¿Qué es un trauma infantil?

Por: Eva Montañez García
Psicóloga

En este artículo daré a conocer de qué se trata un trauma infantil y posibles causas que lo generan y cómo esto afecta, a lo largo de la vida: «Un evento emocionalmente doloroso o angustiante que experimenta un niño, y que a menudo resulta en efectos duraderos mentales y físicos».

Conforme los niños van creciendo, hay cosas malas que pasan en la vida. Algunas son obvias, como un desastre natural que destruye un hogar, el abuso físico o la muerte de un padre. Otras también pueden sacudir el sentido de la seguridad y el bienestar de un niño, como la violencia en la comunidad o el abuso de drogas de los padres. Algo tan simple como estar en un accidente de auto o un niño oyendo discusiones intensas frecuentes entre sus padres puede ser traumático para algunos niños.

Aprender a entender, procesar y hacerle frente a las dificultades – incluso tragedias – es una parte natural del proceso del desarrollo de un niño. Pero a veces los niños se confunden. Una experiencia o experiencias repetidas, pueden dejar a un niño con una abrumadora sensación de miedo y pérdida, haciéndoles sentir que no tienen la seguridad o el control de sus vidas. Para algunos niños, estos sentimientos se vuelven tan intensos que obstaculizan su continuo desarrollo físico, emocional, social o intelectual. Se trata de un trauma infantil.

Si no se atiende, el trauma puede tener efectos a largo plazo sobre la calidad y la duración de la vida de una persona. Pero lo bueno es que hay cosas que usted puede hacer para que su hijo sea menos susceptible al trauma, para poder identificar reacciones traumáticas y para obtener el apoyo que necesita para ayudarle a su hijo a recuperarse.

Algunas de las causas más comunes del trauma infantil pueden ser:
-Accidentes
-La intimidación / acoso cibernético (Bullying)
-Caos o disfunción en la casa (como la violencia doméstica, padres con una enfermedad mental, abuso de drogas o encarcelamiento)
-La muerte de un ser querido
-El abuso o negligencia emocional
-El abuso o negligencia física
-La separación de un padre o cuidador
-El abuso sexual
-El estrés causado por la pobreza
-El estrés causado por la pobreza
-Alguna condición médica repentina y/o grave
-La violencia (en casa, en la escuela o en la comunidad circundante)
-La guerra / terrorismo

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Cultura tecnológica

Por: Josefina Lozano Cervantes
Periodista cultural mexicana

La cultura actualmente juega un papel muy importante en el mundo, debido a la diversidad social, artística y tecnológica. Parte fundamental en el nuevo quehacer cultural, es la llamada “cultura tecnológica”.

Hoy en día, los procesos de interacción y comunicación son innumerables en cuanto a las representaciones de valores, las pautas del comportamiento social en los medios de comunicación como lo son: el lenguaje, las tradiciones, las obras colectivas en el campo del arte, la literatura, la política y la religión.

Existen empresas que se dedican a crear experiencias en todos los ámbitos y niveles inimaginables, entonces podemos decir que los hombres y mujeres que estamos inmersos en el mundo de la cultura, nos encontramos en un punto crítico, sin retorno hacia la modernización cultural en donde tenemos que asociar por yuxtaposición, la cultura artística con la cultura tecnológica, ya que ésta es un factor esencial de la competitividad económica y por lo tanto del bienestar Social.

El universo está en movimiento y de igual manera, el Ser humano que a lo largo de la historia lo ha hecho a través de la cultura artístico-literaria; toca ahora hacerlo por medio de la cultura tecnológica por lo tanto,  tendremos que ir descubriendo nuestros próximos héroes “culturales tecnológicos”, ya que los artísticos-literarios ya existen.

Para que los trabajadores de la cultura apoyados en la tecnología, puedan seguir promoviendo a los artistas y sus trabajos, así como las nuevas tendencias, es importante crear la figura del Mecenazgo tecnológico ya que la creatividad no se detiene y la de los mexicanos, no tiene límites.

Roberto Javier Hernández El Pelón y la Compañía de Teatro en Vecindades

(Segundo acto)

Por: Alejandro Ostoa

La botella se rompió tras que Juan Pablo de Tavira, el padre Hamlet, recibió el golpe. Tavira reaccionó profesionalmente. Terminada la función El Pelón agradeció a todos: “Chingón, cabrones”. Al final, mandó recoger los restos de la “botella” que quedaron en el escenario, pues los pedazos de brea, si se entregaban al productor de las botellas, salía menos cara la realización de esa utilería.

