Territorios Baldíos. Abusos

Por: Darío Fritz

La frase asemeja a las que solemos encontrar en los paredones de los suburbios. Esos ocupados por la originalidad del ingenio popular o por el fraseo que recuerda a poetas. “Los libros no se roban, ¡se expropian!” El lema rebelde, juvenil, atinado, es un manifiesto irreverente de un grupo de transgresores de la obediencia que suben libros gratis a la web. En tiempos universitarios se lo escuché decir a un amigo experto en ardides para salir de las librerías con alguno que otro texto de filosofía o marxismo gramsciano escondido entre los más baratos que compraba o en los pliegues de la gabardina. Tanto romanticismo a la hora de potenciar lecturas y lectores se desfigura hoy de la mano de la Inteligencia Artificial (IA). Veloz, explosiva, intimidante, su desarrollo en meses recientes ha llevado a descubrir la semana pasada que ya se ha hecho de más de 170,000 mil títulos de autores como Stephen King, Margaret Atwood, Haruki Murakami y Jonathan Franzen, de las editoriales comerciales más conocidas y sin discriminar géneros. Los beneficiados, dice la historia que reveló The Atlantic llevan, entre otros, hacia Mark Zuckerberg, de Meta, y la empresa Bloomberg. Un detalle nada menor los marca: a nadie le han pagado un céntimo por usar esos textos. Nada nuevo entre las empresas tecnológicas que hacen también de la piratería de datos e información, la rentabilidad de sus negocios. Pero mientras a aquellos jóvenes rebeldes de la frase de paredón se los trata de ubicar, perseguir y destruirles su página de acceso libre a poco más de un centenar de libros -está comprobado que cerca de la mitad de los libros que se venden hoy son piratas, aunque aquí sí hay una maquinaria editorial impostora y lucrativa-, a Meta y Bloomberg se los hace ver como iluminados del futuro de la humanidad y los negocios. Aprovechan el prestigio social alcanzado, asentado en qué tanto poseen y cuánto poder traccionan. Y por lo mismo resultan intocables.

Nos merodean personajes como éstos, frases, hechos, acciones, actividades, intocables y definitivamente ajenos a toda cercanía con la equidad. Intocables que fugan fortunas a paraísos fiscales, lavan dinero propio y de otros en bancos y construcciones de lujo. Que se sienten de piel más blanquecina, de billetera frondosa o intocables en la cúspide de sus sillas gerenciales. Intocables propietarios de perros que marcan con sus heces veredas descuidadas, que ponen su Dios por encima de las miserias terrenales, pontificadores de datos objetables y verdades a medias sin el menor viso de pruebas, los que te cruzan la carrocería de sus camionetas para ganar centímetros de espacio en avenidas. También intocables impertinentes que sobre un escenario cantan con franqueza extrema “Yo ya no puedo cumplir/ hazañas que prometí/ solo esperar cantando”. El que destaza a nuestra madre cuando la pifiamos en una maniobra callejera y huye, los que imparten clases soporíferas desde la veteranía del almanaque, el que niega el teléfono porque sí nomás, quien se ha fumado tres atados de cigarros diarios y sobrevive al cáncer, el que atiende al político encumbrado. El político encumbrado. Intocable quien puede escribir las doce líneas del poema “Los justos”, como Jorge Luis Borges. Intocables tardes insulsas de domingos, recuerdos de madrugada en que te pidieron el divorcio, te anunciaron una muerte, leímos por correo el rechazo a un financiamiento. Intocables acreedores que exigen miserias para un país, el migrante que cruza el río con su niño cargado al cuello, la frase de Pancho Villa “ya es tiempo de que los prejuicios acaben”. Intangible e intocable, la IA hace apropiación imperial aprovechada por abusadores del limbo legal, como Rómulo impuso a Roma en el centro de criminales y fugitivo para engendrar un imperio que en varios siglos se llevaría de la mano de la esclavitud parte de Europa, Asia Menor y el norte africano. Stephen King reiteró despreocupado en respuesta al artículo en The Atlantic -lo había dicho en el libro Mientras escriboque no se puede aprender a escribir a menos que seas lector y leas mucho. Algo así como que la tecnología nunca alcanzará a la creación. Quizá no, ¿pero quién confiaría para eso en los editores? Céline acusó al suyo de “payasesco comerciante” y Balzac de “verdugo”. Para Goethe eran “hijos del diablo”. El tiempo, cercano, dirá.  

