Presentación de «Voces de Tinta Fresca»

Guadalajara, Jalisco.- El día de Ayer viernes 01 de diciembre de 2023, en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas MUPAG (conocido también como la casa de los perros), dentro de la celebración del X Aniversario de la asociación Tinta Fresca México, se presentó el libro conmemorativo «Voces de Tinta Fresca».

La presentación estuvo a cargo del escritor y periodista cultural Oscar Trejo Zaragoza, quien felicito en primer lugar a Tinta Fresca México por su X Aniversario y dirigió una puntual ponencia en torno a  “Voces de Tinta Fresca”.

A continuación reproducimos el mensaje de su presentación:

SOBRE VOCES DE TINTA FRESCA

Oscar Trejo Zaragoza

Siempre es grato la edición de un nuevo libro; y más aún, si versa sobre el periodismo cultural y creación literaria, en el que participan diez autoras y autores, entre los que se encuentran las y los que ya van transitando por el sendero y aquellas y aquellos que empiezan a recorrerlo. Y sí este volumen es motivo de festejo por la primera década del colectivo “Tinta Fresca México”, agrupación dedicada a la creación y promoción del arte y la cultura, qué mejor.
Sus integrantes ejercen el oficio de escribir y como lo expresan, de ahí exploran otros caminos artísticos, la plástica y la música, entre otros.
Han sido diez años de trabajo constante, real, honesto, muy lejos de escenografías; “Tinta Fresca México” está edificando su destino, muy propio, independiente y autónomo. Están forjando día a día su propia identidad. Y abriendo brecha, la agrupación ha dado un paso más; inician este nuevo tramo creativo. No podría ser de otra manera para quienes son testigos de su tiempo y de su entorno; esto se documenta, como lo demuestran estas Voces de Tinta Fresca; libro donde se abordan temas viopintos. En sus páginas encontramos literatura a través del cuento y la poesía, así como gritos de alerta sobre problemas sociales que nos lastiman. Entre paréntesis, me parece excelente el nombre del libro y el colectivo.

   El libro es síntesis y a su vez, botón de muestra de lo que es este colectivo, que por más que resulte apabullante la realidad que vivimos, no la utilizan como pretexto para la indiferencia, sino como una sólida balsa para la travesía; algunas veces a contracorriente y otras, con mal tiempo. En la vida, difícilmente se navega siempre como un mar en calma. Vivimos a ritmo de taquicardia y no con pocos sobresaltos. A veces hay remansos también.
Diez años, diez autoras y autores, la mayoría con más de un texto. Así Alejandra Enríquez Falcón, que utiliza el seudónimo de “Alechasez”, Ma. del Rocío Manzano Hernández, Carlos Augusto Huelgas Moreno, Manuel Fernando Guzmán Jiménez, Victoria Falcón Aguila, Ma. Susana Mora Martínez, Josefina Lozano Cervantes, Arturo Robles Grey, Gustavo Pérez Cervantes y Ma. Dolores Valdivia Trujillo, “Lolatizin”, aportaron sus escritos para la conformación de estas Voces de tinta fresca. Como lo mencioné líneas arriba, nos ofrecen una diversidad de temas que permiten al lector tener un panorama amplio sobre la realidad actual.

   En la narrativa, el libro se distingue por su lenguaje ágil, fresco, digerible incluso para nuevos lectores. La participación poética de largo aliento, adopta las formas tradicionales del soneto. Las vivencias personales son la fuente primaria de inspiración.
De pronto en la narrativa, parece que existe cierta precipitación de algunas o algunos autores por exponer ideas; intentando acrisolarlas en unas cuantas cuartillas. Se entiende por ser sus pasos iniciales. El oficio les dará el reposo necesario para clarificar, ordenar y sintetizar. Nos sucede a todos en nuestros primeros escritos.
Bien diría que este primer ejemplo del trabajo creativo personal, rebasa las expectativas iniciales, incluso las que las mismas autoras y autores, se fijaron.
Algunas de ellas y ellos, ven por primera vez publicados en las letras de molde de un libro, que no está por demás mencionarlo, queda para siempre. Esto sin duda los debe de alentar para seguir por la misma senda; su trabajo y el tiempo, que es un juez implacable, decidirán hasta dónde avanzan. Si alcanzan la añorada trascendencia.

   En varias ocasiones, desde mis épocas universitarias, el Mtro. Juan José Arreola, me dijo que si en verdad quería consolidarme en el oficio de escribir, era indispensable ser un testigo de nuestro tiempo; vive, observa y escribe, me dijo en más de una ocasión. Se los transmito tal cual a nuestras Voces de tinta fresca.
En una ocasión jugando una partida de ajedrez, que junto a la lectura fueron sus grandes pasiones, en su casa-biblioteca de Mar Caspio en Guadalajara, lo cual sucedía con frecuencia, en uno de sus ex abruptos por cualquier motivo, da un manotazo al tablero y tira las piezas; le pregunté sorprendido que si eso también lo escribía, ya que al fin y al cabo era testigo de mi tiempo. Después de una breve pausa me dijo que sí, pero con sutileza y metafóricamente; le contesté que si hacerlo así no era disfrazar la realidad. No lo escribas entonces, al menos mientras yo viva, me respondió con firmeza. Cumplí por eso lo escribo treinta y dos años después de sucedido el hecho y a veintidós de su fallecimiento, ocurrido el 3 de diciembre de 2001; pasado mañana.
Valga esta cita para recordar a uno de los hombres que a su manera, contribuyó a forjar el rostro de la cultura nacional. Y además, por esas extrañas coincidencias del destino, el mismo 3 de diciembre, pero de 2014, también se cambió de escenario otro ilustre jalisciense, el Mtro. Vicente leñero.