En algunos lugares dimos funciones, con una obra alegórica contra las adicciones, era una fábula en la que el protagonista probaba “polvos mágicos” y vivía fuera de la realidad. El público llegaba, gran parte eran de chavos chemeando, con la mona, con el flan, con la mirada extraviada. Raro. Estaban expectantes, se codeaban ante las situaciones en que el protagonista se drogaba, les daba risa, se decían “se parece a ti”. El programa fue un éxito, se llamó “Vive activo sin activo”.

Nos distanciamos, no por enojo, sino por verdaderas distancias físicas. Me invitó a dar un taller con una asociación de payasos. Roberto era respetado por ese gremio, les exigía profesionalizarse, eliminar los pastelazos, los lugares comunes y mostrarse creativos. Les hizo entender los distintos tipos de payasos, el significado de maquillaje y vestuario. Planteaba rutinas, tempo, ritmo, de la significación y dignificación del payaso. Se acercaba un congreso internacional; ese fue el motivo de mi presencia, impartir un taller de dramaturgia. Las sesiones fueron interesantes debido a la diversidad de los asistentes. Entre improvisaciones y escritura se desarrolló el taller. El presidente de la asociación nos informó del congreso a realizarse y del programa. El número estelar sería la presentación de un payaso que aparecía en televisión. Yo estuve en desacuerdo. Le plantee que, si se me había convocado para escritura, no permitiría, que los aplausos se los llevara alguien comercial, que escogería un sketch escrito por alguno de los integrantes. Se hicieron trabajos grupales y el ganador fue uno sobre béisbol, fársico, con autoescarnio, humor negro. Los demás integrantes de la asociación participaron en distintas tareas, desde traspintes, tramoyistas, seguimiento de ensayos y eventualidades. El pelón dirigió. Llego el día de la inauguración, en el teatro Jiménez Rueda. Tocó el turno del número estelar y, como dirían los críticos de antaño, “fue la apoteosis”.

Cuando salíamos de las sesiones de ese taller, caminábamos por la Ciudad de México e íbamos a comer, me comentaba de su labor con los luchadores profesionales, a quienes, sin que fueran conscientes, les daba clases de actuación, desde vestuario, significado de personaje; es decir, la creación de personaje.

Los hizo crecer, proyectando la energía desde el ring, todo con el CMLL. Ahí era conocido como el Profe Richi. Después, a Roberto, le tocó seguir luchando, con los conflictos –ya no de la escena teatral–, sino de la incertidumbre, con las caídas –sin límite de tiempo–, la pandemia llegó. La empresa lo abandonó. Escasearon hasta desaparecer los pagos. ¡Qué indignante! Otra vez le arrancaron la cabellera, le aplicaron la quebradora, guillotina. Las llamadas telefónicas entre nosotros se hicieron más frecuentes. Mientras, la diabetes se acrecentaba. Finalmente, el 29 de octubre de 2021, partió por el foso del escenario, pero su huella quedó. Y muchos tenemos los pelos en la mano para hablar del querido Pelón.

Vayamos a un recorrido ultra veloz de la Compañía de Teatro en Vecindades. Los patios de vecindad se convirtieron en escenario, muchas remodeladas tras los sismos del 85. Los inquilinos, vecinos y público en general teníamos un espacio para ver nuevas propuestas teatrales con profesionales de la escena, con entrada libre. El debut de esta institución fue el 17 de marzo de 1988, en el patio de vecindad una vecindad  con Pareces un Otelo, paráfrasis de Shakespeare, a la que le siguieron, con el mismo tono, a la mexicana, obras shakespereanas, en un ámbito popular, Como un sueño, Tinta sangre, Quítate tú pa’ ponerme yo y El otro espectro de Hamlet. Además de Los inquilinos de Satán, Jugaremos en el bosque, ¿Alguien dijo dragón?, de Lyra y Guillermo Cuevas, La tortura, sobre texto de Duras y Sartre, Banderillas de fuego, de Filadelfo Sandoval y La muerte de Alfredo Gris, de Santana.

El telón permanece abierto. Roberto es el cenital que se hace presente en el teatro popular.