@DaríoFritz

Mecenazgo

Por: Josefina Lozano

La RAE lo define como: “protección o ayuda dispensadas a una actividad cultural, artística o científica”.

Entonces se entiende que el mecenazgo es un apoyo que se otorga a artistas, literatos o científicos a fin de permitirles desarrollar su obra.  Pero, cuál es la función y retribución de quien otorga el mecenazgo ?

En el mecenazgo quien lo otorga, recibe una  remuneración de carácter íntimo, el placer estético, moral o intelectual o, la satisfacción de la vanidad; además de una operación de relaciones públicas que puede llegar a ser muy útil por cuanto justifica su posición social y mejora su reputación.

Así también hay mecenazgos (bajo contrato) en donde la  obra de arte, literaria o científica, puede quedar o no en propiedad del mecenas,  siendo muy común que éste la done o ponga a disposición del público a través de su publicación o exhibición en un museo.

La historia nos dice que  esta práctica viene por encargos del poder político a finales del siglo I a.c en Roma; fue así como Cayo Mecenas, cobró fama como protector de las Artes.  Después en la Alta Edad Media la única Institución que ejerció el mecenazgo fue la Iglesia. En la Baja Edad Media floreció el mecenazgo civil, tanto por las familias aristócratas como de instituciones políticas y sociales incluyendo las Monarquías.

Me queda claro que este apoyo debe ser desinteresado y he ahí lo bonito, los Medici, convirtieron a Florencia en el centro cultural de su época dando surgimiento a la competencia entre las ciudades europeas, el papado y las monarquías europea que embellecieron el mundo y empoderaron a los países que llevaban estas prácticas. Aunado a esto surgieron los grandes coleccionistas de arte como  Felipe II de España y Rodolfo II, que  dieron  origen a museos como El Prado o el Louvre.

Les toca a las instituciones políticas y  sociales, unidas con las empresas hacer esa chamba y como la cultura debe estar intrínsecamente ligada a la tecnología, pienso yo, que el mecenazgo debe no estar limitado a las artes, la literatura y la ciencia sino también a la tecnología, formando la que ya es una realidad: «la Cultura Tecnológica».

Que maravilloso es el Arte y me toca agradecer en este momento al Gobierno de Tlaquepaque, Jalisco,  ya que a través de sus proyectos cumple con su labor en la Cultura del mecenazgo, embelleciendo nuestro hermoso Pueblo Mágico.

¿Qué es el agotamiento emocional?

Por: Eva Montañez García

En este ocasión hablaré sobre lo que conlleva el agotamiento emocional, el cual se entiende por un estado de sobrecarga y esfuerzo a nivel mental; no me refiero a un estrés laboral, sino más bien a la carga de conflictos, responsabilidades o estímulos adversos dirigidos a lo emocional.

Esto no aparece de manera espontánea pues, es el cúmulo de situaciones que van ocurriendo de poco a poco, hasta llegar al punto donde la persona se desploma y se puede dar a notar con depresión profunda, pero también hay síntomas psicosomáticos.

El agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental; suele estar acompañado de una gran fatiga física, de la cual la persona siente que nuca se recuperará. Cuando sobreviene hay una sensación de pesadez, de imposibilidad de seguir adelante. Se cae entonces en una inercia de la que es difícil salir ya que suele asociarse a sentimientos de indefensión.

Las causas del agotamiento emocional: El agotamiento emocional se origina como consecuencia de un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. Las personas que padecen agotamiento emocional se caracterizan porque no ponen límites a su entrega bien sea en el trabajo, en el hogar, en la pareja o en cualquier terreno.

Por lo general, esto ocurre en ámbitos en donde concurre una gran auto-exigencia y un alto nivel de responsabilidad, como es el caso de los trabajos relacionados con la salud. En estos entornos, se fomenta una narrativa donde las necesidades propias son obviadas en aras del cuidado del otro.