Integrantes de la agrupación, continúen con ese trabajo difusor de arte y cultura, que jamás sobrarán esfuerzos como el que realizan ustedes cotidianamente. Su aportación busca entender mejor los tiempos que se viven. Este libro no solo significa estar presentes en el contexto de la cultura local, donde se inicia el camino; por su cuna jalisciense, con el bagaje que esto representa, los debe motivar a integrarse por completo a la cultura más allá de las fronteras iniciales.

   Que a estas Voces de tinta fresca, le sigan más esfuerzos editoriales; continúen comprometidos con su tiempo y entorno; testigos siempre de los aconteceres del mundo, pero sin descuidar nuestra aldea. Que la tinta siempre este fresca, con todo lo que esto implica.
El arte y la cultura son un tema inacabable. Se traza a grandes rasgos, pero jamás se puede limitar a un puñado de hojas. Un libro se queda para siempre, en espera que les permita seguir relatando en otro libro; y en otras más.

   La historia cultural jalisciense es muy vasta; esto nos compromete a todas y todos los que hacemos y difundimos cultura. Y más aún, a quienes hemos hecho de este maravilloso pedazo de tierra un lugar para vivir y crecer en todos los sentidos. Y cada uno de nosotros, debemos responder por lo que nos corresponde.

   Entre líneas o abiertamente, en algunos escritos de este libro muestran su orgullo por nuestro pasado e incluso, por el convulso presente que nos ha tocado vivir. Con firmeza, exaltan nuestras tradiciones sin dejar de mirar hacia el futuro. Ser jalisciense es pertenecer a Jalisco; comprometerse con lo que esto significa.

   La labor de “Tinta Fresca” adquiere valor y le da sentido a su esfuerzo, por eso merece nuestro apoyo y reconocimiento. Así, el periodismo cultural nos permite documentar nuestro tiempo, sin olvidar el pasado.

En fin, llegaron los 10 años de esta agrupación, que su permanencia sea proporcional a su trabajo, talento y constancia, que estos, son senderos que no fatigan nunca.

Territorios Baldíos

CASTIGOS

Darío Fritz

El hombre se mostraba muy indignado. “Hoy en día, la gente no respeta nada. Antes, poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley…”. Lo dijo allá por 1931. Sabemos de las injusticias de la justicia. La examinamos desde fuera y hay razones en muchos casos para observarla con suspicacia. Cada cual tiene su óptica. Como los periodistas que contamos historias y no podemos abstraernos de la mirada propia, sin por ello abjurar de la búsqueda del equilibrio informativo. La objetividad, del juez por un lado, del periodista por otro, pasa a ser la mirada de cada quién, pero no la de todos -una pretensión tan desmedida como intentar atrapar el reflejo del agua de un río, según describió el periodista colombiano Javier Restrepo. Y sí, nos rodea la injusticia. Que diez por ciento de los más ricos del mundo generen el 48 por ciento de la contaminación con gases invernadero y que además son los pobres quienes padecen sus consecuencias -soportar temperaturas extremas, por ejemplo, bajo techos de láminas contra aquellos que tienen aire acondicionado en cada cuarto o alberca-, habla de un capitalismo salvaje. O las cárceles repletas de hombres y mujeres sin dinero para defenderse, mientras que quienes si lo tienen afrontan sus delitos con la ventaja de lograr atenuar condenas, sino es el caso de evitarlas. Las reglas son como las donas, dice un personaje de esa serie imprescindible -hablando de justicia-, Your Honor, es decir, tienen siempre un agujero. En el afán de contar historias, solemos caer en la tentación de convertirnos en un Michael Desiato, el juez apacible y progresista de la serie, que encarna el magistral Bryan Cranston, y que se transforma en un lobo despiadado, hasta caer en corruptelas, con tal de defender a su hijo, autor de un homicidio culposo. La tentación pasa por algunos en creerse jueces y establecer condenas antes de conocer las pruebas.

La semana pasada se cumplieron seis décadas de uno de los crímenes con más impacto en la historia de la humanidad: el asesinato de John F. Kennedy en Dallas. Y para no ser menos en un caso aún intrigante, apareció una voz desconocida, la de uno de los agentes secretos que custodiaba al presidente estadunidense sobre los estribos de la limousine en la que recibió el disparo de muerte. Dice que hubo una segunda bala que alcanzó a Kennedy, con lo cual desbarataría la idea de un asesino solitario -Lee Harvey Osward.  La Comisión Warren que llevó la investigación y sus conclusiones nunca llamó a declarar al agente secreto Paul Landis que ahora pone en dudas la versión oficial. Pero si el caso siempre estuvo rodeado por sospechas de conspiración -cómo entender que alguien por su cuenta logré matar a un presidente, y que para colmo es asesinado horas después del crimen en la estación policial donde estaba detenido-, los prejuicios se reavivan. El asesinato de una figura pública trae constantes sospechas que ni la mejor de las investigaciones, como puede ser la de la Comisión Warren, logran tranquilizar. El asesinato del sueco Olof Palme sigue aun generando suspicacias, como también el del banquero Roberto Calvi por sus relaciones con El Vaticano. En Argentina, el fallido intento de homicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández sigue en la nebulosa, pese a que el autor fue detenido, porque la justicia se niega a investigar la posible financiación política que podría haber detrás y el supuesto involucramiento de personajes que asumirán el próximo gobierno derechista el 10 de diciembre. Por aquí, en México, se abrió otro resquicio para la impunidad detrás de las investigaciones y decisiones judiciales, la liberación de Mario Aburto Martínez, autor de la muerte de Luis Donaldo Colosio en 1994. Parece ahora, con 29 años de condena cumplida de un total de 45, que la investigación tiene inconsistencias y que Aburto habría sido torturado. El video impactante del crimen con el arma que se dispara casi pegada a la cabeza de Colosio y la inmediata detención en el lugar de Aburto se ponen en duda, por lo que podría ser liberado en marzo próximo. Quizá salga de allí un buen argumento para los guionistas de Cold Cases. “La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”, decía aquel personaje de 1931. Se llamaba Al Capone.

