a recordar, a honrar y a vivir con plenitud.
En México, tres de cada diez personas en edad laboral padecen alguna enfermedad mental y más del sesenta por ciento que la padece, no recibe ningún tratamiento. Cada año, el 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, un tema de salud pública que debe atenderse y normalizarse como cualquier otro tipo de atención.
La comprensión, la producción y la regulación de las emociones, pensamientos, conductas y funciones corporales son materia de estudio para la neurociencia y este año formará parte de la programación de FIL Ciencia con las charlas una mirada al trastorno obsesivo-compulsivo”, “Salud mental en el mundo virtual” y “Mentes neurodiversas en el mundo literario”. Especialistas como la psiquiatra e investigadora británica Lynne M. Drummond; la bióloga mexicana María Emilia Beyer o el neuropsiquiatra mexicano Jesús Ramírez-Bermúdez, entre otros, hablarán acerca de estos enigmáticos y complejos procesos cerebrales.
Las ciencias naturales estarán presentes en FIL Ciencia con mesas como “Las plantas también son sapiens”, a cargo del connotado científico español Paco Calvo y “Las letras del jardín”, donde Susana Magallón dialogará con Luci Romero acerca de la botánica y la literatura. Mientras que con las charlas “Biología psicodélica. Colores secretos de la naturaleza”, “Axolotl, cruces del pequeño monstruo de agua en las letras” y “Kamazootra, los modos de reproducción más extravagantes del reino animal”, el biólogo mexicano Andrés Cota expondrá al fascinante mundo natural y sus secretos. Asimismo, la iniciativa de divulgación científica dataMares presentará dos charlas que versarán alrededor de la biodiversidad tituladas: “México megadiverso: un nuevo paradigma para la conservación” y “Perspectivas ante el cambio climático: vivimos en un México marino”.
Para aquellos quienes las matemáticas son un lenguaje indescifrable, FIL Ciencia propondrá una perspectiva diferente y didáctica para abordar a esta ciencia exacta y rigurosa con: “¿Cómo domar al diablo de las matemáticas?” conferencia a cargo de Clara Grima; “Algoritmos, ¿demonios modernos?”, “¡No puede ser! ¿Matemáticas + Lectura = STEM?” con la astrofísica Mónica Blanco o “Las matemáticas, ¿son la neta? “. La inteligencia artificial, los programas computacionales o las aplicaciones son creadas por medio de algoritmos, y en la charla “El hombre que derrotó a la inteligencia artificial”, el escritor argentino Patricio Pron, en compañía de la física y académica mexicana Julia Tagüeña, compartirá su anécdota de cómo venció a ChatGPT, una de las herramientas de escritura más populares en la actualidad, así como sus reflexiones acerca del futuro para los escritores.
Guadalajara Jalisco, 8 de Octubre de 2024.- La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) presentó esta mañana su programa de actividades para la edición 38 en la cual el país de España es el Invitado de Honor. En una conferencia de prensa realizada en el Museo de las Artes (MUSA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), la FIL anunció que el encuentro literario y cultural más importante en español se llevará a cabo del 30 de noviembre al 8 de diciembre de 2024 y se espera que acudan más de 800 mil asistentes.
La conferencia de prensa contó con la presencia del Dr. Héctor Raúl Solís Gadea, Vicerrector Ejecutivo de la UdeG en representación del Dr. Ricardo Villanueva Lomelí, Rector General, Jordi Martí Grau, Secretario de Estado de Cultura de España; Marisol Schulz Manaut, Directora General y Presidenta en funciones de la FIL Guadalajara, así como la Mtra. Karla Planter Pérez, Rectora del Centro Universitario de los Altos de la UdeG y Coordinadora Ejecutiva de FIL Pensamiento.
Con el lema Camino de ida y vuelta, España afianzará la colaboración y el intercambio literario, artístico y editorial con México. Con más de 1,200 metros cuadrados y diseñado bajo los principios de pluralidad, diversidad y sostenibilidad, el Pabellón de España rendirá homenaje a sus escritores y escritoras, mientras que invita a la reflexión de los pilares de la literatura contemporánea. En este espacio, además de exhibirse más de quince mil ejemplares, los lectores, los autores, los artistas y los profesionales se encontrarán en un simbólico viaje trasatlántico.
El programa literario de España, coordinado por el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, arribará con una delegación de 229 participantes, entre autoras y autores, artistas y profesionales del libro. Irene Vallejo, Rosa Montero, Fernando Aramburu, Elia Barceló, Luis García Montero, Jordi Sierra i Fabra, María Dueñas, Joana Marcus, Alice Kellen y Luis Mateo Díez son algunas de las personalidades que compartirán sus obras e inspiraciones en 35 diálogos con autores latinoamericanos y evocarán los caminos recorridos a través de los libros y las rutas literarias por trazar. La presencia del Invitado de Honor también se reflejará en programas como FIL Joven, FIL Niños, FIL Ciencia y FIL Pensamiento.
Las nueve noches de Foro FIL serán un recorrido por diversos géneros, desde flamenco hasta música electrónica, con artistas como Rodrigo Cuevas, Ruper Ordorika, SÉS, Javier Ruibal, Christina Rosenvinge, Joe Crepúsculo feat, Tomasito, Camilo Lara, María José Llérgo, Califato ¾ y Miguel Poveda, quienes serán los encargados de hacer vibrar a los asistentes.
Los premios y homenajes son pieza fundamental del programa 2024. El Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2024 será entregado al escritor mozambiqueño Mia Couto, mientras que Rosa Montero y Fernando Aramburu abrirán el Salón Literario Carlos Fuentes.
La venta de boletos para la edición 38 de la FIL Guadalajara comienza a partir de hoy en su página web, a través la plataforma de Boletomóvil. Consulta el programa completo en el siguiente enlace: https://fil.com.mx/
Fotografías: Verónica Isabel Enríquez Falcón Con información de FIL prensa