Cultura Viva, el Motor que Sostiene Nuestros Sueños

Por Josefina Lozano

La cultura no es un museo de piezas antiguas, ni una vitrina para contemplar de lejos. La cultura somos nosotros; en nuestras manos que crean, en nuestras voces que cantan, en los sabores que heredamos, en los colores que vestimos. La cultura es vida en movimiento, es identidad construida todos los días con actos grandes y pequeños.

En San Pedro Tlaquepaque, Jalisco y en todo México, nuestra riqueza cultural es un tesoro que no solo alimenta el alma, sino también la vida económica de nuestras comunidades. Cada pieza de barro moldeada con amor, cada platillo tradicional servido con orgullo, cada mariachi que arranca sonrisas, cada feria, cada procesión, cada festividad, son raíces profundas que sostienen a nuestra gente.

La cultura no es un gasto, es una inversión. Cada turista que pisa nuestras calles buscando vivir una experiencia auténtica deja mucho más que fotografías, deja ingresos que benefician a las familias, fortalece a pequeños comercios, impulsa a los artesanos, da vida a galerías y cafeterías, crea empleos, enriquece nuestro presente y siembra esperanza en nuestro futuro.

El turismo cultural crece en el mundo porque la gente quiere más que lugares bonitos, quiere historias, emociones verdaderas; quiere pertenecer aunque sea un instante a un pueblo con alma. Y eso solo lo logra un lugar que mantiene vivas sus tradiciones, su arte y su espíritu colectivo.

Pero la cultura no se preserva sola, depende de quienes vivimos aquí, quienes heredamos saberes, quienes tenemos el privilegio de ser portadores de historia y creatividad. Cada vez que organizamos una celebración, que compartimos nuestras costumbres, que enseñamos a los niños a valorar su herencia, estamos escribiendo un futuro más próspero y más digno.

Por eso, hoy más que nunca necesitamos defender nuestras tradiciones con pasión y con orgullo. No basta con admirarlas de lejos, hay que vivirlas, promoverlas, innovarlas sin romper su esencia, sostenerlas con fuerza frente a la modernidad que a veces arrasa con la memoria de los pueblos.

Te invito a ser parte de este movimiento de vida. Compra a nuestros artesanos, asiste a nuestras festividades; difunde nuestras costumbres, consume lo local. Enseña a las nuevas generaciones el valor de su historia, ¡celebra lo que somos!

Cada pequeño gesto cuenta, cada voz que se suma importa. Cada esfuerzo suma para que nuestras tradiciones sigan latiendo con fuerza, atrayendo a quienes buscan un México auténtico, diverso y vibrante.

Porque cuando honramos nuestras raíces, abrimos caminos al futuro. La cultura vive en nosotros, mantengámosla fuerte, viva y orgullosa.

Osiris Valdés Recibe el Premio Mundial Cesar Vallejo

Por José Luis Ortiz

La unión hispanomundial de escritores en conjunto a mil mentes por México internacional, con el apoyo de la academia mundial de literatura, historia, arte y cultura. La UNACCC Centro y Sudamérica, de la mano de los organismos adheridos a la alianza de líderes globales, entregaron el premio mundial Cesar Vallejo a favor de Osiris Valdés (Cuba – España – USA). Ratificado con el centro universitario Cever Siglo XXI e instituciones adheridas a la alianza de líderes globales reconociendo sus altas aportaciones en excelencia global. Dando fe en el mundo de su excelente aporte: Carlos Hugo Garrido Chalén, presidente ejecutivo mundial, fundador de la unión hispanomundial de escritores UHE Y Jeanette E. Tiburcio Márques presidenta ejecutiva mundial de mil mentes por México internacional CEO UNACCC LATAM