@DaríoFritz

Lluvia en la Telaraña del Agua que Corre

Por: Alejandro Ostoa

En esta entrega, con el permiso de Alma Delia Cuevas Cabrera damos a conocer material de Lluvia en la telaraña del agua que corre, antes de que entre a edición (en papel y pluma). Iniciamos con el prólogo:

Lluvia florida

Palabras
como
tumbas
y
oraciones
y por acciones
Palabras
Carmen Nozal

La poesía revolotea en los relatos de Alma Delia Cuevas Cabrera, y en” Lluvia en la telaraña del agua que corre”, se hace presente el recuerdo, la vivencia que marca, que refulge y se desvanece, pero no desaparece. En este libro, la sabiduría anida en los orígenes y se convierte en raíz. La dualidad está presente y las sensaciones atentas.

De la oscuridad a la penumbra, eclipsa con las atmósferas que entre destellos solares y guiños lunares presenta el teatro de sombra, con el nudo del conflicto emergido tras el estallamiento ante el quebranto de la justicia. Las flores danzan, se proyectan en coreografías que, con sus pétalos, humanizan sentimientos, placeres, iluminadas por la luna y el sol.

Árboles, flores, frutos en las congojas, penares, soledades, nostalgias, aislamientos, en la vida y en la muerte. Raíces, frondas, troncos, voces que se entreveran por sus ramas, cortezas que resisten las envestidas de la historia. Peregrinaje que se vuelve naufragio en el tiempo que se desliza por recovecos melancólicos, entre escombros, ecos… murmullos.

Lluvia en la telaraña del agua que corre logra el encuentro tras el extravío, entre andurriales, caminos, terregales, surcos, parajes, tejiendo historias, inhalando recuerdos y exhalando el aliento en eco del confesionario interior. Almas aleteando en la reminiscencia, espíritus que se dan chapuzones de existencia.

El mar y sus gorjeos, temperamentos en oleajes fúricos que espumean iracundos, profundidad que desemboca en asombros, matrices ocupadas que son lanzadas de su hábitat. Nubes en ojos secos ante anegaciones de pesares, de hechos calamitosos.

Desierto habitado, polvo esparcido reverbera creando vestigios, ausencias que arrastran sus pasos en la procesión por el mundo de los desconsuelos, páramo que enluta el alma, espectros que irradian tormentos, mazorca que se desgrana, deja su progenie y vive su propia cosecha. 

Lo cotidiano envuelto en su manto poético, en ríos ocultos, arterias de la naturaleza, preservando con el desove de sus criaturas. Hechos que, con ausencia de sombras, son calamitosos. El cielo se agrieta las raíces se entreveran y se muestran ostentosas en los relatos que se vuelven lluvia florida con la brisa de las imágenes de Alma Delia, con abundancia y frescura poética.