Exitoso Inicio del Taller de escritura Narrativa

Guadalajara, Jalisco.- El día de ayer lunes 21 de Agosto, en punto de las 17:00 horas, en el Centro Cultural “La Escalera” dio inicio el Taller de Narrativa, impartido por la escritora, periodista y Directora de Prensamérica Internacional Jalisco- México,  Victoria Falcón Aguila, quien ha ganado en tres ocasiones el  Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón.

El taller busca que los participantes sepan contar buenas historias con ángulos distintos desde el ámbito cotidiano. Conocerán como se construye una obra narrativa, cuáles son sus elementos y estructura. Es un taller teórico-práctico para todo público y edades, constará de 4 sesiones los lunes: 21, 29 de Agosto, 04 y 11 de Septiembre de las 17:00 a 19:00 horas.

El Centro Cultural La Escalera es un centro de eventos culturales, sociales y recreativos, que acoge a artistas plásticos, escritores así como a talleristas y creadores en general; es un espacio de belleza arquitectónica ubicado en el centro histórico de Guadalajara que se encuentra ubicado en Calle Donato Guerra Número 6; en él podrán encontrar desde exposiciones de pintura, representaciones de danza, teatro etc., cada lunes el Colectivo I’am Arte conformado por poetas y escritores, se reúnen en punto de las 6 de la tarde, para compartir sus trabajos y hacer homenaje a los grandes escritores y poetas del País.

Este Centro Cultural está abierto para todo el público y pueden consultar sus actividades en su Facebook  La Escalera Centro Cultural.

Para el Taller de narrativa aún hay espacio y se pueden inscribir en La Escalera el lunes 29 de agosto de las 17: 00 a 19:00 horas con Victoria Falcón Aguila.

Atrévete a subir la Escalera.

Muerte Desde el Aire

Por: Blanca Nieves Palacios Barreda

Quienes a escribir nos dedicamos, generalmente nos circunscribimos a escribir sobre lo que acontece en nuestro país, en nuestro Estado o entorno más cercanos, olvidando que nuestro planeta Tierra tiene: 40,008 km de circunferencia; atendiendo al dato de Edu-Casio, de polo a polo son: 6.264,85 Km y si la medición se realiza en línea recta el Geógrafo, Guy Bruneau, dice que son: 13.589,31; la población de nuestro planeta al año 2023 asciende a: 7, 900 millones de personas.

Son múltiples las tragedias en las que, por fenómenos de la naturaleza se pierden miles de vidas año por año: ciclones, huracanes, terremotos, tsunamis, pero son muchas más vidas las que se pierden debido a la mano del hombre: incendios, contaminación y guerras, muchas guerras, en las que hay muchos muertos y la venta de muchas armas, que significan muchos millones de dólares a quienes las fabrican y las venden.

A pesar de que la ciencia y la tecnología han avanzado y se gastan billones de dólares en viajes de “investigación”  al espacio por los países más poderosos de este mundo: Estados Unidos de Norte América; Japón; China, Rusia, entre otros y hasta viajes  por placer se proyectan y nos hablan  hasta de una  “inteligencia artificial”,  sobre la búsqueda de la cura del cáncer, el Síndrome de Insuficiencia Adquirida (SIDA), el Alzheimer, el Parkinson, el síndrome de Tourette y la gripe, nada dicen.

Cada determinado número de años, nos alertan y ponen a temblar con la “aparición” de una pandemia, sea viral o bacteriológica, en las que forzosamente los países más pobres y/o sub desarrollados tienen que invertir miles de millones de dólares para combatir esas pandemias, que nunca se nos dice con claridad, cómo, dónde, cuándo y por qué surgió esa enfermedad.

Las inundaciones tras ciclones y huracanes, son recurrentes y fatales año con año y no hay gobierno que las evite; menciono estos fenómenos de la naturaleza porque se pueden evitar, mediante sistemas de recolección de aguas pluviales;  pero no, los gobiernos están muy ocupados inventando armas cada vez mas sofisticadas, como los llamados “drones” que desde el aire, manejados a control remoto y desde largas distancias, son precisos y efectivos, y pueden matar a mucha gente con una sola detonación.