Lo usual es que la persona olvide sus propios límites y acabe agotada, sin tiempo para sí misma. Al mismo tiempo, siente que no recibe el reconocimiento, el afecto o la consideración que merece. La narrativa que envuelve a estos profesionales fomenta un estilo donde se minimizan las necesidades propias y se adopta un perfil de invulnerabilidad y auto-suficiencia. Algo que no se corresponde con la compleja realidad de cada sujeto y las altas demandas de su trabajo.

Los primeros síntomas del agotamiento…
Algunas señales, a las que no se les da mucha importancia, pueden advertirnos del riesgo de acabar agotados emocionalmente. Debemos prestar atención a:

Cansancio físico. La persona se siente fatigada con frecuencia. Desde que abre los ojos experimenta como si fuera excesivamente arduo lo que le espera en el día.

Por contradictorio que parezca, una persona con agotamiento emocional tiene dificultades para dormir. Siempre tiene problemas que le dan vueltas en la cabeza y que no le ayudan a conciliar el sueño.

Hay molestia y pérdida del autocontrol, con frecuencia. La persona agotada se ve de mal humor y es demasiado sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.

Falta de motivación. La persona actúa de forma mecánica. No siente entusiasmo, ni interés por sus actividades.

Distanciamiento afectivo. Las emociones comienzan a ser cada vez más planas. Como si en realidad no sintiera prácticamente nada.

Olvidos frecuentes. La saturación de información y/o de estímulos da lugar a fallas en la memoria. Se olvidan con facilidad las pequeñas cosas.

Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Existe un razonamiento más lento.

Terapias presenciales y vía internet
Guadalajara Jalisco
Tel 3333 25 25 34
Tel 33 45 93 6464

Cruzando Dos Milenios, de David Ricardo

Por: Alejandro Ostoa

Este libro tuvo cuatro presentaciones en el mes de agosto. El 19 en El Rule, en Cd. Mx; 20 en Casa de los Olivos, en Tenango del Aire; 24, Centro Morelense de las Artes, en Cuernavaca y 25, Foro Teatral Leyenda en la Ciudad de México. El libro publicado por la editorial Amada Vida de Colibrí Casado y Canto, hasta el momento ha sido un éxito, debido a la difusión de David Ricardo y el reconocimiento y afecto a Baltazar López Bucio. Los dos antes mencionados y quien esto escribe, hemos estado en las presentaciones. La próxima será el 3 de septiembre en Tlaltenango, a las 16:00 horas, donde se develará una placa en Honor a Baltazar. Para la logística fueron imprescindibles Claudia Ascencio y Marcos López Ascencio. Este es el prólogo que realicé para Cruzando dos milenios.

Entre sacerdocio y tandas

A mi Venerable cielo.
A mi Pequeña semilla de algodón.

El pueblo espera
al redentor…
¿Qué redimirá ahora?
Luis Antonio García Reyes

Cruzando dos milenios, crónica de David Ricardo, merecido homenaje a su tío, presbítero Baltazar López Bucio, el padre Balta, es un peregrinaje del protagonista que ha estado presente en diversos escenarios. David Ricardo, con la memoria de las andanzas, sabe transmitir (de manera sintética, como es el teatro) algunos momentos significativos de este singular sacerdote proyectista y constructor, que nos lega el sentido bíblico de religión: reunir.

   El escritor de Cruzando dos milenios, se vale de la narrativa para ir desarrollando el carácter del personaje principal; los otros, por su comportamiento, se van develando sin que el cronista novelador los adjetive. El recuerdo forma una imagen y, como recurso literario, se presenta en el texto, se transforma para proyectarse en símbolo, mismo que da pie (en el argot escénico) al desarrollo de las circunstancias, en ocasiones en monólogo interno y en otras en soliloquio.

   David Ricardo habla, escucha y discierne. Explota sus atributos de dramaturgo y los aplica en el presente libro, con Balta, personaje destinal que, con las características de tragicomedia, en que hacen presencia las peripecias; nuestro protagonista, con las acciones dramáticas, tras luchar, logra su meta. El tiempo, en este relato, ya está cargado de historia. La primer fecha precisa nos la da la capilla de San José, (en Tlaltenango), en un medallón de cerámica aparece 1521-1523, como la primera capilla de América Continental. El tiempo transcurre, hasta los 23 años del siglo XXI, con las bodas de diamante sacerdotal de Baltazar.