Alejandro Ostoa

Parte del material es:
Habitantes del bosque de árboles frondosos

Al renacer los bosques se calma la sed de los desencarnados, entre la resequedad de sus labios ya desaparecidos, perdidos a trozos, poco a poco, sin darse cuenta se dejaron seducir por sus propias voces, para después no poder besar palabras que sólo resonaron en sus memorias estáticas, congelados de pensamientos frisados. Su sitio ahora es un hueco recóndito de huesos disminuidos, donde la calma es un eterno estado de un mundo equidistante. El renacer de cada árbol es testimonio de sus existencias, ellos se adhieren. Sus raíces lo alimentan y después dan forma a su corteza con sus recuerdos. Ánimas que no se resisten a dejar de vivir, ahora son árboles frondosos, a veces torcidos, enredados unos con otros, comunicados en cada movimiento. Condenan el tiempo con seres que se convierten en humus, dejan esa huella de su paso. El muerto regresa, él de fiesta. ¡Día de muertos! Ánima que peregrina sola, camina en el sigilo del eco profundo que lo guía inerte siempre. Ha estado en el mismo sitio donde su alma se fue a volar. Un rumbo sin sentido. Su alma, sí, él, un perdón ahora ya muerto. Está en el exilio de unas horas, su padre escuchará sus pasos, su voz un hilo. Olvido en su garganta prestada. Sus hermanos lo quieren encontrar para volver a ese tiempo impuesto en la infancia perdida y aunque lo busquen no lo encuentran, se fue dejándolos solos. Pasan sobre el humus, sus restos negros tan negros que de la tierra se volvió. Su último hilo de vida se ha ido para siempre al lugar de los muertos, donde la sed es imaginaria, el agua es el recuerdo de un mar de sal que no se puede beber sin decir adiós, se fue el hermano sin morir consciente, aún cree que vive en el accidente, quedó sin cerrar sus ojos. Sus ojos que lo ven todo sin tenerlos ya, sus brazos extendidos como pájaro en vuelo, es el ánima de la fiesta de estos días en noviembre. Es sólo un ánima, un muerto extraviado en bicicleta, ruedan y ruedan y sin avanzar a ninguna parte. En ese espacio inerte se desplaza donde las hojas de su piel no dejan de caer en ese mar caducifolio. Con olor a menta, despierta del letargo, renace el árbol en el campo de los vivos, resplandece el naranja de flores de veinte pétalos, haremos agua caliente de chocolate y un caldo de frijoles para dejarlo en la ofrenda cada año y la foto de cuando estaba vivo, con su gran sonrisa y sus ojos lejanos. El difunto extraviado en caminos inventados viene, volverá, el desaparecido, del que no se sabe su paradero. En la flor ancestral se vuelve a cubrir su recuerdo y los campos, todo para no dejarlo fuera del naranja brillante hasta que el ocre oxidado no se parezca al símbolo de la muerte. Sólo seré esa calavera, como ellos, los renacidos en el bosque inmenso. No es la muerte ese hecho de ser un claro, un claro ser. Quién los puede mirar, ánimas que aparecen de la nada y en la nada están. Sus cráneos difuminados por el viento en polvo y humo. De espanto se llenan las almas que creen que por ellos han venido. Si sólo fue un feto en su corta vida que se fue, en su voluntad el ser será el recuerdo y si fue aborto no se irá de la mujer que lo tuvo en sus entrañas. Ahí en el arrepentimiento surge sin risa, sin voz, sin cuerpo, sin nada que lo sostenga, para que sus brazos lo arrullen, es una tortuga lenta que camina para no irse y quedarse detrás de la puerta de un corazón herido. Su forma diminuta cabe en la palma de su mano, de la mujer que no su poco amamantar incompleto, en aros de un estanque se sumerge círculos y círculos de tortuguitas sin madre escondidas en pliegues del agua, en ese fondo que no las deja nacer a la superficie, no saben respirar, no saben ver la luz. Con los ojos pegados están en el día de las ánimas. Ahí está, el muerto de hambre ha vuelto del viaje de tantas leguas, distancia que atraviesa para llegar envuelto de polvo de caminos lejanos, peregrino de gotas en la sed de agua dulce, la busco en los huecos de piedras sin luz, la humedad que lo abrazó, con un muerte repentina, fue su suerte -lo dijeron mucho-, y fue buena con él porque no muere en manos de hechiceras hierbas que envenenan, ni muñecos de alfileres diminutos en la enfermedad del viajero; es una enfermedad buena, es mejor seguir siendo ánima que murió de vejez, pero siempre quiso ser peregrino, lejos de su tierra donde no era nadie. Y nadie se volvió y había muerto cuando quiso volver, ya nada lo impedía, ya no hubo rumbo que lo detuviera, todos los caminos lo traen hasta aquí. Fue el primero en volver al territorio amigo, antes de su tiempo completo, eres ese pez resbaladizo que se cae en ese estanque que nos da por llamarle universo. Con un conjunto de arpas que tocan ángeles que te custodian para remo, errar un nombre, el que nunca tuvieron las tortuguitas.

Y publicamos otro material:
Las hermanas del sol

Ese día el sol salió por el lado opuesto. Mila era una bella flor de girasol, se retorció para verlo de frente; sin embargo, el sol se ocultó con una nube que pasaba en ese momento, no le dio importancia y se encerró en su capullo a dormir una siesta mientras tomaba su alimento de luz para estar vigorosa. Pasaron varias horas, cuando despertó sobresaltada, ya era de noche y sintió hambre de luz y una sed que la dejaban débil y sin fuerzas. Hacía días que no llovía y las reservas de agua en la tierra se estaban consumiendo por completo. Hasta ese momento se dio cuenta que a sus hermanas le pasaba lo mismo. Estaban enfermas, dormían de lado tocando el suelo, cosa que no sucedía a menudo. Quiso tocar a su hermana Lina, pero por más que se estiró no pudo. Ella estaba totalmente doblada. Vio a Marina con los ojos desorbitado, a lo lejos escuchó un quejido: ¡Agua, por favor agua! Apenas pudo distinguir ese hilo de voz que se perdía entre todas esas hojas. Mirna estaba con la boca abierta, desmayada. Se espantó ante la revelación que estaba teniendo. Lo único que se le ocurrió fue empezar a llamar a las nubes; de pronto, el viento pasó a gran velocidad y se llevó a todas. Por más que les pidió que no se fueran y les regalaran unas cuantas gotas, no escucharon entre los truenos de otro sitio. Entonces esperó el día y no amanecía, no llegaba la luz en la noche que no terminaba. Poco a poco comprendió que se iban a extinguir, pues ya no había más familiares que le quedaran por ahí. Todas las flores de esa colonia venían del mismo sitio, llamado Solilandia, donde el sol salía más de veinte horas al día y las noches eran muy cortas. Sabía que sus ancestros seguían ahí. Ellas habían sido transportadas en el estómago de un cóndor que se había tragado un murciélago, a su vez este se había comido el polen de sus abuelos. Esperó y esperó, fue otro día sin luz, con las pocas fuerzas que le quedaban habló en voz baja con la consejera Sofía, era su nombre, ella sólo le platicó de la historia del final de los girasoles. Ese día sería cuando el sol les diera la espalda. Así fue como descubrió que el sol ya era un astro viejo y tenía muchos siglos en decadencia. Y ya no salía con frecuencia. Mila era la flor más joven, por lo que aún tenía reservas de energía y se sentía con el deber de hacer algo por su familia, pero dependían del sol, era su alimento, la luz que las sostenía. Comenzó a idear cómo podían vivir y recordó a las luciérnagas. Su amigo el pájaro jilguero fue enviado a buscarlas. Cuando llegaron en enjambre alumbraron a los girasoles para que sobrevivieran. Todas estaban dentro de ese letargo suspendido, donde estar en sí mismas era su salvación. Les faltaba aire y agua, el jilguero otra vez abogó por las flores que sabían retener la luz entre sus pétalos, al retener la luz de las luciérnagas se volvieron fosforescentes, en medio de la noche tosían y se desmayaban. Mila sabía que ellas eran las favoritas del astro por esa forma hermosa que tenían, parecían sus hermanas, eran pequeños soles dentro del campo extenso. Mila oró por el viejo astro de luz, suplicaba que no muriera, porque con él también ellas morirían. Esa noche llegó la lluvia, entre truenos y rayos que iluminaban al extenso campo lleno de girasoles. Amaneció y en el horizonte volvió el sol de frente, todas abrieron los ojos ante ese milagro de luz. Mila habló con voz fuerte y le dio gracias al sol. Él contestó: ¡No me puedo ir, las amo, hermanas! El libro está en proceso de edición y será un placer contar con él y leer las páginas de la naturaleza, del ser y de la poética de Alma Delia