Entrevista
Osiris. Recibir el Premio Mundial César Vallejo es una distinción de alto prestigio internacional. ¿Qué significó para ti este reconocimiento, otorgado por instituciones tan influyentes del ámbito literario y cultural mundial?
-Saludos, José Luis: De antemano, te agradezco profundamente por tus palabras y por el reconocimiento a mi labor. Sabes cuánto te aprecio. Recibir el Premio Mundial César Vallejo ha sido, sin lugar a dudas, una gran alegría en mi camino creativo. Este galardón, avalado por instituciones de gran prestigio en el ámbito literario y cultural internacional, representa para mí no solo un honor profundo, sino también una caricia al alma: una validación simbólica del esfuerzo, de la constancia fiel y de la pasión que he depositado en cada palabra escrita, en cada verso que he entregado al mundo. Es un reconocimiento que trasciende lo individual, convirtiéndose en un impulso luminoso para seguir sembrando belleza, conciencia y arte en este mundo que tanto lo anhela y lo necesita.
Tu trayectoria abarca tres países: Cuba, España y Estados Unidos.  ¿Cómo ha influido esta riqueza geográfica y cultural en tu aporte a la excelencia global que hoy ha sido ratificada con tanto honor?
Vivir en tres países a lo largo de mi vida, ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, tanto en lo humano como en lo creativo. He tenido el privilegio de recorrer cada rincón de España, de empaparme de sus paisajes, su historia y su alma cultural, así como de explorar diversos estados de Estados Unidos, cada uno con su propio pulso, su diversidad y su energía transformadora. Esta travesía geográfica y espiritual ha ampliado mi mirada sobre la vida y sobre el mundo en el que habitamos. Conocer nuevas culturas, dialogar con otras sensibilidades, experimentar otras formas de belleza y resistencia… Todo ello ha sido no solo una fuente inagotable de inspiración, sino también un llamado constante a la apertura, al respeto y a la celebración de lo diverso.
La Unión Hispanomundial de Escritores, Mil Mentes por México Internacional y la Academia Mundial de Literatura, Historia, Arte y Cultura han coincidido en ti como referente. ¿Qué responsabilidad sientes al ser considerada un símbolo de excelencia en el ámbito creativo y humanístico?
Ser reconocida por estas instituciones tan prestigiosas, es un honor inmenso que abrazo con humildad y con profundo compromiso. Más allá del reconocimiento en sí, siento una gran responsabilidad. Ser considerada un símbolo de excelencia en el ámbito creativo y humanístico implica estar en constante búsqueda de la verdad, de la belleza y de la palabra que conmueve y transforma. No se trata solo de crear, sino de servir; de tender puentes entre culturas, emociones y generaciones; de alzar la voz por los que aún no han sido escuchados y de sembrar luz donde otros solo han hallado sombra. Mi vocación artística está indisolublemente ligada al alma humana, y esta distinción me recuerda que cada verso, cada obra, cada acto de creación tiene el poder —y el deber— de elevar, de sanar y de inspirar.
¿Cuál crees que ha sido el hilo conductor de tu obra y tus acciones, ese elemento esencial que ha inspirado a tantos organismos globales a reconocerte como un referente universal?
-Sin duda: el amor y la sensibilidad. El amor como fuerza creadora, como impulso que da sentido a lo cotidiano y a lo trascendente. Y la sensibilidad como brújula interna que me permite percibir las sutilezas del alma humana, los matices de la belleza, el dolor silente, la esperanza persistente. Ambos elementos: el amor que abraza y la sensibilidad que inspira, han guiado mi voz literaria, mi labor artística y mi compromiso con los otros. Creo que esa coherencia entre lo que siento, lo que creo y lo que entrego al mundo ha resonado en quienes, desde diversos organismos globales, me han reconocido. Porque al final, lo que permanece es la emoción verdadera. Y si algo de lo que he creado ha tocado un corazón o ha sembrado un instante de luz, entonces mi misión ya ha empezado a cumplirse.
Este premio no solo celebra tu trayectoria, sino también proyecta un legado. ¿Qué mensaje quisieras dejar a las nuevas generaciones de escritores, artistas y líderes culturales que al igual que tú sueñan con transformar el mundo?-
A las nuevas generaciones de escritores, artistas y líderes culturales que sueñan con transformar el mundo, les diría: jamás dejen de creer en ustedes mismos. Aun en los días grises, aun cuando el eco de sus voces parezca desvanecerse en el ruido del mundo, sigan adelante. Porque dentro de cada ser sensible y soñador habita una fuerza capaz de mover conciencias, de construir puentes, de sembrar belleza en los rincones más recónditos e inhóspitos. El arte, la palabra, la creación no son meros adornos de la vida: son herramientas sagradas para alumbrar el camino, para resistir, para sanar. Luchen con dignidad, con pasión y con ternura por un mundo más justo, más humano y más luminoso. Que la autenticidad sea su estandarte, y la esperanza su brújula. El legado más poderoso se escribe en las almas que tocamos con nuestra verdad.
Colette fue considerada la novelista que escandalizó a la sociedad parisina. En tus redes sociales compartes algunas publicaciones sobre ella, y en tu segundo libro, El arcoíris de mis deseos insaciables, publicado por la prestigiosa Editorial Planeta, S.A.U —la más importante entre todas las editoriales de habla hispana del mundo—, posas en la portada homenajeando la icónica fotografía de Colette. ¿Crees que el arte necesita hoy más que nunca mujeres valientes que, como tú y Colette, abracen su verdad sin pedir permiso?
Sin duda alguna, el arte necesita mujeres valientes que abracen su verdad. Mujeres que no teman incomodar, que escriban desde las entrañas, que vivan y creen desde la libertad más profunda, desafiando moldes y rompiendo silencios. Esa valentía me conmueve, me habita y me invita a seguir ese mismo sendero de autenticidad sin concesiones.