   Diversas ciudades, países y pueblos recorren la geografía de Entre dos milenios. El estado de Morelos es el más significativo. Entre estos andares y paseos, nuestro sacerdote también se divierte, acude al teatro, a museos, a estadios, a la plaza de toros, vestido de paisano. Observa a la juventud y se suma a ellos, sin rehuirle a las cheves, de ahí el diálogo para hacer comunidad y fortalecerla con proyectos en que todos sean partícipes y adquieran el sentido de pertenencia.

   Balta va consagrándose al ministerio. Desde pequeño, como acólito, con el obispo Sergio Méndez Arceo (uno de los sacerdotes más controvertido de México, con repercusiones mundiales), quien también lo ordenó como sacerdote. Él se convierte en su guía, mentor y confidente. El obispo percibe en su ex monaguillo una extensión de él, ante quien pone su confianza y hasta complicidad, misma que los lectores descubrirán en esta expedición literaria.

   Hay infinidad de personajes cercanos, de visiones y actos “adelantados a su tiempo”. Entre ellos: Gregorio Lemercier, Iván Ilich. Alfredo Ottaviani, Casiano Floristán, Gabriel Chávez de la Mora, Carlos Trouyet, Paul Goodman, Erich Fromm, Peter Berger, Paulo Freire y Sabino Palumbieri, entre los principales. Los hubo también de otra fuerza, entre ellos Girolamo Prigione, Jesús Posadas Ocampo. También, políticos como Mario Moya Palencia y Luis Echeverría Álvarez, quienes los favorecieron en momentos adecuados. No puede quedar fuera Vicente Leñero, dramaturgo con predominio del teatro documental. También Felipe Santander, Premio Casa de las Américas.

   La iniciación como seminarista de Balta fue a corta edad, con tenacidad, y desde entonces ejerce las tres virtudes teologales. Lleva a cabo la teología pastoral, la práctica, aplicable en liturgia y catequesis. Así ha sido siempre, recorriendo y levantando no sólo santuarios, sino ánimos en los descorazonados. La devoción es una de sus constantes, pero también la protesta ante las injusticias, con la congruencia y clamor de Zapata. A pesar de la severidad paterna, nuestro sacerdote es flexible, nunca juzga condenatoriamente, eso sería inquisitorial. Profesa la teología de la liberación, en el acompañamiento de los más necesitados, solidario con los perseguidos, con preferencias hacia los pobres.

   Ha sufrido varios accidentes, pero salido de ellos. Algunas tragedias le han sido cercanas. Siente indignación por las represiones, como la matanza del 2 de octubre, del halconazo de aquel jueves de corpus de 1971. La guerra fría también le impactó. El diálogo le resulta primordial, los acuerdos para respetarse, y las faenas para perdurar.

   Está en contra de tarifas por servicio sacramentales. Considera que es parte del apostolado y que los recursos para su manutención los debe de obtener mediante su trabajo como conferencista o sus colaboraciones escritas. Los donativos son para mantenimiento del santuario y para acciones pías o emergentes. Eso es parte de un ser progresista que baja del púlpito y enfrenta la realidad de la cotidianeidad con el propósito de mejoras, con ética, visión de crecimiento y sentido de responsabilidad.

   Sin dejar el ritual como sacerdote (la misa), pasa del rito a la representación, como fue el proceso evangelizador de los frailes españoles. Sin embargo, las obras a montarse no son de temática sacramental o religiosa. La orientación es social, la conciencia, sin hacer a un lado lo jocoso. Ha sabido aprovechar los espacios para las representaciones, elude los  obstáculos ante los impedimentos. Esto lo podremos ver con las mudanzas realizadas a varios santuarios, los cuales, guiados por él, adquieren distinción, pese a que estos cambios los realizaron para que hiciera mutis o escapara por el foso del apuntador.

   Este 2023, es la celebración del cincuentenario de su llegada a Tlaltenango, donde cambia la escena e inicia un perdurable desarrollo comunitario, cultural y artístico. No sólo siembra la fe católica, sino es fecundo con sus proyectos, donde integra a la comunidad, porque él la va creando, ante el desperdigo anterior de sus habitantes. Con sus enseñanzas nos da lecciones que las acciones engrandecen a las personas, las circunstancias son factores que propician el desarrollo, e imponiéndose a los conflictos, se logra la meta.