Expresiones Artísticas en Europa Contemporánea

Por: Victoria Falcón Aguila

El día de hoy 24 de diciembre de 2023, se inauguró en punto de las 19:30 horas, en el Museo de las Artes MUSA de la UdeG, la exposición “Expresiones artísticas en Europa Contemporánea”, de la región invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Unión Europea). La exposición tiene como objetivo mostrar la diversidad de culturas y la  potencia de sus creadores.

El Rector General de la Universidad de Guadalajara, Doctor Ricardo Villanueva Lomelí, señaló que con la muestra la región invitada de honor tiende puentes entre sus países y culturas con las de América Latina.

“Ofrece un homenaje a la diversidad de culturas y procura tender puentes de comunicación para construir una comunidad de sentido y propiciar relaciones más cercanas, incluyentes e igualitarias entre las regiones de América Latina y el Caribe y la Unión Europea. Por su parte Marisol Schulz Manaut, Directora General de la FIL, señaló que esta exposición “abre el paraguas cultural” que la Unión Europea trae a la feria en la que muestra la pluralidad de voces, ideas y propuestas artísticas que han sabido unirse en tiempos de crisis global.

Pelayo Castro, miembro del Gabinete del Alto Representante y Consejero para América Latina de la Unión Europea, dijo que la exposición dividida representa lo que es la Unión Europea de una manera multidisciplinar y recordó que la presencia de este bloque económico y político, es la iniciativa cultural de la diplomacia europea más importante y más grande de la historia.

La muestra reúne cuatro exposiciones que exhiben una gran diversidad y múltiples matices de los países que conforman esta región. Visiones europeas, nacimiento de Europa; Arquitectura contemporánea europea. Premios EUmies; Experiencias inmersivas de arte digital: un viaje sensorial al mundo de la imaginación y Hogar después del amanecer son las exhibiciones que incluyen obras en distintas técnicas y soportes, creaciones de diversos artistas y arquitectos europeos.

La primera de las exhibiciones presenta 16 retratos en acrílico sobre lienzo de la autoría de la artista Andrea Cochius, quien se encargó de plasmar aquellos rostros de pensadores, filósofos y políticos cuya influencia fue determinante para la consolidación de la UE. En Arquitectura contemporánea europea. Premios EUmies, reúne los trabajos seleccionados por el jurado del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea | Mies van der Rohe Awards, con dibujos, fotografías, maquetas, escritos y videos.

La tercera muestra tiene arte digital inmersivo, con imágenes y audios provenientes de 40 estudios de ocho países, mientras que Hogar después del amanecer, cuenta con la participación de 25 artistas contemporáneos de Ucrania con la intención de darle un espacio de esperanza a ese país que enfrenta la guerra con Ucrania.

Esta exposición estará abierta al público del 25 de noviembre al  25 de febrero de 2024.

fotografía: Verónica Isabel Enríquez Falcón

Retronautas del Futuro Jugarán al Pasado en FIL Niños

Por: Victoria Falcón Aguila

Del 25 de noviembre al domingo 3 de diciembre, FIL Niños, dentro de la Feria Internacional de Guadalajara, ofrecerá más de 1,500 sesiones de talleres para niños de 0 a 12 años, así como 79 funciones de 28 compañías artísticas de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile; en un horario.de las 10:00 a las 20:00 horas los fines de semana, mientras que de lunes a viernes los horarios serán de 15:00 a 20:00 horas. Los 17 talleres de fomento a la lectura tienen una duración de 50 minutos y están divididos en cuatro rangos de edad: de cero a dos años; de tres a seis años; de siete a nueve años, y de diez a doce años.

Este año, FIL Niños  se transformará en una cápsula del tiempo, donde las niñas y los niños interactuarán con objetos del pasado y descubrirán nuevas formas de juego para reconocerse como contadores de historias. Con alrededor de 1,500 sesiones de 17 talleres de fomento a la lectura y escritura creativa y 79 funciones de 28 compañías de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile, además de 36 sesiones de talleres espontáneos, los visitantes se convertirán en “Retronautas del futuro”, lema de FIL Niños en 2023.

En los taller de 0 a 3 años, se ofrecerá “Nada es lo que parec”e, a cargo de la compañía A la Deriva Teatro, donde interactuarán con sus padres y pondrán a prueba sus sentidos, mediante metáforas, música y juegos, en los que la percepción tiene un rol importante.