En El arcoíris de mis deseos insaciables, al posar para la imagen de portada, haciendo  homenaje a la icónica fotografía de Colette, quise rendir tributo no solo a su imagen, sino al espíritu libre y poderoso que representó. A esa llama que arde en cada mujer que decide ser ella misma, con todas sus luces y sombras, sin filtros ni miedos. Hoy, más que nunca, necesitamos un arte con alma, con coraje y con voz femenina. Porque cuando una mujer se atreve a contar su verdad, ilumina el camino para que muchas otras también lo hagan.
Recientemente, el reconocido escritor, periodista, abogado y crítico cinematográfico español Fernando Alonso Barahona publicó una nota biográfica acerca de ti y a la vez anunciando tu nuevo libro, El diario de Francesca. En él, te muestras aún más atrevida: la imagen de portada te presenta completamente desnuda, apenas cubierta por plumas, en una propuesta visual que fusiona cuerpo y osadía. Se podría decir que eres la novelista que se atreve a escandalizar a la sociedad actual, desafiando los cánones no solo con tu escritura, sino también con tu presencia y voz artística. ¿Qué simboliza para ti ese desnudo, que se ha vuelto mediático y cómo dialoga con el contenido íntimo del libro?
-Ese desnudo no es solo piel: es símbolo, es manifiesto, es arte. Es el acto de presentarme tal y como soy  ante la vida y el mundo. Las plumas, ligeras y etéreas, apenas cubren el cuerpo, pero arropan el alma con la promesa de la libertad. El diario de Francesca explora los rasgos más hondos de la feminidad, el deseo, la sensibilidad y la fuerza. Es un libro que amalgama distintos estilos literarios —un sello que caracteriza mi narrativa— y se adentra, con una sensualidad profunda, en aquello que tantas veces se calla por pudor o por temor. Se escribe desde la entraña, desde el deseo y la piel viva. El desnudo en la portada es una revelación. Es una forma de decir: aquí estoy, soy mía, libre, completa, valiente, real.
Pienso que es necesario cuestionar lo establecido, abrir grietas por donde entre la luz. Y en esa luz, habita Francesca: que no es solo un personaje, sino también una extensión de mí misma y de tantas mujeres que se han atrevido a sentir sin censura, a amar sin moldes, a escribir con garra y con verdad. Este gesto visual es parte del universo narrativo de la obra: un preludio simbólico que invita al lector a desnudarse también, a soltar los prejuicios, y a sumergirse en una historia donde el cuerpo y el alma dialogan con absoluta sinceridad.
Permíteme plantearte una pregunta que, sin duda, ronda en la mente de muchos de nosotros cuando te observamos: ¿podrías revelarnos, al menos un destello, de tu enigmático secreto para verte siempre tan joven? En numerosas publicaciones periodísticas anuales —porque seamos sinceros, los medios de prensa son prácticamente tu hogar, siempre estás presente, deslumbrante y vigente—, desde el año 2017 hemos sido testigos de tu impecable presencia con distintos estilos y colores de cabello. Y, sin embargo, en todas y cada una de esas imágenes, pareces exactamente igual: impecable, radiante, eterna. ¿Acaso estás vampirizada? ¿O es simplemente un arte que solo tú dominas? Cuéntanos, ¿cómo haces para conservar esa juventud que parece eterna?
¡Jajaja! Qué ocurrente y encantador eres, José Luis… No sé si estoy vampirizada, ¡quizás un poco! O tal vez, simplemente, he aprendido a amar la vida con tanta intensidad que ella, generosa, me lo devuelve en forma de luz. Lo cierto es que estoy inmensamente agradecida. Me esfuerzo cada día por sonreír, por abrazar cada instante como un regalo irrepetible. La felicidad, para mí, es un acto de voluntad y de fe: me despierto con la certeza de que vivir es un privilegio sagrado.
Llevo una vida muy sana: no tengo vicios, bebo muchísima agua, práctico ayunos conscientes, me alimento con equilibrio, hago deporte, y —aunque suene a fantasía— ¡duermo como una criatura mágica! Todo eso, sin duda, ayuda. Pero si existe un secreto, quizás sea este: me miro con amor, cuido mi alma y me rodeo de belleza. Porque cuando una mujer se siente en paz consigo misma, no hay reloj que logre alcanzarla.
Osiris, cinematográficamente hablando, posees un rostro profundamente romántico, enmarcado por rasgos exóticos que cautivan a primera vista. Si luces el cabello rubio, podríamos verte como la Marilyn Monroe cubana; con el cabello oscuro, resplandecen tus raíces españolas con majestuosa intensidad. Tienes ese tipo de belleza camaleónica que enamoraría a cualquier director de cine, porque puedes encarnar con igual naturalidad a una figura nórdica, europea, latina o incluso asiática. Cuéntanos, ¿te has planteado seriamente la actuación como un próximo paso artístico? ¿Te ves interpretando personajes que exploren todas esas facetas que tu imagen tan magnéticamente sugiere?
-Desde luego, me encantaría. La actuación es una forma de arte que me fascina profundamente. De hecho, estudié arte dramático y siempre he sentido una conexión muy íntima con la interpretación, con esa magia que permite habitar otros cuerpos, otras almas, y contar historias que trascienden lo individual.
Me atrae especialmente la idea de llevar la historia de Francesca a la pantalla grande y al teatro. Interpretar su personaje sería para mí un acto profundamente simbólico: ella no solo es una creación literaria, sino una extensión de mis propias emociones, de mis preguntas, de mis corajes y mis silencios. Sería maravilloso encarnarla, darle cuerpo y voz ante el público. Pienso que el cine y el teatro, al igual que la literatura, tienen el poder de conmover, de transformar, de abrir horizontes en lo establecido… Y me seduce la idea de explorar, a través de ellos, todas esas facetas que mi rostro y mi imagen —como dices— pueden evocar, pero que solo el arte puede revelar con plenitud.
Osiris Valdés, ha sido un verdadero privilegio sumergirnos en la profundidad de tu universo, entre arte, letras y alma desbordante. Para cerrar esta entrevista tan íntima como inspiradora, quisiera preguntarte: si pudieras susurrarle al oído del mundo algunas frases nacidas de tu puño y letra —que definan tu esencia, tu legado y el universo fascinante que habita en tu interior—, ¿cuáles serían esas joyas eternas que desearías dejar grabadas en la memoria del tiempo?