   Ha recibido varios reconocimientos; sin embargo, los más apreciados, son los de la memoria de las personas, la continuidad, porque también ha sido el personaje pivote que le da juego a los demás para que se desarrollen y enfrenten nuevas situaciones o continúen la tarea que él comenzó.

   Entre sus proyectos, el que ha tenido mayor continuidad, presencia y repercusión, son “Tandas Culturales de Tlaltenango”, que integró a instituciones como Cleta, Zumbón y Mascarones, con participantes representativos de teatro popular, entre los que destacan (en primera instancia), Mariano Leyva y Lourdes Gay, Enrique Cisneros El llanero Solitito, José Manuel Galván Leguizamo El topo y Luis Cisneros.

   En lo musical, como figuras, Óscar Chávez, Amparo Ochoa y Gabino Palomares, entre otros.
En 2018 se instauraron las “Tandas Culturales de Tlaltenango. Presbítero Baltazar López Bucio”.
Cinco años después de ese merecido reconocimiento, a quien ha protagonizado la historia y con su ser y quehaceres ha recorrido escenarios, le estamos agradecidos pos sus cimientos y razones ciméricas. También a quien como río oculto, pero compenetrado en las vivencias nos ofrece Cruzando dos milenios, en este tocotín, jolgorio y tandas.

   David Ricardo no baja el telón, nos recuerda que tenemos un encuentro con Baltazar López Bucio y una CITA con la Compañía Independiente de Teatro Abierto. Es decir, dos tandas por un boleto. De Tlaltenango a Tlalmanalco. ¡Empecemos!

Julio 2023

Beatriz Falero Una Vida en Cuentos

Narradora Oral Escénica Carismática e Imaginativa

Por Catalina Miranda

Beatriz Falero, narradora oral escénica, aprendió a contar cuentos en la Ciudad de México, en el Taller de Francisco Garzón Céspedes (Cuba, 1947), quien la llevó, con sus demás compañeros, a la emblemática Plaza de Santa Catarina, en Coyoacán, para que empezaran a contar ante el público. Les recomendó que no se quedaran ahí, que se fueran a otro lugar en el que pasara más gente. Después de varias vicisitudes, sus compañeros se establecieron en La Conchita, ahí mismo en Coyoacán, pero no duraron mucho. El grupo se dispersó y Beatriz se quedó sola en la Plaza de Santa Catarina.

   Me cuenta Beatriz: “Nunca pensé en tener un grupo, las cosas se fueron dando, me cayeron de allá arriba. Fue por constancia y porque la Casa de Cultura de Coyoacán me pidió que trabajara con ellos. El taller con el que empecé lo di en la plaza. Unos se sentaban con cojines en el suelo, y otros en las bancas”.

   Beatriz Falero es una mujer muy imaginativa, una soñadora a ojos abiertos, sumamente fantasiosa. Cuando sus hijos eran pequeños los llevaba de día de campo a la sala sobre el linóleo de flores que tenía en su casa: “En un canasto ponía las tortas, agüita de limón, y nos sentábamos ahí a comer, lo cual les encantaba y a mí también”.

   Un día, sus hijos le pidieron tener un perro: “Les dije que no se podía, porque vivíamos en un departamentito, y que yo trabajaba todo el día. Lloraron y lloraron, me dijeron y me dijeron. Yo no sabía qué hacer. En la noche se me ocurrió forrar una cajita de zapatos como si fuera un regalo. Se los mostré: ‘Miren lo que les traigo’, se emocionaron, abrieron la caja, pero no había nada adentro, me dijeron: ‘No hay nada’, les dije: ‘¿Cómo que no hay nada?, ¡es un perrito fantasma!’. A partir de ese día tuvimos un perrito fantasma. De repente me decían: ‘Mira, mamá, ya aprendió a bailar cha cha chá’. Ponían aros para que brincara el perrito; también caminaba en dos patas. Así era toda la vida. Mis tías me iban a visitar, y mis hijos decían: ‘Mira, tía, te vamos a enseñar lo que aprendió a hacer Manchitas’. Mis tías me veían como diciendo, ‘¿Tienes hijos locos o la loca eres tú?’. El psicólogo me recomendó no seguir haciendo eso porque los niños de por sí eran fantasiosos, que a dónde los estaba yo llevando. Entonces regalé a Manchitas, lo di en adopción. Por eso digo que yo he vivido imaginando todo el tiempo”.