Para los niños de 3 a 6 años, son cuatro, “Mamá me quedé sin pila”, en el cual se abrirán portales a diferentes mundos, encendiendo la imaginación; ¿De quién es esa huella?, una búsqueda para saber qué es el humano y cómo convive con el resto del reino animal; Seguir el hilo de la historia, donde para comenzar una aventura solo se necesitará un crayón para dibujar los sueños, y Laboratorio sonoro, un espacio lleno de música en el que un divertido director de orquesta llevará a los asistentes a explorar los diferentes instrumentos sonoros.

Para edades de 7 a 9 años se ofrecerán cinco talleres, donde niñas y niños explorarán diferentes maneras de contar una historia con casetes, obras de teatro y hasta videojuegos, con títulos como Crónicas de la Princesa con amnesia, Asteroides de pixeles, Máquinas para iluminar la memoria o ¿Adónde van las cosas perdidas?

Las niñas y los niños de 10 a 12 años podrán acudir a cinco talleres en los que harán viajes en el tiempo con una máquina de escribir (Coordenadas de tierras nuevas); revisarán las noticias y lo que nos aportan en nuestro día a día o explorarán el vínculo que tienen la literatura y las matemáticas en un juego lúdico (Rumbos: noticias veraces en tiempos veraces y Un juguete para narrar). En los talleres Una obsesión Milenaria y El archivo de las luciérnagas conocerán cómo conectar con otros con música y creatividad.

Este año FIL Niños recibió la distinción Cultura Circular 2023, un fondo para el desarrollo de festivales sostenibles del British Council México. Este reconocimiento destaca su labor en la formación de lectores, así como en la promoción de valores de sostenibilidad y conciencia ecológica entre las nuevas generaciones, lo cual contribuye a la construcción de un futuro más equitativo y responsable. Además, de fomentar prácticas sostenibles dentro de este espacio que disminuyen el impacto ambiental en la realización de la FIL Guadalajara.

Nada por Conocer

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Desde aquel 1988, los grupos que se reconocían por sus ideales y convicciones eran denominados de izquierda; sus luchas tenían un claro objetivo, derrocar al gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que tenía décadas detentando el poder y establecer un sistema de gobierno igualitario.

El ideal supremo era poner fin a la explotación de millones de trabajadores; la convicción principal,  que los mexicanos: obreros, campesinos, mineros, profesionistas, pescadores, profesores, empleados de empresas privadas y públicas de hombres y mujeres, ancianos y niños que, por décadas venían siendo sojuzgados por gobiernos priistas, corruptos, nepotistas, represivos, autoritarios, arbitrarios, impunes a grado tal que, inventaron un “fuero” para poder robar y cometer cuanto delito pudieran sin que se les aplicara la justicia y fueran a dar a la cárcel.

La lucha por lograr esos objetivos que cobró miles de vidas, encarcelamientos, torturas, llegaría a su fin cuando ese 1988, un grupo de priistas decidiera abandonar las filas del PRI, motivados por la imposición que el grupo político del Senador priista, Raúl Salinas Lozano hizo en la persona de su hijo, Carlos Salinas de Gortari, candidato a la presidencia de la República Mexicana, descartando sin miramiento alguno las aspiraciones del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, hijo del General, Cuauhtémoc Cárdenas del Río, a quien consideraba un amplio sector priista, con mayor derecho de ocupar la presidencia de México.

Por inconcebible que pudiera parecer, los grupos de izquierda, quienes se habían unido al Partido Comunista Mexicano (PC) y al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) en un nuevo Partido el Mexicano Socialista (PMS), para impulsar la candidatura a la presidencia  de México, el Ing. Heberto Castillo, a instancias e insistencia del propio candidato Ing. Castillo, le abrieron las puertas al grupo de priistas teniendo  al Ing. Cárdenas como candidato a la presidencia por parte del Partido de la Revolución Mexicana (PARM), un verdadero satélite del PRI.

Para sorpresa de muchos, disgusto de otros y negación de otros tantos, el Ing. Castillo cedió su candidatura a favor del Ing. Cárdenas para que contendiera contra  el candidato priista, Carlos Salinas de Gortari; los recién llegados priistas no aceptaron el nombre de PMS, por aquello de “socialista” y se le cambió por, Frente Democrático Nacional;  aunque a varios  casi nos da un infarto tal decisión, lo pudimos superar, quizá por nuestra juventud, pero no dudamos en profetizar que hasta ahí llegaría la izquierda, pues con todas  las mañas y trapacerías y corrupción propia de los priistas sin duda contaminarían a  la izquierda mexicana, como así fue y hoy lo estamos viendo.

Tras perder Cárdenas la elección en la que, obviamente resultó triunfador, Salinas de Gortari, posteriormente se cambiaria el nombre a los otrora PC y PMT y con los recién llegados priistas en uno solo que sería el, Partido de la Revolución Democrática (PRD), hoy tristemente reconocido por ser el tapete del PAN y PRI; al elegir al  presidente del  PRD, con el acarreo en el que los priistas tienen mucha práctica, pasó algo insólito, fue desplazado el Ing. Heberto Castillo y los demás militantes de izquierda para tomar el control: Cuauhtémoc Cárdenas;  Porfirio Muñoz Ledo; Andrés Manuel López Obrador, siguiéndole quien AMLO así lo decidía.