Frases y citas celebres de Osiris Valdés:
Ojalá algún día amanezca un cambio verdadero, uno capaz de silenciar las guerras, erradicar el hambre, disipar la maldad… y sanar todo aquello que jamás debió herir a nuestra humanidad”.
“No nací para cruzar puentes ajenos, sino para construir los míos con alas de fénix y pintarlos de arcoíris”.
“El amor es el bendito cáliz que transforma cada instante sin salidas en lo dulce de una llama viva”.
“¿Suegras como Medusa? He tenido algunas. Quizás por eso, cuando llega Halloween, me disfrazo de ella… solo para hacerles un homenaje con estilo”.
“¿Por qué será que me siento tan yo, tan libre, tan viva, cuando estoy junto al mar? Siempre lo he dicho: en las profundidades del océano —enigmático y misterioso— habita el silencio de la paz que me transforma. Allí, entre corrientes azules y secretos insondables, se encuentra la verdadera belleza”.
“Entre el carmesí de mis labios y el vértigo sublime de unos tacones, descubrí el arte de conquistar al destino sin pedir permiso. Porque hay días en los que basta un labial de fuego, unos tacones altivos y la certeza de que soy llama… y a la vez, la reina del incendio”.
“El miedo, en su atrocidad incesante, refrena nuestras vidas cuando somos vulnerables; pero la verdad, en su desnudez luminosa, nos hace libres”.
“Nací en el infierno… y aún así, brillan mis tacones como fénix entre las cenizas. Cuando no existe el lujo de perder, los logros se convierten en destino. El riesgo no me asusta: es mi amante fiel en cada noche de gloria”.
«El amor es la fórmula que inyecta al pálpito con más intensidad«.
«La palabra es como un navío en alta mar: surca océanos, alcanza las almas, realza el espíritu o lo quebranta».
«Siempre lo supe: cuando la intuición resucita a la inspiración en mi alma poeta —en su forma más sublime y etérea—, sucede la magia. Entonces puedo leer lo que me revelan todos los ojos que me miran y lo que las bocas callan… entre sus sombras y sus luces. Supongo que es mi don… y también mi condena».