   Así es ella, lleva décadas imaginando. Inventa hasta mezclar la realidad con la ficción. Esa magia la ha ejercido durante más de 35 años, los domingos en la Plaza de Santa Catarina, lugar que gracias a su constancia no necesita publicidad. Y a ella la conocen e identifican en toda la ciudad, en todo México y en muchos países también.

   La narración oral escénica es su vida: “¿Qué más puedo decir? El ochenta por ciento de mi tiempo lo dedico a hacer cosas para la cuentería: estoy preparando la clase o estoy estudiando… ésa es toda mi vida”.

   Falero es fundadora de la Asociación Mexicana de Narradores Orales Escénicos (AMENA), así como de la Casa del Cuento, lugar que tuvo gran auge, dentro del Centro Cultural El Juglar, donde se reunían los jueves para presentar espectáculos. Es fundadora y directora general de la NAO (Narradores Orales de Santa Catarina); creadora de varios festivales, entre ellos uno que convoca a narradores de todo el mundo desde hace 37 años: “Festival Internacional de Narración Oral. Octubre Mes de los Cuentos”. 

   En Xochimilco, sobre todo en Día de Muertos, Beatriz organizó recorridos a los que llamó “Cuentos y Cantos en Trajinera”, en los que se contaban leyendas de la zona: “Conoce Xochimilco a través de sus leyendas. Viaja en una trajinera, acompañado/a por cantos, las cuerdas de la guitarra y la melodía de las palabras de una cuentera; la luna, los árboles sagrados de Xochimilco ‘Quetzalahuejotes’ y tu imaginación”, rezaba la invitación en internet.

   Con esa capacidad que sólo tiene Beatriz Falero para recrear las imágenes y los recuerdos me platica: “Los cuentos se narraban arriba de las trajineras, transitando por los canales. Los músicos iban en la misma trajinera. Cuando teníamos mucha gente podíamos llevar dos trajineras. Cenábamos, había fogata y bebida. Fue una buena época. Hacía lo que me encanta. Además, realizaba un rito con veladoras en el agua. Le decía a la gente: ‘Fíjense bien, porque según el público es la figura que hacen las veladoras’. Ponía éstas en el agua y la corriente las iba moviendo. Les pedía a mis músicos que tocaran música muy suave, y sin cantar, para que los asistentes pudieran meditar. Ya con las veladoras en el agua, apagábamos las lámparas para que nada más se vieran las flamas flotando”.

   Ella nació en Tampico, Tamaulipas. Vivió su infancia siendo muy libre. Disfrutando de su casa estilo californiano. Cuidada por su madre y su nana, vigiladas por su papá, que era ingeniero petrolero, que —me cuenta—, era muy celoso, y le llevaba dieciséis años a su mamá. Cuando vino a la Ciudad de México, algo de esa magia se terminó. Llegó a vivir con sus tías y su abuela.

   De esa etapa, Beatriz recuerda con especial cariño “una muñeca negra de trapo que me encantaba y la adoraba. Mi mamá me decía: ‘¡Ay!, ¿cómo puedes dormir con esa araña tan fea?’. A esa muñeca yo le hice un vestidito de tul color rosa como para bailar ballet, pero imagínate cómo se veía con sus patas de trapo”.

   Así fue y ha sido Beatriz, sumamente lúdica, encantadora y lúcida. Quienes la escuchan y la encuentran todos los domingos a la una de la tarde en la Plaza de Santa Catarina, enfrente de la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, lo pueden confirmar. Son cientos los cuenteros, cuenta-cuentos y narradores orales escénicos los que han estado a su lado, a veces escuchando, aprendiendo, contando, ideando, contagiándose de su entusiasmo, ejemplo y vitalidad.