¿Quién detiene estas masacres que en la actualidad jóvenes llevan a cabo, sin un ápice de la sensibilidad que los debería de caracterizar como humanos que son? En Estados Unidos, nuestro país vecino, las Escuelas para muchos jóvenes con su mente distorsionada, las toman como campos de batalla, por tantas guerras en las que su país ha participado y ha asesinado a miles de personas de otros países; de ahí han tomado el ejemplo para asesinar niños y maestros indefensos.

En nuestro país, México, se vive diariamente una guerra, una guerra muy desigual, en la que hombres jóvenes secuestran a mujeres, las violan y las asesinan; a niños, para comercializar con sus órganos; a jóvenes igual que ellos, que los secuestran para obligarlos a formar parte de sus cárteles delincuenciales del narcotráfico y de no aceptar, brutalmente los asesinan.

Las cifras de desaparecidos aumentan día con día; los hallazgos de madres y familiares que buscan a sus hijos, hijas, hermanos, esposos, cada vez son mas dolorosos, al encontrar cuerpos mutilados, irreconocibles; y persiste la pregunta: ¿Por qué?

¿Quién en nuestro país habrá de detener estas masacres, tantas desapariciones? ¿Quién habrá de ayudar a los grupos de madres buscadoras de sus hijos, quien las protegerá de quienes las amenazan para que ya no busquen más?, ¿quién va a evitar que las asesinen, como ya ha ocurrido por el hecho de buscar a su hijo desaparecido?

La respuesta duele ante tanta tragedia, tanto dolor, sobre todo constatando que al parecer, vivimos en dos México totalmente diferentes, el de ciudadanos mexicanos que acuden al jolgorio, organizado por políticos aspirantes a ocupar nuevos puestos de poder, recibiendo dinero para sus campañas, impregnado de olor de muerte y manchados de sangre y el de los familiares y los solidarios mexicanos que los acompañan en sus manifestaciones, mítines, demandando a las autoridades que por favor impidan que sigan matando a sus jóvenes hijos; demanda que debe ser de todos los padres y madres mexicanos.

Dramaturgia Mexicana Publicada en el Siglo XXI

Guillermo Schmidhuber de la Mora y Omar García Sandoval
Dos Dramaturgos, siete piezas para Representar

Por Catalina Miranda

Guillermo Schmidhuber de la Mora es autor de más de cuarenta obras dramáticas, que se han escenificado en distintos países; es también un investigador acucioso, especializado en la obra de sor Juan Inés de la Cruz, de la que encontró una obra perdida: La segunda Celestina. Schmidhuber, además, es un reconocido crítico de teatro, cuentista y novelista. Teatro para lamentar una ausencia es el título de su libro en la Colección Tespis de Icaria. El cual contiene cuatro piezas de destacada factura: “No murieron por la patria”; “Cuarteto para llorar una ausencia”; “Aniversario de papel en tres tiempos y un epílogo”, y “El ritual del degüelle”.

   La primera de ellas contiene un fragmento de la vida de fray Servando Teresa de Mier, cuando vivía en París. Schmidhuber recrea el encuentro de Teresa de Mier con quien sería posteriormente maestro de Simón Bolívar: Simón Rodríguez. Los personajes intercambian planteamientos ocurrentes y diálogos contrastantes debido a las diferencias en su personalidad: la seriedad y compromiso del sacerdote, y la liviandad del hombre mundano que es Rodríguez. Schmidhuber recurre a malabarismos fársicos como la ventriloquía para enfatizar el contraste de esas personalidades. Finalmente, Servando se ve enredado en la verborrea de Simón, quien lo hace caer en su trampa en torno a la traducción de una obra de René de Chateaubriand.

   A partir de la segunda obra, el autor cambia el tiempo y el sentido. Las piezas ya no tienen un origen histórico, sino uno ficticio; no obstante, tienen mucho parecido con la realidad. Schmidhuber nos traslada, nos hace ver varios nudos que emanan sustancias tóxicas y que ahogan a las familias. En “Cuarteto para llorar una ausencia”, el matrimonio de un hombre, que ejerce la autoridad y el machismo, y una mujer apegada a las órdenes de su marido se ven obligados a modificar sus férreos modos de actuar y de pensar motivados por la ausencia irremediable de su primogénito. En “Aniversario de papel. En tres tiempos y un epílogo”, un padre y una madre se desenvuelven en tres posibles vertientes, tres destinos para un mismo hijo: la enfermedad física, innata; la drogadicción por causa del descuido de los padres, y la felicidad y la armonía propiciada por el equilibrio y la buena comunicación entre los progenitores. “El ritual del degüelle” devela la problemática familiar de una esposa que luego de sufrir el maltrato del marido se venga de él, y hace cómplices a la hija y a la suegra, quienes también fueron víctimas de las agresiones de ese hombre abusivo, irreflexivo y golpeador.