                                                                            — Osiris Valdés López

PEDAZOS DE TIEMPO

El Latido Secreto de Nuestras Vidas

Por José Luis Ortiz Güell , columnista y escritor

“Señor, la jaula se ha vuelto pájaro. ¿Qué haré con el miedo?” — Alejandra Pizarnik

Con esa cita como umbral, se abre PEDAZOS DE TIEMPO, de Fernando Alonso Barahona, es una novela que no solo se lee, sino que se vive. Una obra que no busca agradar, ni complacer; sino despertar, desafiar y romper los espejos en los que nos miramos cada día. La literatura, cuando es auténtica, no se esconde: se expone. Y eso hace este libro desde su primer capítulo: desnuda la noche, la mente, el alma.

Vanessa Andrade, detective, mujer, creadora de ficciones y habitante de realidades desbordadas, es la protagonista de esta historia que se mueve entre el insomnio y el deseo, la ansiedad y la lucidez, la verdad y los espejos digitales que nos deforman. Ella —junto a su inseparable socia Belén Segura— dirige una agencia que investiga vidas ajenas, mientras intenta comprender la suya propia. Pero como ocurre en toda buena novela, los límites se disuelven. Y en ese desdibujarse, nace el misterio.

Con una prosa sutil, pero afilada, llena de lirismo y crítica social, PEDAZOS DE TIEMPO es mucho más que una novela: es una experiencia emocional, sensorial e intelectual. Hay perfume de suspense, bruma de deseo, vértigo existencial. Y también hay belleza: la belleza del lenguaje cuando roza la perfección.

El amor, el vacío, el cuerpo, la memoria, la soledad en la era de los perfiles y las apariencias. Este libro nos obliga a preguntarnos: ¿Quiénes somos cuando nadie nos ve? ¿Qué versión de nosotros queda atrapada en los fragmentos que compartimos?

Uno de los pasajes más intensos describe cómo Julia —otra figura central— guarda obsesivamente los rastros de Roberto: su imagen, sus frases, su aroma encapsulado en recuerdos. No lo ama: lo posee. No lo recuerda: lo reconstruye. Y en esa reconstrucción se pierde y se encuentra.

“Empezó a soñar, a delirar con fantasías que su imaginación vacía creaba con el ansia de seguir viviendo, de seguir deseando”.