Como en política sabido es que, “nada es espontaneo y todo se arregla bajo la mesa” y agregaré, a espaldas de la militancia en que se sostienen los espurios y falsos dirigentes, sin verdaderos ideales, ni convicciones; estamos siendo testigos de la casi desaparición del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); bástenos ver que con esos llamados a la “unidad”,  al policía Omar García Harfuch, que fue nombrado Secretario de Seguridad con Claudia Sheinbaum, luego como candidato a jefe de gobierno de la ciudad de México y hoy, a un lado de Clara Brugada; así como a un Mario Delgado como dirigente de MORENA.

Y aun así, nos dicen que “vivimos en democracia y que el pueblo manda”.

Rara democracia la mexicana.

Paisaje de una vida luminosa, Antonio Ruiz Pérez

Por: Alejandro Ostoa

Paisaje de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es un libro como merecido homenaje al profesor Antonio Ruiz Pérez, quien naciera en Acambay, Estado de México, en 1927, debido a la convocatoria que hiciera su sobrino Juan Manuel Mondragón Ruiz. 

Antonio Ruiz Pérez, llamado Profe Toño, es un importante artista plástico, arqueólogo, promotor cultural, educador, profesor, preocupado por el rescate de la memoria histórica de su tierra natal. Este grandioso personaje, sobrino del Dr. Maximiliano Ruiz Castañera (Premio Nacional de Ciencias y Artes 1948), quien en 1938, perfeccionó la vacuna contra el tifus, la cual se conoció como la Vacuna Antitífica Castañeda y fue utilizada durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Ruiz Pérez es el creador de la Casa de Cultura, con la finalidad de que los habitantes se acercara al arte. Y varias generaciones han pasado por este recinto cultural. Esta casa fue donación, y fue construyendo el acervo artístico, así como lo hizo también con el museo de la población que lo vio nacer, nutriéndola de piezas que fue coleccionando y también se encuentran para el deleite y conocimiento de los visitantes. Este filántropo, de 96 años, recibe el libro en vida. A pesar de esas grandezas que inician con sus enseñanzas y forman un legado, ha sido poco difundido.

En esta obra se escucha el eco de doce voces de personajes y la del artista, con sus leyendas, pinceladas históricas y apuntes que se centran en  personajes, en el tiempo ido.  Me valgo de tres colaboradores de este libro (con extractos), para ver sus diversas opiniones, en las cuales se muestran las percepciones del maestro Ruiz Pérez., con el texto “El éxito del Profe Toño”, de  Ariadna Navarrete González El éxito, el intelecto y la mayoría de los logros alcanzados por el hombre en el mundo, si no los transmite de generación en generación, se pierden con el tiempo. Cultivar el arte es lo que pude aprender de mi estimado Profe Toño, como todos le llamamos aquí en Acambay. Él podía ver en cada persona una tierra fértil para sembrar lo que le había sido dado desde muy pequeño, para él no había obstáculos, siempre se podía. Desde mi infancia tuve la fortuna de conocerlo por medio de mi tío Antonio Navarrete, quien era profesor de artes plásticas en la Casa de Cultura de Acambay, así fue como empecé siendo alumna de mi tío, en el salón que era para niños. Recuerdo que este estaba hasta el fondo de la casa, por lo que había que pasar un largo corredor lleno de macetas con lindos geranios, atrás de la biblioteca, en una esquina, y antes de llegar a él tenía que pasar por una fuente de cantera, con fondo de azulejos que tenían garigoleado azul -si no mal recuerdo-, ya que contrastaba con algunos peces rojos que nadaban ahí, los cuales siempre queríamos atrapar; aunque nos regañaban, pero tercos, cada que había oportunidad lo intentábamos nuevamente. Así es como recuerdo mis tardes, además del hermoso bordo de agua que estaba dentro de la casa, era de cuidado porque no sabíamos qué tan profundo estaba, pero eso sí, de gran belleza, escenario ideal para pasear y por qué no, hasta hacer una pintura, deleitándose con la singular belleza de sus patos ahí nadando. Aún recuerdo siendo esa niña dispuesta a recibir la semilla del conocimiento artístico, ya era una realidad para Acambay tener un recinto cultural donde muchos pudieran recibir y compartir los conocimientos artísticos que ciertamente marcaron el rumbo de muchos como yo, que definieron mi camino a seguir en el futuro. Gracias le doy a la vida de poder testificar que fui una de sus alumnas de la tercera generación, porque además tengo el dato interesante de que mi mamá tuvo igualmente la fortuna de ser alumna del Profe Toño, pero ella en la escuela secundaria particular que atendían unas monjas, que existió en la parte 64 trasera de la iglesia de Acambay. Ella me cuenta que llegó ahí gracias a una beca, todavía recuerdo una pintura de un hermoso alcatraz que tiene como recuerdo de algunos de los trabajos que él le enseñó a pintar. Además de las clases de artes plásticas, también estuve en un grupo de danza y otro de teatro. ¡Y qué decir de los cursos de verano! Esta casa se convirtió en un refugio para esparcir y cultivar nuestras mentes. La cosecha se sigue dando hasta ahora, que continuamos escribiendo de lo que este gran personaje ha impactado en nuestras vidas. Lo que un día empezó como anhelo del Profe Toño, hoy sigue siendo una realidad. Cuando mi tío me contaba que nuestro admirado personaje había donado su casa para quienes desearan aprender de las bellas artes tuvieran un lugar preciso para ello, más crecía mi admiración por esta gran persona. Escribir mi experiencia de vida con el profesor Toño, es escribir lo vivido en la Casa de Cultura Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda, los dos son uno mismo y gracias a estas vivencias, ahora puedo comprobar que el arte enriquece el alma y cultiva la percepción espiritual que, aunado a un ambiente sano, será para un bien a la sociedad.