   Pero tantos años dedicados a la narración oral no caben en un par de cuartillas, ni en tres, necesitamos más, por eso próximamente les revelaré cuáles son los cuentos que ella prefiere contar, a dónde ha ido a contarlos además de a Santa Catarina, qué premios ha recibido y más. Por el momento, démosle desde aquí aplausos, felicitaciones, reconocimiento por su valor, por su empeño y por transmutar todo lo que toca como sólo ella puede hacerlo; es decir, como la gran niña que aún es por fuera y por dentro.

Nuevas Formas de Hacer Política

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Al término de éste año 2023, tendremos ya, aproximadamente dos años de jolgorio electoral, pues el Presidente  de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) un 5 de julio del 2021, en su conferencia mañanera dio a conocer nombres de posibles candidatos a la sucesión presidencial.

Analistas políticos, periodistas, escritores, conductores de programas, se preguntaban ante este anuncio de, “destape de corcholatas”, cual sería la intención de fondo de AMLO para este prematuro destape de candidatos, entre los que mencionó a: Claudia Sheibaum; Marcelo Ebrard; Ricardo Monreal y Adán López; los cuatro con importantes nombramientos.

Hay quien aseguraba que era con el propósito de ganarle tiempo al tiempo en eso de exhibir a su sucesor o sucesora; otras señalaban que, quería ver AMLO cual sería el desempeño y comportamiento de los señalados que le aseguraran un fiel seguimiento de la 4ta. Transformación y no faltó quien señalara que el propósito del Presidente es que el pueblo conociera quien de los que nombró, podría ser el futuro presidente.

Los acontecimientos han rebasado en mucho lo esperado por los morenistas y ciudadanos mexicanos, en lo que a este método electoral se refiere y al desarrollo del mismo; no ha habido una real consulta al interior de MORENA para agregar a dos “corcholatas” más: Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco Coello.

La inconformidad de la gran mayoría de militantes morenistas es manifiesta, cuando señalan que, Noroña es miembro del Partido del Trabajo, mismo que fuera creado el 8 de diciembre 1990 por Carlos Salinas de Gortari, aunque se ha dicho que el fundador fue, Alberto Anaya Gutiérrez, quien a la fecha sigue siendo el presidente de este Partido político, además de coordinador del grupo parlamentario, por lo que existe un gran rechazo ante esa alianza con el PT.

Otro tanto ocurre con esa aceptación de alianza con el PVE por la dirigencia de MORENA y como candidato a la presidencia de la República a Manuel Velasco de este Partido, pues ha sido ésta organización política un patrimonio personal de Jorge González Torres desde su fundación en 1986 y a pesar de ser del conocimiento publico de que es uno de los más corruptos Partidos que, ha mantenido su existencia debido a sus alianzas, tanto con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como con el Partido de Acción Nacional (PAN) y hoy a través de MORENA .

Inconcebible resulta que con los elevados porcentajes de aceptación de MORENA y de AMLO, se lleven a cabo este tipo de ignominiosas y vergonzosas alianzas, que no enriquecen de manera alguna a este movimiento que surgiera del esfuerzo y trabajo de miles de mexicanos hartos de la podredumbre y corrupción que el PRI, PAN, PVE, institucionalizaron en nuestro país, apoyados con el silencio cómplice del PT y de otros pequeños Partidos rémoras, vividores de eso que han llamado política.

La hoy oposición conformada por la millonaria clase empresarial y poniendo al frente al empresario, Claudio X Gonzáles quien se diera a la tarea de organizar a los Partidos desplazados del poder: PRI, PAN, PRD, con los que conformó lo que hoy llaman, Frente Amplio por México (FAM); emulando a AMLO, nombraron a sus aspirantes a ocupar la silla presidencia para que participaran en las próximas elecciones del 2024.

La eliminación de los mas de 30 registrados fueron rápidamente eliminados mediante acciones truculentas, dejando como reales candidatos a 2 personas por cada Partido participante: por el PAN, Santiago Creel, Xóchitl Gálvez; por el PRI, Beatriz Paredes y Enrique de la Madrid Hurtado y por el PRD, Silvano Aureoles Conejo y Miguel Ángel Mancera Espinosa, siendo estos dos últimos igualmente eliminados contra toda su voluntad y manifiesta inconformidad en ese que, según dijeron los líderes de ese FAM sería una elección democrática y limpia.