   Para Gonzalo Valdés Medellín estas “cuatro piezas son de contrastante bagaje propositivo que, empero, discierne justamente la ausencia, el lamento y sus opuestos: la presencia y el ditirambo. La presencia de caracteres y circunstancias aleatorias que, si bien emplazan a los personajes a convulsivas degustaciones anímicas, también descuellan en exorbitantes madejas morales, sociales, psicológicas e incluso patológicas”.

   Omar García Sandoval es el más joven de los dramaturgos incluidos en la Colección, pero es destacada su trayectoria. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en donde imparte cátedra. Es bailarín y coreógrafo egresado de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA. Se ha desenvuelto como actor en teatro, cine y televisión. Yo moriré esta noche. Sueños. Los volcanes del Anáhuac es su primer libro de dramaturgia. En él encontramos a un escritor interesado en el ritmo y la musicalidad de las palabras, concretamente en la poesía. “Yo moriré esta noche” es el canto lastimoso de un hombre llamado Hamlet, que está hablando de su próximo y cercano deceso, y se da la oportunidad de dialogar consigo mismo, con fantasmas y con sus personajes clásicos y contemporáneos preferidos. Así, este Hamlet, que por momentos es el creado por Shakespeare, y en otros es parte de lo contemporáneo y habla de Coca-Cola, Windows y Walmart, es, evidentemente, ubicuo, un mago que quizá lleva siglos muerto, pero hace creer que morirá esa noche, dentro de una hora, en un tiempo que los lectores adivinamos eterno.

   En la segunda obra “Sueños”, encontramos a una pareja desgastada, que ha caído en la monotonía, en la aburrición y los reclamos. El diálogo se desarrolla durante una cena, los alimentos se convierten en insultos, reproches y agresión. Se plantea la decadencia de la pareja, la imposibilidad de encontrar acuerdos, la incomprensión, que hacen que los sueños e ilusiones caigan en un desfasamiento, en el resquebrajamiento de los intereses en común.

   El plato fuerte del libro lo conforma “Los volcanes del Anáhuac. Del amor, la ruina y la fragua”. Es la recreación de la leyenda del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, desarrollada también en verso. Es una obra de largo aliento, creada principalmente para la lectura, ya que realizarla en un escenario y proyectar al público su esencia, requeriría de una voluminosa y suntuosa producción. Esta obra podría ser una epopeya digna de cualquier pantalla cinematográfica, como comenta Gonzalo Valdés Medellín en el Prólogo. A mí me encantaría que surgiera un músico heroico que la transformara en una ópera y que fuera representativa del repertorio nacional.

   Teatro para lamentar una ausencia, de Guillermo Schmidhuber de la Mora (Ciudad de México, 1943) y Yo moriré esta noche. Sueños. Los volcanes del Anáhuac, de Omar García Sandoval (Ciudad de México, 1982) son la cuarta y quinta entregas de la Colección Tespis de Icaria. Dos dramaturgos de distintas generaciones. Siete obras del acervo de la dramaturgia mexicana publicada en el siglo XXI.

Territorios Baldíos

Feminismo

Por: Darío Fritz

Sin clan, sin ley, sin hogar, nada es. Lo dice Homero en la Ilíada. “Lo primero de todo es la casa, la mujer y el buey labrador”, aporta Hesíodo. Hablaban de la familia, “la comunidad establecida para la convivencia de todos los días”, a decir de Aristóteles. Y de la cual Platón alertaba que su “desvirtuación o falta de cohesión” llevaría a “la disolución de la República y, por ende, de la sociedad”. En el reciente cierre de temporada de You Honor, la serie en la que Bryan Cranston vuelve a brillar, muestra que para algunos clanes, de la mafia en este caso, lo de la familia se lleva con camisas de fuerzas permanentes. Y que la mujer, despreciada, ninguneada, violentada, puede ganarse su lugar como cabeza del clan -una Hope Davis sobresaliente- a fuerza de mayor maldad que los hombres, aunque esto ya no resulte una novedad tanto para la cinematografía como para la literatura (allí están Las reinas del crimen, La dama de la mafia, el documental Napoli, Napoli, Napoli, o La reina del sur, la creación de Arturo Pérez Reverte).

