Colonialidad lingüística en la música popular del México actual, Parte III

Un análisis sobre la Industria Cultural  y los Mass Media

Por: Mario Arturo Segoviano Gutiérrez
Doctor en Pedagogía Crítica y Educación Popular

“La colonialidad es uno de los elementos constitutivos  y específicos del patrón mundial de poder capitalista”. Aníbal Quijano (2000).

Los medios de comunicación masiva como un recurso mediático de alienación, enajenación y manipulación dentro de la industria cultural, que promueve el consumo de la música popular actual en México.

La modernidad de principios del siglo XX, vio nacer con gran entusiasmo y novedad al cine, la radio y la televisión con cuatro objetivos esenciales que fueron transformando la realidad social en un conjunto de fenómenos para el esparcimiento y que han sido desde entonces, más en beneficio para la industria cultural y el empoderamiento capitalista, con fines para el consumo y la alienación de los seres humanos. Dichos objetivos desde su genealogía habrían sido contemplados para informar, entretener, influir o integrar a la sociedad dentro de un mismo grupo y cuyo fin se ha tergiversado para continuar desde entonces, como un aparato ideológico que ha convertido a sus miembros sociales en ávidos consumidores de sus mercancías.

Verbigracia: Los diarios y los noticieros de nuestro tiempo han sucumbido a la manipulación de los hechos para la alienación de las masas, haciéndonos creer que la mentira que se pronuncia constantemente en la radio o en la televisión por ser motivo público, termina por creerse como una realidad a la que no se investiga a profundidad por cada hecho o acontecimiento; beneficiando a ciertos grupos de poder y a las industrias que buscan ganancias mercantiles y económicas. La música, que en otrora fuera una expresión magnánima de belleza y romanticismo, ahora ha decaído en chabacanas expresiones peyorativas y altisonantes, tanto que, las expresiones de belleza o estéticas se han perdido en el desuso y han cambiado por un léxico con una acumulación de discursos sin sentido, donde la violencia y la discriminación son el acto moral que se aprehende con mayor facilidad entre los jóvenes; por otro lado, las producciones cinematográficas, han demeritado mucho en sus propuestas de producción y de género en la actualidad, dejando de lado al cine culto “porque no vende”. Lo único que tiene valor hoy en día es la franquicia, el dinero y el “snob”.

¿Cuál es la opinión de la pedagogía crítica sobre la industria cultural? (Adorno y Horkheimer)
A Mediados del siglo XX, en plena Segunda Guerra Mundial, en la ciudad de Frankfurt Alemania, dos fundadores: Theodor Adorno y Max Horkheimer (1944/1998), miembros de la escuela crítica del mismo nombre, se pronunciaron de manera crítica sobre el fenómeno cultural y artístico que surgía en su tiempo, con un ensayo que analizaba con profunda reflexión crítica, filosófica y sociológica, teorías sobre la industria que acaparaba la producción cultural de su tiempo y que iba transformándose con gran ímpetu en un vehículo de enajenación y manipulación de ideologías políticas entre los individuos de la sociedad. Escribieron un ensayo titulado: “La industria cultural, ilustración como engaño de masas”. En el que destacaron que la radio y la música, se producían en serie, tal como se fabrican los automóviles en las empresas ensambladoras, con el fin de industrializar el arte y convertirlo en un producto que sirva para el control de la gente y las masas populares. 

Hasta la fecha, siguen vigentes sus aseveraciones, filosófico/ sociológicas por  continúar tratando de discernir o dar explicación del por qué, la música moderna es más ruidosa, es más directa al expresar mensajes o ideas e incluso, se podría decir que es mucho más alusiva a conceptos de violencia, sexo implícito o gráfico descriptivo, alienación o manipulación dirigida a la audiencia juvenil.

La dominación ideológica/ económica y su impacto para la descomposición social de la actualidad
En su obra crítica el filósofo Guy Debord (1967) expresa que: “El espectáculo es la ideología por excelencia porque expone y manifiesta en su plenitud la esencia de todo sistema ideológico: El empobrecimiento, el sometimiento y la negación de la vida real…, es la << nueva dominación del engaño >>”.  Tanto la cultura, la música, la pintura o cualquier manifestación artística se han convertido en estos tiempos, en una mercancía que ha llegado a la ocupación total de la vida social. A partir de la primer década del siglo XXI, la música popular se ha convertido en una industria sin sentido moral ni sentido crítico o de expresión de la belleza, para sólo percibirse como un producto de consumo rápido, carente de experimentación o profundidad emocional, en la que únicamente se construye de forma algorítmica, diseñada para estribillos virales y repetitivos.