Finalmente, y con el descarte hecho por la cúpula del FAM, quedó Xóchitl Gálvez por el PAN y Beatriz Paredes por el PRI; según procedimiento inapelable de esa cúpula se nombrará a quien será la candidata oficial de ese FAM.

Las candidatas en sus mítines y presentaciones se han dedicado solo a manifestar su desprecio por todo lo hecho por este gobierno encabezado por AMLO y hablan de: “su defensa de México”; “restauraran la democracia”; “pondrán fin a la corrupción”; “terminarán con la inseguridad galopante”,  intentando mediante sus falsos y cínicos  discursos que los mexicanos olviden que, fueron ellos quienes sumieron a México en una desgracia total, con más de 50 millones de mexicanos en la pobreza; una profunda corrupción y una incontenible violencia.    

Territorios Baldíos

Verdades
 

Por: Darío Fritz

Alguna vez fuimos víctimas o victimarios de definiciones circunstanciales y lastimosas, más cobardes que creíbles: todo va a estar bien -aunque te dejaron sin trabajo y sin derecho a indemnización-, estas igual -aunque tienes tres décadas de no verte con aquella amiga de la secundaria-, hay que seguir -en las condolencias por un fallecido-, algo sucederá, no hay mal que por bien no venga, el alumno superó al maestro… ya llegamos -al niño ansioso-, o el peor de todos: yo jamás te mentiría. Nosotros mismos nos mentimos. ¿Para qué contrariar con verdades que duelen? Lo dejamos en manos de la fe del otro o la propia, en milagros que nadie reconocería. “Intenta ganarte la vida con la verdad… y acabas en el comedor de beneficencia”, escribió Herman Melville.

La mentira vive sus días de gloria. Días de regocijo y esplendor. Ni es contrariada ni se le pone paño frío. Y no me refiero al banquero que dice ofrecer la mejor tasa del mercado, la etiqueta del jamón de pavo que presenta más embutido que el real o la declaración patrimonial dibujada en la agencia tributaria. Faltaba más, menudencias diarias, sería muy desconsiderado con nuestras notoriedades ancestrales. Esas no faltan. La mentira bien vale una candidatura o una presidencia, los números manipulados de la estadística, acusaciones contra infelices inocentes -siempre pobres- para ocultar la holgazanería y corrupción de los investigadores policiales, el anuncio de la muerte desmentida de un cantante, los justificativos para lanzar una guerra, llámese Rusia en Ucrania o Estados Unidos en Irak.

Brilla la mentira pública, envuelta como el mejor aroma de cocina, sin generar el menor pestañeo de zozobra, se reproduce como conejos y es retroalimentada con generosidad y hasta exageración. Somos dóciles con ella. La consumimos, la dejamos pasar, nada de combatirla, que allí esté, salvo que alguien demande porque se siente ofendido -luego ni sabremos en qué termina, pero el daño ya se hizo. Internet la ha potenciado y allí seguirá vigente. Alguien en futuros años, no hay que ir muy lejos, hallará la mentira en algún lugar recóndito de la web y tendrá la posibilidad de reeditarlo. Así los vemos pasar: los que niegan las vacunas o las masacres de Hitler, de Stalin o de militares latinoamericanos, los que etiquetan como enfermedad la homosexualidad o los que niegan los efectos nocivos del fracking, quienes rechazan resultados electorales o quienes ensucian nombres e instituciones asociadas a corrupción sin demostrarlo, quienes entorpecen las búsquedas de desaparecidos y las pruebas de crímenes, lo que ven “negros de mierda” en lugar de inmigrantes, el periodismo con línea bajo el brazo, los que tienen datos propios sin revelar, quienes culpan a la mujer víctima del feminicidio.

Soy una mentira que siempre dice la verdad, definió provocador el poeta Jean Cocteau en Opéra. Muy cerca del goebbeliano “miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”. Le cabe a los Trump y Bolsonaro, los Vox y Milei. Un Maduro, un Bukele o un Ortega. Mientras se pueda obtener provecho de ella, la mentira existirá, se dice con decepción y realismo. Somos algo flojos para confrontarla.

@DaríoFritz