Con esta frase, el autor nos entrega una de las claves más poderosas del libro: el deseo como motor de supervivencia.

Una firma literaria con futuro de clásico
Con PEDAZOS DE TIEMPO, [Tu Nombre] no solo publica una novela: consolida su nombre como una marca literaria de prestigio. Su estilo —elegante, profundo, arriesgado— logra ese equilibrio que pocos alcanzan: emocionar y provocar, conmover y reflexionar.

Esta no es una obra más. Es una novela espejo, donde cada lector encontrará un pedazo de sí mismo y tal vez, si se atreve, el mapa para volver a armarse.

PEDAZOS DE TIEMPO
Disponible desde abril de 2025
Una apuesta por la belleza, el pensamiento, el suspense y la sensualidad.
Un título destinado a convertirse en referente literario del año.

El alma del mundo está de luto y en esperanza

Por: Josefina Lozano

Papá Francisco (1936-2025)

La vida de Cristo Jesús se repite de una u otra forma en cada uno de nosotros. Como católicos en días pasados revivimos durante la semana santa, nuestra historia de salvación. Aquellos que vivimos con fe esta maravillosa semana somos testigos de las gracias que Dios derrama sobre nosotros, simplemente por abrirle el corazón y disponernos a vivirla.

A simple vista este mensaje parecería exclusivo de la religión católica, pero no es así. Existen muchas religiones, caminos y búsquedas espirituales, en las que algunas se desvían, otras se confunden y no pocas son manipuladas por intereses humanos. Sin embargo, me atrevo a preguntar:
¿Creen que existiría un Estado libre y soberano llamado El Vaticano? Si este mensaje no tuviera un fundamento real, profundo y verdadero en el mundo.

Siempre hay una realidad aparente y otra que se esconde detrás de todo. Pero más allá de lo visible, ¿qué te dice tu alma?

Dios es universal. No pertenece a una religión, a un grupo, ni a una cultura. Dios es de todos y para todos. Vive en ti, habita en mí, se manifiesta en la creación, en lo invisible, en lo pequeño, en lo eterno.

No suelo escribir sobre estos temas, pero este acontecimiento me mueve profundamente, porque la base de muchas manifestaciones culturales —de las que sí suelo hablar— tiene su origen en la religión. La espiritualidad ha sido semilla de arte, tradición, arquitectura, música, lengua, y hasta de la forma en que celebramos la vida y la muerte. Por eso, cuando una figura como el Papa Francisco parte, no sólo se sacude el mundo religioso, sino también el alma colectiva que se expresa a través de la cultura.

Así también, su partida no sólo representa el fin de una etapa histórica en la Iglesia, sino que, en medio del luto, nos deja una llama de esperanza. La esperanza de que surja un nuevo líder espiritual que traiga luz en medio de un mundo lleno de contrastes. No diría que vivimos tiempos difíciles, sino tiempos contrastantes: lo blanco y lo negro, lo bueno y lo malo, la materia y el espíritu, la guerra y la paz, lo visible y lo invisible, el cielo y la tierra.

Antes de Cristo, Dios elegía a sus profetas y líderes a través de sueños. Los fortalecía con su Espíritu y les regalaba las gracias necesarias para llevar a cabo su misión. Hoy no es tan sencillo. Los intereses del mundo han distorsionado el sentido de lo sagrado. Las reglas han cambiado, pero Dios sigue siendo el mismo.

El país más poderoso del mundo está una vez más, bajo el liderazgo de Donald Trump y ahora, veremos quién representará el contraste. Porque en todo hay dualidad, pero también existe un orden divino que aunque invisible, sigue actuando.

La muerte del Papa Francisco marca el cierre de una era espiritual que nos deja profundas enseñanzas sobre la humildad, la misericordia y la paz. Su partida nos invita a mirar más allá del poder terrenal, hacia la voz que habla en nuestro interior. El alma del mundo hoy está de luto, pero también en esperanza.Descanse en Paz

El Arte de Resistir

Cuando la cultura nos sostiene

Por Josefina Lozano

Al resistir no siempre se grita, a veces se teje en silencio, se canta bajito, se baila con los ojos cerrados, se pinta con el alma rota. La resistencia en nuestros pueblos y ciudades ha tenido siempre el rostro de la cultura. Esa que vive en los gestos cotidianos, en las palabras que heredamos, en las manos que no se rinden. Aquí es donde los gritos se convierten en acciones que causan constancia, convirtiéndolos en cultura de resistencia.