Este fenómeno capitalista, ha sido empleado para la manipulación y alienación de la población a su beneficio en el campo de las expresiones artísticas y culturales. El aparato ideológico de gobierno junto con el empresarial, se han hecho cargo de tergiversar la realidad, haciéndonos creer que el progreso de la sociedad y de la ideología humana, ha revolucionado para el progreso material y tecnológico, pero esa falacia se distingue claramente al denotarse una clara mercantilización de la cultura y el arte, porque toda expresión artística se ha reducido como un producto de consumo rápido y homogéneo, diseñado para entretener y distraer más que para invitar al pensamiento crítico y profundo. En su célebre ensayo, Louis Althouser (1970), sostiene que: “para que un sistema (como el capitalismo) sobreviva, no solo necesita reprimir a la población, sino convencerla de que el sistema es natural y correcto. Para lograrlo, el Estado se apoya de instituciones culturales y sociales y no en la fuerza”. 

Una acepción de la fenomenología de la percepción en la era digital
Cada uno de los elementos antes descritos, guardan relación con el estudio de los fenómenos actuales en nuestra sociedad y el sociólogo alemán Zygmunt Baumman (2000), utiliza el término de modernidad líquida” para describir a la sociedad actual, caracterizada por la inestabilidad y el cambio constante. Lo que significa que tiempo atrás, los productos elaborados para el mercado de consumo, los valores y las estructuras sociales eran más “sólidas” y hoy todo resulta ser volátil, indiferente, efímero o de muy corta duración, así como desechable y hasta tal punto, las manifestaciones artísticas, han adoptado este sistema para reciclar rondós o figuras musicales  como un producto que sólo otorgue ganancias económicas y de manera impronta a las élites empresariales; haciendo uso de la participación de seudo artistas, que poco o nada conocen de los sistemas de composición y de creación artística, del feeling o de las estructuras académico -musicales con las que se construyen temas con mejores propuestas audibles y compositivas.

Por otra parte, existen más elementos que favorecen la colonialidad del discurso lingüístico en la música popular y el filósofo francés, Maurice Merleau-Ponty (1945/1993), retoma la fenomenología y el existencialismo propuesto por el matemático inglés Edmund Husserl, haciendo una distinción muy diferente al sostener que: “La mente y el cuerpo no están separados”; argumentando también que: “El cuerpo no es sólo un vehículo o una máquina, sino nuestro anclaje en el mundo. A través de nuestros sentidos y movimientos, interactuamos, comprendemos y le damos significado a la realidad antes de poder explicarla racionalmente”. Lo que significa que la gran masificación social está expuesta a ser manipulada por las nuevas tendencias artísticas, porque a través de la percepción, del placer y del gusto, es como también se asimila todo lo que nos rodea y al escuchar los subgéneros musicales como el reggaetón, los narcocorridos o corridos tumbados, se relaciona el discurso lingüístico musical con la historia, el contexto, la fantasía de poder, el respeto, la  lealtad y el lujo.

Referencias bibliográficas
-Adorno, T. W., y Horkheimer, M. (1944/1998). «La industria cultural. Ilustración como engaño de masas». En Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Editorial Trotta, pp. 165-212.
-Althusser, L. (1970). Ideología y Aparatos de estado. Freud y Lacan. Buenos Aires. Argentina. Ediciones Nueva Visión Buenos Aires. En Universidad Nacional Andrés Bello.
-Bauman, Z. (2000). Modernidad Líquida. México. Editorial. Fondo de Cultura Económica.
-Debord, Guy. (1967). La Sociedad del Espectáculo. España. Edit. Pre-textos. Traducción al español, José Luis Pardo.
-Merleau-Ponty, M. (1945/1993). Fenomenología de la Percepción. [Traducción de J. Cabanes]. México. Editorial Planeta/ Paidós

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