Magdalena Peña Mercado nos ofrece el texto:
“Maestro Antonio Ruiz Pérez” ‘El alma y corazón de la cultura acambayense’”.
…Asimismo, es menester hacer alusión a su obra pictórica, la cual además de ser arte invaluable para la comunidad acambayense, es una muestra de nuestras raíces, historia y evolución como país y municipio, obra que además de deleitarnos por su maestría con la que ha sido creada, nos hace sentir orgullosos de ser paisanos de tan grande artista, a quien se le ha reconocido nacional e internacionalmente, y qué decir de sus esculturas que se han convertido no sólo en piezas de arte muy apreciadas por los conocedores, sino que además son símbolos religiosos y municipales representativos de nuestra tierra. 70 En cuanto a su obra como historiador, documentalista y escritor, es un privilegio leerlo y aprender de los libros que, conjuntamente escribió con dos acambayenses reconocidos, como lo fue Eliseo Lugo Plata y lo es Edgar Serrano Pérez. Obra literaria donde se describe el municipio, su historia y sus leyendas, el momento de su fundación, la época de la Independencia y la Revolución Mexicana; así como el terremoto de 1912, las afectaciones y reconstrucción.

Un gran conocedor y admirador de la vida y obra del Profe Toño es Alfonso Sandoval Álvarez, por lo que reproduzco parte de su texto.
La historia reciente de Acambay se cuenta en dos periodos: antes y después del temblor. El profesor Antonio Ruiz ha vivido prácticamente todo el segundo periodo de la historia de su pueblo, lo ha estudiado y plasmado en sus pinturas y escritos; por eso la conoce mejor que nadie. El Profe Toño es el pintor de Acambay y el maestro del pueblo, nació apenas unos años después del terremoto de 1912, cuando se ponía la primera piedra del nuevo templo sobre los escombros del antiguo convento de San Miguel Acambay, destrozado por el sismo del 19 de noviembre. Sismo cuya magnitud no se conoce y la duración se calcula en más de cinco segundos, suficientes para acabar con el pueblo y casi la mitad de sus habitantes, por no hacer caso al premonitorio paso del cometa Halley que un año antes anunció el desastre según las interpretaciones, presagios y supersticiones de la gente de aquel tiempo. En ese ambiente transcurrió la temprana infancia de Antonio Ruiz, viendo cómo la gente reconstruía sus casas y con ello su pueblo, ahora un poco más alejado de Peñascos de Dios y más cercano al Valle de los Espejos, extendido sobre las rugosas faldas del sur de la Peña Redonda. Promontorio que de niño tanto habría de impresionar al futuro artista, ya que después se convirtió en inspiración y musa de sus paisajes. No había escuela para los años que Antonio debía iniciar sus primeras letras. También se la llevó el sismo, esta estuvo en el convento y ese recinto fue devastado. Las monjas de San Francisco que sobrevivieron se fueron del pueblo al ver su escuela en ruinas y la amenaza de la Guerra Cristera con los abusos de La Chiva, líder local de la guerrilla. Desde entonces la profesora Pachita Fajardo se hizo cargo de la enseñanza de los párvulos y fundó una “Amiga” instalada en una vieja casa junto al camino que va a la Caridad. A esta “Amiga” asistieron Toño y sus hermanos Maclovio y Elisa, siempre al cuidado del fiel Toribio, sempiterno empleado de don Amado Ruiz Castañeda, quien trabajó hasta que sus fuerzas le permitieron, ya llevando a los niños a la “Amiga” o fabricando las ceras en el industrioso taller familiar, donde vale decir que también Toño aprendió y trabajó el oficio de don Amado Ruiz, su padre.  (…)  Le queda en el tintero de sus pendientes la corrección y publicación de sus escritos, la creación de un centro de documentación y estudios otomianos que sirva de base a investigadores de la cultura del pueblo originario y de la cual reunió un gran acervo bibliográfico en su biblioteca personal, que siempre ambicionó como la coronación de su obra. Le queda ordenar y dejar a buen resguardo su prolífera obra pictórica para que no se disperse y extinga, lo cual ha sido su más grande miedo y preocupación en la vida. Necesita ordenar su casa para su propio museo y pinacoteca personal, también organizar su galería privada donde se exhiban sus creaciones plásticas como muestra de que su vida fue productiva y valiosa entre sus paisanos. Le falta la sala homenaje a su tío, el Dr. Ruiz Castañeda, quien le dejó como legado algunos instrumentos, las primeras vacunas del primer lote que erradicó el tifo en el mundo. Debe ordenar su biblioteca y publicar la historia general de Acambay que sigue entre sus notas manuscritas, por lo menos estos son los pendientes que él me ha dicho le quedan por hacer.

Este libro será presentado el 8 de diciembre en su querido Acambay. Gracias Juan Manuel Mondragón Ruiz, por este legado de generosidad, estafeta de nuestro artista Antonio Ruiz Pérez, de quien dice: “El objetivo primordial de Paiajes de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es rendir homenaje al talento, al humanismo y a la sabiduría de un gran acambayense, para que su quehacer y los frutos de su trabajo sean conocidos por nuevas las generaciones y apreciados por las actuales, esperando que tengan interés y vocación por salvaguardar nuestras raíces y enaltecer a las mujeres y hombres que forjaron nuestra historia.

Ciento cincuenta y un páginas nos esperan, en este libro recién publicado.