En un mundo que cambia vertiginosamente, donde a veces parece que todo se desdibuja, hay algo que permanece: nuestras raíces y con ellas las expresiones culturales que nos definen, que nos sostienen, incluso cuando lo demás parece tambalearse. Es en lo más simple donde se revela lo más profundo: una receta de la abuela, una canción que se canta desde la infancia, un rebozo tejido a mano, una danza que atraviesa generaciones.

El arte en todas sus formas ha sido el lenguaje de los que no se conforman, de los que no renuncian; pintar, escribir, bordar, esculpir, cantar son formas de decir: “Aquí estoy, esta es mi historia, este es mi lugar”. Cada obra de arte que nace en medio de la adversidad es una prueba de que el espíritu humano es más fuerte que cualquier tormenta.

“Aquí y ahora”, es una frase que revela resistencia por ser y estar a la vez. En México lo sabemos bien; cada vez que alguien levanta una figura de barro, cuando una comunidad celebra su fiesta patronal, una marimba suena o una piñata se rompe entre risas, estamos ejerciendo un acto de resistencia; queda implícito el: “seguimos aquí” a pesar de todo.

Y es que la cultura no solo adorna la vida, sino que la sostiene; nos acompaña en los duelos, en las transiciones, en los momentos de esperanza, cuando el cuerpo está cansado, cuando el alma necesita consuelo, es la cultura la que nos arropa. Por eso, es urgente defenderla, protegerla y sobre todo vivirla no como algo ajeno o pasado, sino como algo que nos pertenece, que creamos cada día desde nuestras trincheras personales.

Desde el taller del artesano hasta el escenario improvisado de una calle, desde el mural que transforma un muro gris hasta la palabra que se convierte en poema, todo es parte de esta gran sinfonía de resistencia y en cada expresión, hay un eco de lo colectivo, de las abuelas que tejieron tiempo, de los pueblos que no olvidan y de los corazones que sueñan despiertos.

Hoy más que nunca necesitamos reconectar con esas pequeñas grandes cosas que nos recuerdan quiénes somos porque resistir en este país, también es celebrar y cada acto cultural, por sencillo que parezca, es una llama encendida contra el olvido.

Te invito a preguntarte:
¿Cuáles son tus formas de resistir?
¿En qué detalles habita tu memoria más profunda?
¿Qué tradiciones, qué expresiones culturales han sido tu refugio?
¿Qué historias sigues contando con tus manos, tu voz, tu mirada?
En tus respuestas, habita tu fuerza y la semilla de un país que a través del arte, no deja de renacer.

Espectralidades y lluvia en mi café

Rayen (Lady Molotov)

Heme aquí
dándole lengüetazos al cielo que se me cae
y saliveo con profunda ternura
los minutos terminales
es hora del adiós
no me he ido
pero ya siento que estoy fuera
cae lluvia sobre mi café
y suena una antigua canción limeña
muy para mis adentros pienso:
“Si todo hubiera sido diferente”.
Si quizá mis poemas sirvieran para limpiar el alma de algunos.
Tan solo con unos pocos yo me conformaría
porque el cielo, el mar no es realmente el cielo o el mar
son paisajes internos
a los que me someto cuando te miro a los ojos
porque estás en todos los ojos
en todas las caras
en todos los hombres
y hasta en todos los cuerpos
estás en el centro de mi Basuraíso y mi Maraíso
(Te espero siempre que quieras venir)
y a veces siento que algo de mí se queda,
pero debo partir.
Sé que no te encontraré a mi regreso
pero soy paciente
estarás en algún lugar del mundo
quizás en México,
nadie lo sabe,
pero escribo mientras tanto
para las generaciones que aún no han nacido
tú sabes

Lima/2025