Esa mirada algo repetida sobre mujeres abandonadas, maltratadas o cómplices del patriarcado, por necesidad, amor o vocación, encuentra otro relato, nuevo y apenas visibilizado; el de las mujeres que aceptan colaborar con la justicia para contar sobre los crímenes, negocios, lavados de dinero y nombres de su clan. Arrepentimiento y necesidad de sobrevivir que en la familia -madres, hermanas, padres- le indilgarán como traición y se lo harán pagar con la muerte si logran cazarlas. De eso va Las buenas madres, la producción italiana basada en el libro homónimo del periodista Alex Perry, y que estrenó este año Star+. Parsimonioso, el relato se toma seis capítulos que pasan muy rápidos, para hacernos ver que la violencia ejercida por padres y criminales del clan es tan cruda como real con las mujeres. Las convierten en rostros desfigurados sólo por acceder a redes sociales, las insultan por ser eficientes en su trabajo, pretenden que una hija olvide a su madre porque los ha traicionado dando cuenta a la justicia de sus crímenes.

En una Calabria donde lo único moderno son los celulares, microondas y refrigeradores, porque en lo demás, desde la arquitectura y el silencio pavoroso de las calles de los pueblos, el conservadurismo rancio y aterrorizante sobrevuela la serie. Las historias verídicas de tres mujeres, víctimas de clanes familiares de la Ndrangheta se abordan con solvencia, frialdad y magnetismo en las cámaras que dirigen con pulcritud el inglés Julian Jarrod y la italiana Elisa Amoruso. Dejan en claro que la familia es una fraternidad de hombre, donde las mujeres sólo acompañan y nunca serán lo primero de todo, volviendo a Hesíodo. Donde un jefe puede denominarse mamma santisssima, pero nunca le confiaría a la mujer hechos y mucho menos secretos, sería como traicionar el juramento de fidelidad, en palabras del arrepentido jefe de la Cosa Nostra, Antonio Calderone.

Las buenas madres es una obra feminista, no sólo porque muestra a esas tres mujeres valerosas junto a la fiscal que encabeza la estrategia de desarmar en lo que puede a la mafia, a partir de hacernos ver que son tan responsables de crímenes -por participación u omisión- como sus maridos o padres, sino también porque cuenta la vulnerabilidad de otras mujeres -la mayoría- que callan la violencia aceptando su papel de víctimas, tutoras del grupo familiar aunque sus integrantes cometan asesinatos, trafiquen drogas o extorsiones a sus vecinos. Mujeres capaces de manipular a nietas y sobrinas contra las propias madres que han dado ese paso de rebeldía contra un mundo oscuro del que ya no quieren formar parte. “No le perteneces a nadie más que a ti misma”, le aconseja Lea Garófalo a su hija Denise antes de que el marido la mate y desaparezca su cuerpo.

Una de las tres versiones que identifican el origen de la palabra mafia, señala la contracción de ¡Ma fia! (¡Mi hija!), que gritaban desesperadas las madres en el Palermo del año 1282 ante la violación de sus hijas cometidas por soldados franceses. Esos gritos hoy se convierten en amenazas de venganza y chantaje. Perderán a sus hijos y su propia vida aquellas que osen ir a la justicia. Y se lo cumplen. Las mujeres lo saben pero dudan. Romper con la omertá (silencio cuyo rompimiento se paga con la muerte) es complejo. Así se lo hace saber Giuseppina Pesse a la fiscal. “Usted no entiende nada”, le advierte.

Los hombres nunca dejarán que una mujer sepa algo, porque de lo contrario mejor será matarla o hacer que otro lo haga, testimoniaba Calderone en 1992. Lo saben en su incredulidad desafiante Lea y su hija adolescente. Ninna ninna ninna neda/ el lobo se come el corderito/ Corderito mío ¿qué hiciste?/ cuando te encontraste con la boca del lobo, dice la letra del tema musical central de Giorgio Giampá que recorre la serie. Nada mejor que la canción tradicional de cuna para describir Las buenas madres, esta serie poderosa en cada escena y virtuosa en su extensión.

@DaríoFritz